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MI DULCE PERDICIOIN. EL ORGULLO DEL HEREDERO. LIBRO 3 SAGA CICATRICES

MI DULCE PERDICIOIN. EL ORGULLO DEL HEREDERO. LIBRO 3 SAGA CICATRICES

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Madre soltera / Amor a primera vista / Polos opuestos enfrentados / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Marcos Castro, el implacable director de Apex Dynamics, cree que el control lo es todo hasta que la humilde camarera Sara tropieza con él. Ella trabaja sin descanso para pagar deudas médicas y posee una dignidad inquebrantable que fascina a Marcos, desatando en él una peligrosa obsesión.Para acercarse, él le ofrece empleo en su empresa. Sin embargo, Sara desconfía de los ricos y rechaza sus lujos, obligando al magnate a bajarse de su pedestal para ganarse su corazón. Entre el orgullo y una pasión salvaje e incontenible, ambos inician un intenso juego de seducción.La situación se complica cuando los secretos del pasado de Sara salen a la luz y un enemigo corporativo intenta usarla para destruir la compañía. El hermético empresario tendrá que decidir si es capaz de quemar su propio imperio con tal de proteger a la mujer que se convirtió en su dulce perdición.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 14. EL GOLPE EN LA GUARDERIA.

La tarde del miércoles cayó sobre el polígono industrial con un cielo denso y grisáceo. En la planta ejecutiva de Apex Dynamics, el ritmo de las llamadas y el archivo de documentos no daba tregua. Sara permanecía detrás del mostrador de recepción, tecleando en el ordenador con una apariencia de estricta calma profesional. Cumpliendo el pacto del secreto en la oficina, apenas cruzaba miradas con Marcos cuando este salía de su despacho para hablar con los ingenieros, pero la calidez de saber que las deudas de su madre ya estaban liquidadas gracias a la gestión de los abogados le devolvía un soplo de paz al pecho.

A las cuatro de la tarde, Lucía salió de su escritorio de asistente de gestión, portando su chaqueta ligera y su bolso de mano. Se detuvo frente al mostrador de Sara con una sonrisa inteligente y afectuosa.

—Sara, quédate tranquila terminando el balance de los proveedores alemanes —le dijo Lucía en un murmullo confidencial, guiñándole un ojo—. Marcos me pidió que saliera un poco antes para ir a recoger al pequeño Matías a la guardería de la periferia. Lo traeré aquí a los despachos para que meriende con nosotros mientras vosotros cerráis el turno de las seis. No quiero que vayas corriendo con prisas.

Sara sintió que los ojos se le humedecían de pura gratitud, asintiendo con la cabeza.

—Gracias, Lucía. De verdad, no sé cómo pagarles todo lo que están haciendo por mi hijo —susurró con una voz suave que reflejaba su madurez desgarradora.

Para Lucía, Matías ya no era un extraño. El domingo por la tarde, después de que Marcos regresara de pasar el sábado en el apartamento de la periferia, su hermano mayor se había quebrado en confidencias con ella, incapaz de ocultar lo que ese niño y su madre le provocaban. Lucía, conmovida por la historia y por el brillo inusual en los ojos de su hermano, había insistido en conocer al pequeño de inmediato. Por eso, el lunes por la tarde, al terminar el primer día de trabajo de Sara, Lucía se había unido a ellos en el coche de Marcos para ir juntos a buscar a Matías a la guardería y merendar los cuatro en una cafetería cercana. En esa tarde de risas, Lucía se dejó conquistar por la energía del niño y, aprovechando la visita, rellenaron el formulario oficial del centro para registrarla formalmente junto a Marcos como las personas autorizadas para retirar al menor. Ese mismo lunes por la tarde, tras el altercado de Marcos con Julián en el callejón, los abogados de la familia habían interpuesto la denuncia de urgencia para solicitar la orden de alejamiento penal inamovible.

Lucía subió al ascensor y bajó al aparcamiento subterráneo. Para el trayecto, la joven Atelier no iba sola; Marcos, manteniendo su instinto ultraprotector de lobo, había ordenado a dos de los mecánicos más corpulentos y de confianza del taller del hangar tres que la acompañaran en un coche secundario, asegurándose de que la periferia fuera un terreno seguro.

Mientras tanto, en las calles agrietadas del barrio humilde, la desesperación de Julián había alcanzado su punto de máxima ebullición. Humillado por la paliza física del callejón, con los acreedores exigiéndole el dinero bajo deudas de juego y el miedo a la policía rondándole la cabeza, el cobarde había decidido jugar su última carta por cuenta propia. Pensaba que si lograba sacar a Matías de la guardería comunitaria usando su derecho de padre biológico, tendría la pieza de chantaje perfecta para obligar a Sara a entregarle el dinero de inmediato.

Julián estacionó su sedán viejo frente a la verja de la guardería infantil. Se bajó del vehículo con la chaqueta de cuero desgastada y la mandíbula apretada, cruzando el porche con paso apresurado. Al entrar al vestíbulo del centro, se plantó frente al mostrador de la directora con una actitud chulesca y descarada.

—Buenas tardes. Vengo a recoger a mi hijo, Matías —anunció Julián con una voz áspera, mostrando una copia antigua de la partida de nacimiento del niño—. Su madre está trabajando y me ha pedido que me lo lleve yo hoy.

La directora del centro, una mujer madura que conocía perfectamente el sacrificio de Sara, frunció el ceño con desconfianza. El lunes por la tarde, la propia Lucía Atelier había estado allí actualizando la ficha de inscripción con firmas legales.

—Señor, las normas del centro son muy estrictas. Solo las personas autorizadas en la ficha actualizada el lunes por la señorita Sara pueden retirar al menor, y usted no figura en la lista —réplica la directora con un tono de voz firme y seguro,ini bloqueando el pasillo de acceso a las aulas con su propio cuerpo.

—¡Es mi hijo biológico, maldita sea! ¡Lleva mi sangre y tengo todo el derecho legal de llevármelo ahora mismo! —rugió Julián, perdiendo los papeles por la prisa y golpeando el mostrador de madera con la palma de la mano en un gesto de pura violencia que asustó a las cuidadoras del fondo.

Dando un paso al frente con una agresividad peligrosa, Julián intentó empujar la puerta corredera del pasillo para buscar al pequeño por la fuerza.

—¡Suelte esa puerta ahora mismo o llamo a la policía! —gritó la directora, activando la alarma del mostrador.

En ese preciso instante, la puerta principal de la guardería se abrió de par en par. Lucía Atelier cruzó el umbral, impecable y decidida, y al notar los gritos y reconocer la silueta descuidada de Julián acosando al personal, la chispa inteligente de sus ojos se transformó en una furia fría e implacable. Los dos mecánicos del taller del hangar tres entrenaron justo detrás de ella, con sus complexiones robustas y sus miradas serias bloqueando por completo la luz del recibidor.

—El golpe se ha terminado, Julián —la voz de Lucía resonó con una autoridad y una potencia que helaron la sangre del extorsionador—. Aléjate de ese pasillo si no quieres que mis hombres te saquen de aquí a golpes antes de que la patrulla que viene de camino doble la esquina.

Julián se giró lentamente, sintiendo que las piernas le flaqueaban al ver el tamaño de los mecánicos que lo observaban con los puños apretados. El desespero de su trampa se disolvió en un segundo al verse acorralado y superado de nuevo por el poder de la familia Atelier.

—Esto... esto es un abuso. Solo venía a ver a mi hijo —tartamudeó Julián con un hilo de voz quebrado, dando tres pasos atrás hacia el ventanal trasero.

—Tú no tienes ningún hijo aquí. Eres un extraño con una orden de alejamiento penal que los abogados ya presentaron formalmente en el juzgado desde el lunes por la tarde —sentenció Lucía, cruzándose de brazos con una dignidad inmensa—. Fuera de este barrio. Ahora mismo.

Uno de los mecánicos de confianza dio un paso al frente, agarrando a Julián por el brazo con una fuerza descomunal que lo hizo soltar un quejido agudo de dolor, empujándolo sin ninguna contemplación hacia la salida exterior del porche. Julián tropezó contra los escalones, cayó sobre el pavimento húmedo del patio y corrió hacia su sedán viejo bajo la mirada de desprecio de los vecinos del barrio, subiéndose al coche para huir a toda velocidad con el motor petardeando en la oscuridad de la avenida periférica.

Lucía entró al pasillo de las aulas, donde el pequeño Matías la esperaba ajeno a la tormenta, haciendo un dibujo con sus lápices de colores. Al ver a la joven asistente, el niño de cinco años saltó del banco con una sonrisa radiante llena de una dulzura hermosa.

—¡Lucía! ¿Vamos a ver los coches rápidos con mami? —preguntó Matías, estirando sus bracitos hacia ella.

—Sí, mi amor. Vamos a la fábrica con mami y con Marcos —respondió Lucía, cargándolo en sus brazos con una ternura infinita, besándole la frente pálida mientras sentía que el pecho se le llenaba de una determinación feroz por proteger a ese ángel de cualquier peligro.

El primer intento desesperado de Julián había sido frustrado de la forma más contundente por la firmeza de la familia; la muralla de la fábrica había funcionado en el propio barrio de Sara, pero la humillación y el desespero de la deuda empujarían al cobarde esa misma noche a buscar refugio en el bar El Ancla un antro de mala muerte junto al puerto conocido por ser el lugar donde se realizaban todo tipo de tratos e intercambios, estaba dispuesto a encontrar la manera de tumbar a Marcos y destruir a Sara, aunque eso supusiera destrozar la vida de su propio hijo.

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Valentina Vmr
Insisto hay otra historia antes d esta?
Valentina Vmr
Sara cuanta le a Marcos!!!
Valentina Vmr
Por que si la hay debe estar excente al igual que esta 😍
Valentina Vmr
Hay una historia anterior a esta?
Valentina Vmr
Hermosa historia, tendrá una anterior?
Valentina Vmr
🥰
Valentina Vmr
Ya le cayo la mosca ala sopa
Isela Aguirre
excelente inicio autora
Mónica Rodríguez Carmona
me enamoré de marcos 😍😸😍
Isis Vargas Pinzon
Así se hacen las cosas, con inteligencia y audacia 👍👍👍👏👏👏😂😂😂
Isis Vargas Pinzon
Uff, que bueno que llegó su salvador 👏👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
😔😔😔😔
Isis Vargas Pinzon
💘💘💘💘❤️❤️❤️❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Wow, sin palabras ❤️ puro amor y seducción con este par... muero de emoción 💘💘😘
Isis Vargas Pinzon
El amor llega de la manera menos esperada y Marcos y Sara ya están echando chispas de pasión incontrolable ❤️... 👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️😘❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Que linda, Lucía es un ❤️ amor de hermana, es puro corazón ❤️.
Isis Vargas Pinzon
Woow, súper lindo y emotivo éste reencuentro, lloré de emoción y ternura con Matías, ya está enamorado ❤️ de Sara y Matías hasta el tuétano 😂
Isis Vargas Pinzon
Ya me encantó el comienzo, vamos por más.! 👋👋👋👍👍
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