NovelToon NovelToon
Cuestiones Del Corazón

Cuestiones Del Corazón

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor-odio / CEO / Completas
Popularitas:30.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Ester Villaseñor es una joven soñadora, llena de ilusiones y protegida por el poder de su familia. Pero su mundo perfecto se desmorona cuando se cruza en el camino de Vincent Vane, un hombre enigmático consumido por el dolor y la sed de venganza. Diez años atrás, un trágico accidente le arrebató al amor de su vida... y el culpable lleva el mismo apellido que Ester. Decidido a hacer pagar a la familia del responsable, Vincent utilizará a Ester como la pieza clave de su cobro. Lo que ninguno anticipó es que, en medio del odio y el engaño, nacerá una atracción prohibida que amenazará con destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XX El secreto

La residencia personal de Ester era una mansión moderna y sobria a las afueras de la ciudad, alejada del bullicio del centro financiero y rodeada por un denso bosque de pinos. A diferencia de las lujosas propiedades de los Vane o los Villaseñor, este lugar no respiraba ostentación, sino una paz minuciosamente construida para proteger a quienes habitaban entre sus muros.

En el amplio salón iluminado por la luz tenue del atardecer, Samanta caminaba despacio de un lado a otro. Llevaba en sus brazos a una niña de apenas cinco años, de cabello rizado y tez clara, que dormía plácidamente apoyada en su hombro. En el rostro de Samanta aún se notaban los trazos de la angustia y el cansancio acumulados tras años de aislamiento, pero sus ojos reflejaban una profunda serenidad al saberse finalmente a salvo. La pequeña era el fruto amargo de la relación que sostuvo con Ismael antes de que él la abandonara por la ambición y la posición social que le ofrecía el apellido De la Vega.

A unos metros de ellas, sentado sobre la alfombra cerca del ventanal, un niño de cinco años jugaba concentrado con un conjunto de figuras de madera.

Ester, vestida con ropa cómoda de tonos neutros, bajó las escaleras y se detuvo un segundo en el último peldaño para contemplar la escena. La frialdad e inexorabilidad que mostraba frente a los ejecutivos de la ciudad se disolvía por completo al cruzar la puerta de su hogar.

—Se quedó dormida hace unos minutos —murmuró Samanta con una sonrisa tibia, acomodando la manta de la niña—. Ha sido un día largo para ella.

—Llévala a su habitación, Samanta. El viaje las dejó agotadas —respondió Ester con suavidad, acercándose para darle un leve apretón en el brazo—. Aquí nadie las va a encontrar. Estás bajo mi protección, y ni Ismael ni los De la Vega volverán a ponerles un pie encima.

Samanta asintió con los ojos empañados por la gratitud. Antes de retirarse hacia el pasillo de los dormitorios, miró al pequeño que jugaba en la alfombra y luego a Ester.

—Todavía me cuesta creer que logramos salir de ese infierno, Ester... Gracias por no olvidarte de nosotras.

—Nunca lo haría —dijo Ester con firmeza—. Tu hija no tiene la culpa de las malas decisiones de mi hermano, Samanta. Merece crecer libre, lejos de la podredumbre de esta ciudad.

Cuando Samanta desapareció por el pasillo, el silencio volvió a adueñarse de la estancia. Ester se acercó despacio al niño y se arrodilló a su lado.

—¿No tienes sueño, mi amor? —preguntó pasando una mano con infinita ternura sobre el cabello castaño del pequeño.

El niño levantó la cabeza para mirarla. La luz del atardecer iluminó de lleno sus facciones, revelando una mirada profunda, penetrante y de un color negro azabache inconfundible. Eran los mismos ojos de Vincet Vane. Una mirada que Ester reconocería en cualquier rincón del mundo, la misma que solía infundir temor en los salones corporativos, pero que en el rostro del niño reflejaba una inocencia pura y limpia.

El pequeño no era otro que el hijo de Vincet, el niño que el mundo nunca sabría que existe, un niño que llegó para llenar su corazón de amor.

—Estaba esperando que regresaras, mamá —dijo el niño con una voz dulce, dejando de lado sus juguetes—. Un hombre alto te vio cuando saliste del trabajo hoy, ¿verdad? La tía Samanta dijo que fuiste a ver a personas del pasado.

Ester sintió un vuelco doloroso en el corazón. Apretó los labios ligeramente, conteniendo la marejada de emociones que la amenazaba cada vez que miraba los ojos de su hijo. El día de la tragedia, cuando su auto cayó por el barranco y su padre la rescató en secreto sepultandola en el olvido, Ester no solo luchó por su propia vida en una clínica clandestina en el extranjero, sino por la criatura que llevaba en sus entrañas.

Vincet había asumido que la culpa de que su venganza había destruido cualquier vestigio de aquella noche; sin embargo, Ester, impulsada por el deseo de proteger a su hijo de la guerra destructiva entre los Vane y los Villaseñor, tomó la decisión de criarlo en el anonimato más absoluto, lejos del veneno de su padre y del apellido Vane.

—Sí, mi amor. Tuve que resolver algunos asuntos en la ciudad —contestó Ester, acariciando la mejilla del niño y esbozando una sonrisa tibia—. Pero ya estoy aquí. Nada de lo que pase afuera te va a tocar a ti.

El niño la abrazó por el cuello con fuerza. Ester cerró los ojos, aspirando el aroma a limpio de su hijo y apoyando la barbilla en su pequeño hombro.

Saber que Vincet estaba en la ciudad consumiéndose por la reaparición de Astraea Group, ignorando por completo que el hijo que tanto la anhelaba estaba vivo y respirando a pocos kilómetros de él, le daba a Ester un poder incalculable, pero también representaba su mayor riesgo. Si Vincet llegaba a descubrir la existencia del niño, la guerra financiera se convertiría instantáneamente en un enfrentamiento voraz por el control de la sangre.

—Mamá... —susurró el pequeño contra su oído—. ¿Algún día me vas a decir quién es el hombre de la foto que guardas en tu escritorio?

Ester abrió los ojos lentamente, mirando la penumbra del jardín. La imagen de la mirada de desespero de Vincet en la sala de juntas volvió a su mente con la fuerza de un latigazo.

—Algún día, mi vida —respondió Ester con un hilo de voz frío y determinado—. Pero hoy no. Hoy solo somos tú y yo contra el mundo.

La imagen de una madre abrazando a su hijo era hermosa, Vincet no tenía idea de lo que su sed de venganza había destruido, pero pronto lo sabría y se arrepentiría de sus malas decisiones.

1
alicia g
bellísima historia donde el amor venció la venganza, el egoísmo, la conspiración, la avaricia sin importar el daño que le ocasionaba a otros,felicitaciones 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟👏👏👏👏🌟🌟👏
Maria Luisa Cornara de Bodart
🤭🤭🤭
Maria Luisa Cornara de Bodart
y cuantos años tiene el , y si culpa tiene la chica del accidente ,.
Lucy alejo
una obra excelente cada capítulo me atrapaba más y más , felicidades autora 🌹🌹🌹🥰
Lucy alejo
me encantó, gracias disfruté mucho leerla
Lucy alejo
🥰🥰🥰😍♥️👏🏻👏🏻
Lucy alejo
siempre he dicho que las palabras duelen más que un golpe y es difícil olvidar
Lucy alejo
no lo perdones Samantha 🤭
Lucy alejo
esta bien que Samantha le diga la verdad porque la nena tiene derecho de saber quién es su padre , pero eso no quiere decir que tienen que estar juntos
Lucy alejo
a Miranda igual la deben de meter presa
Lucy alejo
excelente historia
Lucy alejo
hagan las paces ya por su hijo
Lucy alejo
que capitulo 😱, no me imagino el impacto que sintió Vincet al ver a su hijo , un hijo que tanto añoraba
Lucy alejo
par de traviesos 🤭
Lucy alejo
me huele a que el tío y el primo de Vincet son los culpables
Lucy alejo
muy emocionante ahora todo cambia por qué hay hijos de por medio, Samantha con una nena de Ismael y Ester con un hijo de Vincet 😱 nosé como terminará está historia
Lucy alejo
aja , y Esther si tenía la culpa cabron si acaso era una niña cuando todo eso pasó
Lucy alejo
así se habla cabrona !!
Lucy alejo
prepárate Vincent para la venganza de Esther, no sabes lo que es capaz de hacer una mujer que amó y se sintió herida y traicionada
Lucy alejo
todos son una porqueria 😡
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play