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A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor en la madurez / Romance
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Claudia tiene 42 años, un matrimonio vacío y un bar de barrio que apenas sobrevive. El día que descubre que su marido la engaña, un joven se presenta por error a una entrevista de trabajo... para stripper, no para mozo. Lo que empieza como un malentendido incómodo termina convirtiéndose en la decisión que le cambia la vida: contratarlo para revivir su negocio.

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La escena de Fabián

⚠️ARRANCA LA MINI MARATON DEL FINDE. DESDE HOY Y HASTA EL DOMINGO, 8 CAPITULOS ⚠️

 

La realidad es que él llegó en el peor momento. El bar todavía vibraba con los restos de la fiesta: el aire espeso de perfume, sudor y cerveza derramada, las luces de colores rebotando contra las paredes húmedas de calor, la música bajando apenas de volumen sin llegar a apagarse del todo. Claudia se movía entre las mesas con una sonrisa que no le cabía en la cara, saludando gente, agradeciendo cumplidos, sintiendo por primera vez en meses que el bar era exactamente el lugar donde quería estar.

Fue entonces que lo vio.

Fabián estaba parado cerca de la puerta, con el saco puesto pese al calor del salón, los brazos cruzados y una expresión dura que a Claudia se le hizo, de entrada indescifrable, y luego más parecida a un juicio que a una visita.

No se movió cuando ella se acercó. No sonrió. Se quedó ahí, mirándola de arriba abajo con esa cara de dueño de casa que siempre ponía cuando algo no salía como él esperaba.

—Vine porque me enteré por un cliente de la ferretería de lo que estabas armando acá —dijo, sin moverse de su lugar, con la voz baja pero tensa, tratando de no llamar la atención en medio de la gente que todavía aplaudía—. Y la verdad, Claudia, no lo puedo creer.

—¿Qué es lo que no podés creer? —Claudia sintió que la alegría de hacía dos minutos se le transformaba en algo más duro, más filoso, apretó los puños como si el cuerpo le pidiera ponerse en guardia antes que la cabeza terminara de procesar la situación.

—Esto. —Fabián hizo un gesto amplio hacia la tarima, hacia las luces de colores, hacia Eric, que en ese momento firmaba un vaso de plástico que le extendía una de las amigas de Marisa entre risas.

—¿Esto? —repitió Claudia, sin dar un paso atrás.

—¡¿Esto?! —Fabián alzó la voz de golpe, mirando alrededor con asco y superioridad—. ¡Sí, esto! Un espectáculo así, en tu propio negocio. ¿No pensás en lo que la gente va a decir? ¿En el respeto, Claudia? ¿En tu marido? Hay cosas que se hablan, que se acuerdan entre dos, no que una decide sola y me entero por un tercero, en la ferretería, como un estúpido.

— Sos un estúpido Fabián, y un machista.

— Me seguís faltando el respeto, Claudia.

Claudia sintió el estómago apretado, esa mezcla conocida de rabia y cansancio que le subía por el pecho cada vez que él usaba ese tono, el de quien da por sentado que su opinión pesa más que cualquier otra cosa.

—¿Respeto? —La palabra le salió con una risa corta, sin ninguna gracia—. ¿Vos me vas a hablar de respeto?

Fabián se quedó callado un segundo, como si no esperara que ella se lo devolviera tan rápido, ni con esa firmeza.

—Si, de respeto hablo. ¿Vos de qué me acusas?

yo

—Sé perfectamente que mirás a otras mujeres, Fabián. Lo sé hace años y nunca dije nada. —La voz le empezó a temblar, no de debilidad sino de la fuerza que le costaba contener—. Sé que mirás páginas, videos, lo que sea, a mis espaldas, pensando que no me doy cuenta.

—Uy, no me vengas con eso ahora, Clau... Todos lo hacen.

—¡Estoy hablando, Fabián! —La interrumpió, con una voz que le salió más fuerte de lo que había planeado, tan fuerte que un par de cabezas se dieron vuelta desde las mesas cercanas

— Durante mucho tiempo me lo tragué, porque pensé que era eso, nomás mirar, y que no significaba nada. Pero esta vez sé que cruzaste una línea, que buscaste en otro lado, con otra mujer. No me vengas a hablar de respeto, no seas hipócrita.

Fabián abrió la boca, la cerró, y por primera vez en la conversación pareció perder el terreno firme desde el que había llegado, esa seguridad prepotente que traía puesta desde que había cruzado la puerta.

—No sé de qué me hablás.

—Sí sabés. Al menos se sincero —Claudia lo miró fijo, sin dejarse ablandar por esa cara de desconcierto que él ponía tan bien—. Mira yo me cansé, me quiero separar, Fabián. Yo ya no quiero seguir así. Y no voy a cambiar de opinión.

Eso sí pareció tomarlo completamente desprevenido. La expresión de Fabián cambió de golpe, la indignación reemplazada por algo más parecido al pánico, y a Claudia, mirándolo desarmarse así, la sorprendió no sentir ninguna lástima. Solo un alivio raro, casi físico, como si llevara mucho tiempo esperando decir esas palabras en voz alta.

—¿Qué estás diciendo? —Bajó la voz todavía más, mirando de reojo hacia las mesas cercanas—. Claudia, son veinte años juntos. Vos no hablás en serio.

—Hablo completamente en serio. Para mí esto no va más, Fabián.

—No podés decidir esto así, de la nada, en medio de... —Volvió a señalar el bar, la tarima, un tipo en bolas— de todo esto.

—No es de la nada. —Claudia sintió que las manos le temblaban un poco, un temblor que le subía desde el estómago y se le instalaba en los dedos, pero no le importó que se notara—. Hace mucho que no es de la nada. Y esto es mi negocio, no hables así de mi empleado.

Fabián dio un paso hacia ella, con algo desesperado asomándole en la voz que Claudia no le conocía, o que hacía tanto tiempo no le escuchaba que ya ni lo reconocía como propio.

—Por favor, no te vayas así. —Le buscó la mano, y ella no se la dio—. Dame un tiempo. Hablemos con calma, no acá, no ahora. Veinte años no se tiran a la basura en una noche, Claudia, por favor.

Ella lo miró un largo segundo, cansada, sintiendo el sudor frío pegándosele en la nuca pese al calor del salón, sin ganas ya de seguir discutiendo entre la música y los aplausos que no eran para ellos.

—Me voy a ir de casa unos días —dijo, por fin, con una calma que no sentía del todo—. No sé qué va a pasar después. Es casi seguro que no vuelva, Fabián. Así que acéptalo.

—¿Pero volvemos a hablar? —insistió él, aferrándose a esa grieta como quien se aferra a lo único que le queda—. ¿Vamos a ver qué pasa?

—Ahora dame espacio, dejame en paz en mi negocio —respondió Claudia, aunque en el fondo, mientras lo decía, algo adentro suyo ya lo daba absolutamente por terminado. No se lo dijo. No hacía falta pelear una guerra que ya había ganado, ni ahí, ni esa noche.

Fabián se quedó parado en su lugar, con la mano todavía extendida hacia el vacío donde había estado la de ella. Se pasó la otra por la cara, buscando por dónde agarrar la conversación de nuevo, hasta que sus ojos se posaron, casi sin querer, en la tarima, donde Eric seguía saludando gente, todavía en ropa interior.

—¿Es por él? —preguntó, con un tono distinto, más bajo, casi acusador—. Te vi cómo lo mirás, Claudia. No soy ciego.

—No te metas en mis cosas —respondió ella, cortante, sin darle ni un segundo para que la pregunta terminara de aterrizar—. Este bar es mío. Lo que yo decida hacer acá, con quien sea, no es asunto tuyo. Ya no. Ya no...

— ¡Claudia basta! ¿Vas a elegir a un tipo que se desnuda por dinero por sobre tu marido?

— No vas a decidir por mí, nunca más. Entendelo.

Se dio media vuelta antes de que él pudiera contestar nada, caminando de nuevo hacia la barra, hacia la música, hacia la gente que todavía festejaba sin saber que a unos metros de distancia, un matrimonio de veinte años acababa de quedar suspendido en el aire, sin fecha ni certeza, aunque solo uno de los dos todavía se aferrara a la esperanza de que hubiera vuelta atrás.

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🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
por eso no es bueno mezclar trabajo con placer, porque nada sale bien
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
ya cayó Claudia, que se aliste para otro sufrimiento
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
Claudia hay no es... Erick no es para tí
Gaby❤️
A vivir Claudia!! todo sigue, vos también!!. me encantó este capítulo ❤️
Betty Saavedra Alvarado
Hay que continuar la vida no se detiene fuerza Claudia Meli volvió no será fácil ella también la engaño Fabián
Claudia Marcela Casas
gran error para construir no hay que mentir
Betty Saavedra Alvarado
Clau cometiste un error ya es tarde ahora a dejar que vel tiempo pase el sana heridas Si Erick vuelve entonces te ama
Gaby❤️
necesitan tiempo los dos, si en verdad se aman, hablarán.
Gaby❤️
Muy buena novela!! La recomiendo!!
Gaby❤️
que mala no me podes dejar esperando así😱😱😱😱
Gaby❤️: gracias por esta novela, estoy súper enganchada❤️
total 2 replies
Gaby❤️
Que feo sonó eso, creo que te vas arrepentir, que desepcion 🥺
Gaby❤️
Disfrútalo hasta que se vaya, deja los mejores recuerdos ❤️
Betty Saavedra Alvarado
Claudia error tenías que haber entregado el sobre Erick está molesto contigo es su futuro no debes ser egoísta
Betty Saavedra Alvarado
Clau te estás quedando sola se fue Melina Luz pronto se irá Erik es su. trabajo y sueño no le puedes cortar las alas estás enamorada déjalo que vuele
Veronica Albarracin
Me encanta tu novela autora pero claudia no puede r eric se quede es el sueño de el irse. Pobre claudia q irá hcer😭👏👏👏👏👏🇺🇾🌺
Betty Saavedra Alvarado
Claudia Erick tiene que seguir su camino si el vuelve es por qué te ama entregale el dinero es de él tu no puedes ser egoísta y que falle en su primera telenovela
Gaby❤️
Que fuerte aceptar que Volves a quedar sola 🥺
Darian RB🌹: Habrá que esperar para ver qué pasa 😭
total 1 replies
Claudia Marcela Casas
será que no le dirá nada o se irá con el ❤️
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
me encantaría ser Claudia
Betty Saavedra Alvarado
Clau Erick tiene que seguir su camino así la vida cada uno luchando en lo suyo ahora estará sola sin Melina y Luz
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