Tras renacer en una joven destinada a sufrir penurias por culpa de su prometido y la amante de este, Lin Yu ahora decide cambiar el rumbo de su destino y planea romper su compromiso, para poder unirse al ejército imperial. Pero lo que no esperaba es que, en su camino se cruzaría con un hermoso dragón blanco, que, termina pactando un lazo divino con ella, y ahora, están unidos de por vida. Y para su desgracia, se llevará una gran sorpresa cuando llegue ante el emperador a romper su compromiso...
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Capitulo 18- día de entrenamiento.
Lin Yu llego al palacio acompañada de Yulan. Justo como prometió Yue, este le envió una ficha para que pudiera presentarse al entrenamiento para nuevos soldados. Lin Yu llegó vestida un traje adecuado que le permitirá moverse con libertad al momento de las pruebas de combate.
Cuando la vieron llegar, todos los hacían fila para comprobar su registro se quedaron viendo a la joven, en especial por como iba vestida. Dos de los jóvenes se interpusieron en el camino de Lin Yu.
—no sabía que durante el entrenamiento ahora hasta nos traen cortesanas para entretenernos.— se burlo uno de aspecto rudo y cuerpo robusto.
—cuide su boca, a mi señorita la respeta.— intervino Yulan.
—Cállate tú mujerzuela...¿que más podrían ser si no cortesanas?, ya que vienen aquí, donde hay puro hombres.—
—obviamente buscan una sola cosa, y claro, no me molesta darles lo que quieren.— el robusto se relamio los labios.
Y cuando estiro la mano para intentar tocar a Lin Yu, una mano le sostuvo la muñeca.
—no la toques.— advierte.
La persona aparto al robusto. Este era Zhao, el capitán de la guardia de élite del emperador. Todos estaban sorprendidos por su presencia.
"¿Que hace aquí?"
"Wow, es el mismísimo Zhao Bai, la mano derecha de su majestad"
"Que suerte verlo, ¿acaso él nos entrenará?"
Los murmullos siguieron y todos quedan sorprendidos al ver que Zhao le hace una leve reverencia a Lin Yu.
—saludos señorita Lin, soy el capitán Zhao Bai, su majestad me envió personalmente para supervisar el entrenamiento y asegurarme de que nadie la incómode.— saluda el joven guerrero.
—si que se tomó molestias. Un gusto capitán Zhao.— responde Lin Yu.
Zhao levanto la cabeza y miro a todos a su alrededor.
—atención todos, esta es la señorita Lin Yu, la hija del gran general Lin, ella estará en entrenamiento con todos ustedes, tratenla con respeto, su majestad el emperador no pide no darle especial, solo que sea respetada.— advierte Zhao.
Por supuesto, los cuchicheos no tardaron en escucharse, nadie esperaba algo así, una mujer que se une al entrenamiento, y no es una simple señorita, era la hija del gran general Zhao.
—con todo respeto capitán, no creo que tener a una señorita en este lugar sea adecuado, aunque sea hija del gran general.— interviene el hombre robusto.
—eso se sabrá durante el entrenamiento. Y si su majestad es quien la recomienda, es por algo, no juzguen a la primera.— les advierte.
—bien, ya lo verán, saldrá corriendo en unos minutos.— asegura el hombre robusto.
Lin Yu sonríe.—¿estas seguro?, tal vez el que no aguante sea otro.
Lin Yu mantiene la frente en alto y una sonrisa burlona que causa mayor enojo en aquel hombre.
—Tao tiene razón capitán.— interviene otro hombre.—que su padre sea el gran general Lin, no significa que ella pueda pelear.
—cierto, además el ejército no es un lugar para que una mujercita quiera probar algo nuevo.— responde otro.
—señorita mejor regrese a casa a bordar.— se burla otro.
—si, si, además, ya fue rechazada por su prometido, si viene aquí solo empeorara su reputación y nadie querrá tenerla como esposa.—
—basta, la señorita Lin esta aquí porque su majestad lo permite, su majestad sabe que ella capaz.— les advierte Zhao.
—silencio. Ya que me subestiman, entonces mejor les pruebo lo que puedo hacer.— señala al hombre robusto llamado Tao.— anda, pelea conmigo y verán si merezco o no, estar aquí.
—señorita Lin, si algo le pasa su maj...
—tranquilo capitán, su majestad me dejo estar aquí porque sabe que puedo.— responde Lin Yu.
—¡ja!, ya que la señorita lo quiere, bien, pero no seré amable.— asegura Tao.
—no espero que lo seas, porque yo tampoco lo seré.—
Zhao dejo escapar un suspiro, solo espera que nada le pase a la joven o el emperador seguramente le descuenta su sueldo del mes. Zhao ordeno que sea una pelea pero con espadas de madera, para evitar algún incidente grave.
Lin Yu ya estaba pensando que partes del grandote cortar, y ahora, le dicen que debe usar espada de madera, que decepción.
El combate se haría en la plataforma de entrenamiento, los reclutas nuevos y también algunos guardias del palacio se acercaron a ver la pelea, era la primera vez que una mujer se atrevia a subir a la plataforma de pelea, aunque ya saben todos como acabará el combate, un pequeño golpe y la joven acabará llorando. Los murmullos no se hicieron esperar cuando se corrió la voz de que, la joven que acababa de subir a la plataforma era la hija del gran general Lin.
Ya que todo estaba listo, Zhao dio la señal para que empezará el combate.
Tao no esperó ni un segundo. Queriendo terminar el asunto rápido y dejar en ridículo a la joven, arremetió con fuerza lanzando una serie de estocadas y cortes continuos. La espada de madera silbaba en el aire mientras obligaba a Lin Yu a retroceder varios pasos. A ojos de los espectadores, la escena era clara: la hija del general estaba acorralada, incapaz de responder ante la agresividad del voluminoso recluta.
Sin embargo, Lin Yu no estaba sufriendo. Sus pies se movían con una agilidad pasmosa sobre las maderas de la plataforma, esquivando cada impacto por apenas un par de centímetros. Guardaba la distancia justa, observando la postura de Tao, midiendo el alcance de sus brazos y esperando el momento exacto.
Cuando Tao descargó un golpe vertical con toda su fuerza, confiado en que rompería la defensa de la chica, ella simplemente dio un paso diagonal hacia un lado. El ataque de Tao solo cortó el aire. Antes de que el hombre pudiera recuperar el equilibrio, el aire se llenó con un seco y contundente chasquido.
Las espadas de madera chocaron de lleno. Lin Yu sostuvo el bloqueo con una sola mano firme, deteniendo la guardia de Tao. El impacto hizo retumbar los brazos del hombre. Tao abrió los ojos de par en par, sorprendido; intentó empujar hacia adelante usando todo su peso corporal, pero la figura delgada de Lin Yu no se movió ni un milímetro.
Fue en ese instante cuando la sonrisa juguetona de Lin Yu desapareció, dando paso a una mirada fría y calculadora. Tao sintió un escalofrío. La presión que salía de ella no era la de una señorita refinada tratando de jugar a ser guerrera; la fuerza, la velocidad con la que cambió de posición y la fluidez de su manejo de la espada eran los de un combatiente experimentado que había sobrevivido a años de verdaderas batallas.
Sin darle tiempo a reaccionar, Lin Yu giró sobre su eje, desvió la espada de Tao hacia un costado y comenzó su contraataque.
Un golpe seco impactó directamente en el costado de las costillas de Tao, haciéndole perder el aire.
Otro impacto certero dio en la articulación de su rodilla, obligándolo a doblar la pierna al instinto.
Lin Yu se movía como una sombra, rodeándolo a una velocidad que los reclutas apenas podían seguir con la mirada. La espada de madera parecía una extensión de su propio brazo. Un fuerte golpe resonó en la muñeca de Tao, haciendo que la espada saliera volando y cayera fuera de la plataforma.
Antes de que Tao pudiera comprender lo que pasaba, Lin Yu remató con un golpe contundente en el pecho que resonó por todo el patio de entrenamiento.
El cuerpo robusto de Tao cayó de espaldas contra el suelo de madera con un golpe pesado. El hombre se quedó tirado, jadeando con dificultad, sujetándose el costado y la pierna, completamente incapaz de ponerse de pie o continuar moviéndose.
El silencio cayó de golpe sobre la plataforma. Ninguno de los reclutas decía una sola palabra, boquiabiertos ante la escena. Zhao, que había estado observando atento, bajó levemente la cabeza con una sonrisa de alivio, sabiendo que su sueldo estaba a salvo.
Lin Yu bajó la espada de madera, acomodó su ropa sin dar muestras de cansancio y miró a Tao desde arriba con calma.
—Te lo dije. Tal vez el que no aguantara sería otro.— sonrió con burla mientras presiona la punta de su espada en el cuello de Tao.— en un combate real, ya estarías hecho picadillo.
Tao no sabía ni que decir y todos los espectadores se habían quedado en silencio, Tao era un hombre casi del doble del tamaño de Lin Yu, musculoso, y ahora yacía tirado en la plataforma, derribado por esa chica que apenas parecía alcanzar los 1.60 de estatura y con un cuerpo delgado.
—digna hija del gran general Lin, ¿no creen?— Zhao rompió el silencio.
...