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LA ESPOSA DESECHABLE

LA ESPOSA DESECHABLE

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza de la Esposa / CEO / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:130.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Elena Vargas lo entregó todo por su familia.

Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.

Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.

Pero el destino le concede un milagro imposible.

Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.

Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1 El Final que lo Cambió Todo

Bienvenidas, mis queridas lectoras ❤️

Antes de comenzar esta nueva historia, quiero darles las gracias de todo corazón.

Si esta es tu primera novela conmigo, bienvenida. Espero que Elena y su historia logren atraparte desde la primera página.

Y si ya has leído mis otras novelas, gracias por seguir acompañándome una vez más. Tu apoyo, tus comentarios, tus votos y cada minuto que dedicas a leer mis historias son la razón por la que sigo escribiendo con tanta pasión.

La Esposa Desechable es una historia de traición, dolor, segundas oportunidades y una venganza cuidadosamente planeada. Aquí encontrarán personajes que las harán enojar, llorar, sonreír y, sobre todo, desear que llegue el siguiente capítulo.

Solo les pido una cosa: no juzguen demasiado pronto a los personajes. En esta historia, las apariencias engañan y cada decisión tendrá consecuencias.

Si la novela les está gustando, no olviden dejar su comentario, votar y compartirla. Para un escritor, no hay mayor recompensa que saber que sus historias llegan al corazón de sus lectores.

Gracias por permitirme formar parte de sus días y por hacer que cada novela cobre vida con su cariño.

Con todo mi cariño,

Cinthia Vanessa Barros (CINVAN) ❤️

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El corazón de Elena Vargas latía con fuerza mientras empujaba la puerta principal de su casa. Había salido temprano de la oficina para confrontar a Rodrigo. Horas antes había recibido los documentos de divorcio por correo electrónico, fríos, impersonales, firmados con su nombre como si fueran un simple trámite. Quería respuestas. Necesitaba entender por qué, después de años de matrimonio, su esposo había decidido destruir todo sin siquiera mirarla a la cara.

Pero nada la preparó para lo que escuchó al entrar.

Las voces provenían del salón principal, el mismo donde ella había organizado tantas cenas de empresa, donde había celebrado los cumpleaños de Mateo y donde, ingenuamente, había creído construir un hogar.

—…por fin voy a ser libre de esa inútil —decía Rodrigo con una risa baja y satisfecha que Elena nunca le había oído—. Años aguantando su cara de mártir y sus sermones sobre “responsabilidad”. ¿Sabes lo más patético? Que todavía cree que la amo.

Una risa femenina, aguda y venenosa, respondió. Camila. La “querida amiga” que había estado en su casa cientos de veces, que había comido de su mesa y aceptado su dinero.

—Eres cruel, Rodrigo —dijo Camila entre risas, pero su tono destilaba puro placer—. Aunque tiene razón en una cosa: ella sí levantó la empresa. Tú solo te dedicaste a gastar y a follarme mientras ella trabajaba como una burra. Pero ya es hora de que recojamos los frutos. El hijo de Elena ya la odia lo suficiente, eso nos facilitó todo.

Elena se quedó congelada en el pasillo. Sus dedos apretaban con fuerza el asa de su bolso hasta que los nudillos se pusieron blancos.

Rodrigo soltó una carcajada más fuerte.

—Mateo es fácil de manejar. Desde que le dije que su madre prefería la empresa antes que, a él, el chico empezó a verme como su salvador. Le compré ropa cara con la tarjeta de Elena, le pagué viajes… mientras ella pensaba que estaba “estudiando”. El muy idiota ni siquiera sabe que el dinero salía de su esfuerzo. Y ahora que va a irse al extranjero, podré seguir sacándole más.

—¿Y mi hijo ? —preguntó una voz que Elena reconoció como la de la propia Camila, llena de orgullo maternal.

—Ese sí es tratado como se merece —respondió Rodrigo con satisfacción—. El chico tiene todo: ropa de marca, auto nuevo, viajes. Todo pagado con el sudor de Elena. Es irónico, ¿no? Ella manteniendo al hijo de su propia rival mientras su propio sangre vive con migajas.

Elena sintió que el mundo se tambaleaba. Recordó todas las veces que Mateo había llegado a casa con ropa rota o pidiendo dinero para “gastos básicos”, y cómo ella, agotada, le había dado solo lo justo porque Rodrigo insistía en que “no había que malcriarlo”. Mientras tanto, el hijo de Camila vivía como un príncipe.

No pudo seguir callada.

—¿Cómo… cómo pudiste? —su voz salió rota, pero cargada de furia contenida.

El silencio cayó como un golpe.

Rodrigo y Camila se giraron al mismo tiempo. Él estaba sentado en el sofá con la camisa desabotonada, una copa de whisky en la mano. Camila estaba prácticamente en su regazo, con una bata que claramente pertenecía a Elena.

—Elena… —Rodrigo se recompuso rápido y sonrió con burla—. Llegaste temprano. ¿Escuchaste todo?

—Todo —respondió ella, avanzando con pasos temblorosos—. Cada. Maldita. Palabra.

Camila no se movió. Al contrario, levantó la barbilla con arrogancia.

—Ah, por fin. Ya estaba cansada de fingir ser tu amiguita pobre. ¿Sabes cuánto me divierte verte llegar exhausta todos los días mientras yo disfrutaba de tu marido y tu dinero?

Rodrigo se puso de pie, mirándola con desprecio puro.

—Vamos a ser claros, Elena. Tú nunca fuiste más que una herramienta. Bonita al principio, sí. Trabajadora, también. Pero aburrida. Predecible. Una esposa trofeo que se convirtió en vaca lechera. Levantaste la empresa, felicidades. Ahora es mía. Los papeles importantes están a mi nombre desde hace años, gracias a tu confianza ciega. Y el divorcio… ya está en marcha. Firma sin hacer escándalos y quizás te deje algo. Aunque, sinceramente, no te mereces ni las sobras.

Elena sintió lágrimas calientes bajando por sus mejillas, pero no eran de tristeza. Eran de rabia pura.

—¿Y Mateo? —preguntó con voz quebrada—. ¿También le mentiste sobre mí?

Rodrigo soltó una risa cruel.

—Mateo te odia desde hace años. Le conté cómo lo abandonabas por reuniones, cómo nunca tenías tiempo para él. Le mostré fotos y le dije que eras tú la que tenía amantes. El chico tragó todo. Ahora cree que soy el padre sacrificado y tú la bruja ambiciosa. Perfecto, ¿no? Así seguirá dándome acceso a tu fortuna cuando herede.

Camila intervino, disfrutando cada segundo:

—Mi hijo, en cambio, es el que realmente merece todo esto. Es guapo, listo, carismático. Todo lo que Mateo nunca será. Mientras tu hijo vivía con ropa de segunda y migajas, el mío viajaba en primera clase con el dinero que tú ganabas.

Elena sintió que le faltaba el aire. El dolor era tan profundo que casi podía saborearlo. Todas las noches en vela, todos los sacrificios, todas las veces que había elegido quedarse trabajando en vez de estar con su hijo… todo había sido manipulado. Usado. Escupido.

—Los odio —susurró, pero su voz ganó fuerza—. Los odio con todo mi ser.

Rodrigo se acercó, mirándola con lástima fingida.

—Odia lo que quieras, pero firma los papeles. Ya no me eres útil. De hecho, nunca lo fuiste realmente. Solo una burra de carga con título de esposa.

Elena retrocedió. No quería seguir allí ni un segundo más. Se dio la vuelta y corrió hacia la puerta, ignorando las risas que estallaron a sus espaldas.

—¡Corre, Elena! —gritó Rodrigo—. ¡Como siempre huyes de los problemas!

La lluvia caía con fuerza en la calle. Sus lágrimas se mezclaban con el agua. Cruzó la avenida sin mirar, cegada por el dolor, la traición y la humillación más profunda de su vida.

Los faros del auto aparecieron demasiado tarde.

El impacto fue devastador. Su cuerpo voló varios metros antes de estrellarse contra el pavimento. El dolor fue cegador, pero breve. En medio de la agonía, solo pudo pensar en una cosa:

«Si pudiera volver… Si Dios me diera una oportunidad… esta vez no sería la misma idiota. Los voy a destruir. A todos.»

La oscuridad la envolvió por completo.

Elena despertó sobresaltada, con el corazón latiéndole a mil por hora.

Le tomo solo un minuto entender dónde estaba, había vuelto en el tiempo, no había duda, era su antigua habitación. La luz del sol entraba suavemente por las cortinas. Miró sus manos: jóvenes, sin las marcas del tiempo. Se levantó tambaleante y se miró en el espejo del tocador.

Treinta y dos años.

El año exacto. El día en que Mateo se iría a estudiar al extranjero. El día en que, en su otra vida, Rodrigo le había dicho con una sonrisa falsa: “Tú solo concéntrate en generar dinero, yo me encargo del resto”.

Elena se quedó mirando su reflejo durante varios minutos. Su mente trabajaba a toda velocidad.

«No puedo cometer los mismos errores. Si pido el divorcio ahora, perderé todo. Él tiene documentos preparados, contactos, y ha estado desviando dinero durante años. Necesito pruebas. Necesito blindar la empresa. Necesito recuperar a mi hijo… y destruirlo todo desde adentro.»

Respiró profundamente, controlando la rabia que aún ardía en su pecho. Se limpió el rostro y se obligó a componer una expresión calmada, casi dulce. Fingiría. Por ahora.

Bajó las escaleras con paso aparentemente normal, aunque su mirada había cambiado por completo. Rodrigo estaba en la cocina, tarareando mientras preparaba el desayuno, vestido con la bata que ella le había regalado años atrás.

—Elena, amor —dijo él al verla, con esa sonrisa encantadora que ahora le provocaba puro asco—. ¿Dormiste bien? Hoy Mateo se va al aeropuerto. Deberías prepararle algo especial antes de que…

Elena se acercó y le dio un beso suave en la mejilla, conteniendo las ganas de vomitar.

—Buenos días, cariño —respondió con voz cálida, pero sus ojos permanecían fríos—. Tienes razón. Hoy es un día importante. Voy a preparar el desayuno de Mateo… y después iremos juntos al aeropuerto.

Rodrigo la miró un segundo, extrañado por algo en su tono, pero terminó sonriendo satisfecho.

—Esa es mi mujer. Siempre tan dedicada.

Elena sonrió mientras sacaba los utensilios de la cocina.

—Sí… —murmuró para sí misma, con una sonrisa apenas perceptible—. Muy dedicada.

En su mente ya comenzaba a trazar el primer movimiento: contactar a un abogado de confianza en secreto, revisar los estatutos de la empresa esa misma semana y, sobre todo, hablar con Mateo antes de que se fuera.

Esta vez no actuaría por impulso.

Esta vez jugaría a largo plazo.

Y cuando llegara el momento de soltar el golpe… ninguno de ellos vería venir lo que se les venía encima.

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Mercesan
Elena cuéntale a Mateo también, recupera la confianza de tu hijo
Mercesan
Y Mateo?
SIMARA Lamas
Bueno Elena de un tírale la bomba vamos a ver si Luciano te ayuda con el tal notario ése
Mercesan
Me parece que la condena fué muy justa. Me imaginé más años.
SIMARA Lamas
Carajo Elena qué querrá Luciano contigo en estos momento no puedes ni el más mínimo error así qué ponte dura a Rodrigo y Camila les va a llegar el karma poco a poco
SIMARA Lamas
Camila y Rodrigo se van a caer de espaldas y un buen trancazo se van a dar par de gusanos ladrones los dos
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo Elena no es mujer qué no sabe no es una mujer empoderada fuerte y astuta en los negocios y tú no eres más qué un cero a la izquierda de Elena jajaja y te va a dar un ataque cuándo te den el primer golpe y no vas a saber quién te lo dió
SIMARA Lamas
A moverse Elena fría y calculadora hacer de ésos desgraciados un trapo para limpiar pisos y el abogado a trabajar para quitarle todo hasta el modo de caminar y dejarlos a los dos con una mano adelante y la otra atrás
SIMARA Lamas
Rodrigo así qué te arrodillé y le hagas cenas y baile éso no tiene perdón para lo qué le haces a Elena te acuestas con la desgraciada de Camila en tú propia casa y en tú cama adónde dormiste con tú esposa y piensas qué Elena te perdone tú si eres cara dura poco hombre y malvado
SIMARA Lamas
Vamos Elena muy bien qué moviste las piezas Luciano es un zorro astuto en los negros te va ayudar a destruir a Rodrigo y ojalá qué te enamoré poco a poco
SIMARA Lamas: En los negocios
total 1 replies
SIMARA Lamas
La venganza ya la está empezando Elena a saborear
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo y Camila piensan qué están comiéndose a Elena ja y la cosa va hacer al revés cuándo vean lo qué Elena les hizo van a llorar y bastante y los dos se van a dar duro contra la pared
SIMARA Lamas
Hay diosssss éstos reptiles 🐊 quieren seguir chupando a la pobre de Elena jajaja par de muerganos los dos los muy desgraciados
Mercesan
Elena, fallaste por no ser sincera con tu hijo 😢
SIMARA Lamas
Vaya muy interesante amiga Cinvan voy por otra de tus historia la busqué y la comencé a leer
Amparo Muñoz
Kevin no es el hijo dr elena sino el de camila lo q no sabemos rs si depronto rs hijo de Rodrigo
Maria Josefa
jajajaja ya saben al final les está llegando el karma 🤣🤣🤣🤣
Graciela Garcia
Muy linda tu historia hubo de todo traición, mucho sufrimiento pero lo principal la verdad triunfó y también el respeto y el amor ❤️ felicidades y que sigan los éxitos te mando muchas bendiciones en tus próximas historias ❤️🌹🌹🌹🙏
Amparo Muñoz
menos mal q ella ya tiene quien la apoye
Mad 😍
porq fue la única qui la ayudo sinceramente
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