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ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Mundo de fantasía
Popularitas:23.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Una simple coincidencia fue suficiente para cambiar el destino de dos mundos.

Zea nunca debió cruzarse en el camino del Rey Alfa.

Él es el gobernante más poderoso de todos los clanes. Un hombre cuya sola presencia inspira obediencia. Frío. Implacable. Incapaz de amar. Su vida siempre ha estado regida por una única ley: el deber está por encima de cualquier sentimiento.

Hasta que la conoce.

Desde el primer instante, algo en Zea despierta un instinto que creía muerto. Por primera vez, el Rey Alfa desea algo para sí mismo... y está dispuesto a desafiar al destino para conseguirlo.

Pero Zea también es un misterio.

Su familia ha vivido escondiendo una verdad tan antigua como peligrosa. Un secreto que ha pasado de generación en generación con una única regla: jamás acercarse a un alfa... y bajo ninguna circunstancia, a un Rey.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: El Jardín de las Rosas y los Lamentos

El sol de la tarde se filtraba a través de los altos cedros del jardín occidental, creando un mosaico de luces y sombras danzantes sobre el césped meticulosamente cuidado.

El aroma a jazmín y a tierra húmeda se mezclaba con el perfume de las rosas trepadoras que adornaban la pérgola de piedra blanca, un escenario que parecía sacado de un sueño. Pero para Bruno, el Rey Alfa de la manada del Lago de Cristal, aquella reunión social era más un deber que un placer.

Se encontraba en el centro del grupo, un titán de músculos y poder contenido, vestido con una camisa de lino oscuro que se ajustaba a sus hombros anchos y unos pantalones de corte impecable. Su mandíbula, firme y cuadrada, denotaba una autoridad que no necesitaba ser pronunciada.

Sin embargo, una chispa de aburrimiento brillaba en sus ojos grises, del color de la tormenta, mientras escuchaba a su hermana mayor, Lyra, discutir con uno de los gamas sobre la disposición de los nuevos terrenos de caza.

—Te he dicho, Feliciano, que la zona norte es demasiado abrupta para los cachorros durante su primera luna —decía Lyra, con su tono de voz práctica y autoritario. Era una beta poderosa, de complexión fuerte y cabello oscuro recogido en un moño severo.

—Hermana, estamos en una reunión social —la interrumpió suavemente Bruno, aunque su voz llevaba el filo de la autoridad. No necesitaba levantar la voz para que todos se giraran a mirarlo. "Deja los asuntos de la manada para la sala de consejo. Hoy se supone que debemos disfrutar."

Lyra le lanzó una mirada que mezclaba la paciencia de una hermana mayor y el respeto que le debía a su Alfa. "Sí, hermano. Tienes razón."

A su lado, su hermano menor, Damián, se reía con una de las omegas del servicio, una joven de pelo castaño y risa fácil. Damián era el opuesto a Bruno: despreocupado, encantador y con una sonrisa perpetua que parecía no conocer las preocupaciones del mando.

La familia real era pequeña, algo inusual en una manada tan grande, pero así lo había querido el destino. Y, en el fondo, Bruno prefería la tranquilidad de su círculo íntimo a la política de las grandes familias.

Fue entonces, en un instante de aburrimiento en el que su mirada se perdió en las copas de los árboles, cuando ella llegó.

Un susurro, un cambio en la brisa, una energía diferente. Bruno no supo qué fue lo que lo alertó primero. Pero su cuerpo reaccionó antes que su mente. Un estremecimiento, casi imperceptible, recorrió su espalda y el vello de sus brazos se erizó. Siguió el impulso, su mirada se desvió hacia el sendero de gravilla que bordeaba el jardín.

Ahí estaban. Azú, su sobrina de diecinueve años, una beta vivaz de ojos avellana y sonrisa traviesa, caminaba con la despreocupación de quien está en su casa. A su lado, como una aparición, iba la chica.

Bruno sintió que el aire se le atascaba en los pulmones. Era una omega. No hacía falta su agudo sentido del olfato para saberlo; se percibía en la manera en que la luz parecía acariciarla, en la suavidad de sus movimientos, en la energía que desprendía, una energía tan pura y serena que era como un bálsamo para el espíritu.

Era preciosa. No con la belleza fría y calculadora de las lobas de la alta alcurnia, sino con una belleza natural, deslumbrante. Su cabello, de un castaño claro con reflejos dorados, caía en ondas suaves sobre sus hombros, enmarcando un rostro de rasgos dulces y una mirada que parecía contener un océano de bondad. Vestía un sencillo vestido de verano en tonos pastel, y su presencia, lejos de pasar desapercibida, era como un faro en la penumbra.

Bruno se quedó petrificado. Sus ojos grises se clavaron en ella, incapaces de despegarse. Su corazón, un tambor de guerra que siempre latía a un ritmo controlado, dio un vuelco y comenzó a acelerarse.

No entendía lo que le estaba pasando. Se había enfrentado a manadas enemigas, a lobos desafiantes y a las presiones de ser el líder supremo, pero nunca, jamás, se había sentido tan desarmado.

El sonido de los comentarios de sus invitados llegó a sus oídos como un rumor lejano, pero lo suficiente para que su sangre comenzara a hervir.

—Por la Luna… ¿han visto eso? —susurró uno de los betas, un hombre de cabello canoso llamado Ernesto.

—Es un omega, sin duda —secundó otro, un gama joven de mirada aviesa. "Mira esa cadera, ese caminar… ¿de dónde habrá salido semejante tesoro?"

—Vaya, vaya… —terció un tercero, dejando entrever una sonrisa lasciva. "Esa cachorrita sí que vale la pena. ¿Será de alguna familia conocida? Porque si no, me la llevo yo mismo para mi casa. Una omega tan dócil y hermosa como esa es una joya."

La risa cómplice de los hombres resonó en los oídos de Bruno, y un rugido sordo, gutural, se formó en su pecho. Una furia irracional, tan intensa y primitiva que le sorprendió a él mismo, se apoderó de él.

No sabía por qué, pero esas palabras, esos deseos, le parecían una profanación. Una ofensa que iba dirigida a él, un desafío a lo que, sin saberlo, su lobo interior ya había reclamado como suyo.

Sus dedos se tensaron alrededor de la copa de vino que sostenía, el cristal amenazando con romperse bajo la presión. Sus ojos se oscurecieron, adquiriendo el tono plateado de su lobo, y una energía de Alfa, densa y opresiva, comenzó a emanar de él.

Los betas y gamas, sintiendo el cambio en su líder, se callaron de inmediato, sus sonrisas desapareciendo para dar paso a una confusión y un miedo apenas disimulado.

1
Ana Elena Jiménez
jummm,por buscar la corona puedes perder la cabeza 🤭🤭
Ana Elena Jiménez
tú estás buscando lo que no se te ha perdido
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤭🤭🤭
Leonor Galillejo
bien
Limaesfra🍾🥂🌟
y ella tíene algun podet que la haga defenderse x si misma? 🤔🤔🤔soy curiosaaa xq me encanta la historia mi bella Adri❤
Limaesfra🍾🥂🌟
pero eso no debia ser aun secreto? lo de su linaje digo xq ahora ella esta expuesta a cualquier peligro
Concepcion Hernandez Alonso
me encanta, buenísima 💗💗💗👏👏👏👏
Norma Mendoza
mi querida Adrianex solo un favor, que Zea no sea una debilucha, que sea fuerte y aguerrida y sepa defender su amor por Bruno!!
Carola 🦋
Comenzando con esta historia q ya d principio pinta maravillosa 🥰
Concepcion Hernandez Alonso
me encanta este comienzo 👏👏👏
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
sueña despierta
Ana Elena Jiménez
esperemos que así sea 🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭Aja si tú así lo quieres creer 🤭🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭
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