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Mensajes Eróticos al Chico Equivocado

Mensajes Eróticos al Chico Equivocado

Status: Terminada
Genre:Escuela / Romance / Centrado emocionalmente / Amor platónico / Completas
Popularitas:252.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: maria

—¿La tienes grande?
Nieves jamás se atrevería a hacerle semejante pregunta a un hombre cara a cara. Pero detrás de su cuenta anónima de TikTok puede decir todo lo que desea… incluso confesar las cosas más sucias que le gustaría hacer con un desconocido irresistible que nunca muestra el rostro.
Lo que no sabe es que ese hombre es Gael.
El chico más deseado de la universidad.
Y el compañero que está sentado justo a su lado.
Gael descubre su identidad cuando cada uno de sus mensajes hace vibrar el celular de Nieves sobre la mesa. Ella no sospecha nada, así que continúa provocándolo, preguntándole por su cuerpo y revelándole fantasías que jamás admitiría en persona.
Él podría decirle la verdad.
En cambio, decide seguirle el juego.
Porque ahora conoce cada uno de sus deseos secretos… y está dispuesto a cumplirlos todos.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19

El corredor del hotel estaba cubierto por una alfombra gris que apagaba nuestros pasos. Gael y yo caminábamos con apenas unos centímetros de separación.

De vez en cuando nuestros hombros se rozaban. Él llevaba manga corta y, aun a través de mi playera, podía sentir el calor y la dureza de su brazo.

Me aparté discretamente.

Una anfitriona abrió las puertas del lounge ejecutivo.

—Buenos días, señor Cárdenas.

Esperé hasta que estuvimos dentro para preguntar:

—¿Te hospedas aquí? Te trató como si fueras el dueño.

—No reservé una habitación. Soy miembro y tengo acceso al gimnasio y al lounge.

No mencionó que se trataba de una membresía exclusiva por invitación. Yo tampoco sabía suficiente sobre hoteles de lujo para sospecharlo.

El salón tenía zonas de trabajo, sillones y una barra de alimentos frente a los ventanales. La vista abarcaba gran parte de Reforma.

—¿Vienes aquí a estudiar?

—A veces. Puedo traerte cuando quieras.

—Entonces voy a aprovechar tu membresía.

—Ojalá.

Eligió una mesa junto a la ventana. Apenas abrí la laptop, dejó frente a mí un vaso con hielo envuelto en una servilleta.

—Para la mejilla.

Lo sostuve contra el lado dolorido.

—Creí que ya no ibas a revisarme.

—No necesito meter el dedo para saber que sigue inflamada.

La frase hizo que casi dejara caer el hielo. Gael abrió su computadora como si no hubiera dicho nada y yo me refugié detrás de la pantalla, con las mejillas más calientes que antes.

Después volvió de la barra con un plato de bocadillos y un vaso de leche fría.

—Come antes de empezar.

No había desayunado. Probé un sándwich pequeño y bebí un poco de leche.

—¿Tú no quieres?

—No tengo hambre.

Comía despacio y alternaba cada bocado con un trago. Cuando terminé, abrimos nuestros archivos y los intercambiamos por WhatsApp.

La sección de Gael superaba todo lo que esperaba: fuentes precisas, datos sólidos y una argumentación impecable. Comparada con la suya, mi parte parecía hecha solo para aprobar.

—¿Mi trabajo está muy mal?

—No. Solo hay que reforzar el análisis de datos.

—¿Me ayudas?

—Siéntate aquí. Será más fácil.

Rodeé la mesa y ocupé la silla a su lado.

Gael señaló varios párrafos en la pantalla.

—En esta parte conviene correr una correlación en SPSS. Después puedes comparar las variables por grupo.

Me incliné para mirar. Él dejó de hablar.

—¿Qué pasa?

Su mirada estaba fija en mi boca.

—Nada.

Continuó explicando, pero su voz había bajado. Nerviosa, bebí otro trago de leche.

—¿Tengo algo en la cara? —pregunté al descubrir que seguía observándome.

Gael señaló su propio labio superior.

—Leche, aquí.

Pasé la lengua sobre el labio.

—¿Ya?

—Todavía queda.

Busqué una servilleta. Gael levantó la mano.

—Quieta.

Su pulgar limpió la mancha blanca. En lugar de retirarlo, presionó mi labio y lo recorrió lentamente, como si quisiera probar su suavidad.

Un pequeño gemido escapó de mi boca.

—¿Por qué hiciste eso?

—¿Qué hice?

—Sabes perfectamente. Fue demasiado…

—¿Íntimo?

La cara me ardió.

—Sí. Si lo sabes, no deberías hacerlo.

—Lo hice a propósito.

Lo miré, incapaz de responder.

La diversión desapareció de su expresión.

—Nieves.

—¿Sí?

—Me gustas.

El mundo se detuvo.

Gael sostuvo mi mirada.

—¿Me dejas conquistarte?

Abrí la boca, pero no salió ninguna frase completa.

—Yo… tú…

Tomé el vaso y bebí para esconderme detrás de él.

—No tienes que contestar ahora —dijo—. Con que no me rechaces es suficiente.

Regresó al documento y empezó a escribir comentarios como si acabara de decir algo perfectamente normal.

Yo no entendí una sola palabra de los siguientes minutos.

Él parecía concentrado, aunque también se equivocó al escribir una palabra en inglés. Solo su costumbre de resolver problemas le permitía continuar.

—Ya terminé las observaciones. Revísalas.

Quise volver a mi lugar.

—Quédate —dijo—. Todavía debemos integrar las dos partes.

Tenía una razón académica impecable. Me quedé.

Gael me enseñó a importar los datos en SPSS, definir variables y ejecutar el análisis. No hizo el trabajo por mí; explicó cada paso hasta que pude repetirlo sola.

—¿El resultado está bien?

—Perfecto. Para ser la primera vez, aprendiste muy rápido.

—¿En serio?

—En serio.

La emoción venció a la vergüenza.

—¡Soy peligrosamente buena!

Gael sonrió y me dio otra base para practicar. Después intentó mostrarme algunas funciones de Python y un segundo programa de análisis, pero mi cabeza ya no podía absorber más.

—No te apresures. Con SPSS tienes suficiente por ahora. Te enseño lo demás otro día.

Trabajamos hasta integrar el proyecto completo. Cuando miramos la hora, ya era casi la una y media.

—Vamos a comer —propuso.

Guardamos las computadoras y bajamos en el elevador.

—¿Qué quieres comer? —pregunté.

—Conozco un lugar cerca.

—Esta vez invito yo. No puedes adelantarte a pagar.

—No voy a hacerlo.

Salimos juntos del hotel sin saber que, al otro lado de la avenida, varios estudiantes de la UMC acababan de reconocernos.

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Susana Cermeño de Gaudier
buenísima te felicito
Karen Ochoa Ortiz
🤣🤣🤣
Ruth Cuéllar
Lo peor que alguien puede hacer al estar en situación de coacción, violencia del tipo que sea
Lo peor es hacer es quedarse callado /Cry/
Gloria Morales
esta muy bonita pero q paso por q no la ter.ino 😭😭
🏵️🌹Nat🌹🏵️
La está conquistando por el estómago, este si que sabe lo que hace
🏵️🌹Nat🌹🏵️
Maldita sea con malas perspectivas
🏵️🌹Nat🌹🏵️
Maldita sea con malas perspectivas
🏵️🌹Nat🌹🏵️
Me pasa
🏵️🌹Nat🌹🏵️
jajaja me encanta, ella escribiendo sin pudor ni vergüenza alguna y el googleando sus respuestas 😅🤣
Carmen Gloria Rivas Barrio
Que lata que no suba más capítulos, se queda uno con las ganas de más
Gena Jim
Una novela fresca... Tenía meses con bloqueo y ahora que encuentro una no me dan final 😭 ¿Y la boda? ¿Que pasó con Sebastián? ¡Quiero el final!!!!
Romina
asi termino? que decepción
Romina
y ahi va a arder troya.
Romina
a mi ya me conquisto
🏵️🌹Nat🌹🏵️: somos 2
total 1 replies
Romina
cuand9 ella se entere se va a armar la gorda 🤣
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
vamos no puede terminar así tiene continuación me urge saberlo
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
pero que fastidiosa la Camila
Maria Marta Gonzalez Mac Dougall
Que bella novela!! Me encanta esta pareja,gracias x publicarla Autora.../Smile//Chuckle/
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno la verdad es un mercado mucho más demandante jajaja yo no me imagino si llegarán a salir esos robots de los grupos k pop jajaja las army enloquecerian en poco tiempo
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
que lindo se comporta
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