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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1

El aroma a café recién molido y a papel impreso siempre ha sido mi perfume favorito, mucho más que cualquier fragancia de diseñador. A mis veintiocho años, como directora de operaciones y mano derecha ejecutiva en *Vance Capital*, mi vida se medía en milisegundos, gráficos de rendimiento y transacciones de nueve cifras. Pero sobre todo, mi vida se medía por la órbita de un solo hombre: Julián Vance.

Para el resto del mundo, Julián era el tiburón financiero más despiadado y codiciado de Nueva York. Un hombre de mirada acerada, porte imponente y una mente capaz de predecir las fluctuaciones del mercado antes de que los propios ordenadores lo hicieran. Para mí, sin embargo, Julián era el centro de mi universo. Era el hombre que me había tomado bajo su ala cuatro años atrás y con quien, desde hacía dos, compartía algo más que la gestión de una fortuna multimillonaria: compartía la cama, el aliento y la ilusión de un futuro construido a cuatro manos.

—Emma, los informes del fondo de inversión en Londres necesitan tu firma antes de las seis —resonó la voz suave de mi asistente por el intercomunicador.

—Ya los tienes en tu bandeja de entrada, Sara. Y por favor, confirma la reserva en *Le Bernardin* para las nueve. Hoy celebramos el cierre del acuerdo con los inversores asiáticos.

—Entendido, señorita Spencer.

Sonreí para mis adentros mientras ajustaba los puños de mi blusa de seda blanca. Me gustaba el orden. Me apasionaba el control. Sentía una descarga de adrenalina cada vez que una negociación compleja llegaba a buen puerto gracias a mi planificación estratégica. Trabajo catorce horas al día, sí, pero no me pesa. ¿Cómo podría pesarme si mi esfuerzo alimenta el imperio del hombre al que amo?

Nuestra relación era un secreto a voces dentro del círculo más íntimo, o eso creía yo. Julián siempre insistía en mantener la discreción en la oficina para proteger mi reputación profesional. "No quiero que nadie reduzca tu brillantez a tu lugar en mi cama, Emma", me había dicho una noche en su ático de Tribeca, besándome la frente mientras abríamos una botella de *Château Margaux*. En ese momento, sus palabras me parecieron un acto de devoción pura y caballerosidad.

A las siete de la tarde, la planta ejecutiva quedó en un silencio sepulcral. Las luces de los rascacielos de Manhattan comenzaban a encenderse tras los enormes ventanales, transformando la vista en un mar de cristales dorados. Apagué la pantalla de mi ordenador y me puse el abrigo de paño negro. Tenía que pasar por la oficina principal de Julián para recoger el archivo confidencial que revisaríamos durante la cena.

Caminé por el moquetado pasillo hacia la suite presidencial. La puerta de cristal alucinadamente insonorizada estaba entreabierta. Una tenue luz cálida iluminaba el interior.

—Llegas tarde, Spencer —escuché su voz grave, profunda, esa voz que lograba erizarme la piel con solo un susurro.

Al entrar, lo vi de pie junto a su escritorio de caoba, habiéndose quitado ya la americana y con las mangas de la camisa azul rolled-up hasta los antebrazos. Julián tenía treinta y cinco años y una presencia física casi abrumadora. Su mandíbula marcada, marcada por una sombra de barba de dos días, y sus ojos grises como el acero me miraban con una intensidad descarada.

—El mercado de Tokio no descansa, Vance —respondí con una sonrisa juguetona, cerrando la puerta tras de mí y echando el pestillo.

—A la mierda el mercado de Tokio —murmuró.

En dos pasos salvó la distancia entre nosotros. Sus manos, grandes y cálidas, apresaron mi cintura con posesión absoluta, pegando mi cuerpo al suyo. Sentí el calor de su torso contra el mío, el ritmo acelerado de su corazón y ese aroma inconfundible a sándalo y cuero que me volvía completamente loca.

—Has estado increíble en la reunión de esta mañana —dijo contra mis labios, rozándolos con lentitud desgarradora—. Cada vez que acorralas a un cliente con tus argumentos, me cuesta un esfuerzo sobrehumano no llevarte contra la mesa de juntas y hacerte mía delante de todos.

—Eso habría arruinado la presentación, señor Vance —protesté con un hilo de voz, sintiendo que las piernas me flaqueaban.

—Valdría la pena.

Sin darme tiempo a responder, devoró mi boca en un beso hambriento, dominante, de esos que me dejaban sin aliento y sin capacidad de razonamiento. Su lengua se abrió paso con maestría, reclamando cada rincón de mi boca con una urgencia que jamás fallaba en encenderme. Mis manos volaron instintivamente a su nuca, enredando mis dedos en su cabello oscuro y denso.

El mundo exterior desapareció. Desaparecieron los números, las cotizaciones y las llamadas pendientes. Solo existíamos él y yo en medio de la penumbra del despacho.

Julián me levantó en vilo con una facilidad pasmosa y me sentó sobre el borde del enorme escritorio de caoba, apartando carpetas y bolígrafos con un gesto descuidado. Mis piernas se abrieron de manera natural para darle espacio entre ellas. Sus besos bajaron por mi mandíbula, trazando un camino de fuego hasta la curva de mi cuello, donde mordisqueó suavemente la piel sensible hasta hacerme soltar un gemido ahogado.

—Julián... la cena... —gemí, intentando mantener un atisbo de cordura mientras sus manos desabrochaban los primeros botones de mi blusa.

—La cena puede esperar —susurró con voz ronca contra mi escote.

Sus dedos, expertos y precisos, desengancharon el cierre de mi sostén de encaje negro. Cuando el aire frío de la oficina rozó mi piel expuesta, mis pezones se endurecieron al instante. Julián no esperó. Cubrió uno de mis pechos con su mano, amasándolo con la presión justa antes de llevarse la punta a la boca. La sensación de su succión cálida y el roce de su lengua desencadenaron una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal, haciéndome arquear el espalda contra él.

—Eres perfecta, Emma. Absolutamente mía —murmuró entre besos.

Deslice mis manos por debajo de su camisa, sintiendo la firmeza de sus músculos abdominales, la tensión de un cuerpo trabajado al límite. La necesidad de sentirlo más cerca me corroía. Me deshice de mi falda de tubo con torpeza mientras él se desabrochaba el cinturón y los pantalones con una prisa feroz.

Cuando separó la fina tela de mi lencería y sus dedos encontraron mi humedad, no pude contener un suspiro entrecortado. Julián acarició mi centro con ritmos lentos y tortuosos, buscando mi punto exacto hasta hacerme temblar sobre la caoba.

—Mírame —ordenó en un susurro áspero.

Abrí los ojos, nublados por el deseo. Sus ojos grises ardían con una mezcla de posesión y fuego. Se posicionó en la entrada de mi cuerpo y, con un empuje decidido y profundo, se hundió en mí por completo.

El impacto de la unión me sacó un gemido agudo que él ahogó inmediatamente con su boca. El contraste entre la frialdad de la superficie de madera y el calor abrasador de su cuerpo dentro del mío me llevaba al borde del abismo. Julián comenzó a moverse con un ritmo pausado pero devastadoramente profundo, marcando cada embestida como si quisiera dejar su impronta en mi alma.

—Así... justo así, mi amor —jadeó él, rodeando mi espalda con un brazo para pegarme a su pecho mientras aumentaba la velocidad de sus embestidas.

Mis uñas se clavaron en sus hombros desnudos. La fricción, la intensidad de sus estocadas y la manera en que me miraba fijamente mientras nos fusionábamos aceleraron mi pulso hasta el límite. El placer comenzó a concentrarse en mi vientre como una tormenta a punto de estallar. Cada movimiento suyo me arrastraba más profundo en una espiral de éxtasis desenfrenado.

—No te guardes nada, Emma. Dame todo —me exigió al oído, mordisqueándome el lóbulo mientras aceleraba el ritmo a una velocidad frenética.

El clímax me golpeó con la fuerza de un rayo. Mi cuerpo se tensó por completo, rodeando sus caderas con mis piernas mientras una ola de espasmos incontrolables me sacudía desde dentro. Un grito ahogado se me escapó contra su cuello. Julián soltó una maldición grave y, con tres embestidas más, potentes y profundas, alcanzó su propio orgasmo dentro de mí, gimiendo mi nombre contra mi piel sudorosa.

Nos quedamos así durante varios minutos, abrazados en la penumbra, escuchando el eco de nuestras respiraciones entrecortadas fundirse con el zumbido del aire acondicionado. Su cabeza descansaba en mi hombro y yo acariciaba su cabello suavemente, sintiéndome la mujer más afortunada del planeta. Tenía al hombre que amaba, un trabajo en el que destacaba y un futuro brillante que estábamos construyendo juntos.

—Eres incansable, Spencer —sonrió él, incorporándose despacio y besando mis labios con una ternura casi infantil que siempre me desarmaba.

—Aprendo del mejor —respondí, dándole un leve golpe en el pecho.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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