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LA VENGANZA ES UN ARTE

LA VENGANZA ES UN ARTE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:10.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Una joven heredera de un imperio financiero y de la mafia, que ocultó su verdadera identidad por amor, sufre la pérdida de su bebé y el desprecio absoluto de su esposo y su suegra tras un atentado cruel. Renacida de las cenizas, regresa para ejecutar una venganza implacable, mientras se ve atrapada en un matrimonio concertado con un titán de los negocios tan arrogante y dominante como ella, uniendo dos mundos donde el poder se paga con sangre y orgullo.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL PRECIO DEL ORGULLO

​El baño de vapor de la suite principal aún exhalaba una ligera bruma cuando Verónica se encontraba frente al tocador de mármol blanco, concentrada en el ritual nocturno de hidratar su piel. Llevaba puesta una delicada bata de seda marfil que se ajustaba con suavidad a sus curvas, mientras aplicaba con movimientos lentos y pausados una crema corporal de sándalo y almizcle. El reflejo en el espejo mostraba la serenidad de su rostro, un contraste absoluto con la tormenta de ambición y venganza que había dominado su día.

​La puerta de comunicación que conectaba con la otra habitación se abrió con un sonido casi imperceptible. Isaías entró con pasos lentos y felinos. Venía recién salido de la ducha; su cabello negro aún conservaba gotas de agua que escurrían por su frente y marcaban el camino sobre su torso ancho, completamente esculpido y desnudo, cubierto únicamente por la parte baja de un pantalón de pijama oscuro que colgaba con peligrosa elegancia de sus caderas.

​Se detuvo a pocos pasos de ella. El reflejo del espejo capturó su mirada: unos ojos oscuros, fijos en la piel satinada de Verónica con una intensidad abrasadora que quemaba a través del aire.

​Sin mediar palabra, Isaías acortó la distancia con la precisión de un depredador que acorrala a su presa. Sus manos grandes y firmes se posaron sobre los hombros descubiertos de Verónica, deteniendo sus movimientos. Inclinó ligeramente el rostro y depositó un beso lento, húmedo y deliberado en la curva de su cuello, justo donde el pulso latía con fuerza contenida.

​—Te deseo —susurró Isaías con su voz barítona y ronca, un eco grave que reverberó directamente contra la piel de ella.

​Verónica detuvo la aplicación de la crema. Giró levemente la cabeza, ladeando una sonrisa felina y desafiante mientras lo miraba a través del espejo, sin perder un ápice de su control.

​—Si tanto lo deseas, San Román... ¿por qué no lo agarras de una vez en lugar de andar con tantos rodeos? —le retó ella con una mezcla de provocación y desdén calculada.

​Los ojos de Isaías se volvieron completamente oscuros, una negrura de obsidiana donde toda la paciencia y el autocontrol se desvanecieron en un segundo.

​Sin darle tiempo de reaccionar las manos de Isaías la rodearon con fuerza, levantándola de la banqueta del tocador como si no pesara nada. Verónica exhaló un suspiro de sorpresa que se extinguió en el aire cuando sus labios chocaron contra los de él en un beso salvaje, hambriento, desprovisto de cualquier protocolo. La cargó en vilo y la condujo a zancadas cortas hasta el centro de la cama king size, arrojándola suavemente sobre las sábanas de lino oscuro.

​Isaías se cernió sobre ella con la fuerza de un huracán. Con un movimiento rápido y preciso de sus manos, rasgó la delicada bata de seda marfil que Verónica llevaba puesta, abriéndola de par en par y dejando al descubierto su cuerpo perfecto. Sus labios descendieron con voracidad por el cuello de ella, bajando lentamente por la clavícula hasta el nacimiento de los senos. Los chupó con hambre, alternando mordiscos suaves que encendían la piel y apretándolos con una posesividad abrasadora que exigía una respuesta.

​Verónica lo miraba fijamente desde las alturas de la cama. A pesar del fuego que incendiaba sus venas y de la marea de sensaciones que amenazaba con desbordarla, se mordió el labio inferior con fuerza, negándose rotundamente a emitir un solo gemido. No iba a concederle la victoria de demostrarle lo rápido que su cuerpo respondía a sus estímulos; quería mantener el control mental incluso en el clímax del deseo.

​La lengua de Isaías siguió descendiendo por su abdomen plano, trazando círculos febriles hasta llegar a su intimidad. La devoró con una intensidad voraz, mordisqueando con maestría mientras introducía dos dedos con firmeza, provocando que la espalda de Verónica se arqueara involuntariamente sobre el colchón.

​Al sentirla completamente húmeda, temblorosa y lista para estallar, Isaías se irguió de golpe. Se deshizo del pantalón de pijama de un solo movimiento y se posó entre sus piernas. Sin apartar los ojos oscuros de los de ella, la penetró con una estocada profunda dura y dominante.

​El impacto fue tan intenso que Verónica dejó escapar un gemido ahogado y por primera vez, alzó la cadera buscando más, perdiendo la compostura que tanto había intentado guardar. Sus uñas se clavaron con furia en la espalda ancha de Isaías, surcando la piel con arañazos mientras él sacaba el miembro con fuerza para volver a embestirla con una cadencia salvaje y rítmica. La habitación se llenó del sonido sordo de sus cuerpos chocando de respiraciones rotas y de un deseo desenfrenado que no conocía tregua.

​Las embestidas se volvieron más rápidas, más profundas, arrastrándolos a ambos al borde del abismo hasta que un estremecimiento violento recorrió el cuerpo de Verónica, haciendo que se contrajera a su alrededor mientras alcanzaba un orgasmo estruendoso. Al mismo tiempo, un gruñido gutural escapó de la garganta de Isaías y con una última estocada implacable, llegó al clímax junto a ella, derramándose en su interior en medio de un torbellino de pulsiones contenidas.

​El silencio volvió a la suite, roto únicamente por el sonido pesado de sus respiraciones intentando recuperar el ritmo. Isaías se quedó apoyado sobre sus codos, mirándola fijamente a los ojos con una mezcla de triunfo y satisfacción masculina, mientras apartaba un mechón de cabello mojado de la frente de su esposa.

​—Dime Verónica... —murmuró Isaías con voz ronca, acariciando su mejilla con el dorso de los dedos—. ¿Te gustó?

​Verónica parpadeó lentamente, recuperando la altivez de inmediato. Lo miró de arriba a abajo con una expresión de fingida evaluación crítica y soltó una risita seca.

​—Bueno San Román... para haber empezado con tanta furia de macho alfa, debo admitir que estuvo pasable —respondió ella con una sonrisa picosa y sarcástica, acomodándose las sábanas sobre el pecho—. Aunque he leído contratos corporativos que me han dejado más satisfecho que tus cinco minutos de gloria.

​El rostro de Isaías se transformó de golpe. La mandíbula se le tensó a niveles alarmantes, la vena de su sien comenzó a latir con furia y un destello de indignación absoluta oscureció su mirada ante semejante burla. Sin decir una sola palabra, se puso de pie con brusquedad, tomó una toalla y se metió al baño de la habitación, azotando la puerta de un golpe seco que hizo temblar las paredes.

​Tirada en medio de las sábanas revueltas, Verónica soltó una carcajada cristalina, triunfante y silenciosa, mientras se acomodaba la almohada con una sonrisa de absoluta satisfacción en los labios.

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Patricia
me encanta esta novela, no sé porque no tiene likes, talvez la subió hace poco pero bien entretenida la novela
Patricia
bendito karma estos tres la están pagando duro, pero algo malo han de hacer
Patricia
me encanta imaginar a Isaías estético, pero me da pesar por los empleados maltratados por el ogro
Patricia
hola querida escritora, está novela está muy interesante, me tiene totalmente enganchada
Naibelys Perez: ❤️🥰me alegro mucho que le gusten mis novelas. 👏
total 1 replies
Miriam Piedrabuena
Me gustó
Becky Navarro
esto ya aburrio
Becky Navarro
ya me aburrio parecen niños caprichosos son mafiosos autora ceos se pasan ni un decomiso ni enfrentamientos secuestros el otro chillón del el ex
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