Dos vidas entrelazadas por las costuras del destino.
NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 14
... te recuerdo que cuando nos conocimos yo era una simple mesera.
Y no me avergüenzo de ello.
El silencio se hizo pesado.
Porque era una verdad que nadie conocía.
—Mi hijo no es feliz con ella.
¿Acaso no lo ves?
Octavio bajó la mirada.
—Sabina...
—No.
Déjame terminar.
La voz de ella tembló ligeramente.
—Cada vez que hablas de la boda, hablas de alianzas, apellidos y empresas.
Nunca de él.
Nunca de lo que siente.
Octavio se acercó.
—Cielo... yo no quise...
Sabina negó con la cabeza.
Y dio un paso atrás.
—Déjalo así.
No quiero llegar a un punto donde terminemos lastimándonos.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
La carretera estaba prácticamente vacía.
Rainer conducía hacia el hangar privado donde lo esperaba el avión que lo llevaría de regreso.
Pero su mente estaba lejos de allí.
Demasiado lejos.
Volvía una y otra vez a la discusión con Octavio.
Y, como ocurría casi siempre después de enfrentarse a su padre, terminaba recordando a Marel.
La forma en que había terminado con ella.
La expresión de dolor en sus ojos.
Las lágrimas que intentó contener.
Durante años se había repetido que había hecho lo correcto.
Que alejarse era la única forma de evitar que ella terminara atrapada en un mundo que jamás había elegido.
No quería que viviera bajo la presión constante de su apellido.
Ni que soportara los desplantes de Octavio.
Ni que acabara sufriendo las mismas confrontaciones que él había soportado toda la vida.
Pero eso no hacía que el recuerdo doliera menos.
Cuando llegó al hangar, encontró a Gael apoyado contra una de las alas del avión.
—Pensé que no aceptarías.
Gael sonrió.
—Decidí cambiar de aires.
Además, me gusta trabajar directamente contigo.
Rainer negó con la cabeza.
—Será agotador.
—Sobreviviré.
Ambos comenzaron a caminar hacia la aeronave.
—Traes una cara terrible.
Otra confrontación con Octavio.
—Lo mismo de siempre.
Gael soltó un suspiro.
—¿Ya te reencontraste con tu amor eterno?
Rainer lo miró con fastidio.
—No digas tonterías.
Y no.
Además, en algunas semanas me casaré con Alessia.
—No la quieres.
—Nos llevamos bien.
—Eso no responde nada.
Rainer guardó silencio.
Gael lo conocía demasiado.
—¿Qué pasaría si te encontraras con esa chica que dejaste y descubrieras que no puedes vivir sin ella?
Rainer apretó la mandíbula.
—No ocurrirá.
—¿Y si ocurre?
—Gael...
—¿Y si la encuentras y te das cuenta de que nunca dejaste de amarla?
El silencio fue suficiente respuesta.
Gael continuó.
—Quizá siguió adelante.
Quizá se casó.
Quizá tiene hijos.
Rainer apretó los puños.
Con fuerza.
Gael sonrió.
—Te molesta solo imaginarlo.
—Ya cállate.
—Porque sabes que es posible.
Rainer apartó la mirada.
—Mi realidad es que me casaré con la mujer adecuada según mi padre.
Eso es lo que importa, ¿no?
Gael soltó una carcajada incrédula.
Luego negó lentamente con la cabeza.
—Eres un idiota.
Rainer no respondió.
Porque por primera vez, no estaba completamente seguro de que su amigo estuviera equivocado.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Zaira entró en la oficina de Marel sin tocar.
Una señal inequívoca de que traía algo entre manos.
—No me mires así —dijo antes siquiera de sentarse.
Marel levantó la vista de unos bocetos.
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras preparándote para decir que no.
—Porque probablemente voy a decir que no.
Zaira sonrió.
—Esta noche tienes una cita.
Marel dejó el lápiz sobre el escritorio.
—Otra vez.
—Sí.
—Zaira, deja de buscarme pareja.
No me interesa.
—Este es diferente.
—Eso dijiste las últimas tres veces.
—Porque lo era.
Marel se llevó una mano a la frente.
—Tengo demasiado trabajo.
No tengo tiempo para esto.
Zaira cruzó los brazos.
—Precisamente por eso necesitas salir.
—Necesito dormir.
—Solo será una cena.
Marel negó lentamente.
—No.
—Yo me quedaré con Brian.
—Zaira...
—Te prometo que será la última.
Marel la miró con evidente desconfianza.
—¿La última de verdad?
—La última.
Lo juro.
—Dijiste lo mismo hace seis meses.
—Esta vez hablo en serio.
Marel soltó un largo suspiro.
Sabía que su prima no se rendiría.
Jamás lo hacía.
—Está bien.
Zaira sonrió victoriosa.
—Sabía que aceptarías.
—Pero que quede claro algo.
—¿Qué?
—Será la última vez.
Zaira se llevó una mano al corazón.
—Palabra de honor.
Marel arqueó una ceja.
—Eso no me tranquiliza en absoluto.
La carcajada de Zaira resonó por toda la oficina mientras Marel volvía a sus diseños.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Rainer revisaba el itinerario del vuelo.
Su teléfono vibró.
Alessia.
Respondió de inmediato.
—Hola.
—Por fin contestas —dijo ella con un tono suave, pero cargado de expectativa—. Te he estado llamando todo el día.
Rainer caminó hacia el interior del avión.
—Lo siento. Estoy por volar de regreso.
Al otro lado, Alessia se quedó en silencio un segundo.
—¿De verdad?
—Sí. Ya terminé lo que tenía pendiente aquí.
—Entonces te espero.
Su voz se suavizó.
—Te extraño mucho, Rainer.
Él se detuvo un instante antes de subir la escalera del avión.
—Yo también regresaré pronto.
—Más te vale —dijo ella, con una leve sonrisa que él no podía ver.
Rainer bajó la mirada.
—Llegaré en unas horas.
—Estaré esperándote.
La conversación terminó con un silencio breve, pero cargado de cosas no dichas.
Alessia dejó el teléfono sobre la cama, satisfecha.
Rainer, en cambio, miró el cielo antes de entrar al avión, con una sensación difícil de nombrar.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
En la noche...
Zaira llegó a la casa de Marel con una sonrisa amplia.
—Wow… te ves espectacular —dijo mientras la observaba de arriba abajo.
Marel llevaba un look sencillo pero elegante, el cabello recogido y un maquillaje natural que resaltaba su belleza sin esfuerzo.
—Zaira, solo es una cena.
—Las mejores historias empiezan así —respondió ella guiñándole un ojo.
Tomó su bolso y revisó el teléfono.
—Por cierto, la reservación está a nombre de Liam Cooper.
Marel frunció el ceño.
—¿Liam Cooper?
—Sí, el “afortunado” de esta noche.
Marel suspiró.
—Ya me voy. Brian ya se durmió, mamá me dijo que hoy estuvo movido.
Zaira sonrió mientras recogía sus cosas.
—El pequeño terremoto cayó rendido después de jugar tanto... vete ya o llegarás tarde.
Marel respiro y salió de la casa...