Otávio Martini es un mafioso y un CEO cruel, frío y calculador. Está a punto de casarse, pero su prometida huye un día antes de la boda, sin importarle que su familia podría ser asesinada si Otávio no mostrara clemencia.
Para proteger a sus padres, Bianca, dulce y amable, quien perdió la vista en un accidente a los 15 años y ahora tiene 19, se convierte en la prometida sustituta de su hermana. Todo para evitar que sus padres caigan en manos de su verdugo.
¿Podrá surgir un amor verdadero en medio de todo esto?
Será un matrimonio lleno de desafíos y superación, la prueba de que incluso alguien supuestamente sin alma ni corazón puede llegar a demostrar sentimientos.
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Capítulo 10
Al llegar a la mansión, Otávio pide a su madre que lleve a Bianca a la habitación, para que se dé un baño. Otávio fue al despacho con Jhon y se sirvieron una dosis de whisky.
—¿En qué situación te has metido, amigo mío? Qué bella luna de miel... ¿Pretendes consumar el matrimonio?
—No puedo hacerle eso, fue humillada todo el día y además enterró a su padre. Lógico que si ella quisiera jugar, no me negaría, pero esa diablilla no es igual a las otras, es pura y yo no haría nada sin su consentimiento.
—Sabes que el consejo exigirá el examen que compruebe que ya no es virgen, de lo contrario, su madre muere, y el médico no puede ser comprado porque forma parte del consejo. ¿Ya le contaste eso?
—¡Maldita sea! Ya estoy harto de esos viejos desgraciados y esas reglas idiotas, voy a hacer algo, pero no la obligaré a acostarse conmigo. Sabes, Jhon, que eso nunca lo haría.
—Lo sé, amigo mío, incluso yo también estoy en contra de eso, pero tenemos dos días para resolver esto.
—Jhon, haz una investigación rápida de la vida de ese médico del consejo, quiero todos los trapos sucios que nadie sabe, voy a ver si uso algo de lo que descubra para coaccionarlo a mentir en el examen, eso claro, si ella es virgen de verdad. Más le vale que lo sea, porque si alguien la tocó, mato al desgraciado junto con ella.
—Voy ahora mismo a amenazar a esa tapita, para que me diga dónde está mi amigo, estoy seguro de que el día que fuimos allá y la trajimos, mi amigo Otávio se quedó por allá, esa chica te ha lavado el cerebro, ¿eh? Pero hablando en serio, Otávio, ¿qué pretendes hacer cuando Laura sea encontrada?
—Con Laura no lo sé, pero con Bianca, bueno, ella no se va a alejar más de mí, decidí que ella es mía y nadie más la tocará.
—Yo digo que mi amigo está con los cuatro neumáticos bajos por la tapita, me alegro, amigo mío, de que te esté gustando alguien, pero sabes que enfrentarás una batalla contra el consejo, pero yo siempre estaré a tu lado para lo que necesites.
Otávio se quedó callado, solo brindó con su amigo Jhon. Él no sabe el porqué de ese sentimiento repentino por Bianca, pero sabe que no quiere estar más lejos de la pequeña chica deslenguada. Su atrevimiento, además de la belleza mezclada con inocencia, llamó la atención de Otávio.
Un tiempo después, Ellen baja y va hasta el despacho de su hijo diciendo que Bianca no está muy bien.
—Hijo, Bianca ya se cambió, pero tiene fiebre probablemente debido a la lluvia que tomó y su emocional abatido.
Otávio se levanta rápidamente pidiendo que su madre consiga un médico.
—Madre, llama al doctor Carlos inmediatamente y pide que preparen algo para que esa chica terca coma, ella va a comer aunque sea a la fuerza.
Jhon no consigue aguantarse y acaba riendo del desespero del amigo que era cruel y no se importaba con nadie y ahora está todo preocupado con Bianca. Ellen no consigue aguantarse tampoco y acaba sonriendo, Otávio lo percibe y se enfada.
—Jhon, ve a resolver lo que te pedí y para con tus gracias, y madre, resuelve lo que pedí también.
—Hijo, no hace falta, ya la mediqué y bajé justamente para preparar algo para ella.
Otávio toma el último sorbo del whisky y sale del despacho yendo en dirección a la habitación de Bianca. Ella estaba sentada en la cama, pensando en todo lo que sucedió estos días. Otávio entra y se queda en silencio con sus manos en el bolsillo observándola.
—¿Qué quieres, Otávio?
—A veces creo que ves y estás engañando a todo el mundo.
—Soy ciega, no burra, también aprendí a observar los detalles, el modo en que cada persona respira, los pasos de cada persona, tú respiras fuerte y tienes pasos pesados, debes ser un gordo pesado, calvo y sin dientes.
—Pensé que estando enferma serías más mansa, pero veo que te pones más atrevida, y respondiendo a tu pregunta, no, mi querida, soy muy atractivo, bueno, al menos es lo que muchas mujeres dicen.
—Eres ridículo, ahórrame, no quiero saber de tus casos.
—Deberías hacer lo que le dijiste hoy más temprano a Joice, me acuerdo de que dijiste que ibas a aprovechar cada pedacito mío, te garantizo que te va a gustar cada pedacito.
Bianca no responde y se queda totalmente avergonzada y constreñida por saber que Otávio oyó la conversación. Él se aprovecha del momento y se sienta cerca de Bianca y toca su rostro, acariciando su boca y su rostro.
La respiración de ambos es fuerte y a cada toque Bianca se eriza y se pone toda roja con la aproximación de Otávio, ella nunca estuvo tan cerca de un hombre así.
Otávio toma su mano y la pasa por su rostro y abdomen, Bianca se queda completamente roja con la situación, intenta retirar la mano, pero Otávio la sujeta manteniendo su mano deslizándose por el abdomen definido de Otávio.
Con el toque ella percibe que él es un hombre fuerte y por sus trazos probablemente bonito. Otávio percibe que ella está sin reacción y la toma en sus brazos besándola, Bianca intenta resistir y él pide paso de su lengua, Bianca acaba cediendo y se entrega a su primer beso.