💕 Descripción
Esta historia comienza con dos jóvenes que jamás imaginaron que llegarían a cambiar sus vidas. Ella es una chica de buen corazón, alegre y soñadora, pero sus compañeros constantemente se burlan de ella por su cuerpo y la hacen sentir insegura. Cada comentario termina afectando su autoestima, hasta que aparece él, un joven que comienza a enamorarse sinceramente de ella. Para él, su apariencia no define su valor. Siempre busca recordarle lo bonita, especial y valiosa que es, animándola a creer más en sí misma. Poco a poco, ella descubrirá que merece ser querida, respetada y feliz, mientras ambos construyen una hermosa historia de amor.
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Capítulo 24: Nuestro primer día en la universidad
Había pasado un mes desde aquella cena en la que Damián me había pedido matrimonio. También había pasado el tiempo volando desde que conocí a sus padres. Y ahora, por fin, había llegado un día que esperaba con muchísima ilusión: nuestro primer día en la universidad.
Esa mañana me levanté temprano, más nerviosa de lo que quería admitir. Me bañé, desayuné y después comencé a arreglarme.
—Ay, Dios mío, hoy sí empieza lo bueno —dije mientras revisaba que llevara todos mis documentos.
Mi tía estaba en la sala.
—¿Nerviosa, mi patico?
—Un poquito, tía.
—No te preocupés. Vas a hacerlo muy bien.
—Eso espero.
—Vos vas a estudiar algo que te gusta. Disfrutalo.
Sonreí.
—Gracias, tía.
Cuando terminé de arreglarme, escuché un carro afuera.
Mi celular vibró inmediatamente.
Damián: Gordita, ya estoy afuera.
Bajé rápidamente.
—¡Buenos días, amor!
—Buenos días, futura abogada —respondió Damián con una sonrisa.
—¿Listo para tu primer día?
—Listísimo, pues. Aunque estoy un poquito nervioso.
—¿Usted nervioso?
—Claro. Uno no nace aprendido.
Me reí.
—Bueno, vámonos.
Subimos al carro y comenzamos nuestro camino hacia la universidad.
Durante el trayecto hablamos sobre nuestras materias.
—Yo hoy tengo Introducción al Derecho —le conté—. También tengo Historia del Derecho y una materia de Comunicación.
—Ah, pues. Suena interesante.
—Sí. Estoy emocionada por empezar.
—Yo tengo Introducción a la Ingeniería, Matemáticas y Física.
—Eso sí suena difícil.
—No me asustés antes de comenzar, pues.
Solté una carcajada.
—No, amor. Usted puede.
Finalmente llegamos a la universidad.
Había muchísimos estudiantes caminando por los pasillos. Algunos parecían tan nerviosos como nosotros y otros ya estaban buscando sus salones.
—Bueno —dijo Damián—, aquí empieza nuestra nueva aventura.
—Sí.
Nos despedimos y cada uno se dirigió hacia su respectiva facultad.
Entré al salón de Derecho y me senté cerca de una compañera.
La profesora llegó unos minutos después y comenzó a explicarnos cómo funcionaría el semestre.
La primera clase fue Introducción al Derecho.
Nos explicó conceptos básicos sobre las normas, las leyes y la importancia del Derecho dentro de la sociedad.
Yo tomaba apuntes muy concentrada.
Después tuvimos Historia del Derecho, donde aprendimos sobre los antecedentes de los sistemas jurídicos y cómo habían evolucionado a lo largo del tiempo.
La tercera materia fue Comunicación Académica.
Allí nos explicaron que tendríamos que aprender a redactar correctamente trabajos universitarios, argumentar nuestras ideas y utilizar fuentes de manera adecuada.
Cuando terminó la clase, salí al descanso.
Saqué mi celular y le escribí a Damián.
Valentina: ¿Cómo te está yendo, ingeniero?
No tardó mucho en responder.
Damián: Bien, pues. Ya sobreviví a Matemáticas.
Me reí.
Valentina: ¿Y Física?
Damián: Todavía no me ha derrotado.
Después del descanso volvimos a clases.
El resto de la jornada pasó entre profesores nuevos, compañeros, apuntes y mucha información.
Al terminar, salí de la universidad y encontré a Damián esperándome.
—¿Cómo te fue? —preguntó.
—¡Muy bien! Estoy cansadísima, pero feliz.
—A mí también me fue bien. Matemáticas estuvo pesada, pues.
—Te dije que no te asustaras.
—No me asusté. Solo estoy respetando la materia.
Me reí.
—¿Y Física?
—Bien también. El profesor nos explicó lo que vamos a ver durante el semestre.
Caminamos juntos hacia el carro.
—Creo que nos esperan unos meses fuertes —dije.
—Sí, pero vamos a poder.
—Eso espero.
—Claro que sí. Vos con Derecho y yo con Ingeniería Civil.
—Y apoyándonos.
—Siempre.
Antes de subir al carro, miramos por un momento el edificio de la universidad.
Habíamos pasado años estudiando para llegar hasta ahí y ahora finalmente comenzábamos una nueva etapa.
Yo quería convertirme en abogada.
Damián quería convertirse en ingeniero civil.
Y aunque nuestras carreras eran diferentes, ambos teníamos algo en común: queríamos salir adelante.
—Primer día superado —dijo Damián.
—Primer día superado.
—¿Vamos por algo de comer? Me dio hambre, pues.
—¡Ay, sí! A mí también.
Nos subimos al carro entre risas.
El primer día había terminado.
Había sido cansado, emocionante y lleno de cosas nuevas.
Pero, sobre todo, había sido el comienzo de una etapa que los dos recordaríamos durante muchos años.