Durante diez años, Aurora Moretti renunció a su apellido, a su fortuna y al imperio mafioso más poderoso de Italia por el hombre que amaba. Lo apoyó cuando no tenía nada, creyó en él cuando todos le dieron la espalda y lo acompañó hasta convertirlo en el temido Rey de la Mafia.
Pero el día de su boda, Leonardo De Santis destruye su mundo al abandonarla por otra mujer, sin imaginar que la esposa a la que desprecia es, en realidad, la única heredera de la poderosa familia Moretti.
Humillada, traicionada y con el corazón hecho pedazos, Aurora regresa al lugar que juró abandonar para siempre. Allí dejará de ser la mujer enamorada para convertirse en la reina que nadie podrá volver a destruir.
Entre guerras entre las familias mafiosas italianas, alianzas inesperadas, traiciones, secretos y un amor capaz de renacer entre las cenizas, Aurora demostrará que la peor decisión que un rey puede tomar... es subestimar a su reina.
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CAPÍTULO 1 La novia que fue reemplazada
El reloj marcaba las cinco de la tarde.
En menos de una hora, Aurora Moretti caminaría hacia el altar para casarse con el hombre al que había amado durante diez años.
Frente al enorme espejo del lujoso hotel de Milán, observó su reflejo. El vestido blanco, confeccionado a mano por uno de los diseñadores más famosos de Italia, parecía sacado de un cuento de hadas. Sin embargo, para ella, el verdadero lujo no era el vestido ni las joyas que llevaba puestas.
Era Leonardo.
Sonrió mientras acariciaba con delicadeza su vientre.
Todavía era muy pronto para que alguien notara su embarazo. Apenas tenía ocho semanas, pero ya había elegido el momento perfecto para darle la noticia.
Después de la ceremonia.
Quería ver la emoción en el rostro del hombre que había estado a su lado durante una década.
—Hoy vas a recibir la mejor noticia de tu vida... —susurró con una sonrisa llena de ilusión.
Sobre el tocador descansaba una pequeña caja envuelta con un moño azul.
Dentro había un diminuto par de escarpines blancos y una ecografía.
Su regalo para Leonardo.
Su futuro.
O al menos eso creía.
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Diez años antes, Leonardo De Santis no era el hombre más poderoso de la mafia italiana.
Era un joven ambicioso que apenas tenía un pequeño grupo de hombres fieles y demasiados enemigos.
Todos le dieron la espalda.
Todos, excepto Aurora.
Ella dejó una vida cómoda para acompañarlo.
Trabajó cuando el dinero no alcanzaba.
Lo cuidó cuando regresaba herido.
Vendió sus joyas para ayudarlo a pagar deudas.
Lo sostuvo cada vez que pensó en rendirse.
Nunca le importó el dinero.
Solo lo amaba.
Y cuando Leonardo comenzó a conquistar territorio tras territorio, siempre repetía la misma promesa.
—Cuando llegue a la cima, te convertirás en mi esposa.
Aurora creyó cada una de sus palabras.
Jamás imaginó que el poder pudiera cambiar tanto a una persona.
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El enorme salón ya estaba lleno de invitados.
Las familias más importantes de la mafia italiana habían llegado para presenciar el acontecimiento del año.
Todos querían conocer a la mujer que se convertiría en la esposa del temido Rey de la Mafia.
Aurora respiró profundamente antes de salir de la habitación.
Pero, justo cuando estaba por abrir la puerta, alguien golpeó.
—Adelante.
La puerta se abrió lentamente.
Leonardo entró.
Vestía un impecable traje negro.
Su expresión, sin embargo, era completamente distinta a la que ella esperaba.
No había emoción.
No había felicidad.
Solo frialdad.
Aurora sonrió.
—Pensé que daba mala suerte que el novio viera a la novia antes de la boda.
Leonardo no respondió.
Ella sintió un extraño nudo en el estómago.
—¿Pasa algo?
Él respiró hondo.
—Necesitamos hablar.
La sonrisa desapareció del rostro de Aurora.
Aquellas tres palabras hicieron que el aire se volviera pesado.
Algo estaba mal.
Muy mal.
Leonardo dio un paso al costado.
Entonces una mujer entró en la habitación.
Era alta, rubia, elegante y llevaba un vestido blanco tan llamativo como el de Aurora.
La desconocida sonrió con superioridad.
Aurora la miró confundida.
—¿Quién es ella?
Leonardo sostuvo la mano de la mujer.
—Se llama Victoria Romano.
Aurora sintió que el corazón dejaba de latir por un instante.
—¿Por qué está vestida de novia?
Leonardo la observó directamente a los ojos.
—Porque ella será mi esposa.
El mundo de Aurora se hizo pedazos.
—¿Qué... acabás de decir?
—Durante estos últimos seis meses conocí a Victoria.
Aurora negó lentamente.
—No... eso no puede ser.
—Me enamoré de ella.
Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos.
—Leonardo... llevamos diez años juntos...
Él permaneció en silencio.
Como si esos diez años no significaran absolutamente nada.
Aurora dio un paso hacia él.
—¿Y nuestra boda?
Leonardo respondió con una tranquilidad que la destruyó por dentro.
—La boda sigue.
Ella sintió renacer una pequeña esperanza.
Hasta que él terminó la frase.
—Pero la novia será Victoria.
El ramo cayó de sus manos.
Las rosas blancas quedaron esparcidas por el suelo.
Aurora ya no escuchaba nada.
Solo sentía cómo su corazón se rompía en mil pedazos.
Y lo peor...
Era que Leonardo todavía no sabía que acababa de abandonar a la mujer que llevaba a su hijo en el vientre.
Continuará...