"Él es el hombre más poderoso de la ciudad. Ellos tienen 8 años y acaban de hackear su vida."
Elara ha guardado un secreto durante cuatro años: es madre soltera de dos genios que el sistema escolar no puede controlar. Para su jefe, el implacable y frío millonario Killian Vane, ella es solo la asistente perfecta, la mujer que nunca falla y que parece no tener vida personal. Pero cuando el colegio de los gemelos exige una cuota impagable para niños superdotados y el padre biológico desaparece con las migajas de la manutención, Elara llega al límite.
Lo que Elara no sabe es que sus hijos, Evans y Edans, han tomado una decisión: Mamá necesita un respiro y ellos necesitan un papá que esté a su nivel.
Tras analizar a cientos de candidatos en la plaza local, los gemelos fijan su objetivo en el hombre que aparece en las noticias: Killian Vane. Es rico, es brillante y, según sus cálculos, es el único hombre con el ADN lo suficientemente fuerte para lidiar con ellos.
NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 14: El interrogatorio del Iceberg
El despacho de Killian nunca se había sentido tan parecido a una sala de interrogatorios de la CIA. Elara estaba sentada en un rincón, tratando de hacerse invisible mientras bebía un té con las manos temblorosas. Frente al escritorio principal, Evans y Edans estaban de pie, con los brazos cruzados y una expresión que haría temblar a un fiscal de distrito.
Para rematar la escena, el abuelo Arthur estaba sentado en su sillón de cuero, con las manos apoyadas en su bastón y una sonrisa de absoluta diversión.
—A ver, Killian —empezó Evans, golpeando el escritorio con un dedo—. Muy lindo eso de poner "gorilas" en la puerta y madre al decir que somos "tus hijos" frente al abuelo. Fue un gran movimiento táctico. Pero aquí en la empresa nos manejamos con contratos claros.
—Exacto —secundó Edans, ajustándose las gafas—. Queremos saber qué título tenemos ahora. ¿Somos un proyecto temporal? ¿Somos consultores externos? ¿O qué somos exactamente para ti?
Killian se reclinó en su silla, soltando un suspiro largo. Miró a los gemelos y luego a su abuelo, buscando ayuda, pero Arthur solo se encogió de hombros.
—No me mires a mí, muchacho —rio el anciano—. Los niños tienen razón. Has marcado territorio, has sacado las garras... pero no has dicho qué nombre le pones a lo que sientes por Elara. Yo también tengo curiosidad.
Killian miró a Elara, que estaba roja como un tomate. Luego volvió a mirar a los pequeños inquisidores.
—¿Qué es lo que quieren saber exactamente? —preguntó Killian, tratando de recuperar su tono de jefe, aunque sabía que ya había perdido esa batalla.
—Queremos saber por qué ahora la ves como una mujer y no como la empleada que te trae el café —disparó Evans sin anestesia—. ¿Qué fue lo que cambió? Llevas cuatro años ignorando que es la mujer más increíble de esta ciudad. ¿Por qué ahora?
El silencio que siguió fue denso. Killian dejó de jugar con su pluma de oro y se puso serio. Miró a los niños a los ojos, dándose cuenta de que no aceptarian una respuesta corporativa.
—Cambié porque me quitaron la venda de los ojos —confesó Killian, y su voz sonó profunda, honesta—. Durante años, solo vi la eficiencia de Elara porque yo mismo era una máquina. Pero cuando los conocí a ustedes, cuando vi el caos, la inteligencia y la fuerza con la que ella pelea por su familia... me di cuenta de que estaba frente a una guerrera.
—¿Y qué es lo que te gusta de ella? —preguntó Edans, entrecerrando los ojos—. Sé específico. No nos sirven las generalidades.
Killian soltó una risa corta, pero sus ojos estaban fijos en Elara.
—Me gusta que no me tiene miedo. Me gusta que es capaz de caminar kilómetros en tacones de diez centímetros solo para que a ustedes no les falte nada. Me gusta su terquedad y cómo brilla cuando está enojada. Me atrae... —hizo una pausa, buscando la palabra justa— me atrae su fuego. En este mundo de hielo donde vivo, ella es lo único que quema de verdad.
—¿La amas? —soltó Evans de golpe.
Elara casi se ahoga con el té. Arthur soltó una carcajada que casi lo hace caer del asiento.
—¡Niños, por favor! —exclamó Elara, levantándose—. ¡Es suficiente!
—No, no es suficiente —dijo Arthur, calmando a Elara con un gesto—. Es una pregunta válida. Killian, ¿es amor?
Killian guardó silencio unos segundos. Miró a Elara, que lo observaba con el corazón en la boca.
—Amor... es una palabra muy grande para alguien que acaba de empezar a sentir de nuevo —dijo Killian con sinceridad—. No les voy a mentir diciendo que es amor eterno después de una semana. Pero lo que siento es más fuerte que cualquier cosa que haya sentido antes. Es una atracción que me vuelve loco y un respeto que no le tengo a nadie más. No sé si es amor todavía, pero estoy dispuesto a descubrirlo si ella me deja.
Los gemelos se miraron entre sí, comunicándose en ese lenguaje silencioso que solo ellos tenían.
—Aceptable —dictaminó Evans—. Por ahora. Pero que sepas que el periodo de prueba no ha terminado.
—Y más te vale que no le rompas el corazón —añadió Edans con un tono de advertencia—. Porque si lo haces, hackearemos tus cuentas personales y donaremos toda tu fortuna a un refugio de gatos en Siberia.
Arthur se levantó, riendo a carcajadas y dándole palmaditas en la espalda a su nieto.
—¡Te lo advertí, Killian! Estos niños no van a parar hasta verte con un anillo en el dedo y pasando por el altar. Y francamente, yo estoy de su lado. Elara es demasiado mujer para un iceberg como tú, pero parece que te estás derritiendo bastante bien.
Elara se acercó a Killian cuando los niños y Arthur empezaron a discutir sobre qué almorzarían. Se quedaron solos un momento frente al gran ventanal.
—Lo siento —susurró ella—. A veces se olvidan de que tienen ocho años.
Killian le tomó la mano, entrelazando sus dedos.
—No lo sientas. Me obligaron a decir en voz alta lo que me moría por decirte a solas. Ya no eres mi secretaria, Elara. Ya no hay títulos de oficina que valgan. A partir de hoy, somos tú, yo y esos dos pequeños tiranos contra el mundo.Ahora somos pareja, eres mí novia¿Te parece un buen contrato?
Elara sonrió, una sonrisa de esas que iluminaban toda la oficina.
—Es el mejor contrato que he firmado en mi vida, Killian.
debe ser alguien del pasado
o alguien a quien afectaron los gemelos en el pasado 💣
es un viaje de emociones ...
magnífico ,comienzo de esta historia..
Son unos diablillos adorables 👏👏