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Después de los 40 El renacimiento de una nueva mujer

Después de los 40 El renacimiento de una nueva mujer

Status: Terminada
Genre:Romance / Comedia / CEO / Mafia / Completas
Popularitas:141
Nilai: 5
nombre de autor: Vlaucia Campos

Donatella lo dio todo por su matrimonio. Veinte años dedicada a un hombre que dejó de verla, a una vida que dejó de ser suya. Hasta que un día decidió que ya era suficiente.

A los cuarenta, la mayoría del mundo le dice que su mejor momento ya pasó. Pero Donatella está a punto de descubrir que la mujer más poderosa de su vida siempre estuvo ahí, esperando ser liberada.

Nueva ciudad. Nuevo cuerpo. Nueva actitud. Y un hombre que aparece en el momento exacto para recordarle que el deseo no tiene fecha de caducidad.

Porque después de los cuarenta no se termina la historia. Se empieza la mejor parte.

NovelToon tiene autorización de Vlaucia Campos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

9 meses después...

9 meses después

Leonardo

Conseguí lo que quería, ¡las dos cabezas están conmigo! Enrico quería cortarlas, pero esta vez fui yo. Alexandre, Enrico, Salvatore y yo nos divertimos. Acabamos con ellos, mejor aún con el tráfico de niños y mujeres, que ambos estamos en contra y odiamos a quienes lo hacen.

En fin, hoy nuestra mafia nos espera con una fiesta, el consejo la está organizando, pero mi sexto sentido no está tan feliz...

Llamo a Adelaide avisándole y le pido a ella y a Donatella, que ni conozco todavía, que dejen todo organizado, iré a la empresa solo mañana.

—Donatella, el señor Leonardo acaba de llamarme avisando que está llegando a Roma, pero vendrá a la empresa solo mañana. Sin embargo, tiene una fiesta a la que ir esta noche y mejor mandemos a entregar un traje nuevo, es una fiesta (iba a decir de la Mafia, pero recuerda que Donatella solo sospechaba, todavía no lo sabía con certeza) importante para él y los muchachos —dijo Adelaide.

—Está bien, ¿qué debo hacer? —preguntó Donatella.

—Te voy a pasar la dirección, ve hasta allá, recoge el traje y llévalo a donde Renata, necesito organizar otras cosas —dijo Adelaide.

—Ok, dame las direcciones, de la tienda y de la casa del señor Leonardo, porque nunca fui —dijo Donatella.

—Sí, claro, discúlpame, es que estoy un poco nerviosa, el señor Leonardo tiene esas manías de avisarnos así a último momento —dijo Adelaide.

—Ya me di cuenta, ese lado tan gentil y organizado de él —dijo Donatella, riendo.

—Sí, pero por favor Donatella, no te rías frente a él y cuando me hace estas cosas, me dan ganas de matarlo —dijo Adelaide.

—Sí, pero ¿no es solo llevar el traje para ir a una fiesta? ¿Necesita algo más? —preguntó Donatella.

Adelaide

Bien que me gustaría decir, él es el Don y hay que llamar a los hombres de su seguridad, ir a revisar el salón de la fiesta, mandar su buffet especial y tantas cosas más... Me voy a volver loca...

—Sí, solo eso, es que él me mandó a comprar unas cosas para la fiesta. Entonces tú te encargas del traje y yo de las otras cosas, ya que sé cómo le gustan. Es muy exigente —dijo Adelaide.

—Bien, ya me voy, enseguida vuelvo —dijo Donatella, saliendo.

Adelaide

Ella sale y yo me doy vuelta en mil, llamando a los responsables de cada parte de la fiesta que le van a dar al Don. Siendo el consejo, al Don le gusta que revise todo y jamás come lo que ellos sirven, él desconfía hasta de su propia sombra...

Donatella

Salgo y voy directo a la dirección que doña Adelaide me mandó, ella ya habló con una tal Fabricia, vamos allá.

Entro en una de las tiendas de trajes más caras de Roma, de Italia y creo que del mundo, ¡Señor! Qué locura esos precios. Me estoy sintiendo como si me fueran a asaltar, esta es de esas tiendas que con solo mirar la vitrina ya se paga...

Busco a Fabricia y viene una mujer de unos 30 años, cabello oscuro, piel clara, ojos verdes, muy bonita y simpática.

—¡Hola! Debes ser Donatella —dijo Fabricia.

—Hola, sí, yo misma, y tú debes ser Fabricia —dijo Donatella.

Se saludaron.

—¿Entonces estás trabajando con Adelaide y el señor Leonardo? —preguntó Fabricia.

—Sí, estoy —dijo Donatella.

—Impresionante, creo que el señor Leonardo es guapísimo, pero me asusta, es serio y prácticamente no habla. En cambio el señor Ítalo y el señor Aurélio, además de guapos son bastante simpáticos —dijo Fabricia.

Donatella

¿Cómo iba a decir que no conozco a mi jefe y trabajo para él hace 9 meses? Iba a ser muy raro, entonces puse cara de circunstancias y cambié de tema rapidito.

—Me está gustando trabajar ahí, por el momento no tengo nada de qué quejarme —dijo Donatella.

—Entre nosotras, el señor Leonardo es bastante guapo, uf... con seguridad tiene muchas candidatas a esposa, lástima que él no tiene mucho interés... Pero como tú trabajas con él, podrías echarme una manito, estoy loca por salir con él —dijo Fabricia.

Donatella

¡Ay, Dios mío! Qué lanzada, yo en...

—Discúlpame, pero quien tiene más contacto con él es Adelaide y además, como tú misma dijiste, él es de pocas palabras y no tengo permiso para hablar de esas cosas en la empresa, creo que tal como es, me arrojaría por la ventana —dijo Donatella.

—¡Wow! ¿En serio? —preguntó Fabricia.

—Sí, de buenito no tiene nadita —dijo Donatella.

Conversaron un poco más y Donatella se fue.

Donatella

Ángel, no quiero ir al inferno por hablar cosas que ni sé, pero ¿cómo iba a decirle a la chica que ni conozco al tal Leonardo...? Ángel, ayúdame, porque ahora voy a conocer su guarida. De la manera en que me asustan, ya estoy creyendo que es medio sobrenatural. Por lo menos dicen que es guapo, vamos a ver, porque hay gente con un gusto bastante estropeado...*

Cuando llego a la dirección que doña Adelaide me pasó, hay una caseta de vigilancia, debe ser un condominio, imagínense, un CEO importante como él, multimillonario y dueño de muchas cosas...

Cuando bajo el vidrio, hay dos hombres enormes y con cara de malos, me saludan y uno de ellos mira el celular, sonríe y dice

—Buenas tardes, Adelaide me mandó su foto, ¿es Donatella?

—Buenas tardes, sí —dijo Donatella, sonriendo.

—Puede entrar —dijo el guardia.

—Gracias —dijo Donatella.

Donatella

Entro y hay más hombres, serios, todos de negro, yo en...

¿Y dónde están las casas? Voy avanzando y veo de lejos una mansión enorme, ¡caramba, es solo del malvadón!

Guau, mi jefe temperamental es medio paranoico por la cantidad de guardias y muy rico, ¡por el tamaño de la mansión donde vive!

Ni sé por dónde se entra, ya me perdí solo de mirar.

Veo a una señora esperándome y sonriendo, debe ser Renata.

La mansión sería como la imagen de IA

—¡Hola! Qué placer conocerla, soy Renata, me gusta mucho cómo me atiende y hace las cosas —dijo Renata, sonriendo.

—¡Hola! El placer es mío, soy Donatella —dijo Donatella, sonriendo.

—Qué sonrisa linda, ¿ya conoces a Leo? —preguntó Renata.

—¿Leo? —dijo Donatella.

—Sí, Leonardo —dijo Renata.

—Ah, discúlpeme, no había entendido. No, todavía no conozco personalmente al señor Leonardo, pero ya me asustaron bastante —dijo Donatella, sonriendo.

—Hablan demasiado, él es un buen muchacho, te va a caer bien cuando lo conozcas. Sufrió demasiado en esta vida, por eso es así de cerrado —dijo Renata.

—Traje el traje del señor Leonardo, ya me voy, solo a admirar un poquito más, ¡amé el jardín, Dios mío, amé todo! Aunque usted debe perderse en este palacio —dijo Donatella.

Renata terminó riéndose.

—Casi, pero ya lo conozco bien, ya no corro ese riesgo. Entra, ven a tomar un café conmigo —dijo Renata.

—Me encantaría, pero no puedo, estoy en servicio y creo que al señor Leonardo no le gustaría —dijo Donatella.

—Hum, entra ven, él no tiene que opinar, soy yo quien te está invitando y a mí no me dice nada, sabe cómo soy y que me debe respeto —dijo Renata, llevándose a Donatella consigo.

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