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Inseminada Por Venganza

Inseminada Por Venganza

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Romance / CEO
Popularitas:22.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yoisy Ticliahuanca Huaman

Una venganza despiadada cambiaron el destino de Ania para siempre. Convertida en víctima de una inseminación artificial, se descubrió embarazada de un completo desconocido, sin comprender cómo la crueldad humana había llegado tan lejos.
Rechazada y repudiada por su familia, no tuvo más opción que huir hacia las sombras.

Años después, el tiempo ha borrado a la joven indefensa: Ania regresa transformada en una mujer inquebrantable, sin saber que el destino le tiene preparado es un giro inesperado, en su camino se cruzará con el del verdadero padre de sus gemelos, un hombre de un poder inimaginable que jurará hacer arder a quienes se atrevieron a lastimarla.

Jairo Velarde jamás imaginó que la sangre de su sangre corría por las venas de dos pequeños inocentes. Sin embargo, al caer rendido ante el misterio y la belleza de Ania, descubrirá una verdad tan impactante que sacudirá los cimientos de su vida.

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CAPITULO 15: Mateo ayuda a Adriel

El restaurante italiano poseía el aire aristocrático y envolvente de las viejas villas de la Toscana.

Al cruzar el umbral, el choque olfáctico fue inmediato: notas profundas de albahaca fresca, trufa negra, el dorado crujiente del queso y reducciones de salsas de tomate.

Las luces de los candelabros de cristal soplado colgaban atenuadas, proyectando sombras cálidas sobre la mantelería de lino, mientras el murmullo de los comensales se diluía.

Adriel y Lía, sentados en sus respectivas sillas, batían sus pequeñas manos sobre la mesa, que ponía a prueba la paciencia de Ania.

Sus ojos oscuros y cargados de una curiosidad infinita devoraban los movimientos rítmicos de los camareros de esmoquin.

“¡Mami, mira, luces!” balbuceó Lía, señalando el candelabro con su dedito índice mientras sacudía el dobladillo de su vestido de encaje rosa, pareciendo una minúscula e intocable princesa de cuento.

Juan revisaba la carta de vinos con el ceño levemente fruncido cuando su teléfono móvil comenzó a vibrar con el timbre de la oficina principal. Una llamada de su gerente general en el extranjero.

Al notar que el parloteo incesante de sus nietos, que competían entre sí como dos pequeños loros parlanchines, le impedía escuchar, se disculpó con un ademán y se puso en pie buscando el aislamiento.

Fue en ese preciso instante que Adriel se retorció en su asiento, cruzando las piernas con un dramatismo que Ania reconoció de inmediato.

“Mami... baño. ¡Ya!” exigió el niño, apretando los labios.

“Pía, por favor, no le quites el ojo de encima a Lía. Tengo que llevar a este hombrecito a resolver su urgencia” indicó Ania, levantandose de la silla.

“Ve tranquila, hermana. Yo custodio a esta hermosa bebe” respondió Pía, plantando un beso protector en la mejilla sonrojada de la niña.

Ania avanzó por el pasillo de mármol sosteniendo la mano de Adriel.

Al llegar a la antesala de los sanitarios, la realidad la golpeó de frente: la etiqueta del lugar.

Varios caballeros de alta sociedad que salían del baño de hombres la escanearon con una mezcla de incomodidad y extrañez.

Ania sintió un destello de fastidio. Entendía los códigos de privacidad, pero su hijo apenas tenía dos años y necesitaba asistencia con los botones de su ropa.

Justo cuando sopesaba la idea de entrar sin importar la etiqueta, la puerta pesada se abrió y un niño de unos ocho años, luciendo una postura inusualmente madura y un pulcro atuendo de diseñador, salió acomodándose el cuello de la camisa.

“Hola, pequeño...” lo interceptó Ania, con la voz teñida de una timidez que rara vez mostraba “¿Te puedo pedir un favor enorme?”

Mateo Velarde detuvo sus pasos. Al levantar la vista, sus ojos oscuros, idénticos a los de Jairo, destilaron una educación impecable y una viva curiosidad “Dígame, señora. ¿En qué puedo ayudarla?”

Ania, sintiendo un leve rubor en las mejillas, se acuclilló para quedar a su altura, bajando el volumen de la voz “Mi hijo necesita usar el baño con urgencia, pero no me está permitido entrar al de caballeros... ¿Crees que podrías entrar con él y ayudarlo un momento?”

Mateo paseó la mirada por el pasillo, percatándose de las expresiones de censura que algunos hombres maduros dirigían hacia la joven madre.

Luego miró al pequeño Adriel, cuya expresión de dolor e inminencia era innegable.

La determinación de los Velarde brilló en el niño de ocho años.

“Está bien, señora. No se preocupe” aceptó con un aplomo asombroso “Vamos, bebé. Sígueme”

Mateo extendió la mano, pero Adriel, poseedor del orgullo indomable de la sangre que corría por sus venas, dio un paso atrás, frunciendo el ceño con indignación infantil.

“Adriel, mi amor... por favor, ve con él. Mamá te va a esperar justo aquí en la puerta, no me moveré” intervino Ania, acariciándole la espalda.

El pequeño penso la orden de su madre durante dos segundos, miró a Mateo de arriba abajo y, finalmente, cedió, dejando que el niño mayor lo guiara hacia el interior del recinto.

Frente a los lavabos de mármol negro, Mateo lo ayudó con una paciencia infinita, totalmente ajeno al lazo de sangre que los unía en el árbol genealógico.

“Me llamo Mateo Velarde... ¿Y tú cómo te llamas?” preguntó para romper el hielo.

“Yo... Adiel” articuló el pequeño, omitiendo la "r" por la dificultad de su dicción “¡Y soy niño! No bebé” añadió, inflando los cachetes en un puchero de pura soberbia.

Mateo no pudo contener una carcajada limpia y cristalina, enternecido por la osadía del crío.

“Qué gracioso eres, bebé...” bromeó, dándole un suave y afectuoso apretón en la mejilla “Anda, vamos afuera, que tu mamá debe estar muy preocupada”

Adriel se plantó sobre sus pies, cruzando los brazos sobre el pecho en señal de protesta absoluta.

Mateo sonrió, mostrando las palmas en son de paz “Está bien, está bien... trato hecho. No eres un bebé, eres Adriel. Vamos”

Cuando ambos cruzaron la puerta, el rostro de Ania se relajó en una expresión de absoluto alivio.

Sin embargo, al verlos caminar juntos, uno al lado del otro, una nota mental la sacudió.

Había una simetría extraña... la forma del mentón, el arco de las cejas, la manera casi imperiosa de pisar el suelo.

Ciertos rasgos parecían calcados en un espejo de tiempo. Ania sacudió la cabeza con violencia interna, desechando el pensamiento como una aberración producto del cansancio del viaje. “Es un absurdo”, se dijo.

“Aquí tiene a su hijo, señora. Misión cumplida” anunció Mateo, entregándole la pequeña mano del gemelo.

“Muchísimas gracias, mi niño... disculpa las molestias que te causamos” respondió Ania, y dejándose llevar por un impulso de pura calidez maternal, extendió la mano y acarició con suavidad las hebras oscuras del cabello de Mateo.

El pequeño Velarde cerró los ojos por un milisegundo, deteniendo el tiempo bajo la palma de Ania.

Jamás en sus ocho años de vida había experimentado esa textura de afecto. No era el beso protocolar de su tía Olga ni las palmaditas de los socios de su padre; era una corriente cálida que le apaciguó el alma, despertando en su fuero interno un anhelo inocente y voraz.

“De nada, señora” atinó a decir Mateo con las mejillas encendidas. Luego, se inclinó hacia Adriel y le dio un toque rápido en el rostro “Me tengo que ir... ¡Adiós, bebé!”

Y antes de que el pequeño pudiera desatar su furia por el apelativo, Mateo giró sobre sus talones y corrió a toda velocidad hacia la zona de los salones principales.

«Cómo me gustaría que ese niño fuera mi hermano... es tan divertido. A mi bisabuelo le daría un ataque de felicidad si lo viera en la mansión», pensó el heredero con una sonrisa radiante.

Al llegar a la mesa de los Velarde, Jairo levantó la vista de su copa de Brunello di Montalcino, estudiando el rostro de su hijo, que regresaba con los ojos encendidos de una emoción inusual.

“¿Todo en orden, hijo?” indagó Jairo, arqueando una ceja “Tienes una sonrisa que te da la vuelta a la cara”

Mateo se sentó, tocándose las mejillas con cierta confusión “¿Tengo algo sucio, papá? ¿Por qué me miras con esa cara de detective?”

Jairo soltó una risita ahogada, recargando los codos en la mesa “Estás raro, Mateo. No me digas que te topaste con alguna niña de tu escuela y por fin vas a admitir que tienes novia...”

Mateo rodó los ojos con el desparpajo propio de su edad, cruzándose de brazos y haciendo un puchero de acusación directa

“Por favor, papá, no todos los hombres de esta familia somos unos mujeriegos incorregibles como tú. No era ninguna niña. Ayudé a una mujer que era una verdadera reina y cuidé a su hijo que era un bebé adorable... aunque se enojaba si le decía así” explicó entre risas.

Jairo abrió los ojos de par en par, deteniendo la copa a mitad de camino. La franqueza de su hijo lo dejó descolocado.

“¿Me lo dices así, sin anestesia? ¿Que soy un mujeriego?” murmuró Jairo, fingiendo una indignación que no sentía “Pero a ver... aclárame eso. ¿Cómo que cuidaste a un bebé dentro del baño de hombres? ¿Esa señora ha perdido el juicio para mandar a su hijo con un extraño?”

“No era un bebé de cuna, papá... ya caminaba y hablaba, pero era chiquito. Tenía un problema con el pantalón y su mamá lo esperaba afuera porque no podía entrar”

Mateo se quedó en silencio un momento, apoyando la barbilla en su mano, con la mirada fija en las velas de la mesa.

Luego, miró a su padre con una seriedad “¿Sabes qué creo, papá? Que tú harías una pareja perfecta con esa mujer. De verdad. Es... la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida”

Jairo soltó un suspiro profundo, negando con la cabeza para disipar las ocurrencias de la mente infantil de su heredero.

Se puso en pie, extendiendo la mano hacia el niño.

“Suficiente por hoy, Mateo. Vamos a casa. Deja de construir castillos en el aire, que mañana regresas al colegio y yo tengo la junta importante”

Tomó la pequeña mano de su hijo y abandonaron el recinto, cruzando las puertas de vidrio justo tres minutos antes de que Juan Gallegos regresara a su mesa tras concluir su llamada.

El destino había rozado sus hombros en el pasillo, pero la colisión final aún aguardaba su hora exacta.

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ana luisa
parece que esta plataforma las dueñas son Betty Isabel Alvarado y Mariela porque nunca lo va siempre son lo mismo ahorita escribe Mariela ella la dejan de primera y de baja y yo soy de tercera eso siempre lo hacen porque ya son las dueñas de esta plataforma no respetan
ana luisa
si escribe de primera me ponen de segunda y si escribo de segunda me ponen de segunda no puede ser que esta plataforma no respete los comentarios de las demás personas no bajan sino que deja permanente a una persona desde allí no puede ser en todas las novelas me pasen todas las novelas
mariela
Están tan desesperados los Carrillos que Roberto descargo su furia con Celina cuando le reclamo que era culpa de el por andar haciendo negocios sucios y lo que recibió fue una bofetada y la indiferencia de su hija Ana.
Elena y Antonia por andar humillando a Ania Juan Gallego les tendrá su buena sorpresa 😮😮
Orlando y Jairo la traición la tienen metida en su casa Olga la marioneta de Vidal será la involucrada en todo lo que hagan.
Vidal vil, asqueroso y manipulador y Rachel una putizorra, desnaturalizada y putizorra tener relaciones con ese monstruo que asco.
ana luisa
Ya y tiene de segunda y no de primera plataforma es de mentira en vez de que su comentarios bajen no siempre tiene que ser de primera beta y saber Alvarado y Mariela no puede ser en
ana luisa
Esta plataforma siempre en todas las novelas me ponen de segunda o de última no puede ser y pero mientras que a Betty Saavedra Alvarado y a Mariela siempre la ponen de primera no pueden en todas las novelas en todas
ana luisa
Po de segunda esta plataforma no puede no no baja no baja bien es que por qué ah y Betty saber Alvarado siempre de primera no puede ser la primera soy yo no joda
ana luisa
Me encantó el capítulo está muy bueno Mateo y los niños muy inteligentes y ya fueron rescatados ya
mariela
Dicen que al que no le gusta el caldo se le dan 3 tazas Elena con tu prepotencia y arrogancia fuistes a parar a un hospital público para que se te vayan bajando los humos y sigas haciendo maldades porque el karma no perdona ay pobrecita Antonia le dieron las espalda sus supuestas amistades de sociedad 🤣😂🤣😂🤣😂 bien merecido lo tienes por haberle dado ese batido para mandarla al hospital y ser inseminada todavía no han probado la pobreza y tener que trabajar para no pasar hambre les tocará.
ana luisa
Me me encantó el capítulo está bueno que los carrillos sufran y que Juan logre todo su venganza y Jairo se vengue y descubre que su tía es una es una vendida
ana luisa
por qué de segunda porque de segunda no puede ser yo voy a comentar algo y yo siempre tengo que bajar bajar esta plataforma no no puede no puede ser correcta como otras plataformas
ana luisa
ojalá que esta vez pueda estar de primera no puede ser que Betty se adhiera Alvarado o sea de primera
Betty Saavedra Alvarado
Vidal tu vida acabará sin pena ni gloria Jairo hará justicia a su manera por sus padres b abuela el secuestro de sus hijos por todos tus delitos junto a Rachel y todos los cómplices que no se detuvieron ante nada no les importo la vida dolor sufrimiento pronto acabará parece una pesadilla Jairo sus padres y abuela descansarán para siempre en paz Su abuelo también aunque sufra por su hijo ambicioso y cruel
ana luisa
que de segunda y Betty Saavedra Alvarado de primera yo debe de ser de primera no ella con chale esta plataforma no no sirve para los comentarios para bajar las personas
ana luisa
Me encantó está buenísima Elena está pagando lo que hizo con su sobrina que pague y la hija también
ana luisa
por qué de último y María de primera no puede ser ah no puede ser que esta plataforma no puede ser como otra normal para los comentarios
ana luisa
Me encantó el capítulo está muy bueno Juan se vengó de cada uno de ellos se merecía tanto el viejo Ana y la y y la hermana de Ana tenían que vengarse
Betty Saavedra Alvarado
Yoysi un capítulo como en la vida real emocionante con la señal que Mateo envío fueron encontrados por Jairo y Ania ahora .ya están a salvó están con su madre y guardaespaldas Jairo todavía tiene una deuda pendiente con Vidal el no le perdonara nada hará justicia ahora le toca el turno a Cintia
mariela
Bien merecido lo que les está pasando y pasarán a los Carrillos porque no tienen dinero como mantenerse ya salieron huyendo las primeras ratas Roberto, Celina y Ana pero Elena con sus ínfulas de dama de sociedad casada con un banquero que le dejó las cuentas vacías y se fue como rata cuando se hunde el barco que hará afrontará a la prensa eso te pasá por haberle hecho daño a Ania pero sabrán el sabor del desprecio y la pobreza.
Betty Saavedra Alvarado
Mateo eres un niño que protege a tus hnos eres inteligente observador organizaste un plan todo salió bien con la ayuda de tus hnos ahora Jairo pronto los rescatará están en peligro por la furia de los sicario o los puede picar cualquier animal que no les pase nada Vidal fue por lana saldrá trasquilados y preso junto con sus complices
Sandra Maritza Mesa
yo sabía que esos niños no son tontos 🤣 lo hicieron pelearse
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