NovelToon NovelToon
La Heredera Regresa

La Heredera Regresa

Status: Terminada
Genre:Romance / Venganza / Reencarnación / Completas
Popularitas:194
Nilai: 5
nombre de autor: Kayanne

Le dieron unos pocos meses de vida. Ese mismo día descubrió que el hombre al que amaba tenía otra mujer… y un hijo.

Livia lo tenía todo: apellido, fortuna, un prometido «perfecto» y una boda en marcha. Lo que no tenía era la verdad. Murió sin ella, convencida de que había desperdiciado su vida entera suplicando amor a quien solo la quería por lo que podía darle.

Pero cuando vuelve a abrir los ojos, el calendario marca una fecha de años atrás. Está viva, está sana… y se acuerda de absolutamente todo.

Esta vez no habrá lágrimas frente a la puerta de una oficina, ni disculpas que aceptar, ni promesas a medias. Livia sabe quién es Marcus, sabe quién es Carolina y sabe exactamente qué va a pasar si no hace nada. Así que hará lo contrario: dejar de dar, dejar de justificar, dejar de callar. Sin gritos. Sin escándalos. Solo con la calma de quien ya lo perdió todo una vez.

Mientras las puertas empiezan a cerrarse una por una para quienes se acostumbraron a vivir de ella, Livia descubre algo que nunca quiso ver: alguien ha estado a su lado desde siempre, sin pedir nada, sin hacer ruido… esperando a que ella aprendiera a mirar.

Una segunda oportunidad. Una venganza que no necesita levantar la voz. Y un amor que no se parece a nada de lo que conoció.

¿Qué haría una heredera que sabe cómo termina la historia?

Elegirse a sí misma.

NovelToon tiene autorización de Kayanne para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 — Me acuerdo de todo

Livia pasó los minutos siguientes sentada en la orilla de la cama, con el celular entre las manos.

Necesitaba estar segura. No podía tomar ninguna decisión basándose solo en la esperanza de que aquello fuera real. Quizá era un sueño. Quizá era un recuerdo distorsionado. Quizá su mente estaba tratando de escapar de lo que había ocurrido.

Pero había una manera de averiguarlo.

Abrió el calendario y revisó la fecha. Después abrió la agenda. Aparecieron compromisos antiguos en la pantalla, y reconoció cada uno. Algunos eran tan insignificantes que no entendía cómo todavía lograba recordarlos. Una cita que había hecho y cancelado. Una cena a la que asistiría esa misma semana. Una reunión familiar. Un evento empresarial. Pequeños detalles de una vida que, la primera vez, le habían parecido banales.

Ahora eran pruebas.

Tomó una hoja de papel y se sentó en el escritorio. Escribió la fecha en la parte de arriba. Debajo empezó a anotar acontecimientos que todavía no habían ocurrido.

No lo escribió todo de una vez. Necesitaba poner a prueba su propia memoria. Eligió algo que sucedería en los días siguientes y lo anotó. Después otro hecho. Y otro. Algunos eran tan específicos que no había forma de confundirlos con una simple predicción.

Se detuvo y se quedó mirando la hoja. Si esos acontecimientos ocurrían exactamente como los recordaba, ya no habría lugar para las dudas.

Esperó.

Los días siguientes pasaron. Y su memoria empezó a confirmarse. Una conversación sucedió exactamente como la recordaba. Una persona apareció a la hora prevista. Se tomó una decisión. Un acontecimiento que nadie más que ella podía haber previsto ocurrió de la manera exacta en que lo había anotado.

Livia cerró los ojos. El corazón se le aceleró.

No era un sueño. De verdad había vuelto.

Y había algo todavía más aterrador: los recuerdos estaban intactos. Todos. Se acordaba de la primera vida. No solo de los acontecimientos importantes. Recordaba los detalles. Los lugares. Las personas. Las conversaciones. Los sentimientos. Las decisiones que tomó. Los errores que cometió. Recordaba lo que había sucedido antes de su caída. Y recordaba todo lo que vino después.

Se echó hacia atrás en la silla. Por unos segundos permaneció en silencio. Su mente parecía cargar dos vidas al mismo tiempo: la que estaba viviendo ahora y la que ya había terminado.

Cerró los ojos. Los recuerdos llegaron como una corriente. El comienzo de la relación con Marcus. El compromiso. Los planes de boda. Los años en que creyó estar construyendo una vida feliz. Las pequeñas situaciones que, en su momento, había pasado por alto. Las mentiras que solo comprendió demasiado tarde. Las pérdidas. Las humillaciones. La enfermedad. El descubrimiento de la verdad. El arrepentimiento. La muerte.

Todo estaba ahí. Nada había desaparecido.

Livia se llevó las manos a la cara. Era aterrador recordar su propia muerte. Y más aterrador todavía recordar todo lo que había sentido antes de ella.

Pero había una diferencia. Ahora no estaba atrapada en esos recuerdos. Podía observarlos desde fuera. Podía aprender de ellos.

Levantó la cabeza, tomó otra hoja y esta vez escribió una sola frase:

Me acuerdo de todo.

Se quedó mirando esas palabras. Después añadió:

Y esta vez sé lo que va a pasar.

La frase cambió algo dentro de ella. Hasta ese momento, había pensado en la segunda oportunidad como una forma de escapar del sufrimiento. Ahora empezaba a entender que era mucho más que eso. Era la posibilidad de tomar otras decisiones. Sabía qué personas debían mantenerse lejos. Sabía qué puertas no debía abrir. Sabía qué promesas no debía aceptar sin cuestionar. Sabía que el futuro no tenía por qué seguir el mismo camino.

Pero también sabía que no podía actuar de manera impulsiva.

Un recuerdo concreto le vino a la mente: Marcus todavía no había cometido los actos que destruirían la vida que ella conocía. El futuro seguía abierto. Eso significaba que no tenía por qué apresurarse a destruirlo todo. Tenía que observar. Tenía que planear. Tenía que construir una vida que no dependiera de él.

Se levantó y caminó hasta la ventana. El sol entraba al cuarto. Era la misma mañana que habría existido en aquel pasado, pero para ella todo se veía distinto.

El mundo no había cambiado. Había cambiado ella.

En la primera vida, Livia solo conocía el presente. Ahora conocía también las consecuencias. Y ese conocimiento tenía un peso enorme. Podía usar sus recuerdos para evitar ciertas pérdidas. Podía proteger sus bienes. Podía evitar a determinadas personas. Podía elegir caminos distintos.

Pero no quería pasar el resto de su vida huyendo del pasado. No quería vivir obsesionada con Marcus y Carolina. No quería permitir que esas personas siguieran ocupando espacio dentro de ella. Quería más. Quería construir una vida que no estuviera definida por lo que ellos habían hecho.

Tocó el vidrio de la ventana.

—No volví para vivir la misma vida.

Su voz sonaba firme.

—Volví para vivir una vida distinta.

Se apartó. Pero había un recuerdo que todavía le dolía más que todos los demás: el hombre que la había amado en silencio. Ese sentimiento seguía vivo en su memoria. Livia recordó todo lo que había comprendido demasiado tarde. Todas las oportunidades que no supo reconocer. Todas las veces en que estuvo cerca de él sin percibir la profundidad de lo que sentía.

Sintió que algo se le apretaba en el pecho. Esta vez no permitiría que se repitiera la ceguera emocional de la primera vida. Pero tampoco tomaría decisiones precipitadas. Si algo había aprendido era que el amor verdadero no debía tratarse como una deuda. Necesitaba conocerlo de nuevo. Esta vez, sin la interferencia de Marcus. Sin las ilusiones del pasado. Sin ignorar lo que sentía.

Volvió al escritorio y guardó las hojas en un cajón. No hacía falta escribirlo todo. Los recuerdos estaban dentro de ella. Todos. Sabía cómo había empezado su primera vida. Sabía cómo había terminado. Y sabía exactamente dónde se había equivocado.

Durante mucho tiempo había creído que su mayor arrepentimiento sería haber amado a Marcus. Ahora entendía que no era solo eso. Su mayor arrepentimiento había sido no haberse querido lo suficiente como para cuestionar lo que recibía.

Cerró el cajón. Respiró hondo. Y sonrió.

No era la sonrisa de una felicidad completa. Todavía había dolor. Todavía había confusión. Todavía había miedo. Pero había algo nuevo.

Esperanza.

Livia había recibido una vida que ya no debería existir, y por primera vez comprendía la dimensión de esa oportunidad. No tenía que borrar la primera vida. Tenía que aprender de ella. Porque todos los recuerdos seguían en su mente. Cada error. Cada pérdida. Cada mentira. Cada arrepentimiento. Cada momento que había deseado poder cambiar.

Todo.

Miró su reflejo en el vidrio de la ventana.

—Me acuerdo de todo.

Esta vez no había duda. De verdad había vuelto. Y el pasado, que antes parecía una sentencia, ahora estaba frente a ella como una elección.

Livia volvió a sonreír.

—Entonces empecemos de nuevo.

1
paty creative
autora me parece hasta ahorita bien tu novela, bien la forma de narrar, aunque siento que todo está siendo un poco repetitivo, ojalá esto cambie. confirme vaya avanzando...
paty creative
ya para que quiere verlo, ya supo todo que más quiere hablar con el 🙄
paty creative
que poco hombres son, quieren tener todo en la misma vida... a mí, mi ex cuando teníamos 13 años de matrimonio y según yo una vida estable y familia feliz el decidió que quera también formar otra familia..
aún viviendo conmigo le compro anillo y le propuso matrimonio a la otra, y lo peor es que todos incluyendola a ella sabían que estaba conmigo 😕
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play