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Obsesión por la Niñera

Obsesión por la Niñera

Status: Terminada
Genre:Romance / Matrimonio contratado / Mafia / Niñero / Romance de oficina / Completas
Popularitas:991k
Nilai: 5
nombre de autor: Cintia _Escritora

Clara es una joven valiente que, tras la muerte de su padre y frente a las dificultades económicas de su familia, ve en un trabajo como niñera la oportunidad de cambiar la vida de todos. Es contratada para cuidar de Pedro, un niño pequeño y frágil, en la lujosa e imponente mansión de Enrico, un hombre rico, autoritario y enigmático.

Al principio, Enrico impresiona a Clara con su mirada intensa, sus reglas estrictas y su actitud distante, transmitiendo poder y control en cada gesto. Pero, a medida que Clara se acerca a Pedro, ganándose su confianza y demostrando dedicación y cariño, surge una tensión silenciosa entre ella y Enrico. Entre enfrentamientos y momentos de vulnerabilidad, nace la semilla de un sentimiento inesperado, delicado y peligroso, pues Enrico es tan intenso como misterioso.

NovelToon tiene autorización de Cintia _Escritora para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

Me despierto con un sonido amortiguado... es... un gemido.

¡Pedro!

Me giro rápidamente hacia un lado, él se retuerce en la cama, con la carita roja, el cuerpo demasiado caliente. Pongo la mano en su frente y siento el calor subir por mis dedos.

—Dios mío... estás ardiendo.

Miro el reloj en la pared. Tres y veinte de la mañana.

Cojo el termómetro de la caja de medicinas y espero los segundos que parecen horas. Cuando pita, siento que el estómago se me hunde: 39,5°C.

—Calma, Pedrinho... calma, estoy aquí... susurro, intentando mantener la voz firme.

Lleno la bañera con agua tibia. Cojo a Pedro en brazos, le doy un baño tibio, y le pongo ropa más fresca.

Vuelvo a la caja de medicinas, cojo el antitérmico que el médico dejó indicado y preparo la dosis. Él lo traga despacio, refunfuñando, con el cuerpo sudado.

Espero. Diez minutos. Quince. Veinte.

Nada.

La fiebre no baja. Y él empieza a temblar.

Mi corazón se dispara.

No se puede esperar más.

Sin pensarlo dos veces, salgo del cuarto descalza y cruzo el pasillo hasta el cuarto del Sr. Enrico. Llamo a la puerta, pero no oigo respuesta. Llamo más fuerte.

Nada.

—¿Sr. Enrico? Llamo intentando no gritar, pero estoy desesperada.

Nada.

—¿Sr. Enrico?

Decido abrir la puerta. La luz del pasillo ilumina el cuarto y él se despierta asustado y perdido.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

Pregunta confuso y parpadeando para ajustar la visión a la luz.

Sólo entonces me doy cuenta de que está sólo en calzoncillos.

Se ve el volumen incluso sin estar excitado.

No se puede negar... es guapísimo. Tiene un cuerpo perfecto, la piel morena, el cuerpo fuerte y definido. Por un segundo... un segundo idiota... me quedo paralizada. La imagen de él medio somnoliento, el pelo revuelto, la respiración aún pesada.

Pero enseguida sacudo la cabeza, intentando concentrarme.

—Pedro tiene fiebre muy alta. Hablo rápido.

—Le he dado un baño, le he puesto ropa fresca, le he dado la medicina, pero no baja. Está temblando.

Él se despierta completamente, como si hubiera recibido una descarga.

—¿Cuánto?

—Casi cuarenta grados.

—Maldita sea.

Se pasa la mano por la cara, respira hondo y habla con voz firme:

—Vístete, voy a coger las llaves.

Corro al cuarto, me pongo un chándal y me recojo el pelo. Cuando vuelvo, él ya está con pantalones de chándal y camisa oscura, cogiendo la chaqueta.

Me mira por un instante, el tipo de mirada que corta el aire.

—Vamos.

De camino al coche, él lleva a Pedro en brazos. El niño apoya la carita sudada en el pecho de su padre, aún temblando, y Enrico lo abraza con cuidado, pero firme. Se ve en su rostro el pánico disfrazado. El hombre frío y controlador parece otro ahora.

Entro en el asiento de atrás, sujetando a Pedro en mi regazo, mientras el coche avanza por la carretera. Afuera, todo es silencio. Dentro del coche, sólo el sonido del motor y el ruido de la respiración pesada de Enrico.

—¿Estaba bien antes de dormir? Pregunta, con los ojos fijos en la carretera.

—Sí. Jugó un poco, se duchó, cenó bien... todo normal.

—Esto no puede pasar.

—La fiebre pasa, Señor Enrico. Es el cuerpo reaccionando.

Él aprieta el volante con fuerza.

—No admito fallos.

Le miro con rabia.

—Esto no es un fallo. Es un niño, no una máquina.

Él no responde. Pero su mandíbula se contrae. Y, aún así, percibo, entre líneas, que el miedo habla más alto que el orgullo.

Cuando llegamos al hospital, él salta del coche y corre, aún con su hijo en brazos. Los médicos vienen rápido. Yo les sigo, intentando no perder a Pedro de vista.

Llevan al niño a una sala de atención.

Me quedo fuera, esperando. Me siento, con las manos sudando, el corazón acelerado.

De repente, él viene hacia mí.

—¿Está bien? Pregunto ansiosa.

—Deberías haberme despertado antes. Dice en tono áspero.

—¡Me desperté y vi que no estaba bien, hice los procedimientos y luego fui a llamarle!

—¡Tardaste!

Me levanto de la silla, con la sangre hirviendo.

—¿Quiere saber qué? No puede culparme, no puedo controlar cuándo un niño va a tener fiebre, ¡así que adelante! Hablo, casi llorando de rabia.

—¡Pero no se atreva a culparme por negligencia porque hice todo lo posible para resolverlo!

Él da un paso atrás, como si mis palabras le hubieran golpeado.

Y, entonces, dice con esa frialdad cortante:

—Estoy diciendo que deberías estar más atenta.

—¿¿ATENTAAA?? Grito y todos nos miran.

El mundo se congela.

Mi pecho se aprieta.

—¡No me culpe! Amo a Pedro como si fuera mío.

La voz falla. Y antes de que pueda contenerme, las lágrimas resbalan.

Intento disimular, giro la cara. Pero él lo ve.

Y su mirada cambia.

El hombre arrogante, rígido, parece desaparecer por un instante.

Él duda, como si no supiera qué hacer.

Después se acerca despacio.

—Clara... yo... empieza, pero se detiene en medio. Respira hondo, aprieta los ojos y susurra

—Lo siento. Estoy nervioso.

Es la primera vez que oigo esto de él.

Nos quedamos allí, en silencio, lado a lado, sentados en la sala fría del hospital. El reloj marca las cuatro y media de la mañana.

El médico sale de la sala.

—Ya hemos controlado la fiebre. Fue una virosis, pero llegó a deshidratarse un poco. Vamos a mantenerlo en observación hasta mañana por la mañana.

Siento que las piernas me fallan de alivio.

—Me alivia que esté bien.

Cuando entramos en el cuarto, él duerme tranquilo, con el rostro menos rojo. Enrico se sienta en el sillón al lado de la cama, exhausto. Yo me quedo de pie, observando al niño, aún con el corazón acelerado.

—Deberías descansar. Dice, con la voz ronca.

—¿Y usted? Pregunto.

—Yo... no puedo.

Le miro. Por primera vez, le veo sin esa armadura de frialdad.

Los ojos cansados, la mandíbula relajada, el peso de la preocupación evidente.

—Sabe... hablo bajo. A veces, no se trata de controlar todo. A veces se trata sólo de estar juntos, incluso sin saber qué hacer.

Me mira fijamente por un instante demasiado largo.

El tipo de mirada que parece atravesarte.

Después, simplemente asiente.

El silencio entre nosotros ya no es hostil. Es... extraño. Un tipo de entendimiento que surge de la nada.

Me siento al lado de él. Nos quedamos allí, mirando a Pedro dormir.

Y, por primera vez, le veo respirar hondo, como si el aire hubiera vuelto a sus pulmones después de mucho tiempo.

Y yo también respiro.

Sin darnos cuenta, nuestras manos se tocan por un segundo en el borde de la cama. Él se retira, como si hubiera recibido una descarga. Yo también.

Pero algo cambia.

No hay interés, no hay intención, sólo una presencia compartida en medio de la madrugada, en un hospital silencioso.

Y es allí, en aquel momento improbable, que me doy cuenta:

Detrás del hombre duro, existe un padre que ama desesperadamente.

Y quizás, sólo quizás... un corazón que empieza a abrirse.

1
Nidia Betancourt
A mi me encanta la imaginación de la autora, porque así mismo pensamos los que no nacimos en cuna de oro.. Me encanta cada ocurrencia y eso suele pasar en la vida cotidiana en personas que no hemos estado algo tan lujoso y también se llama seguir teniendo humildad..
アンジ アンジ
hermosa historia gracias gracias gracias escritora
Ester Llanes
👍👍👍👍👍
Aleida Cortez Villarreal
🥰ya va a comenzar lo bueno, amor, mucho ❤️ amor🥰😍😍😍😍🤭🤭🤭🤭 ya quiero saber que Enrico, cambie y sea siempre amable, y no tenga cara de gruñón 🤣🤣🤣🤣🤣 y tengan su propio bebé, para que no Pedro tenga un hermanit@
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
pienso que el debería de decirle toda la verdad a Clara ,y entiendo el miedo que debe de sentir Clara después de lo que presenció....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
me pregunto a raíz de que o de quién Enrico se volvió de esa manera 🤔🤔🤔
pienso que hay secretos ocultos detrás de su necesidad de posesión y obsesión....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
pobre Clara tener aguantar lo posesivo y lo controlador de Enrico....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
hasta en la cama es posesivo 🔥🔥🔥🔥
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
me parece bien que Enrico le enseñe a defenderse cuando tenga que hacerlo ,por otro lado también debería aprender Clara a defenderse de otra manera como defensa personal ...
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
para defensa de Clara es nuevo ya que ella nunca tuvo tímidas más que con Él,con su esposo...
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
esta vez Clara tomo su propia decisión de entregarse a Enrico ...🔥💗
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
ahora sí a consumar su matrimonio ,esto se puso 🔥🔥🔥🔥
Yadira
Que flojera que ahora diga Enrico que lo desestabilizó cuando el hombre nunca la amo y ya hasta le dijo a clara que la ama , da pereza que siempre pase lo mismo por que seguro clara se irá y él se va a arrepentir
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
es algo ilógico que Enrico se sorprenda otra vez cuando ella dijo que es virgen ,cuando ella ya se lo había dicho por otro lado pienso que ese sueño sea una advertencia y por otro lado Enrico si que es aprovechado sabiendo que tuvo una pesadilla y sale con el cuento "QUE SABE COMO HACER PARA QUE SE RELAJARÁ " ....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
Clara date la oportunidad de conocer ,de amar , de vivir y ser parte de la vida de Enrico en toda su amplitud ....
para entender el porqué y del como Él es así y que lo conllevó a eso....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
pienso que poco a poco Clara va perdonando a Enrico que a pesar de ser un obsesivo y controlador ,tiene su lado tierno ,dulce y amoroso ,que a pocas personas deja ver ese lado ...
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
también espero que lo perdone y espero que con este viaje tanto el como ella abran su corazón y sean sinceros ....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
vamos Enrico tú mismo provocaste a esto del contrato tanto por la deuda como para matrimonio que esperabas ....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
a quien no le pasaría ,Enrico aún sabiendo que ella no sabe mucho de esas comidas de clase alta aún así la llevo a ese restaurante ...
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
pobre Clara tener que ceder ante Enrico y sus cláusulas de chantaje solo para proteger a su familia eso es injusto para con ella , Él no debió haber hecho eso colocándola entre la espada y la pared solo para satisfacer su orgullo y su obsesión por ella ....
por otro lado pienso que Nico hizo todo eso ,y se alió a la abuela de Pedro solo para darle donde más le duele a Enrico y poseer todo lo que él tiene ya que Nico solo quiere ese poder solo para despilfarrar algo que no es suyo ya que él dejó esta en la quiebra por su abuso al juego y a la vida fácil...
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