NovelToon NovelToon
El Monstruo Sin Nombre

El Monstruo Sin Nombre

Status: En proceso
Genre:Venganza / Romance / Mafia
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Black_Dragon

En las heladas tierras de Rusia nació un hombre destinado a conocer el verdadero significado del sufrimiento. Desde su infancia fue arrojado a un mundo de violencia, traición y muerte, donde cada día era una batalla por sobrevivir. Las cicatrices que cubrían su cuerpo eran solo una pequeña muestra de las heridas que consumían su alma. Después de perder todo aquello que alguna vez amó, se convirtió en una sombra de sí mismo: un guerrero despiadado que caminaba entre cadáveres y campos de batalla sin sentir miedo, compasión o esperanza. Para él, el mundo era un infierno interminable, y él mismo era uno de sus demonios. Sin embargo, cuando el destino parecía haber sellado su condena, una mujer apareció en su vida. A diferencia de los demás, ella no vio al monstruo que todos temían, sino al hombre roto que se ocultaba tras años de dolor. Con paciencia, valentía y una determinación inquebrantable, comenzó a derribar los muros que protegían su corazón.

NovelToon tiene autorización de Black_Dragon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: Lecciones de un mundo desconocido

Descubrí que el mundo era mucho más grande de lo que imaginaba.

Y también mucho más extraño.

Durante años creí que la vida consistía en entrenar.

Obedecer.

Sobrevivir.

Dormir.

Repetir.

Eso era todo.

Eso era lo único que conocía.

Pero después de llegar a la casa de Rose, cada día parecía enseñarme algo nuevo.

Algo que para los demás era completamente normal.

Y que para mí resultaba tan misterioso como otro planeta.

---

—Leon.

Levanté la vista.

Rose estaba apoyada sobre la mesa de la cocina.

Observándome.

—¿Sí?

—Estás sujetando la taza otra vez como si fueras a estrangularla.

Miré mis manos.

Tenía razón.

Estaba apretando la taza con tanta fuerza que mis nudillos se habían puesto blancos.

Rose soltó una pequeña risa.

—La taza no va a escapar.

—Lo sé.

—Entonces no la amenaces.

No pude evitar mirarla confundido.

Ella volvió a reír.

Y por alguna razón yo también terminé sonriendo un poco.

Algo que cada vez ocurría más seguido.

---

Los días comenzaron a seguir una rutina sencilla.

Por las mañanas ayudábamos con los animales.

Después recogíamos agua.

Limpiábamos algunas cosas de la casa.

Y durante las tardes Rose me enseñaba cosas.

Muchas cosas.

Demasiadas cosas.

Al parecer había una cantidad absurda de información que todo el mundo conocía menos yo.

—¿Qué es eso?

Pregunté una tarde señalando un mapa.

Rose abrió mucho los ojos.

—¿Nunca has visto un mapa?

Negué.

Ella me observó durante varios segundos.

—Leon...

—¿Qué?

—¿Cómo sobreviviste tanto tiempo?

—No lo sé.

—Yo tampoco.

Aquella respuesta la hizo reír durante varios minutos.

---

Poco a poco comenzó a enseñarme sobre países.

Ciudades.

Océanos.

Montañas.

Personas.

Costumbres.

Cosas simples.

Cosas normales.

Cosas que cualquier niño probablemente aprendería mucho antes.

Pero para mí todo era nuevo.

Todo.

Y extrañamente me gustaba escucharla hablar.

Porque cuando Rose explicaba algo parecía emocionarse.

Sus ojos brillaban.

Movía las manos constantemente.

Y sonreía mucho.

Siempre sonreía.

---

—¿Entonces existen lugares donde nunca nieva?

Pregunté.

—Claro.

—Eso es imposible.

—No lo es.

—Sí lo es.

—No lo es.

—Sí.

—No.

—Sí.

Rose cruzó los brazos.

—Eres terco.

—No sé qué significa eso.

Ella me lanzó una almohada.

Directamente al rostro.

---

Aquella tarde aprendí dos cosas.

La primera era el significado de "terco".

La segunda era que Rose podía ser sorprendentemente violenta cuando quería.

---

Con el paso de las semanas empecé a notar diferencias entre nosotros.

Muchas diferencias.

Ella hablaba con facilidad.

Yo apenas sabía mantener conversaciones.

Ella entendía emociones.

Yo apenas comenzaba a reconocer las mías.

Ella había crecido rodeada de cariño.

Yo había crecido rodeado de miedo.

Y aun así...

Nunca me trató como alguien extraño.

Jamás.

---

Una tarde estaban cayendo pequeños copos de nieve.

Nos encontrábamos sentados junto a la chimenea.

Rose leía un libro.

Yo observaba el fuego.

—¿En qué piensas?

preguntó ella.

Tardé unos segundos en responder.

—En nada.

—Mentira.

—¿Cómo lo sabes?

Ella levantó una ceja.

—Porque siempre pones esa cara cuando estás pensando.

—¿Tengo una cara para pensar?

—Sí.

—No sabía eso.

—Porque eres tú.

No supe qué responder.

Así que ella cerró el libro.

—Entonces dime.

Guardé silencio.

Durante unos segundos pensé en mentir.

Pero algo me decía que no debía hacerlo.

—Estaba pensando en tu familia.

Rose inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Qué pasa con ellos?

—Son raros.

Ella soltó una carcajada tan fuerte que casi dejó caer el libro.

—¿Raros?

—Sí.

—¿Por qué?

Pensé cuidadosamente mi respuesta.

—Porque se quieren.

El silencio apareció inmediatamente.

La sonrisa de Rose desapareció por unos segundos.

No porque estuviera molesta.

Sino porque parecía comprender algo.

Algo importante.

Algo triste.

—Leon...

—¿Sí?

—Eso no es raro.

—Para mí sí.

Aquellas palabras salieron sin que pudiera detenerlas.

Y por primera vez vi tristeza en sus ojos.

Una tristeza pequeña.

Suave.

Como si le doliera escuchar aquello.

---

Rose cerró el libro.

Luego se acercó.

Y se sentó a mi lado.

No dijo nada durante varios segundos.

Simplemente observó el fuego conmigo.

—¿Sabes?

comenzó finalmente.

—No.

—Las familias no siempre son perfectas.

La observé.

—¿No?

—Claro que no.

—Mis hermanos son insoportables algunas veces.

—Eso ya lo noté.

—Mi padre puede ser muy serio.

—También lo noté.

—Y mi madre se preocupa demasiado.

—Eso también.

Rose sonrió.

—Pero siguen siendo mi familia.

Miré las llamas.

Pensando.

—Porque una familia no significa que todo sea perfecto.

—Entonces, ¿qué significa?

Ella tardó unos segundos en responder.

—Significa que siempre intentarán estar contigo.

Aquellas palabras permanecieron dando vueltas en mi cabeza.

Una y otra vez.

Porque eran simples.

Muy simples.

Pero para mí parecían imposibles.

---

Esa noche me costó dormir.

Como muchas otras.

Sin embargo, las pesadillas aparecían menos.

Todavía existían.

Todavía veía rostros.

Todavía recordaba cosas.

Pero ya no ocurrían cada noche.

Y cuando despertaba sobresaltado...

Rose normalmente estaba allí.

Dormida.

Tranquila.

Respirando lentamente.

Y por alguna razón eso me ayudaba.

Mucho.

---

Los meses continuaron pasando.

Y sin darme cuenta empecé a cambiar.

Comencé a aprender modales.

A hablar mejor.

A comportarme de forma más normal.

Ya no observaba cada habitación buscando salidas de emergencia.

Bueno...

No tanto como antes.

Rose decía que era progreso.

Yo no estaba tan seguro.

---

Una mañana me encontró observando mi reflejo en un pequeño espejo.

—¿Qué haces?

—Pensando.

—Otra vez.

—Otra vez.

Ella se colocó a mi lado.

Observando el reflejo junto conmigo.

—¿Y ahora qué pasa?

Tardé unos segundos en responder.

—Creo que ya no soy la misma persona.

Rose sonrió suavemente.

—Eso es bueno.

—¿Por qué?

—Porque significa que estás creciendo.

La observé.

—¿Tú también has cambiado?

—Mucho.

—No parece.

—Porque no me conociste antes.

Supongo que tenía razón.

---

Entonces ocurrió algo extraño.

Rose se acercó un poco más.

Lo suficiente para que nuestros hombros se tocaran.

Y señaló el espejo.

—Mira.

—¿Qué?

—Ya no pareces alguien perdido.

Observé mi reflejo.

Cabello blanco.

Ojos grises.

Las mismas cicatrices.

El mismo rostro.

Y sin embargo...

Ella tenía razón.

Algo había cambiado.

No por fuera.

Por dentro.

Porque por primera vez desde que nací podía imaginar un futuro.

Y eso era algo que jamás había tenido.

Mientras observaba mi reflejo, Rose me dedicó una de aquellas sonrisas cálidas que parecían derrotar cualquier invierno.

Y por primera vez comprendí algo.

Ella no solo me estaba enseñando modales.

No solo me estaba enseñando sobre el mundo.

No solo me estaba enseñando cómo vivir.

También me estaba enseñando algo mucho más difícil.

Me estaba enseñando cómo volver a ser humano.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play