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En El Corazón De Un Tirano

En El Corazón De Un Tirano

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:67.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Rebelde, inteligente y apasionada. Emma de la Rivera nunca ha permitido que nadie controle su destino. Pero cuando Damián Thorne se cruza en su camino, el choque de dos voluntades inquebrantables se vuelve inevitable. Él está acostumbrado a dominarlo todo; ella, a no doblegarse ante nadie. ¿Podrá Damián domar el espíritu de Emma, o terminará cayendo en su propia trampa?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo III La resaca

Un dolor punzante en la sien fue lo primero que sintió Emma al abrir los ojos. La luz del sol filtrándose entre las cortinas de cristal le quemaba las pupilas. Intentó moverse, pero el peso del cansancio y la resaca la mantenían clavada a la cama.

Lentamente, miró a su alrededor. No era su habitación. Las paredes de concreto pulido, los muebles de diseño sobrio y el olor a perfume costoso con notas de madera no pertenecían a la casa De la Rivera.

El pánico se le instaló en la garganta como un nudo helado.

Al girar la cabeza, el corazón se le detuvo por completo: a pocos centímetros de ella, acostado boca abajo y con el torso desnudo, dormía un hombre. Tenía la espalda marcada por una musculatura firme y el cabello oscuro ligeramente despeinado sobre la almohada.

Emma ahogó un grito llevándose las manos a la boca. La desesperación la hizo tirar de la sábana para revisar su cuerpo. Su vestido negro de fiesta había desaparecido. En su lugar, solo llevaba puesta una camisa de vestir masculina, de tela fina y holgada, que apenas le cubría a mitad del muslo.

—No, no, no... esto no puede ser —murmuró con la voz quebrada, sintiendo que el aire se le escapaba de los pulmones.

Movida por la angustia, intentó salir de la cama a toda prisa, pero en su torpeza tropezó con las cobijas, haciendo crujir la estructura del mueble y dejando caer una lámpara de noche.

Un suspiro profundo y fastidiado resonó en la penumbra. Damián se giró lentamente, abriendo unos ojos oscuros y fríos que no mostraban el menor rastro de somnolencia.

—Deja de hacer tanto ruido y vuelve a dormir —ordenó con una voz grave, áspera por el sueño recién roto—. Todavía es temprano.

—¿Quién eres tú? —exclamó Emma, pegándose a la pared y sosteniendo la camisa a la altura de su pecho como si fuera un escudo—. ¿Dónde estoy? ¿Qué... qué me hiciste?

Damián no se inmutó. Apoyó el codo sobre la almohada y recostó la cabeza en su mano, observándola con una tranquilidad desesperante. La sábana le cubría la cintura hacia abajo, dejando al descubierto la firmeza de su pecho.

—Demasiadas preguntas para alguien que anoche apenas podía articular palabra —respondió él con desdén.

—¡Respóndeme! —gritó Emma, mientras las primeras lágrimas de frustración y miedo comenzaban a rodar por sus mejillas—. ¡Mírate! ¡Mira cómo estoy vestida! ¿Qué pasó anoche? ¿Qué me hiciste, maldito sea?

La idea de haber sido vulnerada en medio de su embriaguez, sumada a la traición de Rodrigo y su hermana la noche anterior, terminó por romperla por completo. El llanto brotó con fuerza, un llanto amargo, ahogado por la humillación de creer que había entregado su cuerpo a un completo extraño.

Fue entonces cuando Damián, en lugar de explicarse o calmarla, curvó los labios en una sonrisa lenta, cínica e insoportablemente atractiva. Divertido por el desespero de la chica, sus ojos oscuros brillaron con una burla helada.

Ver esa sonrisa solo avivó la rabia en el pecho de Emma.

—¡Te estás burlando de mí! —chilló fuera de sí, limpiándose con furia las lágrimas con la manga de la camisa masculina—. ¡Eres un desgraciado! ¡Dime la verdad!

Damián se incorporó lentamente en la cama, sin prisa alguna, manteniendo esa media sonrisa que estaba volviendo loca a Emma.

—Tranquilízate, pequeña De la Rivera —dijo él, bajando la voz hasta convertirla en un murmullo intimidante—. Si te hubiera tocado anoche, te aseguro que no tendrías que preguntarme qué pasó... lo recordarías perfectamente.

Emma se llevó las manos a la boca, sintiéndose profundamente tonta. El impacto del miedo le había nublado la razón, pero la lógica de las palabras de él comenzó a asentarse. Si realmente hubiera pasado algo en medio de su borrachera, sentira la incomodidad o el malestar físico característico de su primera vez. Sin embargo, más allá de la resaca latente en la sien, su cuerpo estaba intacto.

Tragó saliva, intentando recuperar lo que le quedaba de dignidad.

—De acuerdo... pero dime quién eres y por qué terminamos aquí —dijo con la voz aún temblorosa, mirando fijamente a aquel hombre misterioso.

Damián se levantó de la cama sin la menor prisa. La miró desde su imponente estatura con una frialdad distante, casi helada.

—En lugar de interrogarme, deberías agradecer que te libré de terminar en las manos de tres sujetos anoche —respondió con voz cortante—. Tu ropa está en el sillón. Vístete y vete a tu casa.

Sin agregar una sola palabra más, Damián caminó hacia el baño contiguo y cerró la puerta, dejándola sola en medio de la imponente habitación.

Emma caminó hacia el sillón y encontró su vestido negro cuidadosamente doblado. Olía a limpio, lo que le provocó una punzada extraña de sorpresa; aquel hombre frío se había tomado la molestia de hacer que lo lavaran para ella. Se cambió a toda velocidad, queriéndose quitar la camisa masculina que le quemaba la piel por la vergüenza.

Ajustó su vestido, se calzó los tacones y caminó hacia la salida a pasos rápidos. Justo antes de cruzar la puerta principal, se detuvo un segundo y volvió la mirada hacia el pasillo.

—Gracias... por lo de anoche —susurró hacia la nada, con el corazón latiéndole a mil por hora, antes de salir corriendo del edificio.

En el ventanal del salón principal, resguardado tras el cristal ahumado, Damián la observó salir al pasillo. Sostuvo su copa de café sin inmutarse ni mostrar un solo rasgo de emoción ante la huida de la joven.

Ese era solo el primer movimiento en el tablero. La carnada estaba puesta, Emma de la Rivera ya estaba en su radar y ahora solo era cuestión de tiempo para destruir, uno a uno, a los enemigos que le habían arruinado la vida.

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Rosa Rodelo
Lo q falta son las fotos porfa
Rosa Rodelo
Así es es linda historia
Cliente anónimo
Muy buena historia con un final maravilloso Felicidades
Victoria
👏👏👏
Andrea Nardelli
extraordinaria exelentemente escrita
Maria Kupke Probst
Al fin el bien le ganó al mal. Cada uno tuvo su merecido. Me encantó. Voy por más. Felicitaciones.
Maria Kupke Probst
Maravillosa historia
Maria Kupke Probst
Que fácil es echarle la culpa a los demás y tratar de vengarse y no se dan cuenta que los verdaderos culpables son ellos mismos. Guillermo va a llorar lágrimas de sangre cuando se de cuenta del mal que le hizo a su propia hija durante años.
alicia g
ser arrogante,maltratador no lo hace el dinero ya lo traes de cuna ,pensar que con pedir perdón todo se arregla y no es así, el daño que ocacionastes no tiene cura
alicia g
ser arrogante,maltratador no lo hace el dinero ya lo traes de cuna ,pensar que con pedir perdón todo se arregla y no es así, el daño que ocacionastes no tiene cura
Maria Kupke Probst
Yo creo que el sr. Lara es el abuelo de Emma o el tío por parte de madre.
Maria Kupke Probst
No entiendo por que tanto odio por parte del padre. Emma no hizo nada y toda la familia la odia. Por fin llegó alguien que la va a defender y proteger.
Maria Kupke Probst
Emma no tiene la culpa de lo que hizo su padre y no tiene por que pagar nada. Todos la maltratan y suponen cosas que no son. Cuando se den cuenta de sus errores será tarde para ellos. Emma no los va a perdonar y se alejara de todos.
Adriana Piovi
Excelente novela!!? Felicitaciones a la autora!!!❤️❤️❤️
Maria Kupke Probst
Emma no tiene la culpa de lo que hace su familia. Por lo que leí ella es la víctima y nadie la ayuda a salvarse. Espero que Damián se dé cuenta y comience a protegerla.
Edith Villamizar
Me gustó mucho tu historia
los protagonistas juntos lograron ser felices ❤️
Gracias te felicito
Adriana Romero
Muy buena tu novela Cris, nos muestra claramente la ambición de 2 hombres Guillermo y Roberto Alarcon, que fueron cegados con el poder y el dinero 💰 llevándolos a cometer atropellos y maltratos hasta llevar a la muerte a quien osara entorpecer su camino de llegar a las más altas esferas; sin contar que siempre hay alguien que sufrió maltrato físico, emocional y otros que deciden reparar las desgracias vividas por su madre, y el destino moviendo sus hilos los lleva a estar juntos a Damian y Emma y concretar la misión de demostrar quienes eran y qué hicieron estos personajes, haciéndolos pagar ante la justicia ⚖ por sus desmanes, luego de cerrar ese capítulo dedicarse a su familia, amigos y al disfrute de una nueva vida sin nada que los estorbe.
Ysabel Correa: Gracias por tus palabras. Me encanta leer comentarios tan positivos y bien redactados. Bendiciones y nuevamente muchas gracias 🫂
total 1 replies
Tatiana Eljaiek
un capítulo expectante tierno motivante genial
Edith Villamizar
excelente
Edith Villamizar
Éste se creé que es alguien importante y es un desgraciado infeliz
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