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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 23 La explosión contenida

Branko se puso de pie.

—Marko —dijo, con una voz que no admitía réplica—. Se está haciendo tarde. Tenemos que madrugar mañana.

—¿Ah, sí? ¿Qué hacen?

—Cosas de esposos.

—¿Qué cosas?

—Las que no se cuentan.

Marko entendió el mensaje. Pero no se movió.

—Primo —dijo, con una sonrisa confidencial—. Siempre me has dado consejos. ¿Me permites darte uno yo?

—Depende del consejo.

—No te divorcies.

Branko se quedó helado.

—¿Qué?

—Que no te divorcies. He oído rumores. De que Natalia pidió el divorcio. Y tú no querías. Y luego ella cambió de opinión. No sé bien la historia. Pero quiero decirte: no te divorcies. Yo sé que a veces el matrimonio es difícil. Que ella es… complicada. Pero merece la pena.

"¿Complicada?" pensó Natalia. "¿Este tío acaba de llamarme complicada? ¿Después de años de acosarme? ¿Después de decirme que mi marido no me valora y que debería estar con él? ¿Y ahora viene a decirle a Branko que no se divorcie? ¿Qué doble juego es este?"

Branko también estaba confundido.

—¿Por qué me dices esto? —preguntó—. Tú siempre me has aconsejado divorciarme.

—¿Yo? Nunca.

—Sí. En cada conversación. 'Branko, esa mujer es muy fría. Branko, no te merece. Branko, deberías buscar a alguien que te quiera de verdad.'

Marko se removió en el sillón.

—Eso… eso fue antes. Cambié de opinión.

—¿Por qué?

—Porque… porque la vi en la cena de la semana pasada. Y me pareció… no sé… diferente.

"Miente —pensó Natalia—. No la vio diferente. Lo que pasó es que ella lo ignoró. Como siempre. Y él, como buen depredador, cambió de estrategia. Si no puede quitarme el marido, se hará el amigo. El consejero. El primo preocupado. Qué asco. Qué asco de estrategia."

Branko no dijo nada. Pero su mirada era una espada.

—Marko —dijo al fin—. Agradezco tu preocupación. Pero mi matrimonio es asunto mío. No tuyo.

—Lo sé. Solo quería…

—Ya sé lo que querías. Y la respuesta es no. Ahora vete.

Marko se puso de pie. Lentamente. Como si quisiera alargar el momento.

—Bueno, primo. Si lo dices tú…

—Lo digo yo.

—Entonces me voy. Natalia… fue un placer.

—Para mí también —mintió Natalia.

Marko salió. La puerta se cerró.

Y Natalia dejó escapar un suspiro que había estado conteniendo durante toda la visita.

Branko se quedó un momento en la puerta, mirando el espacio vacío donde había estado su primo. Luego se giró hacia Natalia.

—¿Cuánto tiempo lleva haciendo eso? —preguntó.

—¿Haciendo qué?

—Insistiéndote. Escribiéndote. Invitándote a salir. Tocándote.

Natalia bajó la mirada.

—Un par de años.

—¿Un par de años? —Branko dio un paso hacia ella—. ¿Dos años mensajeándote a altas horas de la noche? ¿Dos años intentando meterse contigo? ¿Y nunca me dijiste nada?

—Te lo dije una vez. Al principio. Cuando recién casados. Dije: 'tu primo me incomoda'. Y tú dijiste: 'es su forma de ser, no le des importancia'.

Branko palideció.

—¿Dije eso?

—Dijiste eso.

—No lo recuerdo.

—Porque no te importaba. Porque nada de lo que me pasaba a mí te importaba.

El dolor en la voz de Natalia era genuino. Branko lo sintió como un puñetazo.

—Ahora me importa —dijo—. Ahora me importa todo.

—Pues llega tarde.

—Nunca es tarde para hacer las cosas bien.

—¿Y qué vas a hacer? ¿Enfrentarte a tu primo? ¿Prohibirle que se acerque a mí? ¿Pegarle?

—Lo que haga falta.

Natalia lo miró. Sus ojos oscuros brillaban con algo que no era odio. Era curiosidad. Y también miedo.

—Branko —dijo—. ¿Estás celoso?

—Sí —respondió él, sin titubear—. Estoy celoso. Celoso de mi primo. Celoso de cualquier hombre que te mire. Celoso de los personajes de tus libros si son atractivos. Celoso del repartidor de pizza si te sonríe.

—No pedimos pizza nunca.

—Pues del que sea.

Natalia casi sonríe. Casi.

—Nunca te había visto así —dijo.

—Nunca había tenido motivos. Creía que no me importabas. Pero me importas. Me importas demasiado. Y ver a mi primo sentado en mi sillón, mirándote como si fueras un trofeo, me dio… me dio…

—¿Qué te dio?

—Ganas de matarlo.

El silencio flotó entre ellos.

Natalia se levantó del sillón. Caminó hacia Branko. Se paró frente a él. Muy cerca.

—¿Sabes qué pienso? —preguntó.

—Dime.

—Pienso que, por primera vez, te veo como un marido. No como un socio. No como un contrato. Como un marido.

—¿Y eso es bueno?

—No lo sé. Pero es diferente.

"Es diferente —pensó ella, mientras Branko escuchaba—. Es diferente y me aterra. Porque si él se pone celoso, significa que le importo. Y si le importo, puedo hacerle daño. O él puede hacérmelo a mí. El amor es eso: una oportunidad para que te destruyan. Y yo ya he sido destruida bastante."

Branko escuchó el dolor. La desconfianza. El miedo.

Pero también escuchó algo más.

"Pero también pienso —continuó Natalia— que con esa camisa azul y esas gafas de leer se ve tan guapo que quiero amarrarlo a la cama. Derramar chocolate en sus abdominales. Lamerlo todo. Luego llamar a su primo y decirle: mira lo que nunca tendrás. Pero no. Eso es perverso. Muy perverso. Yo soy perversa. Qué lástima. Ay, Dios, qué ganas de chocolate."

Branko sintió que se le subía la temperatura diez grados.

—Natalia —dijo, con voz ronca.

—¿Qué?

—La regla dos.

—¿Qué pasa con la regla dos?

—Que la estás poniendo muy difícil.

—¿Yo? No he hecho nada.

—No necesitas hacer nada. Con solo existir ya la pones difícil.

Natalia arqueó una ceja. Una sonrisa traviesa asomó a sus labios.

—¿Quieres que me vaya a mi habitación?

—Quiero que te quedes. Pero si te quedas, no respondo de mis actos.

—Eso sonó como una amenaza.

—Eso fue una advertencia.

Natalia dio un paso atrás. No por miedo. Por estrategia.

—Bueno —dijo—. Me voy a dormir. Mañana hay que trabajar.

—Natalia.

—¿Qué?

—Lo de Marko… no va a quedar así.

—¿Qué vas a hacer?

—Primero, hablar con él. Segundo, prohibirle que vuelva a ponerse en contacto contigo. Tercero, si no funciona, romperle la cara.

—Eso último no es muy legal.

—No me importa.

Natalia lo miró largamente.

—Qué romántico —dijo, con una media sonrisa—. Por un momento parecías humano.

—No soy humano. Soy tu marido.

—Lo mismo digo.

Y subió las escaleras.

Branko se quedó abajo, con la regla dos hecha trizas en la cabeza y una única certeza:

"Tres meses. Noventa días. Y ella pensando en amarrarme a la cama con chocolate. Voy a necesitar duchas frías todo el puto día."

1
Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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