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El Precio De Tu Desprecio

El Precio De Tu Desprecio

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / CEO
Popularitas:25.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Selene tiene veintidós años y un matrimonio que es su propia jaula de oro. Para su esposo, el implacable magnate Maximiliano Valente, ella no es más que una niña interesada que se vendió por un apellido de peso y una cuenta bancaria sin límites. Convencido de que Selene solo busca su dinero, Maximiliano se dedica a humillarla, refugiándose en los brazos de una amante manipuladora que alimenta su desprecio con mentiras.
Pero Maximiliano ha cometido un error fatal: confundir el silencio de Selene con sumisión absoluta. Tras una noche de crueldad insoportable, Selene decide que ya no le importa su fortuna ni su perdón. Mientras él cree tener todo bajo control, ella empieza a preparar su desaparición silenciosa, dispuesta a empezar de cero, lejos de su opresión.
Maximiliano Valente está a punto de descubrir que el desprecio tiene un precio... y que cuando Selene se marche, el vacío que deje será algo que ni todos sus millones podrán llenar.

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Una nueva oportunidad

El sol comenzaba a ocultarse tras la línea del horizonte, tiñendo el cielo de un naranja encendido que se fundía con un violeta profundo. En el pequeño muelle de madera del pueblo, donde las barcas de los pescadores descansaban tras la jornada, Selene y Gabriel caminaban en un silencio que ya no era de desconocidos, sino de dos almas que habían aprendido a leerse sin necesidad de pronunciar una sola palabra. Dos almas que buscaban la paz que sus vidas pasadas les habían negado.

Para Selene, este último año había sido una metamorfosis lenta y, a veces, dolorosa. Los recuerdos de su vida al lado de su padre u después de Maximiliano le habian dejado marcas profundas en su ser. Pero hoy, mientras sentía la brisa marina acariciar su rostro, se daba cuenta de que las cadenas invisibles que Maximiliano había forjado en su mente se estaban deshaciendo. Ya no caminaba encorvada, esperando el golpe verbal o el desprecio gélido. Ahora, su espalda estaba recta y sus ojos buscaban la luz.

Gabriel se detuvo al final del muelle, allí donde las olas rompían con suavidad contra los pilares carcomidos por la sal. Se giró para mirar a Selene, y por un momento, el "arquitecto" y el "hombre más poderoso" se fundieron en uno solo: un hombre simplemente enamorado.

—¿En qué piensas? —preguntó Gabriel, su voz compitiendo dulcemente con el rumor del agua.

Selene suspiró, dejando que el aire salino llenara sus pulmones.

—En que hace un año, si alguien me hubiera dicho que estaría aquí, libre, sonriendo y compartiendo un atardecer con alguien que me respeta, le habría dicho que estaba loco. Pensé que mi destino era ser una sombra en una mansión de cristal al lado de in hombre que solo supo humillarme y despojarme de mi humanidad.

Gabriel dio un paso hacia ella, acortando esa distancia que siempre había respetado, no quería presionar a la mujer frente a él.

—Nadie nace para ser la sombra de otro, Selene. Algunas personas intentan apagar la luz de los demás porque temen su propio vacío. Pero tú... tú brillas incluso cuando intentan cubrirte con mantas de plomo.

Selene lo miró fijamente. En los ojos ámbar de Gabriel no había rastro de la lujuria posesiva de Maximiliano, ni de la manipulación seductora que ella intuía en mujeres como Alessandra. Había una transparencia que la asustaba y la atraía a partes iguales.

—Gabriel, a veces tengo miedo —confesó ella en un susurro, bajando la vista a sus manos—. Miedo de que esto sea solo un paréntesis. Miedo de que, cuando la realidad me alcance, no sea lo suficientemente fuerte para defender esta paz que hemos construido.

Gabriel extendió su mano y, esta vez, no esperó a que ella la tomara. Con una delicadeza que parecía casi irreal, acunó el rostro de Selene. Sus dedos, callosos por el trabajo pero suaves en el contacto, recorrieron la línea de su mandíbula.

—Escúchame bien —dijo él, con una autoridad que no nacía del dominio, sino de la protección absoluta—. La realidad no es lo que dejaste atrás. La realidad es este momento. Es la librería, es tu risa, es la forma en que tus ojos han vuelto a tener vida. Si el pasado intenta regresar, tendrá que pasar sobre mí. Y te aseguro, Selene, que soy mucho más difícil de derribar de lo que imaginas.

Selene sintió un calor desconocido expandiéndose desde su pecho. No era el sofoco de la ansiedad, era la seguridad del refugio. Se dejó llevar por el instinto y apoyó su mejilla en la palma de la mano de Gabriel, cerrando los ojos.

—¿Por qué yo? —preguntó ella—. Podrías tener a cualquier mujer. Alguien sin pasado, alguien que no esté huyendo, alguien que no esté rota.

Gabriel soltó una pequeña risa, una vibración cálida que Selene sintió contra su piel.

—No estás rota, Selene. Eres un mosaico. Cada pieza de tu historia, incluso las más oscuras, te han convertido en la mujer que tengo frente a mí. Y esa mujer es la única que ha logrado que este arquitecto quiera construir algo que no sea de piedra ni de acero, sino de algo mucho más duradero.

El silencio que siguió no fue incómodo. Fue el preludio. Gabriel se inclinó lentamente, dándole a Selene cada segundo necesario para retroceder si así lo deseaba. Pero ella no se movió. Al contrario, se puso de puntillas, acortando el último espacio que los separaba.

Cuando sus labios finalmente se encontraron, el mundo alrededor pareció detenerse. Fue un beso que no sabía a posesión ni a contrato. Sabía a libertad. Sabía a promesas silenciosas y a un respeto tan profundo que Selene sintió ganas de llorar de alivio. Era la primera vez en su vida que un beso no se sentía como una entrega de poder, sino como un intercambio de almas.

Gabriel la rodeó con sus brazos, protegiéndola del viento frío que empezaba a soplar, y Selene se hundió en su pecho. Por primera vez, el contacto físico no le provocó el deseo de encogerse. Se sintió gigante. Se sintió amada.

—Te quiero, Selene —susurró Gabriel contra su cabello—. No como una propiedad, ni como una inversión. Te quiero libre, te quiero dueña de ti misma. Y voy a estar a tu lado mientras aprendes a volar de nuevo.

Selene se separó apenas unos centímetros para mirarlo, sus ojos brillando con una determinación nueva.

—Yo también te quiero, Gabriel. Y por primera vez, no tengo miedo de decirlo.

Caminaron de regreso a "La Esperanza" tomados de la mano, mientras la primera estrella de la noche aparecía en el firmamento. Selene no lo sabía, pero en ese beso, Gabriel Mendoza había tomado una decisión irrevocable. Esa misma noche, mientras ella dormía el sueño de los justos, él enviaría un mensaje a su equipo de seguridad: "Aceleren la fase dos. Quiero el control total de los activos de Valente para el lunes. Si intenta acercarse a este pueblo, quiero que sepa que está entrando en terreno minado".

La paz era real, pero Gabriel sabía que para mantenerla tendría que convertirse en el monstruo que Maximiliano tanto temía. Sin embargo, mientras miraba a Selene entrar en la librería con una sonrisa en los labios, supo que cualquier sacrificio valía la pena. La "catedral" estaba a salvo, y el arquitecto estaba listo para defenderla con todo el poder que su identidad secreta le otorgaba.

La noche cayó sobre el pueblo, envolviendo a los amantes en un manto de serenidad. Maximiliano podía tener la pasión de Alessandra en su cama, pero Gabriel tenía algo que el dinero nunca podría comprar: el corazón de una mujer que finalmente había descubierto que el amor no duele, que el amor construye y que, a veces, el paraíso se encuentra en una pequeña librería frente al mar.

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Linilda Tibisay Aguilera Romero
muy buena e interesante me encantó
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que bello final
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encantó toda la novela
Linilda Tibisay Aguilera Romero
y la tía de Selena
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que bueno ya pueden ser felices
Laura Rodriguez
Muy buena la novela.
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encantó cayeron esos dos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
así mismo Selena defiendete de ese desgraciado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya estás lista ya Maximiliano te podrá volver a dañar
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay Maximiliano solo vas a buscar tu final y en dela vibora
Linilda Tibisay Aguilera Romero
no creo que logres tú cometido Maximiliano espero que Gabriel te tenga vigilado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
yo creo que Maximiliano no puede romperla más ella va a ser fuerte y lo va a superar el no va a poder hundirla otra vez
Linilda Tibisay Aguilera Romero
espero que Gabriel no baje la guardía
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay Maximiliano ya caiste
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay Maximiliano quedaste reducido a nada
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya dale el divorcio y déjala ser feliz ella no va a volver contigo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
eso te pasa por idiota y arrogante
Linilda Tibisay Aguilera Romero
bravo excelente así se hace
Linilda Tibisay Aguilera Romero
excelente Selena tu eres el Lobo no la presa
Linilda Tibisay Aguilera Romero
tiene que ser fuerte y no caer en sus redes
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