Esta historia comienza con Daniela y Marcos.
Según la gente, ellos son tío y sobrina. Así los llaman y así los ven desde siempre.
Por eso, cuando empiezan a surgir sentimientos entre ellos, todos creen que es un amor prohibido, porque piensan que Daniela y Marcos son familia y que no pueden estar juntos.
Pero la verdad es otra.
Marcos no es su tío. No existe ningún parentesco familiar entre ellos y no llevan la misma sangre. Él simplemente es amigo de la mamá de Daniela y, como se he criado a Daniela ella comenzo a llamarlo “tío”.
Pero para Daniela y Marcos, la verdad siempre fue diferente: él no es su tío, solo es el amigo de su mamá.
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Capítulo 14 — No puedo decírselo
Narra Daniela
Había algo que tampoco le había contado a Marcos.
Desde hacía varios días me sentía bastante mal. Al principio pensé que era por el estrés de la universidad o por todo lo que estaba pasando entre nosotros, pero las náuseas cada vez eran más fuertes.
En las mañanas me levantaba con ganas de vomitar y algunas veces ni siquiera podía desayunar.
También me habían dado unos antojos rarísimos.
Un día quería mango con limón y sal. Otro día se me antojaba helado. Y después podía pasar horas sin querer comer absolutamente nada.
Yo sabía que algo estaba pasando.
Además, llevaba varios días de retraso.
Me había dado miedo hasta pensarlo.
Esa mañana no aguanté más y salí a comprar una prueba de embarazo.
Cuando regresé a la casa, subí directamente a mi habitación.
Cerré la puerta con seguro y me quedé mirando la prueba durante unos segundos.
—Dios mío...
Me hice la prueba y esperé.
Esos minutos se me hicieron eternos.
Cuando finalmente la miré, sentí que el corazón se me paralizaba.
Positiva.
Estaba embarazada.
Me quedé completamente quieta.
—No puede ser...
Volví a mirar la prueba, esperando que de alguna manera cambiara el resultado.
Pero no.
Las lágrimas comenzaron a caerme por las mejillas.
Me senté en la cama y me abracé las piernas.
—¿Qué voy a hacer?
Lo primero que pensé fue en Marcos.
Pero inmediatamente recordé nuestra pelea.
Todavía estaba dolida porque había revisado mi celular. Él estaba dolido por lo que había visto y ninguno de los dos había querido dar el brazo a torcer.
Y ahora yo tenía una prueba positiva en mis manos.
No podía decírselo.
No todavía.
Ni siquiera sabía cómo reaccionaría.
Me limpié las lágrimas y guardé la prueba dentro de un cajón de mi mesa de noche.
En ese momento escuché unos golpes en la puerta.
Me asusté.
—Dani... —era Marcos.
Me quedé callada.
Volvió a golpear.
—Amor, ábreme.
Sentí un nudo en la garganta.
—Por favor, hablemos. Perdóname.
Me llevé una mano a la boca para no volver a llorar.
—Dani, sé que la embarré. No debí revisar tu teléfono. Estuvo mal, pues.
Yo seguía sentada en la cama.
No quería abrirle.
No quería que me viera llorando.
Y mucho menos quería que descubriera lo que acababa de pasar.
—Amor, por favor —insistió—. Abra la puerta.
Me levanté despacio y caminé hasta la puerta.
Apoyé una mano sobre ella.
Del otro lado estaba Marcos.
Tan cerca.
Pero yo sentía que estábamos más distantes que nunca.
—No quiero hablar —dije finalmente.
—Solo déjame explicarte.
—No.
—Dani...
—Marcos, déjame sola, por favor.
Hubo silencio.
—¿Estás llorando?
Me quedé callada.
—Sí estás llorando... ¿qué pasó?
Miré hacia el cajón donde había escondido la prueba.
—Nada.
—No me diga que nada. Yo la conozco.
Cerré los ojos.
—Estoy cansada, eso es todo.
—Entonces déjame entrar.
—No.
Mi voz se quebró.
—Por favor.
Marcos guardó silencio durante unos segundos.
—Está bien. No voy a obligarte.
Escuché sus pasos alejándose.
Me quedé pegada a la puerta hasta que ya no escuché nada.
Después regresé a mi cama.
Abrí el cajón y saqué nuevamente la prueba.
La miré mientras las lágrimas volvían a caer.
—¿Cómo voy a hacer esto?
No quería ocultárselo para siempre.
Pero tampoco estaba lista para contárselo.
Primero necesitaba entender lo que estaba pasando conmigo.
Necesitaba pensar.
Necesitaba confirmar el embarazo con un médico y, sobre todo, necesitaba tiempo para asimilar que mi vida acababa de cambiar.
Miré la prueba una última vez y la guardé nuevamente.
Marcos no sabía nada.
Y por ahora, yo quería que siguiera así.
como para que no le hubiera dicho a Marcos que era padre de un niño, contarle cómo iba su vida y demás...
definitivamente, la narrativa está de no creerse...
lo dicho, abandonó a Marcos...
quiere decir que no hizo nada por él...
ese era el "amor" que sentía por él?
porqué Matías no conoce a su papá?
sigo leyendo pero decepcionada de la historia...
ojalá que pague la vieja loca de Lizbeth...
que Marcos, rehaga su vida pero que no vuelva con Daniela que no fue capaz de ir a verlo al juicio...
y otra cosa, al inicio dice que Lizbeth tuvo a Daniela a los 11 años...
o fué violada o se pasó de precoz...
sigue preso?
no me gusta que Daniela, diciendo que lo ama lo haya abandonado a su suerte...
no...
o está mal planteada la historia, o no sé...
no hay razón para que padre e hijo no se conozcan...
tanto la madre como la hija, pésimas...
estaba taaan ocupada que no se pudo hacer un "tiempito"???
a menos que su madre le haya mentido...
no hay delito que perseguir...
los dos son mayores de edad, entonces cuál es el problema???