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Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Romance
Popularitas:37.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Darcalie

Morir fue inesperado.

Despertar dentro de una novela fue absurdo.

Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.

Conozco esta historia.

Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.

Pero yo no soy Serena.

Y no pienso seguir su destino.

Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.

Solo hay un problema.

—Quiero el divorcio.

Kael alzó la mirada hacia mí.

—No.

...¿Cómo que no?

Se suponía que esta historia ya estaba escrita.

Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?

NovelToon tiene autorización de Darcalie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo 2: Tengo seis meses para no morir

Había varios problemas con mi maravilloso plan de supervivencia. El primero era que no tenía idea de cómo divorciarme de un emperador. El segundo, que dicho emperador seguía frente a mí, observándome como si acabara de perder la poca cordura que me quedaba.

—¿Por qué me miras así? —preguntó Kael.

—¿Así cómo?

—Como si estuvieras esperando que te asesinara.

Qué hombre tan perceptivo.

—No seas absurdo.

—Acabas de retroceder tres pasos.

Miré el espacio entre nosotros y sonreí con toda la naturalidad que pude reunir.

—Me gusta mantener una distancia saludable.

—Ayer intentaste entrar a mi habitación mientras dormía.

Mi sonrisa desapareció.

—¿Hice qué?

Kael arqueó una ceja.

—A las dos de la madrugada. Dijiste que habías tenido una pesadilla y necesitabas dormir conmigo.

Sentí que mi alma intentaba abandonar aquel cuerpo por segunda vez. Miré a las criadas buscando alguna explicación, pero las tres parecían extraordinariamente interesadas en el suelo.

—Qué comportamiento tan inapropiado —murmuré.

—¿Te golpeaste muy fuerte contra el espejo?

Malditas criadas.

—Estoy perfectamente bien.

—Eso todavía está por determinarse.

Empezaba a comprender por qué la Serena original había perdido la cabeza. Tres años casada con aquel hombre y probablemente yo también terminaría hablando con las paredes.

Salem eligió ese momento para saltar sobre la cama.

—¿De dónde salió ese animal? —preguntó Kael.

—Se llama Salem.

—No pregunté su nombre.

—Pues ahora lo sabes.

Kael me observó con renovada desconfianza.

—Nunca te han gustado los gatos.

—La gente cambia.

—¿En una noche?

—Fue una noche intensa.

Técnicamente, había muerto. Más intensa que eso, imposible.

Kael se acercó y, aunque conseguí mantenerme quieta, tuve que resistir el impulso de retroceder.

—¿Qué estás tramando, Serena?

—Nada. He decidido tomarme el día libre.

—¿De qué?

—De ser yo.

Su expresión se endureció.

Excelente. Otra frase que debería haberme guardado.

—Quiero decir, de mis responsabilidades habituales.

Kael no parecía convencido, pero tampoco insistió.

—Descansa. Esta noche cenaremos con el Consejo.

—No puedo.

—¿Por qué?

Necesitaba una excusa. Una enfermedad, una emergencia, cualquier cosa que no implicara compartir una mesa con personas capaces de ordenar mi ejecución.

—Tengo asuntos personales.

—A las ocho, Serena.

Y se marchó sin concederme oportunidad de protestar.

Me quedé mirando la puerta con profundo resentimiento.

—Me cae mal.

Una criada ahogó una exclamación.

—Pero usted ama al emperador, Su Majestad.

—Error de juventud.

—Ayer dijo que moriría si él la abandonaba.

Cerré los ojos. Aquella mujer había sido mi peor enemiga incluso antes de que yo ocupara su cuerpo.

—A partir de hoy tenemos nuevas prioridades. Y la primera es que necesito estar sola.

Cuando las criadas se retiraron, me instalé frente al escritorio con Salem a mi lado. Necesitaba organizar mis conocimientos sobre la novela antes de cometer algún error irreversible.

Tomé una hoja y escribí:

COSAS QUE NO DEBO HACER SI QUIERO CONSERVAR LA CABEZA.

La primera era sencilla: mantenerme alejada de Elena Rosenthal.

Elena era la protagonista original, una joven dulce, hermosa y adorada por prácticamente cualquier persona que respirara cerca de ella. Serena la odiaba porque Kael terminaría enamorándose de aquella muchacha.

Yo, en cambio, estaba encantada con la idea.

Podían enamorarse, casarse y tener doce hijos con nombres ridículos. Les enviaría flores desde una residencia muy, muy lejana.

La segunda regla era no enamorarme de Kael.

—Facilísimo —le aseguré a Salem—. ¿Has visto su personalidad?

El gato maulló, probablemente de acuerdo.

La tercera consistía en evitar los acontecimientos importantes de la novela y la cuarta, la más importante de todas, era conseguir el divorcio.

Serena Valmont era hija única de uno de los hombres más ricos del Imperio. Su familia poseía tierras, minas, viñedos y suficientes residencias como para que yo pudiera desaparecer cómodamente durante varias décadas.

—Salem, somos ricos.

El gato continuó lamiéndose una pata.

—Podría comprarte pescado todos los días.

Aquello sí consiguió llamar su atención.

Sonreí. Mi futuro empezaba a parecer prometedor, aunque había ciertos inconvenientes relacionados con haber perdido mi vida anterior.

Como internet.

Me quedé inmóvil.

—No hay internet.

Salem parpadeó.

—Dios mío. ¿Cómo vive esta gente?

Dejé caer la frente sobre el escritorio y aplasté accidentalmente una carta. Estaba dirigida a Serena y llevaba el sello del Consejo Imperial.

La abrí sin demasiado interés, hasta que reconocí un nombre.

Lady Elena Rosenthal.

La recepción de bienvenida tendría lugar el primer día de Lumin.

Busqué un calendario y comprobé la fecha.

Decimocuarto día de Aster.

Diecisiete días.

Solo faltaban diecisiete días para que Elena llegara al palacio y comenzaran los acontecimientos que conducirían a mi muerte.

Recordaba perfectamente la secuencia: el encuentro entre Elena y Kael en los jardines, los celos de Serena, las humillaciones públicas, las amenazas y, finalmente, aquella conspiración que terminaría convirtiéndola en una traidora ante todo el Imperio.

Tomé otra hoja y reconstruí las fechas más importantes hasta llegar a la última.

14 de Nival: ejecución de Serena Valmont.

La pluma quedó suspendida entre mis dedos.

Seis meses.

Hasta entonces había conseguido encontrar cierto humor en aquella situación absurda. Sin embargo, contemplar la fecha exacta de mi muerte convirtió la amenaza en algo demasiado real.

Acaricié distraídamente la cabeza de Salem.

—No va a pasar —susurré—. Ya morí una vez y no pienso repetir la experiencia.

Tenía una ventaja que la Serena original nunca había poseído: conocía el futuro. Sabía qué decisiones debía evitar y qué personas podían destruirme.

Pero, sobre todo, tenía dinero suficiente para empezar de nuevo.

Mis ojos regresaron a la palabra divorcio.

Quizá no necesitaba seis meses para salvarme.

Quizá bastaba con una conversación.

Dos horas después descubrí que ser emperatriz tenía algunas ventajas, especialmente cuando se trataba de ropa.

Mi guardarropa ocupaba una habitación completa y contenía vestidos que probablemente costaban más que mi antiguo apartamento. Elegí uno azul oscuro, relativamente sencillo, y permití que las criadas me arreglaran el cabello.

La mujer que apareció en el espejo era deslumbrante.

—Qué desperdicio —murmuré.

—¿Su Majestad?

—Nada. ¿Dónde está el emperador?

La criada sonrió, seguramente convencida de que iba a intentar reconciliarme con mi esposo.

Pobre ilusa.

Atravesé los pasillos del palacio disfrutando discretamente de cómo todos se inclinaban a mi paso. Aquello de ser emperatriz resultaba bastante agradable cuando olvidaba el pequeño detalle de mi futura ejecución.

Los guardias anunciaron mi llegada y entré al despacho imperial.

Kael estaba trabajando detrás de un enorme escritorio. Al verme, suspiró.

Ni siquiera había abierto la boca.

—Serena.

—Kael.

Su ceño se frunció ligeramente, pero decidí ignorarlo.

—Necesito hablar contigo sobre nuestro matrimonio.

Kael dejó la pluma.

—No tengo tiempo para otra discusión sobre un heredero.

—¿Un qué?

Lo miré horrorizada antes de recuperar la compostura.

—No. Definitivamente no vengo por eso.

—Entonces, ¿qué quieres?

Respiré profundamente.

La ley imperial permitía solicitar la disolución de un matrimonio, aunque requería aprobación del Consejo. Si Kael estaba de acuerdo, podríamos resolverlo antes de que Elena apareciera.

Era perfecto.

Él no me amaba. Yo no lo amaba. Todos ganaríamos.

—Quiero el divorcio.

Kael permaneció inmóvil.

—¿Qué dijiste?

—Quiero divorciarme de ti.

Me observó durante varios segundos y después recogió su pluma.

—No.

Parpadeé.

—¿Cómo que no?

—Exactamente como suena.

—¡Pero tú me odias!

—Correcto.

—¡Pues yo también te odio!

La pluma se detuvo.

Kael levantó lentamente la mirada y, por primera vez desde mi llegada, pareció verdaderamente interesado en la conversación.

—¿Tú me odias?

Tragué saliva.

—¿Podemos volver a la parte del divorcio?

—Creo que acabamos de llegar a la parte interesante.

Su expresión era imposible de descifrar, pero había algo inquietante en la manera en que me observaba.

Yo solo quería salvar mi vida.

Y, aparentemente, acababa de descubrir que conseguir el divorcio sería mucho más complicado que morir.

1
Lena
y el protagonista si puede quedarse con la villana!!???
Guadalupe Aviles
esto esta de terror como si el escritor estuviera editando la novela o volviendo loca a serena 😱😱
Guadalupe Aviles
no se podría decir que solo algo parecido como que la mataba que se yo no verdad solo alucino muy divertida me gusta la novela
Aurora
Perdón con la escritora, pero en 72 capítulos, mi ansiedad ya no da más, capítulo, tras capitulo, espero un respiro, algo que aligere el misterio, pero a estas alturas creo que el motivo principal de la historia es que Serena muera , la transmigrada desaparezca y ahí si descubran los artífices de la conspiración que en este punto, Elena, Margareth, Kael y Lucien me parecen posibles culpables y socios de crimen, mejor dicho deje así 😔.
Marlucha💋
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Marlucha💋
Joder! si la historia puede convertirte en Marooneta si que estas jodida mujer! 😨😨😨
Marlucha💋
Coño a ese paso cualquiera pierde la cordura! joder!° 😂😂😂😂
Marlucha💋
Yo siendo Ella me voy de ese palacio!, lejos de ese par! a visitar a mis padres como excusa y luego huir lejos.... ya me dio estrés 😨
Marlucha💋
Hay un Sistema jodedor😨
Darcalie: Es un sistema que jodera muchísimo a la protagonista 😱☠️🤣
total 1 replies
Marlucha💋
Entonces la Carta la envió fue la Autora del libro o alguna fuerza mística! 😨😨
Marlucha💋
Ya mujer dilo de ua vez y que pase lo que tenga que pasar
Marlucha💋
Tal vez es otra Reencarnada!
Marlucha💋
Eso fue el Emperador
Marlucha💋
/Facepalm//Facepalm//Facepalm/😂😂😂
Marlucha💋
Pobre corazón! la inyección de cafeína sumado a la rabieta! le dispara ka tensión a cualquiera y de allí a un ACV o infarto hay un paso nada más!.😨
Marlucha💋
😂😂😂😂
Entiendo el sentimiento
Marlucha💋
Estos apellidos me suenan familiares de otra historia!
Darcalie: Jajajajaja es muy probable! Si buscas "Nombres nobles o antiguos" en Pinterest es probable que encuentres la mayoría de estos 🤭
total 1 replies
Gio
muy jocosa🤣🤣🤣
maiy medina
A estas alturas ya debería de haberse dado cuenta (yo creo) que lo que cree sentir por Kael no son sus sentimientos si no los de la Serena que ya murió 🥲🫠
Darcalie: Ahora comenzará lo chidoooo 🤭
total 1 replies
maiy medina
Traidor 😕😕 yo confiaba en ti Salem!!!
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