Emir Abdala y Aysun viven un amor perfecto en la lujosa mansión Abdala. Pero su felicidad termina cuando Aysun sufre un terrible accidente provocado en secreto por Myna, la envidiosa hermana de Emir.
Al despertar, Aysun ha perdido la memoria y ya no recuerda al hombre que ama ni el matrimonio que compartían. Desesperado, Emir hará todo lo posible por recuperar a su esposa y demostrarle que su amor sigue vivo.
Pero el destino pondrá en el camino de Aysun a Merth, un humilde artesano que se enamorará de ella sin conocer toda su historia. Mientras Emir lucha por recuperar el corazón de su esposa, Aysun quedará atrapada entre dos hombres y dos formas de amar.
Entre secretos, traiciones, pasiones y sorprendentes revelaciones, Aysun tendrá que descubrir quién es realmente... y cuál de los dos hombres está destinado a quedarse con su corazón.
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Capítulo 9 — El corazón recuerda
—Yo amo a Emir.
Las palabras de Aysun quedaron suspendidas en el aire.
Myna la observó con los ojos muy abiertos.
Por un instante, el miedo se apoderó de ella. Todo lo que había intentado construir comenzaba a desmoronarse.
Kerem, en cambio, miró a Aysun con una mezcla de sorpresa y alivio.
—Entonces lo recuerdas —dijo.
Aysun negó lentamente.
—No completamente.
Se llevó una mano al pecho.
—Pero cuando escuché su nombre... sentí algo. Algo que no puedo explicar.
Kerem se acercó.
—Eso significa que tus sentimientos siguen ahí.
Myna intervino rápidamente.
—No puedes sacar conclusiones tan fácilmente. Has sufrido un traumatismo. Tu mente puede estar confundida.
Aysun la miró.
—¿Por qué estás tan interesada en convencerme de que no amo a Emir?
Myna se quedó sin palabras.
—Yo solo intento protegerte.
—¿De qué?
Myna no respondió.
En ese instante, se escuchó el sonido de varios automóviles deteniéndose frente a la casa.
Kerem miró por la ventana.
—Es Emir.
El corazón de Aysun comenzó a latir con fuerza.
No sabía por qué.
No recordaba completamente su matrimonio.
No podía reconstruir los momentos que había vivido junto a aquel hombre.
Pero su cuerpo parecía reconocerlo.
Su corazón también.
La puerta principal se abrió violentamente.
—¡Aysun!
La voz de Emir hizo que ella se estremeciera.
Emir entró acompañado de dos hombres de seguridad.
Cuando la vio, se quedó inmóvil.
Durante varios segundos ninguno dijo nada.
Aysun observó su rostro.
Era la primera vez que lo veía desde que había desaparecido del hospital.
Pero aquella mirada...
Aquella mirada le resultaba familiar.
Emir avanzó lentamente hacia ella.
—¿Estás bien?
Aysun asintió.
—Sí.
Él quiso abrazarla, pero se detuvo.
Recordó que ella había perdido la memoria.
No quería asustarla.
Aysun notó su duda.
—Puedes acercarte.
Emir dio un paso.
—Tenía tanto miedo de no volver a encontrarte.
Su voz se quebró.
Aysun sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—No sé por qué, pero cuando te vi sentí que te conocía desde siempre.
Emir sonrió entre lágrimas.
—Porque así es.
Aysun extendió una mano.
Él la tomó.
En ese instante, una oleada de recuerdos atravesó la mente de Aysun.
La boda.
Emir colocándole el anillo.
Una cena bajo la luz de las velas.
Una mañana en la mansión.
Una risa.
Un beso.
Y después, una frase.
"Siempre te encontraré."
Aysun cerró los ojos.
—Emir...
—Estoy aquí.
Ella apretó su mano.
—Creo que te amaba.
Emir sonrió.
—No.
Aysun lo miró confundida.
—¿No?
—Me amabas.
Emir acarició su mejilla.
—Y todavía me amas.
Una lágrima recorrió el rostro de Aysun.
Ella no pudo responder.
Pero tampoco apartó su mano.
Myna observaba la escena desde un rincón.
Su frustración aumentaba.
Entonces Kerem se acercó a ella.
—¿Por qué la secuestraste?
Myna lo miró furiosa.
—Yo no la secuestré.
—Entonces, ¿qué haces aquí?
—Intentaba encontrarla.
Kerem soltó una amarga sonrisa.
—Mientes muy mal.
Myna bajó la voz.
—Tú no sabes nada.
—Sé más de lo que imaginas.
Myna sintió un escalofrío.
—¿Qué quieres decir?
Kerem se acercó a su oído.
—Sé quién pagó para provocar el accidente.
Myna palideció.
—Cállate.
—Y también sé quién estaba dentro del automóvil que la siguió.
Myna lo agarró del brazo.
—¡No digas una palabra!
Emir se giró al escuchar el ruido.
—¿Qué ocurre?
Myna soltó inmediatamente a Kerem.
—Nada.
Emir la observó con sospecha.
—Vámonos —le dijo a Aysun.
Ella asintió.
Antes de salir, miró a Kerem.
—Gracias por ayudarme.
Kerem sostuvo su mirada.
—Algún día entenderás por qué tuve que hacerlo.
Aysun no comprendió sus palabras.
Emir tampoco.
Pero Myna sí.
Y estaba aterrada.
Durante el trayecto de regreso a la mansión, Emir y Aysun permanecieron en silencio.
Finalmente, Aysun habló.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Lo que quieras.
—¿Cómo era nuestro matrimonio?
Emir sonrió.
—Perfecto no.
Aysun lo miró sorprendida.
—¿No?
—Discutíamos.
Ella sonrió.
—¿Por qué?
—Porque tú siempre querías tener la razón.
—¿Y la tenía?
—Siempre.
Aysun soltó una carcajada.
Por primera vez desde el accidente, Emir volvió a escuchar aquella risa que tanto había extrañado.
Se quedó mirándola.
Aysun lo notó.
—¿Qué?
—Nada.
—Estás sonriendo.
—Porque te escuché reír.
Ella bajó la mirada.
—Me gustaría recordar.
—Lo harás.
—¿Y si no?
Emir tomó su mano.
—Entonces construiremos nuevos recuerdos.
Aysun levantó los ojos.
Aquellas palabras hicieron que su corazón se estremeciera.
Cuando llegaron a la mansión, Emir acompañó a Aysun hasta el dormitorio.
Ella observó la habitación.
Había fotografías de ambos por todas partes.
Aysun tomó una de ellas.
—Aquí estaba feliz.
—Lo estabas.
—Quiero saber qué ocurrió.
Emir la miró seriamente.
—Yo también.
—¿Crees que mi accidente fue provocado?
Emir dudó.
—Sí.
Aysun dejó caer lentamente la fotografía sobre la mesa.
—¿Quién?
Emir pensó en Myna.
Pero no quiso acusarla sin pruebas.
—Todavía no lo sé.
Aysun lo miró.
—Creo que tú sí sospechas de alguien.
Emir permaneció en silencio.
Ella entendió la respuesta.
—¿Es Myna?
Él no respondió.
Aysun se acercó.
—Dímelo.
—No quiero involucrarte en esto.
—Ya estoy involucrada. Soy la persona que casi muere.
Emir bajó la mirada.
—Encontramos documentos que relacionan a Myna con una empresa vinculada al automóvil que provocó el accidente.
Aysun quedó horrorizada.
—¿Myna intentó matarme?
—No lo sé.
—Pero tú lo sospechas.
Emir asintió.
Aysun cerró los ojos.
Entonces otro recuerdo apareció.
Myna estaba frente a ella.
Ambas discutían.
Pero esta vez Aysun pudo escuchar claramente las palabras.
—Si Emir descubre lo que hiciste, jamás te perdonará.
Aysun abrió los ojos.
—¡Ya sé!
Emir se acercó.
—¿Qué recuerdas?
Ella respiró agitadamente.
—Antes del accidente... Myna y yo discutimos.
—¿Sobre qué?
Aysun intentó recordar.
—Ella me dijo algo.
—¿Qué?
Aysun lo miró.
—Que si tú descubrías lo que había hecho... jamás la perdonarías.
Emir quedó completamente serio.
En otra habitación de la mansión, Myna recibió una llamada.
—¿Sí?
La voz al otro lado habló con frialdad.
—Aysun está recuperando la memoria.
—Lo sé.
—Entonces ha llegado el momento de revelar el segundo secreto.
Myna se quedó paralizada.
—¿Qué segundo secreto?
Hubo una pausa.
—El secreto que Emir nunca debe conocer.
Myna comenzó a respirar con dificultad.
—¿De qué estás hablando?
La respuesta la dejó aterrada.
—De que Aysun no fue la primera mujer que Emir amó.
Myna abrió los ojos.
—Eso no puede ser...
La llamada terminó.
Y por primera vez, Myna comprendió que había alguien detrás de todo aquello que conocía un secreto capaz de destruir el matrimonio de Emir y Aysun para siempre.
Continuará...