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El Regreso De La Fiera

El Regreso De La Fiera

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Malentendidos / Venganza / Completas
Popularitas:244.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Hace seis años, Tania era la esposa perfecta: dulce, paciente y profundamente enamorada. Sin embargo, en el nido de víboras que es la familia Durantt, su bondad fue tomada por debilidad. Manipulada por su suegra y víctima de una elaborada trampa orquestada por el primer amor de Nicolás, Tania fue acusada de una traición que jamás cometió. Nicolás, cegado por su arrogancia y posesividad, le entregó los papeles del divorcio y la expulsó de su vida sin darle el beneficio de la duda.

Hoy, la mujer que regresa no guarda rastro de aquella chica sumisa. Tania vuelve como una empresaria de éxito, con una mirada gélida y una fuerza física y mental capaz de derribar imperios. Su único objetivo es proteger el legado de su hijo, Nico, el heredero secreto que Nicolás nunca supo que existía. Cuando sus mundos vuelven a colisionar, Nicolás descubre que la "fiera" que él mismo despertó no está dispuesta a perdonar fácilmente, y que recuperar su amor será la batalla más difícil de su vida

NovelToon tiene autorización de Fernanda G para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 8

​El aire entre ellos vibraba con una tensión estática, de esa que precede a los desastres naturales. Nicolás dio un paso más, invadiendo el espacio personal de Tania con la misma prepotencia con la que solía adueñarse de las juntas directivas. Su altura y su presencia física siempre habían sido sus armas para intimidar, y en ese momento, su rostro era una tormenta de incredulidad y posesividad mal herida.

​—¿Pintoresca? —repitió Nicolás, con la voz cargada de un veneno que apenas podía contener—. No juegues conmigo, Tania. Te di una orden hace seis años. Te advertí que no quería volver a ver tu cara en esta ciudad. ¿De dónde sacaste este disfraz? ¿Quién te está pagando esta farsa?

​Nicolás buscó en los ojos de ella ese destello de miedo que conocía tan bien, esa chispa de sumisión que siempre terminaba cediendo ante su voluntad. Pero se encontró con un muro de hielo.

​Tania sostuvo la copa de champaña con una mano firme, sus dedos adornados con rubíes brillando bajo la luz de los candelabros. Lo miró de arriba abajo, deteniéndose apenas un segundo en su rostro, como quien intenta recordar el nombre de un mozo que le dio un mal servicio hace una década. Luego, soltó una risa pequeña, cristalina y carente de cualquier calor humano.

​—Disculpe, caballero —dijo ella, con una voz de seda que recorrió el salón, asegurándose de que los socios que los rodeaban escucharan cada sílaba—. ¿Nos conocemos?

​Nicolás se quedó lívido. Sus facciones se tensaron tanto que un pequeño tic apareció en su mandíbula. El silencio de los espectadores, entre ellos los directivos de las principales navieras del país, se volvió sepulcral.

​—No seas ridícula —siseó él, bajando el tono, pero con los ojos inyectados en sangre—. Soy tu marido. Soy el hombre que te dio todo y que te lo quitó. No intentes este juego de amnesia conmigo frente a mis invitados.

​Tania arqueó una ceja, un gesto de absoluta indiferencia que le dolió a Nicolás más que un golpe físico. Giró levemente el cuerpo para dirigirse al grupo de empresarios que observaba la escena con una mezcla de morbo y confusión.

​—Señores —dijo Tania, ignorando la presencia de Nicolás como si fuera un mueble estorboso—, ¿es este el tipo de comportamiento que se estila en sus recepciones? No sabía que los Durantt permitían que desconocidos interrumpieran conversaciones de negocios con delirios de familiaridad.

​—¡Tania! —rugió Nicolás, dando un paso agresivo hacia ella.

​De inmediato, dos hombres corpulentos en trajes oscuros, los guardaespaldas de Tania, se materializaron a sus costados, bloqueando el avance de Nicolás. El contraste era humillante: el "Rey de la Ciudad" estaba siendo retenido por la seguridad de una mujer a la que él consideraba nada.

​Tania tomó un sorbo lento de su champaña y luego dejó la copa en la bandeja de un camarero sin apartar la vista del grupo de socios.

​—Díganme, señores de Logística Continental —continuó ella, ignorando los bufidos de rabia de Nicolás—, ¿están disfrutando de la velada? Supongo que es una de sus últimas celebraciones antes de la reestructuración.

​El Director Ejecutivo de Continental, un hombre mayor que siempre había sido leal a los Durantt, tragó saliva con dificultad.

​—Madame... Madame Atlas, nosotros... no sabíamos que estaría aquí —balbuceó el hombre.

​—Madame Atlas —repitió Nicolás, sintiendo que el suelo se hundía bajo sus pies—. ¿De qué estás hablando? ¿Qué tiene que ver ella con Continental?

​Tania finalmente le dedicó una mirada directa, pero no era la mirada de una exesposa. Era la mirada de un tiburón frente a una presa herida.

​—Caballero, ya que insiste en participar en esta charla, se lo explicaré de forma sencilla para que su... entusiasmo no le nuble el juicio —Tania dio un paso hacia él, obligando a Nicolás a retroceder instintivamente—. Mi corporación, Atlas Global, firmó esta tarde la adquisición del 51% de las acciones de Logística Continental.

​Nicolás sintió que el aire se volvía ácido. Continental no era solo una empresa; era el esqueleto que sostenía el imperio de los Durantt. Sin sus rutas terrestres, la mercancía de Nicolás se quedaría pudriéndose en los almacenes.

​—Eso es imposible —balbuceó Nicolás, su arrogancia desmoronándose en vivo frente a sus iguales—. Esas acciones no estaban en venta.

​—Todo está en venta si sabes cómo presionar las grietas adecuadas —respondió Tania con una sonrisa gélida—. Y resulta que los Durantt dejaron muchas grietas abiertas estos últimos seis años. A partir de mañana, cada camión que salga de sus fábricas, cada ruta que utilicen para exportar y cada puerto que toquen, me pertenece. Usted ya no es el dueño de los caminos, señor Durantt. Solo es un inquilino... y yo soy una propietaria muy poco paciente.

​Nicolás la miró con una mezcla de horror y fascinación prohibida. No podía reconocer a la mujer que tenía enfrente. Aquella Tania que él conocía lloraba cuando él levantaba la voz; esta Tania lo estaba castrando profesionalmente frente a toda la sociedad de la ciudad con una elegancia aterradora.

​—Me echaste a la calle sin nada más que lo puesto, bajo la lluvia —le susurró ella, acercándose tanto que él pudo oler su perfume, un aroma que ya no olía a hogar, sino a poder—. Me dijiste que mi sangre era humilde y que nunca encajaría aquí. Tienes razón. No encajo... porque ahora soy la dueña del lugar.

​Tania se alejó de él, recuperando su postura de reina.

​—Señores, continúen con la fiesta —dijo a los socios, quienes ahora la miraban con un respeto rayano en el pánico—. Mañana a las ocho de la mañana espero a la junta directiva en mi despacho. El que llegue tarde, que no se moleste en traer sus pertenencias personales.

​Nicolás intentó decir algo, pero las palabras se le atascaron en la garganta. Vio a Tania alejarse, su vestido rojo moviéndose como una llama que consumía todo a su paso. Ella no le dio ni una mirada más. No era odio lo que sentía emanar de ella, era algo mucho peor: una absoluta y soberana indiferencia.

​Nicolás se quedó allí, en medio del salón, rodeado de gente pero más solo que nunca. El silencio que lo rodeaba era la tumba de su propia arrogancia. La "chica gentil" no solo no lo conocía; ella lo había borrado del mapa para rediseñarlo a su imagen y semejanza.

​—Nicolás... —susurró Elisa, intentando tocar su brazo.

​—No me toques —gruñó él, apartándola con violencia.

​Sus ojos seguían fijos en la espalda de Tania. Por primera vez en su vida, Nicolás Durantt entendió que el pasado no se había ido. Había vuelto, se había puesto un vestido rojo y acababa de arrebatarle la corona. Y lo peor de todo es que, a pesar de la ruina que ella prometía, él nunca la había deseado tanto como en ese momento de humillación total.

1
Yara Mojica
se supone que el no sabia que ella estaba embarazada y como en este capítulo él dice que ese hijo que espera no es suyo
ysabel cecilia contreras
Hay por favor que se guarde su deseo 🤣
Nay UwU
muy padre tu novela. céntrate en los comentarios buenos. ánimo!!
Nay UwU
me encantan los personajes, tan humanos, llenos de rencores, de odios y de errores... en fin... no veo la hora en que Nicolás se de cuenta que está mal su proceder. leamos
Estefania Castro
victoria no era Elena
Genoveva
solamente falta que le pusieras alas y varita mágica a Tania 🙄, que absurda eres, le das mucho realce a Tania, cuando ella fallo también, ahora viene como la gran heroína a vengarse de quién la irio🤣 que fastidio, pones en primer lugar a una mujer que tiene más auridad, más poder, que risa me da, me da la impresión que apoyas a las feministas (no tengo encontrá nada de ellas), Pero al leer está novela da mucho que decir, con esta novela van 3 que leo lo mismo, dejan un mal sabor de boca, mucho empoderamiento, menos felicidad 🙄 que patetico, mucha ambición, mucho orgullo, inmadurez en ambas partes, dejando aún lado aún niño que sin querer lo meten al rollo, y según Tania muy centrada 🙄 que tanta, ese personaje me cae del asco.
Sonia Yrady
escritora su novela es un mensaje de amor y resilencia en toda la trama de principio a fin, fue una enseñanza de que a través del dolor se puede llegar cambiar la historia, gracias por tan hermosa historia me súper encantó.
Alicia Barletta
muy linda mucho sufrimiento pero al fin la felicodad y el amor triimfaron
MaReyanaga Maldonado
👏 Excelente novela
Liliana Torrecilla
Una hermosa novela, me encanto. Muchas gracias escritora . Felicitaciones 👏👏👏❤
Alicia Barletta
muy rencorosa una enferma
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
felicidades por esta novela autora ,,,, 🎁💝🤗
Maris Benitez
Por lo visto va a quedar con él 🤦ya le ablando el corazón
Maris Benitez
Okey ya sabe que tiene un hijo y ahora que va a hacer
Maris Benitez
Excelente 👏👏👏👏👏 con altura y prestancia va destruyendo sus enemigos 🐦‍🔥💪💪💪
Maris Benitez
Esperando que esté ave fénix 🐦‍🔥 no vuelva a las cenizas 😤
Maris Benitez
Okey esperando que después de humillarlo no se quede con él 😤
Maris Benitez
Humm porque le puso el mismo nombre que él.padre , habiendo tantos
🤦
Maris Benitez
Bueno creo que se va a arrepentir 🤦y evidentemente la suegra tiene mucho que ver en el divorcio
Antonia Garcia
Una historia muy bonita aunque un poco larga me gustan más cortas pero gracias por compartir 😃
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