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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:256.5k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4.

El día del alta llegó.

Cynthia firmó los papeles, con una sola cosa en mente, escapar del infierno, Ángel que se había convertido en su fiel guardián durante los últimos días la acompañó hasta la entrada y le dio una tarjeta blanca.

—Mi número privado. Guárdelo donde él no pueda encontrarlo. Cuando esté lista, llame.

Cynthia la escondió en el fondo de su sostén y asintió.

El Mercedes negro esperaba afuera. Alberto abrió la puerta con una sonrisa.

—Lista para volver a casa, amor.

Ella suspiro mirando la entrada, luego subió, pero Alberto noto ese pequeño gesto y su mirada se oscureció, aunque no dijo nada, solo miro a Cinthia en el asiento del copiloto con la mirada perdida.

---

Lucía estaba en la entrada de la mansión. Corrió hacia Cynthia apenas el auto se detuvo.

—Gracias a Dios que estás bien.

Alberto bajó del auto. Su sonrisa se endureció.

—Lucía. Qué sorpresa.

—Tenía que venir. Casi matas a mi amiga, pedazo de mierda.

—Cuidado, hermanita no estoy de humor.

—¿O qué? ¿Me vas a pegar a mí también? —Lucía escupió las palabras—. Adelante. Pero esta vez voy a la policía y te juro que te pudres en la cárcel.

—No me provoques.

—¿Provocarte? —Lucía gritó—. ¡Le reventaste el vientre a golpes! ¡Mataste a tu propio hijo! ¡Y todavía tienes el descaro de fingir que eres el esposo preocupado!

Alberto la agarró del brazo. Fuerte.

—Cierra la puta boca.

La bofetada la hizo retroceder dos pasos, pero se recuperó y se lanzó contra él, arañándole la cara.

—¡Cobarde! ¡Maldito cobarde!

Alberto la empujó y Lucía cayó al suelo.

—¡Alberto, para! —gritó Cynthia.

Él se giró, la cara roja, arañazos sangrando. Respiraba como toro.

—Lárgate, Lucía. Ahora. Antes de que te mate.

Lucía se levantó, temblando de rabia con la mejilla roja y los codos raspados.

—Esto no se queda así.

—Vete —suplicó Cynthia—. Por favor.

Lucía la miró con lágrimas, escupió a los pies de Alberto y se fue.

Alberto se limpió la sangre de la cara. Respiró profundo. Y entonces sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Mira lo que me hizo hacer. Mira lo que provocó.

La agarró de los hombros.

—Amor, perdóname. No quería... es que me sacó de mis casillas.

Cinthia no dijo nada, solo entro a la mansión sin mirarlo, aun no entraba y los problemas ya habían empezado, subió a la habitación y esperó el golpe. Pero Alberto se arrodilló frente a ella y lloró en su regazo como un niño.

—He sido un monstruo contigo. Pero voy a cambiar. Te lo juro por nuestra hija, por el hijo que perdimos, amor solo dame una oportunidad.

---

Y durante las siguientes semanas, contra todo pronóstico el mostro se puso una nueva más cara.

La primera semana no la dejó salir de la cama, sorprendiendo a todo el personal de la mansión. Incluso Amelia lo miraba con desconfianza al verlo preparar el desayuno de su esposa con esmero, subiendo la bandeja él mismo, sentándose a su lado mientras ella comía. La segunda semana vinieron los detalles y las salidas. Alberto estaba decidido a reconquistarla. Flores cada mañana. Paseos por el jardín tomados de la mano. Cenas fuera en restaurantes caros donde la trataba como si fuera de cristal. Cada noche caminaban con Valentina, los tres como una familia, una que Cynthia ni en sus sueños más locos espero tener, él la concia muy bien y esos días la lleno de una calidez que no había sentido nunca, ni siquiera el primer año de casados.

Ella comenzó a dudar de sus planes. Tal vez esta vez era diferente. Tal vez perder al bebé realmente lo había cambiado, esa mañana después de tanto pensarlo saco la tarjeta que tanto había escondido y aprovechando que Alberto no estaba llamo a Ángel.

—¿Cómo estás? Contesto el al segundo timbre.

—Bien. Alberto ha cambiado.

Silencio, al otro lado.

—Cynthia...

—No ha gritado. No ha golpeado. Es diferente. Tal vez no necesite irme.

—Los hombres como Alberto Castro no cambian. Es parte del ciclo. Violencia, arrepentimiento, luna de miel. Y luego vuelve la violencia. Siempre vuelve.

—Usted no lo conoce como yo.

—Conozco a hombres como él. Vi a mi hermana caer en la misma trampa. Y terminó ahorcada.

Cynthia cerró los ojos.

—¿Y si me equivoco? ¿Y si realmente cambió y destruyo mi familia por nada?

—¿Y si no cambió y la próxima vez la mata?

—No quiero involucrar a más gente. Ya vio lo que le hizo a Lucía.

—Por eso tienes que irte. Antes de que sea tarde.

—Déjeme pensarlo.

Colgó antes de que el pudiera decir algo más.

Esa noche, Alberto llegó con un ramo enorme de rosas y la abrazó como si fuera lo más valioso del mundo.

Y Cynthia pensó: "Tal vez Ángel está equivocado."

Pero no todo dura para siempre. Ese fin de semana, la luna de miel terminó.

---

Catalina organizó una fiesta de cumpleaños en la mansión de Alberto. Doscientos invitados. Champagne francés y pianista en vivo.

Alberto eligió el vestido de Cynthia. Negro, con escote pronunciado.

—Vas a ser la envidia de todas. —Dijo y la besó en la frente—. Mi esposa hermosa.

La fiesta estaba llena, todos elogiaban a la homenajeada, Valeria Ochoa entro al jardín con un vestido rojo y una mirada arrogante, caminó directamente hacia Alberto, ignorando a Cynthia por completo.

—Alberto Castro. Cuánto tiempo, cariño.

Alberto sonrió soltando el brazo de su esposa al instante.

—Valeria. Qué sorpresa tan agradable.

—Tu madre me invitó. Ya sabes cómo es Catalina, siempre tan atenta conmigo.

Puso su mano en el brazo de Alberto. Posesiva. Íntima.

—Ella es mi esposa. Cynthia.

Valeria finalmente la miró. De arriba abajo. Con desprecio.

—Ah. La esposa. He oído mucho de ti.

Extendió la mano. Cynthia la estrechó. Valeria apretó más de lo necesario.

—Alberto y yo fuimos muy cercanos en la universidad. Tantas historias. —Sonrió a Alberto—. Deberíamos ponernos al día. ¿Vamos a la terraza?

—Claro. Cynthia, espérame aquí.

Y se fueron. Alberto con Valeria colgada de su brazo. Riéndose. Inclinando las cabezas con esa intimidad obscena. Catalina apareció al lado de Cynthia con una sonrisa maliciosa.

—No pongas esa cara amargada. Alberto solo está siendo educado con una vieja amiga.

—Está coqueteando con ella. Enfrente de todos.

—¿Y qué? Los hombres necesitan atención femenina. —Bebió—. Deberías estar agradecida de que todavía te mire. Después de todo, ya no le sirves para lo que realmente importa.

—¿Perdón?

Catalina la miró con asco—Si te hubieras cuidado, si no fueras tan torpe, mi nieto estaría vivo. Siempre supe que no eras suficiente para mi hijo. Una campesina jugando a ser señora.

Las palabras fueron veneno directo en la herida.

—Voy al baño.

—Sí, vete. Nadie te quiere aquí de todas formas.

Cynthia caminó hacia la cocina. Necesitaba aire. Se quito los tacones y se sentó en la barra mientras se hacía un café, estaba cansada de sonreír sin ganas, deseando que la maldita fiesta terminara.

Pero Valeria entro a la cocina de pronto acabando con su momento de paz.

—Veo que está en tu lugar.

—Que hace aquí señorita, la fiesta es afuera.

—Tú y yo necesitamos aclarar algo. —Se acercó—. Alberto y yo somos amantes.

El piso se movió bajo los pies de Cynthia.

—Miente.

—¿Miento? Pregúntale del hotel Miramar. De los jueves. De la suite 304 que tiene reservada bajo mi nombre. —Valeria sonrió.

—Basta.

—¿Sabes qué es lo más gracioso? Que piensas que piensas que te ama. Pero solo eres la sirvienta que calienta su cama cuando yo no estoy disponible. La incubadora que falló.

Levantó la mano para abofetearla.

Pero alguien la detuvo.

Una mano fuerte sujetó su muñeca. Ángel apareció de la nada.

Valeria se giró, furiosa.

—¿Quién diablos es usted?

—Alguien a quien no le gustan las zorras con disfraz de dama de sociedad.

La soltó con asco. Valeria lo fulminó y salió gritando.

—¡ALBERTO!

Ángel miró a Cynthia cullas las lágrimas caían sin control.

—Tenía razón. No cambió. Nunca cambió. Solo estaba actuando.

—Lo siento.

—Fui una idiota. Casi me quedo. Casi...

La puerta se abrió de golpe. Alberto entró furioso. Detrás venía Valeria, triunfante. Y Catalina, escandalizada.

—¡Tú! —Alberto señaló a Ángel—. ¿Qué mierda haces en mi casa?

—Protegiendo a tu esposa de su amante, que intentó golpearla.

—¡Mentiras! —gritó Valeria—. Ese hombre me agredió.

Alberto se plantó frente a Ángel.

—Te lo advertí. No te metas con mi familia.

—Y yo le advertí. No voy a permitir que lastimen a Cynthia.

Alberto lo empujó. Ángel no se movió.

Los invitados se aglomeraban. Cámaras grabando. Murmullos.

Alberto miró a Ángel. Luego a Cynthia. Algo hizo clic en su cabeza.

Sonrió. Frío.

—Ya entiendo. Por eso tanto interés. —Se acercó más—. Dime, doctor Velasco. ¿Acaso te gusta mi esposa?

El silencio fue absoluto. Todos esperaban.

Ángel no apartó la mirada.

—Lo que me gusta es la justicia. Y usted no sabe lo que eso significa.

Alberto apretó los puños. La máscara del esposo perfecto se hizo pedazos.

—Lárgate de mi casa antes de que te mate.

Ángel miró a Cynthia una última vez. Sus ojos dijeron todo: "Pronto."

Se fue.

Alberto se giró hacia Cynthia. El monstruo había vuelto.

—Tú y yo vamos a tener una conversación muy larga.

Cynthia lo miró directo a los ojos.

Porque ahora sabía la verdad. Ángel tenía razón. Alberto nunca cambió y el mostro estaba de vuelta y más furioso que nunca.

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Doris Torre
una novela con una muy buena narrativa, un género bien fuerte difícil de lograr y que se haga con respeto
Doris Torre
yo creo que Alberto es el que va a morir
Antonia Garcia
No tengo palabras me a encantado es una historia que pasa en la vida real y es muy doloroso aunque esto es una historia pero muchas gracias por compartir 😃
Antonia Garcia
Muy bonita historia y muy dura es para no parar de llorar gracias autora
Lupita Carmen
para mi el mismo que iso matar a la hermana
Gloria Galvan
Pero el es medico está para salvar vidas no para matar , porque es lo que hizo al mandar a ésa mujer infectada😭😭
Gloria Galvan
Una venganza muy cruel, no estoy de acuerdo, el médico resultó peor que Alberto Castro😭 y espero que lo pague
Gloria Galvan
Y que va a pasar cuando el monstruo se de cuenta que no son sus hijos que son del doctor😭😭😭
Gloria Galvan
Hay no que no les pase nada malo a ninguno de los dos 😭
Sofia Pradenas
ése hombrecito es un,mounstro y toda su familia la única que es buena es Lucia
yelitza campos
Bueno la vieja Catalina debió advertir fue a Alberto, y ahora veamos si puede con la culpa, y Valeria... bueno, el que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos!!!
yelitza campos
Creo que de alguna manera Alberto se entera y sale corriendo a evitar el desastre y termina pagando él, junto a Valeria..
yelitza campos
,Y ahora que vas a hacer Cynthia, lo hecho hecho está, lo bueno de todo esto es que el monstruo parece que está cambiando, pero eso no lo excusa de todo el horror que viviste, no confío en ese tipo.. Y lo peor, Catalina y Valeria conspirando para sacarte del medio, creo que por ahí va a desenrrollarse la trama, esperaré y veremos...
yelitza campos
Las inseminaciones la mayoría de las veces resultan en partos múltiples! ay! papá👴....
yelitza campos
Hasta cuándo con ésta mujercita vale.. Lo mejor será que estire la pata, y muerto el perro se acaba la rabia 😡😡
yelitza campos
Creo que el doctor va a ser el donante!! jajaja😂😂😂
yelitza campos
Creo que Lucía puede hacer algo, no se!
yelitza campos
Ese desgraciado psicópata, ahora tiene una obsesión enferma por Cynthia, otra vez el infierno, ella va a terminar matándolo.. 😡😡
yelitza campos
No vale! que cruel destino, las mujeres golpeadas y sometidas a tantos vejámenes nunca denuncian por terror y terminan muertas, ojalá que Cynthia tenga valor por su hija y le ponga una caución 😡
yelitza campos
Quien la manda a estúpida! tanto dolor y golpes que aguantó, que al parecer le afectaron el cerebro.. que rabia..
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