Él juró destruir a su familia. Nunca imaginó que ella sería lo único que desearía salvar.
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Capítulo 1
La sala de juntas de Whitmore Mining Group permanecía en completo silencio.
Al otro lado de los enormes ventanales, la ciudad continuaba con su ritmo frenético, pero dentro de aquella habitación solo existía una preocupación.
La empresa estaba en problemas.
Gregory Whitmore permanecía sentado en la cabecera de la mesa, con las manos entrelazadas frente a él. A sus lados estaban sus dos hijos mayores: Dylan y Victoria.
—El CEO de Prescott Energy ha aceptado reunirse conmigo —dijo finalmente.
Victoria levantó la mirada.
—¿Renán Prescott?
—El mismo.
Dylan se acomodó en su silla, mostrando una sonrisa que no tenía nada de amable.
—Entonces quizá todavía podamos salvar la empresa.
Gregory lo observó con seriedad.
—No estamos buscando solamente salvarla.
—¿No? —preguntó Victoria.
Gregory negó lentamente.
—Quiero que vuelva a ser lo que era.
Sobre la mesa había varios informes financieros. Números que demostraban que Whitmore Mining Group llevaba demasiado tiempo luchando por mantenerse a flote.
La situación había empeorado durante los últimos meses.
Y Gregory sabía que necesitaban algo más que un préstamo.
Necesitaban a los Prescott.
—Una alianza con Prescott Energy podría solucionar nuestros problemas —explicó—. Su capital, sus contactos y su capacidad de inversión nos permitirían recuperarnos.
Dylan tomó uno de los documentos y lo hojeó.
—Y si la alianza sale bien, podremos expandirnos otra vez.
Victoria cruzó las piernas.
—¿Y qué ganan ellos?
Gregory sonrió ligeramente.
—Eso es lo que tenemos que averiguar.
Dylan dejó el documento sobre la mesa.
—Aunque hay otra posibilidad.
Su padre lo miró.
—¿Cuál?
Dylan se inclinó hacia delante.
—Si logramos entrar lo suficientemente cerca de los Prescott, podríamos terminar controlando una parte importante de su patrimonio.
Victoria arqueó una ceja.
—¿Estás pensando en lo mismo que yo?
—Probablemente.
Gregory permaneció en silencio durante unos segundos.
Los tres sabían perfectamente a qué se referían.
Treinta años atrás, Leonard Whitmore había conseguido hacerse con una fortuna que originalmente pertenecía a los Prescott.
La historia había sido contada durante años dentro de la familia como una de las grandes victorias de los Whitmore.
Y ahora Dylan veía una oportunidad de repetirla.
—Quizás tengamos suerte —murmuró—. Tal vez la historia de nuestro abuelo vuelva a repetirse.
Gregory no lo corrigió.
Una sonrisa lenta apareció en su rostro.
—Si conseguimos que los Prescott confíen en nosotros, podríamos obtener mucho más que una simple alianza.
Victoria apoyó un codo sobre la mesa.
—Pero hay un problema.
—¿Cuál? —preguntó Dylan.
—Renán Prescott.
El nombre quedó suspendido en el aire.
Gregory asintió.
—Renán es mucho más cuidadoso que su abuelo e igual de meticuloso que su padre.
—Y bastante más difícil de manipular —añadió Dylan.
Victoria sonrió.
—Entonces habrá que darle una razón para confiar en nosotros.
Gregory la observó.
—Precisamente por eso estás aquí, cuento contigo.
Victoria frunció ligeramente el ceño.
—¿Conmigo?
—Sí.
Gregory tomó otro documento y lo colocó frente a ella.
—Si la alianza empresarial se concreta, necesitaremos algo que la haga permanente.
Victoria miró el documento.
Después levantó lentamente los ojos hacia su padre.
—¿Un matrimonio?
Gregory no respondió inmediatamente.
No hacía falta.
Victoria soltó una pequeña risa.
—¿Quieres que me case con Renán Prescott?
—Quiero que consideres la posibilidad.
Dylan sonrió.
—Sería perfecto.
Victoria se reclinó en su asiento.
—¿Por qué?
—Porque un matrimonio entre ambas familias haría mucho más difícil que los Prescott se apartaran del acuerdo —explicó Dylan—. Y si algún día hubiera un divorcio...
Dejó la frase inconclusa.
Victoria comprendió inmediatamente.
—...yo podría quedarme con una parte de su patrimonio.
—Exactamente —dijo Gregory.
Victoria permaneció pensativa.
Aquello no le desagradaba.
Renán Prescott era joven, poderoso, millonario y, sobre todo, heredero de uno de los imperios empresariales más importantes del país.
Podía ser un buen negocio.
—Incluso podrías darle un heredero —añadió Dylan—. Así todo sería mucho más fácil.
Victoria giró lentamente la cabeza hacia él.
—Ni muerta.
Dylan soltó una carcajada.
—¿Tan horrible sería?
—No voy a arruinar mi cuerpo por traer un mocoso a este mundo.
Gregory la miró con desaprobación.
—Victoria.
—Estoy hablando en serio —respondió ella—. No pienso quedar embarazada para conseguir una fortuna.
Se levantó y caminó lentamente alrededor de la mesa.
—Pero estoy dispuesta a casarme con él.
Dylan la observó con interés.
—¿Así de fácil?
Victoria sonrió.
—No dije que lo amaría.
Se detuvo junto a la ventana.
—Si Renán Prescott quiere una esposa, puedo serlo. Si quiere una mujer elegante que lo acompañe en eventos y reuniones, puedo hacerlo. Si quiere una esposa que mantenga las apariencias, también.
Se volvió hacia su padre.
—Pero si algún día ese matrimonio termina, pienso sacar todo el provecho posible de la situación.
Gregory sonrió satisfecho.
—Eso es exactamente lo que esperaba escuchar.
Dylan volvió a tomar los documentos.
—Entonces solo falta conseguir que Prescott acepte.
La sonrisa de Gregory desapareció.
—Ese es el problema.
Se levantó de su silla y caminó hacia la cabecera de la mesa.
—He intentado reunirme con él durante meses. Rechazó cada invitación.
Victoria frunció el ceño.
—¿Y ahora?
Gregory miró su reloj.
—Ahora aceptó.
Dylan levantó la mirada.
—¿Cuándo te reunirse con él?
—Esta tarde.
—¿Dónde?
Gregory tomó su teléfono y revisó el mensaje que había recibido esa mañana.
—En un restaurante.
Victoria sonrió.
—Entonces tendrás que convencerlo.
—Lo haré.
Gregory guardó el teléfono.
—No podemos permitir que esta empresa siga a la deriva.
Su voz se volvió más grave.
—Si no conseguimos una alianza pronto, podríamos quebrar.
El silencio volvió a apoderarse de la sala.
Aquella era la realidad que ninguno de ellos quería pronunciar en voz alta.
Whitmore Mining Group estaba al borde del abismo.
Y Prescott Energy podía ser la única empresa capaz de impedir que cayeran.
O, quizá, la oportunidad perfecta para que los Whitmore consiguieran mucho más de lo que estaban buscando.
Gregory tomó su chaqueta.
—Me reuniré con Renán esta tarde.
Victoria sonrió.
—Y yo me aseguraré de estar preparada para conocer a mi futuro esposo.
Gregory la miró durante unos segundos.
—Primero consigue que quiera casarse contigo.
Victoria tomó su bolso.
—Déjamelo a mí.
Ninguno de los tres sabía que aquella reunión sería el comienzo de algo mucho más peligroso que una alianza empresarial.
Porque mientras ellos planeaban cómo apoderarse del imperio Prescott...
En algún lugar de la ciudad, Renán Prescott ya tenía sus propios planes para los Whitmore.
🥰👏 las e leída todas las que se han publicado
Mucho éxito y siga escribiendo