Arianna Falcone creyó que la muerte de Lucio Castelli, capo de la Sagrada Familia, significaría por fin su libertad. Se equivocó.
Con la organización al borde de una guerra interna, su padre pretende utilizarla otra vez y casarla con el hombre que consiga hacerse con el poder.
La única salida es Nino Farina.
Tiene veinte años, una sonrisa fácil y la violencia corriendo por las venas. Para impedir que los antiguos capitanes de Lucio recuperen el control, deberá tomar la Sagrada Familia. Y Arianna puede darle la legitimidad que necesita.
La solución: un matrimonio por contrato.
Seis meses. Habitaciones separadas. Ninguna obligación. Y una cláusula que le permite a Arianna marcharse cuando quiera.
No es amor. Solo una alianza.
Hasta que Arianna descubre junto a Nino todo aquello que nunca sintió con su primer marido: curiosidad, deseo y seguridad.
Porque esta vez no será elegida sin poder decidir.
Esta vez, ella también elegirá.
NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Compensación
Arianna
Miro a mi alrededor cuando salgo del auto de Nino.
—No te hacía por uno de estos —digo girándome hacia él.
—¿Uno de estos?
—Ya sabes —digo apuntando a mi alrededor—. Hombres de la naturaleza.
—Solo diré, que mi hermano y mis padres pueden decir lo que quieran, pero vivir en un departamento es lo peor que le puede pasar a una persona —devuelve mientras saca mi equipaje del maletero.
Finalmente, ayer decidí que viviría con Nino. Al menos al principio.
La Sagrada Familia está vigilando nuestros movimientos. Imagino que mi padre también, y si llega a tener la menor sospecha de que esto no es real, podría obligarme a casarme de nuevo.
Nino dice que eso no es posible, que papá nunca podrá volver a ponerme una mano encima, sencillamente, porque si lo intenta de nuevo, ya no tendrá manos para empezar.
Debería haberme asustado ese juramento.
No lo hizo.
Debería asustarme tener que vivir con un hombre en medio de la nada.
No lo hace.
Quizá mi subconsciente sabe que no puede haber nada peor que vivir con Lucio o con mi padre.
Quizá sea eso.
Quizá sea que la sonrisa de Nino logra tranquilizarme.
—¿Lista? —pregunta.
Asiento.
Mi tacón se entierra en tierra cuando intento avanzar. Imagino que la lluvia del fin de semana anterior todavía no se seca del todo.
Nino sin advertirme, me toma en sus brazos. Como un esposo lo haría con su esposa.
—Qué tradicionalista —lo acuso mientras abrazo su cuello.
—Llámame troglodita, pero no seré la clase de esposo que deja que su mujer se rompa el cuello el primer día de casados.
Sonrío.
—¿Qué tal el segundo? —pregunto mientras olisqueo el olor de su perfume mezclado con su olor.
Es delicioso.
De esos olores en los que quieres envolverte y dormir.
—Supongo que mañana lo sabremos —dice mientras abre la puerta de la enorme cabaña.
Aunque cabaña precisamente no es. Es una especie de chalé moderno.
Una casa de un piso, enorme, con techos desiguales y modernos. La mezcla de piedra y madera es exquisita y enormes paredes de vidrio.
Jadeo cuando veo el interior.
Es mucho más impresionante que el exterior.
Enormes sofás rodean una estufa de leña.
¡Una real!
Una enorme lámpara redonda cuelga desde el techo de doble altura.
Hay un comedor de madera enorme y más allá una cocina de ensueño.
Maldita sea, ya quiero preparar galletas ahí.
Me remuevo para que me baje y Nino lo hace.
Me saco los tacones y me sorprendo al sentir el piso agradablemente tibio.
—Tiene piso radiante. La mandé a construir desde cero.
—Es simplemente… impresionante. —Me giro hacia él—. Tienes suerte de que no haya conocido la existencia de esta casa antes.
—¿Por qué?
Vuelvo a mirar el lugar.
—Porque definitivamente la hubiese incorporado en una cláusula como compensación por tener que soportarte seis meses.
—¿Esta casa? —Sonríe—. Ary, créeme, cuando termine este matrimonio entenderás que necesitarás un edificio entero como compensación.
Me río con su broma. Y luego sonrío.
Ary.
Así me llamaba mamá.
Ary.
Mi preciosa Ary.
Te extraño, mamá.
Miro hacia el cielo que se está tornando color lavanda mientras pienso en mi madre.
Ella fue testigo antes de morir del maltrato al que fui sometida por mi papá y mi hermana. Siempre trató de intervenir, pero papá la encerraba en el sótano por días.
Me gustaría que estuviera aquí hoy.
Viéndome ahora.
Viéndome sonreír.
Me gustaría que estuviera viva, porque si lo estuviera ya sabría que hacer con el dinero de mi divorcio.
Le compraría una casa a mamá en un lugar lejos, dónde papá nunca pudiera alcanzarla.
—¿Qué piensas?
La voz de Nino me devuelve al ahora.
—En mamá —susurro antes de enseñarle mi espalda—. ¿Podrías ayudarme? Alessia tuvo que ayudarme y quiero sacarme este vestido y ponerme ropa cómoda antes de cocinar algo —digo casi saltando de la emoción.
—¿Cocinas?
—Sí. No muy bien, pero puedo seguir una receta.
—Eso suena esperanzador… creo.
Sonrío.
Cocino bien.
Bueno, eso creo.
Lucio siempre lanzó todo lo que yo cocinaba como si estuviera contaminado con algo.
Nunca probó nada. Pero yo sí. Y no me da vergüenza admitir que cocino muy bien.
Quizá sea el único talento que tengo.
Nino se acerca a mi espalda y mueve mi cabello a un lado.
Mi cuerpo se eriza por completo cuando siento la respiración cálida en mi nuca.
—¿Tienes frío? —pregunta mientras sus dedos rozan la piel de mi espalda buscando el cierre.
—Un poco —miento.
¿Frío? No.
Frío es lo que me gustaría sentir ahora mismo.
Sus dedos encuentran el cierre escondido y lo bajan lentamente.
Muy lentamente.
Su respiración sigue en mi nuca mientras siento el aire helado en mi espalda.
Tiemblo.
No por frío.
Por la sensación del calor de su cuerpo en mi espalda. Por la calidez de su respiración. Por la suavidad de sus dedos tocándome.
Por él.
La punta de sus dedos acaricia mi espalda desnuda.
—¿Ary? —pregunta con una voz gruesa y mortalmente fría—. ¿Lucio hizo esto?
Oh, no.
Las cicatrices.
Me giro bruscamente cuando recuerdo cómo se ve mi piel.
Me enredo en mi vestido y caigo de espaldas.
No alcanzo a tocar el suelo, porque mi esposo me jala hacia su pecho.
—Mierda —mascullamos al mismo tiempo cuando vemos el vestido de novia a mis pies.
Nino pero si en su momento se pondrá más difícil muchos quieren la Sagrada Familia a si que esperemos no seas tan orgulloso y tomes la palabra de tu padre con la ayuda de todos
a disfrutar al bombocito de Farina
🥺🥺🥺 nino tan tierno con tanta espera 💪💪💪Ary muy bien
ya no se contengan desaten todo su amor 💗💗💗💗 porque dense cuenta es amor un amor real del bueno sincero puro hermoso 😌