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Entre Dos Mundos

Entre Dos Mundos

Status: En proceso
Genre:Escuela / BL / LGBT
Popularitas:468
Nilai: 5
nombre de autor: Luis Fernando Sanchez

Mateo Rivera llega a una prestigiosa universidad de Estados Unidos con una beca que representa la oportunidad de cambiar su vida. Acostumbrado a luchar por cada oportunidad, sabe que no puede permitirse cometer errores. Alexander Whitmore, en cambio, nació rodeado de privilegios. Hijo de una de las familias más importantes de la ciudad, tiene un futuro prácticamente asegurado. Pero detrás de su apellido, su dinero y la imagen de una vida perfecta existe una presión que pocos conocen. Sus caminos se cruzan durante su primer día de universidad. Al principio, solo son dos estudiantes que comienzan a hablar. Después, poco a poco, se convierten en amigos. Entre conversaciones, miradas y momentos compartidos, algo comienza a cambiar entre ellos. Pero mientras Mateo empieza a descubrir lo que realmente siente, Alexander tendrá que enfrentarse a sus propios miedos. Porque enamorarse de Mateo significa desafiar un mundo al que siempre ha pertenecido. Un mundo donde las apariencias importan, donde su familia tiene una reputación que proteger y donde mostrar quién es realmente podría cambiarlo todo. Dos chicos. Dos mundos completamente diferentes. Una historia que comienza con una simple mirada. Entre Dos Mundos es una historia de amor, amistad, descubrimiento y valentía, donde ambos tendrán que decidir si vale la pena luchar por lo que sienten.

NovelToon tiene autorización de Luis Fernando Sanchez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

Capítulo 1 — El primer encuentro

El primer día de universidad siempre parecía más grande de lo que realmente era.

Mateo Rivera caminaba por el enorme campus con una mochila sobre el hombro y una hoja doblada entre las manos. Había revisado el mapa de la universidad tantas veces que prácticamente se lo sabía de memoria, pero aun así sentía que todos los edificios parecían iguales.

Era su primer semestre en aquella universidad privada de California y todavía no terminaba de creer que estuviera allí.

Había conseguido una beca académica que cubría prácticamente todos sus estudios. Para Mateo, aquella oportunidad significaba mucho más que simplemente asistir a una buena universidad. Era la oportunidad de cambiar su futuro.

Miró nuevamente el horario.

—Edificio B… salón 204 —murmuró.

Levantó la mirada y comenzó a caminar.

Mientras tanto, al otro lado del campus, Alexander Whitmore bajaba de un automóvil negro frente al edificio principal.

No necesitaba mirar ningún mapa.

Conocía aquella universidad desde antes de comenzar sus estudios. Su padre había formado parte de la junta directiva durante años y su apellido era conocido por prácticamente todos los profesores importantes.

Alexander llevaba una camisa blanca, unos pantalones oscuros y una mochila sencilla. A primera vista parecía un estudiante más, pero las personas que lo conocían sabían perfectamente quién era.

—Alex —lo llamó uno de sus compañeros.

Alexander se giró y sonrió.

—¿Qué pasa?

—¿Vienes esta noche a la fiesta?

—Probablemente.

—No me digas que otra vez vas a irte temprano.

Alexander soltó una pequeña risa.

—Ya veremos.

Sus amigos continuaron caminando mientras él se quedó unos segundos atrás.

Por primera vez desde que había llegado, Alexander observó el campus en silencio.

Había cientos de estudiantes nuevos.

Y entre todos ellos, alguien llamó su atención.

Un chico de cabello oscuro caminaba rápidamente mientras miraba una hoja de papel. Parecía estar completamente perdido.

Alexander lo observó durante unos segundos.

El chico levantó la mirada.

Sus ojos se encontraron.

Mateo se quedó quieto por un instante.

Alexander también.

No fue algo extraordinario. No hubo música ni una sensación inexplicable. Simplemente fue una mirada que duró un poco más de lo normal.

Mateo apartó la mirada primero y continuó caminando.

Alexander sonrió ligeramente antes de seguir su camino.

Unos minutos después, Mateo finalmente encontró el edificio.

Entró al salón y se sentó en una de las primeras filas. Sacó una libreta y comenzó a preparar sus cosas.

Poco después, varios estudiantes comenzaron a entrar.

Y entonces Alexander apareció en la puerta.

Mateo levantó la mirada.

Era él.

El chico con el que se había cruzado unos minutos antes.

Alexander miró rápidamente el salón hasta encontrar un asiento libre.

Justo al lado de Mateo.

Se acercó.

—¿Está ocupado?

Mateo negó con la cabeza.

—No.

Alexander dejó su mochila junto al asiento y se sentó.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Finalmente, Alexander extendió la mano.

—Soy Alexander.

Mateo lo miró y estrechó su mano.

—Mateo.

—¿Primer semestre?

—Sí.

—Yo también.

Mateo levantó ligeramente una ceja.

—¿En serio?

Alexander sonrió.

—Bueno… técnicamente es mi primer semestre en esta carrera.

Mateo soltó una pequeña risa.

—Entonces no estás tan perdido como yo.

—¿Estás perdido?

Mateo miró su hoja.

—Llevaba como veinte minutos buscando este edificio.

Alexander se rio.

—Eso explica mucho.

—¿Qué explica?

—Que hayas pasado tres veces frente a este edificio.

Mateo lo miró sorprendido.

—¿Me estabas observando?

Alexander se quedó callado durante un segundo.

—Tal vez.

Mateo sonrió.

Antes de que pudiera responder, el profesor entró al salón y todos comenzaron a guardar silencio.

La clase empezó.

Durante la siguiente hora, Mateo intentó concentrarse en las explicaciones del profesor, pero de vez en cuando miraba de reojo a Alexander.

Alexander también lo hacía.

Ninguno sabía todavía por qué.

Cuando terminó la clase, los estudiantes comenzaron a salir.

Mateo guardó sus cosas.

—Bueno, nos vemos.

Alexander se levantó.

—Espera.

Mateo se giró.

—¿Sí?

—¿Ya sabes dónde está la cafetería?

Mateo negó con la cabeza.

—No.

Alexander sonrió.

—Yo tampoco.

Mateo soltó una carcajada.

—Entonces estamos igual.

—Podemos buscarla juntos.

Mateo dudó solamente un segundo.

—Está bien.

Los dos salieron del salón caminando uno junto al otro.

Todavía no sabían nada realmente importante del otro.

No sabían de sus familias.

No sabían cuánto dinero tenía Alexander.

No sabían que Mateo estaba allí gracias a una beca.

No sabían que, con el tiempo, sus diferencias serían mucho más importantes de lo que imaginaban.

Por ahora solo eran dos chicos que acababan de conocerse.

Y ninguno de los dos podía imaginar lo que aquel simple encuentro terminaría significando para sus vidas.

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Max
Pero si ya te lo dijo 👀
Max
Ya cállese señor 🤗
Max
Más inoportuno imposible 🤦‍♀️
Max
Juju alguien se está enamorando 👀
Max
Awww 🤭
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