Ella renace en un nuevo mundo, en el cual tendrá que enfrentar dificultades por los problemas de su familia. Pero, no se quedará a sufrir, porque ella es una luchadora, siempre lo fue y siempre lo será..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Gemma 3
A la mañana siguiente, Gemma apenas había terminado de desayunar cuando escuchó que llamaban a la puerta.
La anciana fue quien abrió.
Poco después, apareció en el salón acompañada por un hombre de mediana edad que llevaba varios documentos bajo el brazo.
Gemma lo miró.
[No.]
El hombre hizo una pequeña reverencia.
—Lady Gemma Green.
Gemma tragó saliva.
[¿Por qué siento que ya sé cómo termina esto?]
—Buenos días.
—He venido en representación de los acreedores de la familia Root.
Gemma cerró los ojos durante un segundo.
[Ah.]
Respiró profundamente.
[Los cobradores.]
El hombre dejó varios documentos sobre la mesa.
—Me temo que debemos hablar sobre la situación de la propiedad.
Gemma se sentó.
—¿Qué ocurrió exactamente?
El hombre acomodó los papeles.
—Lord Root perdió prácticamente todos sus negocios por las deudas de juegos y el incendio.
Gemma escuchó en silencio.
—Después fue llevado a juicio por sus deudas.
Otro documento fue colocado sobre la mesa.
—Los acreedores procedieron a embargar y vender todos los bienes que podían ser utilizados para cubrir las obligaciones pendientes.
Gemma miró alrededor.
La mansión.
Los muebles.
Las pocas cosas que quedaban.
[Así que realmente se lo llevaron todo.]
El hombre continuó..
—La propiedad en la que se encuentra actualmente también será vendida.
Gemma sintió una pequeña punzada en el pecho.
—¿La mansión?
—Sí.
Miró los papeles.
—Es uno de los últimos bienes importantes que quedan a nombre de la familia.
Gemma permaneció callada.
El hombre añadió..
—Una vez realizada la venta, se utilizará el dinero para cubrir las deudas pendientes.
—¿Y cuánto quedará para mí?
El hombre la miró con cierta cautela.
—Quedará una parte.
Gemma esperó.
—Pero no será suficiente para adquirir otra propiedad de características similares.
[Traducción.. no voy a tener una mansión.]
Esperó un momento.
[Probablemente tampoco un departamento.]
El hombre pareció advertir su expresión.
—Lady Gemma, le recomiendo que no haga ningún escándalo. La situación legal está bastante clara.
Gemma levantó ambas manos.
—No voy a hacer ningún escándalo.
[¿Para qué? Si grito, la mansión no va a multiplicarse.]
El hombre continuó explicando los procedimientos.
Gemma escuchaba.
Cada frase parecía convertirse en un pequeño puñal.
—La propiedad será puesta a la venta.
Puñal.
—Posteriormente será subastada.
Otro puñal.
—Los acreedores recibirán el dinero correspondiente.
Otro.
—Usted recibirá el remanente que determine la ley.
Otro.
Gemma respiró lentamente.
Finalmente preguntó..
—¿Cuánto tiempo tengo?
El hombre la miró.
—Como usted es una mujer sola...
Gemma ya presentía que aquella frase no iba a traerle nada bueno.
—...sin estudios...
[¡Gracias por recordármelo!]
—...sin otros bienes importantes registrados a su nombre...
[¡Sí, ya entendí!]
—...la legislación le concede un plazo de un mes para desalojar la propiedad.
Gemma parpadeó.
—¿Un mes?
—Un mes.
El hombre señaló los documentos.
—Después de ese período, la mansión Root será subastada.
Gemma asintió lentamente.
Un mes.
Treinta días aproximadamente.
Para encontrar un lugar donde vivir.
Conseguir algún tipo de trabajo.
Aprender cómo funcionaba aquel mundo.
Descubrir si tenía poderes.
Y, de ser posible...
No morir de hambre.
[Perfecto.]
Miró al hombre.
—Entiendo.
El cobrador parecía ligeramente sorprendido por su reacción.
Probablemente esperaba gritos.
Llanto.
Insultos.
Algún intento desesperado de impedir la venta.
Pero Gemma permaneció sentada.
Tranquila.
Quizás demasiado tranquila.
Después de unos segundos, una duda comenzó a rondarle la cabeza.
—Puedo hacerle una pregunta?
—Por supuesto.
—¿Por qué Lord Root no vendió esta propiedad y pagó las deudas antes?
El hombre la miró como si la pregunta fuera extraña.
—¿No lo sabe?
Gemma negó con la cabeza.
El hombre suspiró.
—Usted conoció al esposo de su madre, ¿verdad?
Gemma dudó.
—Sí.
[Bueno... técnicamente no sé si realmente lo conocí.]
El hombre continuó..
—Lord Root prefería morir antes que perder los terrenos que pertenecían a su familia.
Gemma quedó en silencio.
El hombre explicó..
—Esos terrenos habían pertenecido a los Root durante generaciones. Para él, venderlos significaba destruir el legado de su familia.
Gemma bajó la mirada.
[Así que prefirió perderlo todo antes que vender las tierras.]
Pensó durante unos segundos.
[Y ahora igual las van a vender.]
No pudo evitar sentir cierta ironía.
—Entiendo.
El hombre guardó los documentos.
—Lamento que haya tenido que llegar a esta situación.
Gemma asintió.
—Gracias.
El cobrador hizo una reverencia.
—Volveremos cuando corresponda para iniciar el proceso de venta.
Y se marchó.
La puerta se cerró.
El salón volvió a quedar en silencio.
Gemma permaneció sentada.
No se movió.
Durante varios minutos simplemente miró los documentos que el hombre había dejado sobre la mesa.
Finalmente dejó escapar un largo suspiro.
—Así que van a rematar toda la mansión...
Miró alrededor.
Aquel lugar que en sus sueños había parecido tan magnífico.
Los grandes salones.
Los enormes pasillos.
Los muebles elegantes.
Los jardines.
Todo terminaría vendido.
Y ella recibiría solamente una pequeña parte del dinero.
Una cantidad que probablemente no alcanzaría para mantener aquel estilo de vida.
Gemma apoyó la espalda contra el sillón.
—En ninguna vida la tengo fácil.
Se quedó mirando el techo.
—En ninguna.
Levantó una mano y comenzó a contar con los dedos.
—En mi primera vida trabajé hasta morir.
Un dedo.
—Me fui al extranjero pensando que tendría una vida mejor.
Otro.
—Terminé trabajando más que antes.
Otro.
—Me enfermé.
Otro.
—Morí.
Otro.
—Y ahora reencarné...
Miró alrededor.
—...para descubrir que soy una noble pobre.
Bajó la mano.
—¿Eso es todo?
Se quedó pensando.
[No tengo dinero.]
[No tengo padres.]
[No tengo amigos.]
[No tengo estudios de este mundo.]
[No tengo trabajo.]
[No tengo poderes... probablemente.]
Hizo una pausa.
[Y tengo treinta días para solucionar mi vida.]
Se dejó caer contra el respaldo.
—Bueno...
Respiró profundamente.
—Es lo que hay.
Era extraño.
Después de todo lo que había vivido, debería estar desesperada.
Pero una parte de ella seguía sintiendo que aquello no podía ser el final.
Había sobrevivido a cosas mucho más difíciles.
Había comenzado desde cero una vez.
Podía hacerlo nuevamente.
Aunque...
Miró sus manos.
[Primero necesito saber si tengo magia.]
Después recordó la bolsa de monedas que había escondido.
[Y necesito saber cuánto dinero me queda.]
Luego recordó la dirección que le había dejado el anciano.
Vagur.
[Y tengo que averiguar quién demonios es Lord Antony Parisi.]
Finalmente recordó la misteriosa pintura.
Una mujer hermosa.
Cabello negro.
Ojos verdes.
Fondo azul oscuro.
Gemma frunció el ceño.
[¿Por qué siento que esa pintura va a ser importante?]
Se quedó pensativa.
Había demasiadas cosas que no entendía.
La familia Root.
Sus padres.
Lord Antony.
Las cartas.
La pintura.
Las deudas.
La mansión.
Y, sobre todo...
La antigua Gemma.
Porque cuanto más conocía de aquella muchacha, más extraña le parecía su historia.
Gemma se levantó lentamente.
Miró por la ventana.
Tenía un mes.
Un solo mes.
Y por primera vez desde que había despertado en aquel mundo, dejó de pensar en lo que había perdido.
Comenzó a pensar en lo que podía conseguir.
[Bien.]
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
[Si esta vida quiere jugar conmigo...]
Sus ojos brillaron.
[Entonces juguemos.]
Los magos por consiguiente no buscan enamorarse y el pobre Estefan no pudo resistirse a Gemma.
conquistado con todo lo que ella es.
Amo esta parejita.