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No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Telepatía / Completas
Popularitas:160.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Vivi

Sofía Reyes despertó dentro de una novela donde su destino ya estaba escrito.
Era la hermana odiada, la esposa no deseada, la villana descartable que todos iban a culpar. Según la historia original, debía casarse con Leonardo Montero, ser abandonada por él y morir sola después del divorcio.
Pero nadie esperaba un error en el destino.
Leonardo podía escuchar todo lo que ella pensaba.
Sofía solo quería sobrevivir, vengarse de su familia y escapar antes de que el final la alcanzara.
Pero el esposo frío que debía despreciarla empezó a protegerla.
Y cuando ella por fin quiso irse, Leonardo rompió el guion con una sola frase:
—No firmaré el divorcio.
Ahora Sofía tendrá que enfrentarse a una hermana hipócrita, una familia cruel y un destino decidido a destruirla.
Porque si la novela la escribió como villana, ella va a reescribirla como protagonista.

NovelToon tiene autorización de Vivi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

Las mentiras de mamá

¿Quién, dentro de Grupo Montero, estaba escribiendo sus finales?

Leonardo no obtuvo respuesta ese día.

Porque antes de que pudiera cerrar el cerco sobre Nicolás, el hospital llamó.

Doña Claudia quería visitas.

No lo dijo así, claro. Doña Claudia Solís no pedía compañía. Ordenaba horarios de presencia con la dignidad de quien todavía podía asustar enfermeras desde una cama privada.

Cuando Sofía llegó al Hospital Ángeles Pedregal, doña Patricia ya estaba allí.

También estaban flores.

Muchas.

Demasiadas.

Rosas blancas, lirios, orquídeas y una canasta de fruta tan perfecta que parecía soborno.

Doña Patricia estaba sentada junto a la cama, sosteniendo la mano de doña Claudia con una ternura ensayada durante décadas.

—Claudia, casi me muero del susto —decía—. Tú siempre tan fuerte, tan elegante. No mereces pasar por esto.

Sofía se detuvo en la puerta.

[Qué escena tan conmovedora. La santa Patricia consuela a la víctima que ella misma planeaba dejar morir en la novela. Si la hipocresía pagara impuestos, Grupo Reyes ya estaría quebrado.]

Leonardo, que venía detrás, bajó la mirada.

Doña Claudia notó su gesto.

—Sofía —dijo, fría—. Pasa.

Doña Patricia volteó.

El pañuelo que llevaba en la muñeca se deslizó lo justo para mostrar un moretón.

Casualidad.

Por supuesto.

—Mamá —dijo Sofía—. Qué bonito. Trajiste flores y evidencia teatral.

Doña Patricia se cubrió la muñeca.

—No empieces.

Doña Claudia frunció el ceño.

—¿Qué te pasó ahí?

—Nada —murmuró Patricia—. Sofía estaba alterada por lo del video. Yo entiendo. Una madre aguanta.

La frase cayó suave.

Pegajosa.

Sofía entró y dejó su bolso sobre una silla.

—Si quiere, tía Claudia, llamamos a la policía y revisamos cámaras de la residencia. Así vemos quién levantó primero el rodillo.

Doña Patricia palideció.

—¿Vas a meter a tu madre en problemas?

—No. Voy a meter la verdad en la habitación. Se siente raro porque casi nunca la invitan.

Doña Claudia miró de una a otra.

Por primera vez, su certeza no fue completa.

La puerta se abrió antes de que pudiera hablar.

Un hombre mayor entró apoyado en un bastón de madera oscura. Llevaba saco de lino, una medalla de la Virgen en el cuello y ojos de quien había visto demasiadas familias romperse en silencio.

—Llegué tarde —dijo—. Culpen al tráfico o a mi edad, según les convenga.

Doña Claudia se incorporó.

—Don Emilio.

Leonardo saludó con respeto.

Sofía lo reconoció por los archivos de la novela.

[El maestro Emilio. Curandero, lector de estrellas, amigo de don Augusto y dueño del talento sobrenatural más mexicano posible: aparecer cuando una familia rica ya no puede fingir que no está maldita.]

Don Emilio miró a Sofía.

Sus ojos se quedaron en ella un segundo de más.

—La niña creció —murmuró.

Sofía parpadeó.

—¿Nos conocemos?

—Tú no me recuerdas. Leonardo sí debería, aunque era muy pequeño. Lloró media tarde cuando intentaron separarlo de una niña en La Casona. Se aferró a tu vestido como si le debieran la vida.

Leonardo se quedó rígido.

Doña Patricia sonrió rápido.

—Ay, esas cosas de niños.

—No todos los niños se aferran así —dijo don Emilio—. Hay almas que reconocen deuda antes de tener palabras.

Sofía sintió incomodidad.

[Qué bonito. Qué peligroso. No me vendas destino, maestro, que yo estoy intentando escapar de uno.]

Leonardo la miró.

Doña Claudia, debilitada pero alerta, notó otra vez ese cruce silencioso.

Doña Patricia también.

Y cambió de táctica.

—Claudia, no quiero arruinar tu descanso —dijo con voz quebrada—, pero Sofía está irreconocible. Me grita, me golpea, rompe cosas. Yo ya no sé cómo tratarla.

Sofía la escuchó hasta el final.

Luego abrió su bolso.

—Yo sí sé.

Sacó un sobre de papel kraft.

Doña Patricia dejó de respirar.

—¿Qué es eso?

—Memoria familiar.

Sofía puso sobre la mesa varias fotografías impresas: una calle vieja, una camioneta, dos hombres jóvenes junto a una tienda cerrada, una Claudia de veintitantos con la cara ensangrentada en una imagen borrosa.

Doña Claudia estiró la mano.

—¿De dónde sacaste esto?

—De donde mi mamá olvidó que también se pudren los secretos. Cajas viejas, teléfonos viejos, gente vieja que habla si le pagan el tratamiento dental.

Doña Patricia se levantó.

—¡Mentira!

—Todavía no dije nada.

—¡Es mentira!

Sofía la miró con una calma feroz.

—Hace más de treinta años, alguien atacó a Claudia en la calle. Después apareciste tú, Patricia Bravo, la amiga pobre, valiente, la que la salvó de dos delincuentes. Desde entonces entraste a La Casona, ganaste su confianza, conociste a Ricardo Reyes y subiste de piso social.

Doña Claudia apretó una foto.

Sofía sacó otras hojas.

—Solo que los hombres que atacaron a Claudia no eran desconocidos. Uno trabajaba para la familia Bravo. El otro aparece en una foto de la fiesta de tu pueblo. Y esto...

Puso una captura ampliada de un mensaje viejo, rescatado de un teléfono oxidado que Sofía había conseguido y completado con lo que la voz interior le permitía insinuar.

—Esto muestra que alguien les pagó para asustarla, no para matarla. Alguien que sabía exactamente por dónde iba a pasar.

Doña Patricia tembló.

—Fabricaste eso.

Sofía sonrió apenas.

—Qué respuesta tan específica.

Doña Claudia levantó la vista.

—Paty.

El diminutivo sonó roto.

Doña Patricia lloró de inmediato.

—Claudia, por Dios, ¿vas a creerle a ella? Está resentida. Siempre quiso destruirme.

Sofía dio un paso hacia la cama.

—Yo no quería destruirte. Cuando era niña quería que me peinaras sin jalarme. Quería que me compraras algo que no hubiera rechazado Valentina primero. Quería que, cuando papá me ignoraba, tú dijeras una vez: Sofía también es mi hija.

La habitación quedó en silencio.

Hasta don Emilio bajó los ojos.

—Pero no —continuó Sofía—. Si Vale lloraba, yo tenía la culpa. Si Vale quería algo, yo debía cederlo. Si Vale me empujaba hacia una trampa, yo era la ambiciosa. Si tú me golpeabas, era disciplina. Si yo me defendía, era ingratitud.

Doña Patricia retrocedió.

—Te di casa.

—Me diste techo. Casa es otra cosa.

Cada frase le quitaba una capa a la idea cómoda de que Sofía era solo una mujer afilada, útil, divertida, problemática.

No.

Era una mujer que había aprendido a sangrar sin hacer ruido.

Doña Claudia miró las fotos.

Después miró a Patricia.

Décadas de amistad se le deshicieron en los dedos.

—Dime que no fue así —susurró.

Doña Patricia abrió la boca.

No salió defensa.

Solo llanto.

Don Emilio suspiró.

—Las estrellas no obligan a mentir. Eso siempre lo elige la gente.

Sofía recogió el sobre.

[La mitad de esto son pruebas reales. La otra mitad son puentes que construí entre huecos. El Destino no me deja decir “Patricia organizó el ataque”, pero si pongo fotos, fechas y miedo suficiente sobre la mesa, todos llegan solos. Hay margen. Todavía hay margen.]

Leonardo cerró los ojos.

La oyó.

Y por primera vez no pensó en usar la información.

Pensó en lo sola que había estado para aprender a fabricarse justicia con sobras.

Doña Patricia intentó tomar la mano de Claudia.

Doña Claudia la retiró.

El gesto fue pequeño.

Pero partió treinta años.

—Vete —dijo.

—Claudia...

—Vete.

Doña Patricia miró a Sofía con odio puro antes de salir.

Leonardo a su lado la miró.

—Perdón.

Sofía parpadeó.

—¿Por qué?

—Por no haber visto antes lo que estabas cargando.

Ella miró hacia otro lado.

—No era tu obligación.

—Ahora sí.

Sofía no supo qué hacer con esa frase.

Así que hizo lo único que sabía.

Sonrió como si nada la tocara.

[No digas cosas así, Montero. Casi pareces buen esposo. Lástima que eres un descartable y mueres temprano.]

Leonardo se quedó inmóvil.

Sofía siguió caminando.

Y él, detrás de ella, sintió que la palabra temprano empezaba a contar en silencio.

1
Quica Romero
¡Ajá!.😒 ¿Y los demás que?.
°~🤨~°
Quica Romero
El destino no sólo no discierne, si no que es estúpido. Ya que la "trama original" está más manoseada que la Constitución.🧐°\🤨/°😏😉😈😈😈😈
Quica Romero
Sería la segunda y tercera vez.🧐 Ya que la primera fue bajó los efectos de la droga y la mentira.°~🫩~°
Quica Romero
¡Cuando lo son!.°\🤨/°
Pero...Cuando nunca lo fueron. Ya que siempre fueron los antagonistas, que una identidad que no sabe discernir, les dio un "protagonismo" que nunca fue suyo.🤨🤔🧐🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¿Otra vez?.°\🤨/° ¿Pues a casó está en las luchas, para que sean "a tres caídas sin límite de tiempo"?.°~🫩~°🤔😏😈😈😈😉😈😈😈
Quica Romero
¿Y cuando vas a aceptar que eres tú y "no hecharle el muerto" a otro?.°\🧐/°🫩🙎‍♀️🤔🤨
Quica Romero
¡Eso es lo que vengo diciéndoles desde más antes!.
¡Sofía!, ya deja de hacerte la martir y hazte responsable del papel de la PROTAGONISTA, que es tuyo desde la escena de la cama. Qué fue el momento exacto que reencarnaste y tomaste el PROTAGONISMO y Valentina la de la VILLANA.🧐🫩🙎‍♀️
Y al no reclamarlo el metiche "destino" quiere "meter su cuchara" en donde no le han dado "vela para el entierro" creyéndose Dios, para "arreglar" las cosas sin saber discernir. Pero las personas si(aunque algunas se hagan las que "la virgen les habla") 😏😉°\🧐/°°~🫩~°
Quica Romero
¡Quitándosela!.°\🫩/°
Y tomarla tú, como tenías que haberlo hecho hace tiempo.🤷‍♀️ Y por fin señalarle su "nuevo"(y verdadero )papel.
Quica Romero
No, ya no.☝️🙂‍↔️ Eso lo dejaste de ser hace 4 "migajas"
(cooprotagonistas) atrás y un nuevo villano.🤷‍♀️
Ya que tú ahora eres la antagonista principal, mejor conocida como la..
¡VI-LLA-NA!.😏😉😈😁😈😉
Quica Romero
¿Y desde cuándo sé pide permiso para dar cariño?.🤨
Eso solo lo dice la gente estúpida, que se queja por estar solo y no encontrar a alguien.🫩°\🙄/°🤦‍♀️
Quica Romero
No. suena más bien a película de Sandra Bullock, Mientras dormías.°~😌~°🧐😏😉
Quica Romero
Eso mismo dijo Alex Browningen, en "Destino final" y lo logro hasta que lo mató de un ladrillazo.°~🤨~°🙎‍♀️
Quica Romero
No. es DESTINO FINAL parte 7.°\🧐/°
Quica Romero
Si, el destino puede entrar todo lo que quiera. Pero él no descubre.°~🤨~°🙎‍♀️ Así que se puede ir a meter a otra historia, porque ahí nadie lo llamó.°~🧐~°🙎‍♀️
Quica Romero
Èso no puede ser cierto.°\🧐/°🙎‍♀️ O es porque tú no quieres tomar el lugar que ya lo tienes desde que reencarnaste(sin querer o queriendo). Y es por lo que estás ahí, ¿o no?.
🙎‍♀️°~🤨~°
Quica Romero
¡No es cierto!. 🙎‍♀️ La "novela" ya no la reconoce como tal, ya que cambió de "heroína". ELLA es la que sigue en ese papel, en aferrarse a al papel que ya no le pertenece. Porque no comprende que ya dejó de serlo desde que "cambió" Sofía.🤷‍♀️
Y las telenovelas, nos enseñaron que a toda actriz o actor problemático su personaje (no importa si es el protagonista) se le pone en coma, enferma, tiene un "accidente" o muere trágicamente.
Con todo esto nos dan a entender que...¡ NADIE ES INDISPENSABLE! Ni siquiera LOS PROTAGONISTAS.
Ya que si "salen de escena" OTROS tomarán la estafeta.
°~😌~°😏😉
Pris
Creo que Joaquín es Navarro.
Quica Romero
A no confiar en ti.🤨
Quica Romero
¿En serio?.🤨 ¿Te dejás perder por unos simples pies fríos?.🫩 ¿Pudiendo solucionarlo con unos calcetines?.🤷‍♀️°\🙄/°🧦🤦‍♀️
¿O un calefactor?.🤷‍♀️
Porque en verdad, déjenme hacer su aguate, pero está escena no queda en éste país.
Ya que todo tiene solución.🤷‍♀️
Hasta lo de la cama compartida y el inevitable acostón que ambos quieren, los dos lo evitan pero..Uno ya se decidió y la otra se hace de la boca chiquita.🫩
Ya que no tiene que haber amoro gustar. Sino simple atracción, y tú la tienes de sobra. Así que te haces del rogar; cuídate, adelante y disfruta.°~~°😌😏😉
Quica Romero
¿Y quién en México carga su neceser consigo estando en su casa y no listo para irse de viaje?.°\🧐/°❔❓
Aquí, tienes jabones en cada baño (y como rico, me imagino que debe de estar equipado con lo necesario para una bañada de emergencia, ¿no?.°~🧐~°
Así que ¿por qué trae su kit de baño si no va a salir de viaje y se se "supone" que debe de estar en su habitación.°~🤨~°
Aquí lo único que debió de llevar de más para bañarse es una toalla y posiblemente un jabón o shampoo o los dos por si el de ella es perfumado (¡ay, pero si solo es por una noche y al otro día se puede bañar con su shampoo y ya. Por una noche que huela a fresas o flores no se va a morir ni volver gay).🤷‍♀️🧐🫩🙎‍♀️°\🙄/°
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