Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.
NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 15
El silencio dentro de la sala era tan pesado que casi podía sentirse sobre la piel.
Alexander seguía mirándome como si no pudiera creer lo que estaba viendo. Y honestamente… eso hacía todo muchísimo más satisfactorio. Porque durante años fui yo quien tuvo que soportar verlo marcharse con excusas ridículas, soportar su indiferencia, sus desplantes, sus mentiras disfrazadas de “estrés” y “trabajo”.
Ahora era él quien estaba perdiendo control delante de todos y se notaba.
Oh, se notaba muchísimo.
Su mandíbula estaba completamente tensa y sus ojos no dejaban de moverse entre Dante y yo, especialmente hacia la mano que seguía descansando posesivamente sobre mi cintura.
Mientras tanto Isabella parecía cada vez más incómoda.
No.
Más que incómoda, celosa y eso era incluso mejor.
Porque por primera vez desde que comenzó toda esta pesadilla, ella no estaba observándome desde arriba. Ya no parecía la mujer segura que disfrutaba quitándome cosas lentamente mientras fingía ser mi amiga.
Ahora parecía alguien desesperada intentando entender por qué Dante Morelli estaba conmigo y sinceramente… Quería que se tragara esa sensación.
Completa.
Mi padre finalmente rompió el silencio con una voz mucho más seria de lo habitual.
—Suficiente.
Todos giramos hacia él inmediatamente.
El señor Beaumont permanecía de pie junto a la chimenea observándonos con una expresión completamente distinta a la de hace unos minutos. Ya no parecía únicamente molesto, ahora estaba pensando, analizando y yo conocía perfectamente esa mirada.
Era la misma expresión que utilizaba durante negociaciones importantes, Alexander dio un paso hacia él inmediatamente.
—Señor Beaumont, claramente esto es un malentendido. Mía está alterada y—
—No hables por mi hija.
El silencio cayó de golpe, incluso yo me sorprendí, porque mi padre jamás interrumpía a Alexander de esa manera.
Alexander también lo notó inmediatamente.
Mi padre caminó lentamente hacia el centro de la sala mientras observaba primero a Dante y luego a mí.
—No soy un idiota —dijo finalmente con calma—. Entiendo perfectamente lo que significa una alianza con alguien como Dante Morelli.
Nuevamente ahí estaba la palabra, negocios, siempre negocios. Pero curiosamente… esta vez no me molestó, porque al menos estaba siendo honesto.
Mi madre pareció alarmarse inmediatamente.
—¿Vas a apoyar esto?
Mi padre suspiró lentamente.
—Voy a apoyar la decisión que más beneficie a esta familia.
Alexander soltó una pequeña risa incrédula.
—¿Habla en serio?
Y entonces ocurrió algo que jamás pensé escuchar, mi padre miró directamente a Alexander antes de hablar.
—Si Mía decide casarse con Dante, no voy a interponerme.
El aire prácticamente se congeló dentro de la habitación, Alexander palideció de rabia inmediatamente y tenía que ser sincera… Disfruté demasiado verlo así, porque por primera vez alguien no estaba priorizándolo a él, por primera vez él no era la mejor opción.
Su voz salió mucho más agresiva cuando volvió a hablar.
—¿Después de todo lo que hemos construido juntos va a permitir esto?
Mi padre lo observó fríamente.
—Lo que ustedes construyeron parece haberse roto hace tiempo.
Dios, casi quería aplaudir.
Isabella intervino rápidamente antes de que Alexander explotara completamente.
—Mía… —Su voz sonó suave, demasiado suave—. Esto no tiene sentido. Nunca me hablaste de que estabas con Dante.
Tuve que contener una risa amarga, claro, porque según Isabella yo debía consultarle mi vida amorosa mientras ella se acostaba con mi prometido a escondidas, qué descaro tan impresionante.
Ella dio unos pasos hacia mí intentando parecer preocupada.
—Si estás usando a Dante para alejarte de Alexander… esto podría terminar muy mal.
Ahí estaba realmente, no era preocupación, eran celos, porque Isabella jamás soportaría verme con algo que ella no podía tener.
Y Dante… Dante era exactamente el tipo de hombre que Isabella siempre deseó, poderoso, inalcanzable, hermoso. Todo el mundo hablaba de él. De sus trajes impecables, de su físico absurdo, de la manera en que jamás aparecía acompañado de ninguna mujer. Mientras otros empresarios acumulaban escándalos amorosos, Dante Morelli seguía siendo prácticamente inaccesible.
Eso solo lo volvía más deseado y ahora estaba conmigo.
La miré directamente sintiendo la rabia subir lentamente por mi pecho, porque escucharla fingir preocupación después de todo lo que me hizo resultaba asqueroso.
—No estoy usando a Dante.
Isabella sostuvo mi mirada y todavía tuvo el descaro de decir.
—Entonces explícame cuándo pasó esto. Porque honestamente parece demasiado rápido.
¿Demasiado rápido? ¿Como acostarse con el prometido de tu mejor amiga durante meses?
Sentí algo romperse dentro de mí y antes de pensarlo demasiado… Hablé.
—Estamos enamorados.
El silencio fue inmediato, incluso Dante giró apenas la cabeza hacia mí y bueno… ni yo sabía de dónde demonios salió esa frase, tal vez de la rabia, tal vez de las ganas enfermizas de borrar esa expresión de superioridad del rostro de Isabella o tal vez… No, no quería pensar en eso.
Alexander soltó una risa completamente furiosa.
—Eso es ridículo.
Y entonces tomé una decisión impulsiva, peligrosa, terriblemente impulsiva, pero estaba cansada, cansada de justificarme, cansada de que dudaran de mí, cansada de sentirme pequeña.
Así que simplemente levanté una mano… Y agarré a Dante de la corbata, escuché claramente la respiración sorprendida de mi madre, porque sí, la diferencia de altura entre nosotros era absurda. Dante fácilmente superaba el metro ochenta y tres mientras yo apenas alcanzaba el metro sesenta y cinco, así que tuve que tirar ligeramente de él hacia abajo.
Y maldita sea… Él me dejó hacerlo.
Sus ojos se fijaron inmediatamente en los míos, oscuros, intensos, peligrosamente atentos, sentí mi corazón golpear brutalmente contra mi pecho, pero ya era demasiado tarde para retroceder.
Así que lo besé. Y al inicio… Al inicio realmente era actuación, solo quería callarlos, quería que Alexander dejara de verme como algo que todavía podía recuperar, quería destruir la sonrisa de Isabella, quería que todos entendieran que hablaba en serio, pero entonces Dante me besó de vuelta y todo dejó de sentirse como actuación.
El aire desapareció completamente de mis pulmones apenas una de sus manos sujetó mi cintura con firmeza acercándome más a él. El beso cambió inmediatamente. Se volvió más profundo. Más lento. Más intenso.
Dios.... Sentí un escalofrío recorrerme entera. Porque Dante besaba exactamente igual que hablaba..
Como si tuviera absoluto control de todo.
Mi mano siguió aferrada a su corbata mientras mi cuerpo prácticamente ardía por la cercanía. Y lo peor era que él también parecía afectado, porque la manera en que profundizó el beso hizo que mi respiración se volviera completamente inestable, escuché vagamente a alguien decir mi nombre, no me importó, nada importó durante esos segundos, solo la presión de sus labios, la forma en que su mano subió lentamente por mi espalda, el calor, la tensión, el deseo absurdo y repentino que explotó entre ambos.
Cuando finalmente nos separamos, mi respiración estaba completamente desordenada y la de Dante tampoco parecía exactamente estable, nuestros rostros seguían demasiado cerca, peligrosamente cerca.
Sus ojos permanecieron clavados en los míos durante varios segundos y entonces… El maldito hombre sonrió apenas, como si hubiera disfrutado eso muchísimo más de lo que debería, mi corazón seguía latiendo brutalmente rápido cuando escuché la voz furiosa de Alexander.
—¿Qué demonios…?