Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Duque Laurent 2
Cuando Benjamin finalmente llegó al lugar de donde provenían los gritos, no podía creer lo que estaba viendo.
Se quedó inmóvil sobre su caballo.
Frente a él había una escena que parecía sacada de una taberna.
Kayla estaba peleando.
Pero no discutiendo.
Peleando.
Tenía a una joven de aproximadamente su misma edad agarrada de los cabellos, mientras la otra intentaba arañarla y gritaba desesperadamente.
—¡SUÉLTAME!
—¡TE VOY A SOLTAR CUANDO APRENDAS A RESPETAR A LOS DEMÁS!
—¡ESTÁS LOCA!
—¡Y TÚ ERES UNA MALCRIADA!
Benjamin abrió los ojos.
[¡¿Qué demonios?!]
A unos metros, los guardias del ducado Laurent permanecían quietos.
Demasiado quietos.
Benjamin los miró con incredulidad.
[¿Por qué nadie las está separando?]
Entonces vio que uno de ellos sostenía a una anciana, que parecía bastante alterada.
En el suelo había varias manzanas esparcidas.
Benjamin comprendió que probablemente había ocurrido algo.
Pero eso no explicaba por qué Kayla estaba a punto de arrancarle el cabello a otra mujer.
—¡KAYLA!
La joven giró inmediatamente la cabeza.
Al verlo, en lugar de detenerse...
Le gritó..
—¡¡ESPÉRAME!!
Benjamin se quedó atónito.
Kayla volvió a mirar a la otra mujer.
—¡AÚN NO LE TIRO LOS DIENTES A ESTA!
Todo el pueblo quedó en silencio.
La gente comenzó a mirar al recién llegado.
Era el duque Laurent.
Pero muchos no conocían a la joven a la que habia hablado.
Kayla vestía de manera sencilla.
No llevaba joyas excesivas.
No tenía un séquito enorme.
Y, por su comportamiento, nadie habría imaginado que pertenecía a una de las casas ducales más importantes.
Benjamin bajó del caballo.
—¡Lady Kayla!
—¡ESTOY OCUPADA!
[¡Esta mujer me va a matar de un susto!]
Benjamin extendió una mano.
El agua de una fuente cercana comenzó a elevarse.
Los habitantes retrocedieron sorprendidos.
El agua se movió como si una fuerza invisible la controlara y, en un instante, cayó sobre la otra mujer.
—¡AH!
La otra joven soltó a Kayla y retrocedió completamente empapada.
Kayla quedó sorprendida.
Miró al duque.
—¡Wow!
Por un segundo pareció olvidar la pelea.
[¡Tiene magia de agua!]
Pero solo por un segundo.
Volvió a mirar a la otra mujer.
—¡Tú!
Intentó lanzarse nuevamente hacia ella.
Benjamin reaccionó inmediatamente.
La tomó por la cintura y la sujetó.
—¡Lady Kayla!
—¡SUÉLTEME!
Kayla comenzó a forcejear.
—¡VOY A ENSEÑARLE A RESPETAR A LA GENTE!
—¡¿Qué está pasando?!
—¡ESA MUJER ES UNA MALCRIADA!
Benjamin apretó los dientes.
—¡Explíqueme qué ocurrió!
Kayla intentó señalar a la joven.
—¡Ella empezó!
Pero estaba demasiado furiosa para explicarse.
Benjamin miró al guardia a cargo.
—Usted.
El hombre se acercó inmediatamente.
—Sí, mi lord.
—¿Qué sucedió?
El guardia hizo una reverencia.
—Lady Fletcher estaba recorriendo el pueblo cuando vio a esa señorita.
Señaló a la otra mujer.
—Ella pateó el puesto de manzanas de la anciana.
Benjamin miró las frutas en el suelo.
—Lady Kayla le pidió que las recogiera.
El guardia continuó..
—La mujer se negó. Dijo que era noble y que jamás recogería algo que hubiera caído al suelo.
Benjamin frunció el ceño.
—¿Y después?
—Empujó a Lady Fletcher.
Silencio.
Varias personas comenzaron a murmurar.
—¿Lady Fletcher?
—¿Dijo Lady Fletcher?
—¿Ella es una Fletcher?
El guardia asintió.
—Lady Kayla Fletcher.
La joven que había estado peleando con Kayla perdió inmediatamente el color del rostro.
[¿Fletcher?]
Había cometido un error enorme.
No solo había agredido a una mujer.
Había empujado a la hija de unos duques.
Y ahora estaba frente al duque Laurent.
Pero Kayla seguía completamente furiosa.
—¡¿VES?! ¡ELLA TIENE LA CULPA!
Intentó volver a lanzarse hacia ella.
Benjamin la sostuvo con más fuerza.
—¡No!
—¡Déjeme!
—¡No!
—¡Solo un golpe!
—¡No!
—¡Uno pequeño!
—¡Tampoco!
Benjamin respiró profundamente.
Luego miró a la otra mujer.
Su voz se volvió fría.
—Así que usted empujó a Lady Kayla Fletcher.
La joven cayó de rodillas.
—Mi lord...
—Y además agredió a una anciana.
—Yo...
—Eso no es comportamiento digno de una noble.
La mujer comenzó a temblar.
—Lo siento, mi lord.
Kayla bufó.
—¡Ahora tienes miedo porque sabes quién soy!
Benjamin la miró.
—Lady Kayla.
Pero ella continuó.
—¡No te arrepientes! ¡Solo estás asustada porque descubriste que la persona que empujaste tiene un título!
La joven bajó la cabeza.
Kayla volvió a intentar soltarse.
—¡Déjeme enseñarle a respetar!
Benjamin respiró profundamente.
[Esto no va a terminar nunca.]
Finalmente tomó una decisión.
Sin previo aviso, levantó a Kayla y la colocó sobre su hombro.
—¡¿QUÉ?!
Kayla quedó boca abajo sobre él.
—¡DUQUE LAURENT!
Benjamin ignoró sus protestas.
—Guardia.
—Sí, mi lord.
—Que esta mujer reciba el castigo correspondiente por agredir a la anciana y a Lady Fletcher.
Luego señaló las manzanas.
—Y que se entregue una compensación adecuada a la anciana por los daños ocasionados.
—Sí, mi lord.
—¡PERO YO TODAVÍA NO HE TERMINADO!
Benjamin comenzó a caminar.
—Sí, ya terminó.
—¡NO!
—Sí.
—¡SUÉLTEME!
—No.
Kayla continuó protestando mientras Benjamin avanzaba.
Pero entonces ocurrió algo inesperado.
Las personas del pueblo comenzaron a acercarse.
—Gracias, Lady Fletcher.
Kayla dejó de forcejear por un instante.
La anciana le sonrió.
—Gracias por defenderme.
Otra persona hizo una pequeña reverencia.
—No cualquiera se atreve a enfrentarse a una noble así.
Kayla se quedó un poco sorprendida.
Entonces una pequeña niña se acercó tímidamente.
Llevaba una manzana entre las manos.
—Mi lady...
Benjamin finalmente bajó a Kayla.
Pero mantuvo una mano firme alrededor de su cintura.
No confiaba en que ella no intentara volver a pelear.
La niña extendió la manzana.
—Esto es para usted.
Kayla la miró.
—¿Para mí?
La pequeña asintió.
—Por defender a mi abuelita.
Kayla tomó la manzana con cuidado.
—Muchas gracias.
La niña sonrió.
Kayla se agachó un poco para quedar a su altura.
—Y si esa mujer vuelve a molestarlos...
Miró de reojo hacia donde estaba la otra joven.
—Yo me encargo.
La niña sonrió.
Pero de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Hace unos días también botó nuestros pasteles de manzana.
Kayla dejó de sonreír.
—¿Qué?
—Los botó todos.
La pequeña comenzó a llorar.
—Los habíamos preparado para venderlos.
Kayla sintió que la sangre le hervía.
—¿Ella?
La niña asintió.
—Lo perdimos todo.
Luego levantó su pequeño brazo.
Había una marca visible.
—Yo intenté ayudar...
Kayla abrió los ojos.
[¡¿También la lastimó?!]
Su expresión cambió completamente.
Se giró hacia la otra mujer.
—¡TÚ!
La joven retrocedió.
Kayla intentó avanzar.
—¡VEN AQUÍ!
Benjamin la levantó inmediatamente otra vez.
—No.
—¡SUÉLTEME!
La colocó nuevamente sobre su hombro.
—¡DUQUE LAURENT!
—No.
—¡ESA MUJER ES UNA ABUSIVA!
—Lo sé.
—¡MALVADA!
—Lo sé.
—¡DÉJEME IR!
—Definitivamente no.
Kayla continuó insultando a la mujer mientras Benjamin se alejaba.
—¡MALCRIADA!
—¡ABUSIVA!
—¡TIRANA!
Benjamin caminaba con absoluta calma.
—¡Y NO TE METAS CON ESA NIÑA O VOY A VOLVER!
La gente del pueblo observaba la escena.
Algunos intentaban contener la risa.
Otros sonreían.
Y más de uno murmuraba sobre la extraña pareja que acababa de aparecer en el pueblo.
Finalmente, el carruaje llegó.
Benjamin subió primero.
Después dejó a Kayla dentro.
Solo entonces la soltó.
Kayla se acomodó en el asiento, todavía furiosa.
—¡No entiendo cómo puede existir gente así!
Benjamin se sentó frente a ella.
—Lo sé.
Kayla apretó la manzana que todavía sostenía.
—Esa niña...
Su expresión se suavizó.
—Solo quería vender sus pasteles.
Benjamin la observó.
A pesar de todo el caos...
A pesar de los gritos.
A pesar de la pelea.
A pesar de que acababa de cargarla por medio pueblo como si fuera una niña problemática...
Benjamin entendió algo.
Kayla no había peleado por orgullo.
Había peleado porque alguien había abusado de una persona que no podía defenderse.
Y, por alguna razón, aquello hizo que su enojo hacia ella disminuyera un poco.
Aunque todavía tenía una pregunta urgente.
—Lady Kayla.
Ella levantó la mirada.
—¿Qué?
—¿Por qué ordenó a los guardias que no intervinieran?
Kayla lo miró como si la respuesta fuera obvia.
—Porque quería darle una paliza yo misma.
Benjamin cerró los ojos.
[Definitivamente...]
[Esto va a ser mucho más difícil de lo que imaginaba.]
Dos bombas sexuales🤭👏👏