Ella renace en un nuevo mundo, destinada a ser una madrastra malvada, pero decidida a cambiar su futuro.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Harriet 1
Harriet no pudo dormir.
Bueno...
En realidad, estuvo toda la mañana dando vueltas sobre la enorme cama..
Giraba hacia un lado.
Luego hacia el otro.
Se tapaba con la manta.
La destapaba.
Volvía a girar.
[Pensando bien...]
[Estoy muerta.]
Se quedó mirando el techo.
[No...]
[Estoy viva.]
Frunció el ceño.
[Aunque técnicamente morí...]
[Solo que ahora estoy viva.]
Volvió a suspirar.
[¿Eso me convierte en una persona reciclada?]
Giró otra vez.
[Concéntrate.]
[Soy Harriet Montagu.]
[La villana.]
[La futura madrastra.]
[La futura decapitada.]
Se quedó inmóvil.
—No me gusta ese último detalle...
Se sentó de golpe sobre la cama.
—¡Tengo que averiguar en qué parte de la historia estoy!
Bajó rápidamente de la cama, se acomodó el camisón como pudo y salió al pasillo.
No llevaba ni cinco pasos cuando vio pasar a la misma doncella de antes.
—¡Tú!
La joven dio un pequeño salto.
—¡M-mi lady!
Harriet sonrió ampliamente.
—Necesito hacerte unas preguntas.
La doncella hizo una reverencia.
—Por supuesto.
Harriet cruzó los brazos.
Respiró hondo.
Y preguntó muy seriamente:
—¿Qué sabes de Lady Harriet?
La doncella parpadeó.
[¿Acaba de hablar de ella misma en tercera persona?]
La joven tardó varios segundos en responder.
Sabía perfectamente que Lady Harriet tenía fama de ser orgullosa, caprichosa y bastante impredecible.
Así que decidió no cuestionar nada.
—Bueno... Lady Harriet es hija de una distinguida familia noble.
Harriet asintió con mucha atención.
[Perfecto.]
[Sigue.]
—Hace poco firmó el contrato matrimonial con Su Excelencia, el duque Montagu.
[¡Ajá!]
—La boda oficial se celebrará cuando el duque regrese de la capital.
Harriet abrió un poco los ojos.
[Entonces...]
[¡Estoy al principio del guion!]
Recordaba perfectamente esa parte.
Antes de que comenzaran todas las desgracias.
Antes de los maltratos.
Antes de que los niños crecieran odiándola.
Todavía no había hecho absolutamente nada.
[Puedo cambiarlo...]
[¡Todavía puedo cambiarlo todo!]
Sintió que una pequeña esperanza nacía en su pecho.
Levantó nuevamente la vista.
—¿Y... los niños?
La doncella sonrió con dulzura.
—¿Los pequeños Ellie y Eric?
Harriet asintió rápidamente.
—Sí, ellos.
—Todavía están durmiendo. Aún no cumplen un año.
Harriet sintió un enorme alivio.
[¡Sí!]
[Era exactamente igual al guion!]
Recordaba perfectamente aquel capítulo.
El duque era un hombre frío, pero profundamente dedicado a sus hijos.
Después de perder a su primera esposa, había rechazado volver a casarse durante mucho tiempo.
Sin embargo...
Todos insistían en que dos bebés necesitaban una figura materna.
Finalmente aceptó un matrimonio por contrato.
Sin amor.
Sin promesas románticas.
Solo con una condición.
Que los niños tuvieran una madre antes de celebrar su primer cumpleaños.
Harriet bajó lentamente la cabeza.
[Pobrecitos...]
[En el guion apenas eran unos bebés cuando empezó todo.]
[Qué suerte que llegué antes.]
La doncella observó el extraño silencio.
—¿Mi lady?
Harriet levantó la cabeza.
Todavía tenía demasiadas cosas que procesar.
Había muerto.
Se había reencarnado.
Era una villana.
Estaba legalmente casada con un duque al que todavía no conocía.
Y había dos bebés que, si seguía el guion, algún día serían quienes ordenaran su ejecución.
[No...]
[Me niego.]
[Primero muerta.]
[Espera.]
[Ya me pasó eso.]
Negó con la cabeza.
[Me niego otra vez.]
La doncella habló con cautela.
—¿Desea que le traiga algo?
Harriet tardó unos segundos en reaccionar.
—¿Algo...?
—Sí.
—¿Tal vez un té?
Harriet sintió un ruido provenir de su estómago.
Se llevó una mano al vientre.
Entonces sonrió con toda naturalidad.
—Creo que las penas pasan mucho mejor con comida.
La doncella volvió a quedarse inmóvil.
—¿Mi lady?
Harriet inclinó la cabeza.
—¿Sí?
La joven parecía completamente confundida.
—¿He dicho algo extraño?
La doncella dudó antes de responder.
—Bueno... Es que... Lady Harriet normalmente desayuna solo una taza de té.
Harriet abrió mucho los ojos.
—¿Solo té?
—Sí.
—Y algunas veces únicamente media tostada.
Harriet sintió un escalofrío.
[¡¿Cómo sobrevivía esta mujer?!]
La doncella continuó.
—Decía que una dama debía cuidar su figura.
Harriet miró su propio cuerpo.
Era delgada.
Muy delgada.
Demasiado delgada.
[Con razón parece una muñeca...]
Volvió a mirar a la doncella.
Sonrió de oreja a oreja.
—Pues tengo una noticia.
La joven esperó.
Harriet levantó un dedo con solemnidad.
—Esta nueva Harriet...
Hizo una breve pausa dramática.
—...no va a pasar hambre.
La doncella abrió mucho los ojos.
—¿Eh?
—Tráeme un desayuno. Uno grande. Con pan. Con huevos. Con fruta. Con jamón. Con queso. Con dulces. Con lo que tengan.
La doncella parecía cada vez más pálida.
Harriet siguió contando con los dedos.
—Ah... y pastelitos.
La joven seguía inmóvil.
—¿Mi lady...?
—¿Sí?
—¿Vendrán invitados?
Harriet soltó una carcajada.
—No. Todo es para mí.
La doncella sintió que el mundo se había detenido.
La mujer que llevaba meses preocupándose por no subir ni un gramo...
La misma que se miraba al espejo varias veces al día...
La misma que había rechazado postres preparados por los mejores cocineros del ducado...
Ahora estaba pidiendo un banquete para desayunar.
Harriet, completamente ajena a la crisis existencial de la pobre doncella, sonrió con ilusión.
[Puede que me haya reencarnado como la villana...]
[Pero nadie dijo que tenía que hacerlo con el estómago vacío.]