Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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No hay perdón
El teléfono de Connie no dejaba de sonar, mientras ella se encontraba sentada en la banca de un parque, meditando lo que había visto, miró el identificador había cerca de veinte llamadas de Erick y un tanto de sus amigas.
Bloqueó el número de Erick y se llevó a la oreja su teléfono para contestarle a Laura.
— ¿Connie pasó algo? - preguntó preocupada. Erick llamó preguntando si estabas aquí no le dije nada, pero se suponía qué estarías con él.
Un sollozo alertó a Laura inmediatamente activó su localización.
— Voy para allá.
En el trayecto le comunico a Mei igualmente se preocupó. Pero no podía salir del trabajo hasta su horario, le pidió que le ayudara y que le comunicara lo que había sucedido.
Minutos después Connie le contó entre lágrimas y sollozos lo que le habían hecho, Brenda su hermana y Erick su ex.
— No llores cariño, descubriste su verdadero rostro. - espectó con alivio, y de tu hermanita ya sabíamos la joyita que es.
—No sabes los deseos que tengo de huir de esa casa, aunque era de mi madre pero para mí se a convertido en una pesadilla.
— Vente conmigo.
— Si me voy antes de casarme pierdo la herencia de mi madre. - asumió, y sabes que no es el dinero lo que me importa. - expresó suspirando, no les voy a dar el gusto después de lo que hicieron con mí madre.
—Siguen planeando quitármela, - confesó mi padre me insiste constantemente para que firme.
— Son tan capaces de quererte hacer daño, ten cuidado. - le advirtió pues esa gente, no le daba confianza.
LA MANSIÓN SANDERS.
— ¿Y no averiguaste lo que hizo el cabrón?
— No hubo necesidad, veite minutos después salió Erick con una chica y por su aspecto creo que la señorita encontró una escena no apta, y claramente venían discutiendo. - aclaró Cyrus
Se encontraron sus miradas.
Crees que…
— Es lo más seguro.
— Mañana empezaré a buscar la información que quieres. - informó su amigo.
MANSIÓN CALLAHAN
Connie llegó tarde directamente a su dormitorio, se había pasado la tarde con sus amigas, escuchó conversaciones y después unas risas, entre abrió la puerta…estaban hablando sobre ella Brenda le contaba a su madre la escena que había descubierto, las dos se burlaban.
Sin embargo Connie pensaba que clase de madre aplaude esas conversaciones, una ola de náuseas le invadió tuvo que entrar rápidamente al retrete, que al recordar lo que había presenciado las náuseas se le e incrementaron.
— Está bien Brenda siempre te quedas con lo que fue mío, pero es porque yo lo voté. - murmuró para si misma.
Aún así no pudo detener las lágrimas que de nuevo la invadieron.
Laura le mandó un mensaje para decirle que Erick no dejaba de llamar y escribirle. Pero ninguna de sus amigas habló con él.
DEPARTAMENTO DE ERICK
— Te lo dije, Connie no es una chica común. - sabía que tarde o temprano te iba a descubrir.
— ¡Cállate!
— No he podido hablar con ella.
— ¿Y que explicación le darás?
— Qué se te perdió la polla y la encontraste en el €ño de su hermana?
— ¡Cállate idiota! - gritó Erick sintiéndose culpable.
Erick, está vez si la cagaste. - apoyó Matheo, las mujeres pueden perdonar muchas cosas pero las infidelidades nunca. - ¿y con su hermana? - negó acusándolo.
Se llevó las manos a la cabeza como si ya no quisiera escuchar nada.
— ¡La tengo que recuperar! - exclamó en voz baja.
Matheo y Lían se miraron negando por la incoherencia de Erick.
— ¿Y se puede saber cómo lograrás eso? - preguntó Matheo confundido.
— Si no acepta mis disculpas…tendré que obligarla. - ella es solo para mí. - no le permitiré que se aleje. - escupió con una sonrisa dejando salir su verdadera personalidad.
Erick tenía que idear algo para poder someterla y si la hacía suya, sería una manera, se dijo, y no se lo contaría a sus rectos amigos, no quería escuchar sus opiniones.
EMPRESA SANDERS.
Kellen anunció a Cyrus que era tiempo de anunciar su regreso, pero por el momento solo será en sus negocios, un mes le daría de plazo a su sobrino de hacer las cosas bien. Porque después de un mes sino se presentaba en un puesto de trabajo, se la tendría que ver muy difícil.
Los empleados fueron reunidos por el administrador y al único que habían conocido como CEO, aunque el les había dejado claro que solo era temporal, que el verdadero CEO volvería en el tiempo convenido.
Los empleados se sorprendieron, más las mujeres secretarias administrativas, habían creído que sería un viejo de algunos setenta años, pero este era joven y hermoso, no aparentaba más de treinta años.
Fue guiado a su nueva oficina, ya que no quiso desplazar a ninguno de sus sitios asignados desde siempre.
MIENTRAS TANTO
Erick se dedicó a espiar a Connie en los lugares que frecuentaba, así que se la topó a la salida de la biblioteca.
— Connie tenemos que hablar, escúchame por favor. - suplicó alcanzadola antes de llegar a su auto.
Connie se detuvo.
Volvió su rostro con frialdad.
Por un momento cerró los ojos, pero la imagen que presenció ese día, ya la había destrozado.
— Perdóname bebé, solo fue calentura de momento, no fue nada especial. - soltó como si fuera un examen de universalidad que podría corregir.
La sonrisa que mostró la chica, hizo sentir a Erick que no iba hacer fácil convencerla.
Connie se encaminó dos pasos hacia él, quedando a una distancia cercana.
— Gracias por obligarme a irme de tu vida, porque yo no lo hubiera podido hacer sola, me empujaste a cruzar a un lugar al que no pensaba sobrevivir.
— Erick lo nuestro terminó desde ese día.
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