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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIV El arrepentimiento

Punto de vista de Melissa

Salí de la tienda temblando de rabia, con las manos apretadas en puños y las lágrimas de impotencia quemándome los ojos. ¿Cómo pudimos ser tan estúpidas mi madre y yo al solapar a una alimaña como Camila y ayudarla a meterse en la vida de mi hermano?

Ahora me arrepentía con el alma de haber tratado mal a Elena. Ella, a pesar de nuestros desprecios y crueldades, jamás nos devolvió un mal gesto.

Siempre nos trató con paciencia, nunca le exigió lujos ni dinero a Alberto y, para mi vergüenza, nos defendió incluso cuando no lo merecíamos.

Aún recordaba el día en que rompí el jarrón de porcelana de la abuela, una reliquia valiosísima para mi hermano. Sabía que cuando Alberto se diera cuenta de lo ocurrido me daría una golpiza brutal. Pero Elena, al verme aterrorizada, asumió toda la culpa. Fue ella quien recibió cada insulto, cada golpe y las humillaciones desmedidas que mi madre le dedicó esa tarde para proteger mi espalda. Y yo, en mi cobardía, me quedé callada.

Caminé con el corazón oprimido hasta el pequeño departamento que alquilábamos en un barrio periférico, donde a duras penas el sueldo me alcanzaba para cubrir el arriendo y las medicinas.

Al entrar, encontré a mi madre recostada en el sofá. Estaba enferma, demacrada y consumida por la culpa. De la mujer arrogante y pretenciosa que solía ser en el pasado ya no quedaba ni la sombra.

—Llegas más temprano que de costumbre, hija —dijo mi madre, mirándome con una voz apagada que era apenas un hilo de aire.

—Me sentí un poco mal y la gerenta me pidió que viniera a descansar —mentí para no abrumarla con el despido.

—Me parte el alma verte trabajando de sol a sol para mantenernos, Melissa...

—suspiró mi madre, con los ojos anegados en lágrimas—. Si tan solo no hubiéramos sido tan ciegas y malagradecidas con Elena... nuestro destino sería tan distinto.

—Ya no vale la pena seguir mortificándonos por el pasado, mamá —respondí, tragándome el nudo de la garganta—. Descansa mientras voy a la cocina a prepararte algo de cenar.

Entré a la pequeña cocina intentando contener el llanto. No tenía la menor idea de cómo íbamos a sobrevivir ahora que me había quedado sin empleo y con las cuentas acumulándose en la mesa. Estaba absorta en mi desesperación cuando la pantalla de mi teléfono se iluminó con una notificación.

"Hola, Meli. Mañana hay un evento privado enorme y la agencia necesita meseras con urgencia. ¿Te animas?"

El mensaje era de Fabián, un chico que trabajaba en el servicio de catering de eventos ejecutivos y a quien había conocido semanas atrás.

"¡Sí, claro! Me viene de maravilla un dinero extra", le respondí de inmediato.

"Buenísimo. Te espero mañana a las cinco de la tarde. Es en la gran gala del Grupo Durán. Ya te paso la dirección del salón principal".

Al leer el nombre del evento, una chispa de alivio me cruzó el pecho. La paga por esa clase de galas ejecutivas solía ser alta y nos permitiría aguantar un par de semanas más mientras buscaba un empleo estable.

Con una actitud renovada, preparé la cena, serví los platos y me senté junto a mi madre, intentando amortiguar un poco el vacío y el abandono de Alberto, el hijo que nos había dado la espalda por alimentar el ego de una arpía.

Punto de vista de Elena

Había sido una tarde maravillosa. Ir al parque con mis hijos y con Christopher se sintió tan distinto, tan pleno... Por unos instantes fuimos una familia, una de verdad, lejos de las sombras y el miedo.

Regresamos a la mansión al anochecer. Después de acompañar a los niños a su habitación y asegurarme de que quedaran profundamente dormidos, salí al jardín en busca de un poco de aire fresco. Allí encontré a mi madre, sentada en una banca de hierro forjado bajo la luz tenue de los faroles.

—¿Qué haces aquí afuera tan sola, mamá? —pregunté con preocupación, acercándome a ella.

María se giró hacia mí y me miró con esos ojos sabios que siempre han tenido la capacidad de escudriñar hasta el rincón más escondido de mi alma.

—Todo este tiempo me he mantenido en silencio porque no quería abrumarte, hija —empezó mi madre, dando dos palmaditas suaves al espacio vacío a su lado para que me sentara—. Pero no soy tonta, Elena. Sé perfectamente que algo muy grave está pasando y creo que merezco saber la verdad.

Sabía que este momento llegaría tarde o temprano y me había preparado mentalmente para responderle sin causarle un infarto.

—Tienes razón, mamá. Ya no puedo ni debo seguir ocultándote las cosas —comencé, tomando sus manos entre las mías—. Estamos en esta casa porque nuestras vidas corrían peligro. Cuando vivía en el extranjero, trabajé en un caso legal donde ayudé a desmantelar una red de corrupción muy peligrosa. El líder de esa organización descubrió que había regresado a la ciudad y... bueno, comenzó a cazarme.

—¿Por qué hasta ahora me lo cuentas? —preguntó impaciente.

—Estabas con lo de la enfermedad de mi papá y no quería angustiarte más —respondí con sinceridad.

—¿Y quién es Christopher en todo esto? —preguntó mi madre con una calma asombrosa, mucho mayor de la que jamás imaginé.

—Él fue quien me salvó la vida durante un atentado en un restaurante —expliqué en un susurro—. Y es quien está usando toda su seguridad para protegernos a ti, a mi papá, a mis hijos y a mí.

—Él es mucho más que tu protector, Elena —dijo mi madre, mirándome con ternura profunda—. Debes darte la oportunidad de volver a sentir, hija. Abre los ojos y date cuenta de que es un hombre excepcional, alguien que no solo te respeta, sino que quiere y cuida a tus hijos como si fueran suyos.

María se puso de pie despacio y me besó la frente, dejándome a solas en la quietud del jardín. Siempre pensé que cuando este día llegara habría reproches, pánico o reclamos; sin embargo, solo recibí de su parte un abrazo del alma y un consejo lleno de amor.

—¿Ya se durmieron los pequeños? —la voz profunda de Christopher interrumpió mis pensamientos, trayendo una calma inmediata a mi cabeza.

—Sí, se quedaron dormidos hace media hora. Llegaron rendidos del parque —respondí con una leve sonrisa—. Gracias por todo, Christopher. De verdad... eres el héroe que nos salvó la vida.

Christopher caminó hacia la banca y se sentó a mi lado. Extendió las manos y tomó las mías con una delicadeza extrema, como si tuviera miedo de romperme.

—Quien salvó mi vida y rescató mi alma fuiste tú, Elena —dijo, mirándome con una intensidad que me hizo acelerar el pulso—. Espero que algún día puedas confiar plenamente en mí y me des la hermosa oportunidad de entrar a tu corazón.

Nos quedamos en silencio unos segundos, sosteniéndonos la mirada en medio de la penumbra de la noche.

—¿En qué nos quedamos esta tarde? —susurré, acortando la distancia entre nuestros rostros.

Sin pedir permiso, inicié un beso que él rodeó con sus brazos y profundizó al instante. No fue un beso desesperado ni apresurado; fue una promesa silenciosa de que estaría a mi lado para protegerme, pasara lo que pasara.

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Jesus Castro Montero
Ahora Ekena tiene sus dos gemelos y su niña que felicidad ⁸
Jesus Castro Montero
Elena te topaste con un gran hombre qye es Christopher y el te ayudo a sanar tus herodas
Jesus Castro Montero
Eres una rata Camila por que no llamas a tu papá para que te ayude y te sal e de tu miserable vida
Jesus Castro Montero
Camila la vida de cobro todo lo que le hiciste y todavía falta más
Jesus Castro Montero
Alberto tu te lo buscaste Elena no tiene culpa de nada ahora que harán su madre y hermana
Jesus Castro Montero
Elena ya fue Christopher a salvarte a ti y a tu bebé hojala ese Fernández se muera de una vez
Jesus Castro Montero
Elena igual cuidate de Fernández ese hombre es muy peligroso
Jesus Castro Montero
Alberto eres un estúpido ya perdiste todo deja en paz a Elena ahora ella es feliz con Duran
Jesus Castro Montero
Elena yo creo que estas embarazada déjate cuidar por Christopher un bebé de los dos es fantástico los gemelos van a estar súper felices por que van hacer los hermanos mayores de ese bebé hojala sea una niña
Jesus Castro Montero
Elena de verdad eres una mujer increíble vas ayudar a las personas que más daño te an echo pero tu no les guardas rencor escritora tu novela nos enseña mucho que no hay que guardar rencor en nuestros corazones
Jesus Castro Montero
Elena tienes un corazón de oro apesar que Alberto te hizo mucho daño no le deseas la muerte excelente novela ye felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias. Da gusto leer tus comentarios 🫂
total 1 replies
Jesus Castro Montero
Fernández eres un ingenuo crees que Elens es una mujer que no se va a dejar pisotear ya no ya bastante la humillaron en el pasado así que atente a las consecuencias
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena que el podrido de Alberto se muera en el intento de destruirte el es el va terminar en el fango del barro podrido buena novela gracias escitora
Jesus Castro Montero
Elena tienes que tener cuidado por que el baboso de Alberto te quiere hacer daño gusto con Fernández así que prepárate para que los destruyas a esos dos
Jesus Castro Montero
Por fin Elena encontró la felicidad al lado de Christopher ella y sus gemelos tendrán paz
Jesus Castro Montero
Que lindo Elena pusiste a esos dos en su lugar se les acabó la farsa
Jesus Castro Montero
Elena eres una gran mujer por eso Dios te a premiado conocer a un gran hombre como Durán le has perdonado a Melissa todas sus fechorias eso es tener un alma buena
Jesus Castro Montero
Bien Elena que bueno que le contaste a Durán tu pasado así el puede defenderte a ti y tus hijos
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena esis dis que queden como dos tristes payasos esos son Akberto y Camila jajaja
Jesus Castro Montero
Alberto eres un mal hijo eres un desgraciado ye has olvidado de tu madre aunque ella se merece lo que le está pasando pero igual es tu madre Alberto 👏😂☺️🤭😭🤣🥰
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