NovelToon NovelToon
El Niñero Torpe Del Sr. Montero

El Niñero Torpe Del Sr. Montero

Status: En proceso
Genre:CEO / Padre soltero / Fantasía LGBT
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Elian Rojas (23) trabaja en el refugio Second Chance Paws en Austin, Texas, y se paga la carrera de veterinaria. Cuando el refugio entra en quiebra y recibe orden de desalojo, encuentra un flyer rosa: "Se busca niñera. $3,500/mes. Niños difíciles. Si ellos te aceptan, te quedas".

Va a la entrevista sin fe. Le advierten que 3 niños han echado a 7 niñeras. Lo eligen porque es hombre, se ve torpe e ingenuo y creen que será fácil hacerlo renunciar con trampas de harina, tinta azul y pistolas de agua.

Pero Elian no ve berrinches, ve abandono. Y poco a poco, entre caos y perros colados, se ganará a una familia rota.

Lo que no esperaba era enamorarse de su jefe, Dante Montero (34), CEO viudo, frío y que no sabe cómo ser padre sin su esposa.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20 - La carrera de Santi

Santi nunca había ganado nada.

No porque fuera lento, sino porque se distraía a mitad de carrera mirando piedra o saludando.

Pero este año, en cuarto grado de West Lake Hills, había entrenado para carrera de 400 metros de field day. Y estaba obsesionado.

Elian, dijo un lunes después de escuela, con cara seria de atleta. Voy a ganar carrera. Entréname.

¿Entrenarte yo?, pregunté. Yo corro como pato torpe.

Pero tú eres mi niñero y tienes que entrenarme, dijo Santi como si fuera regla.

Desde ese día, cada tarde a las cuatro, Santi y Elián corrían alrededor de casa con Canelo detrás. Canelo corría más rápido que los dos.

Dante los veía desde ventana y se reía. Nunca había visto a Elián correr. Era torpe incluso corriendo.

El jueves, Santi le dijo a Dante en cena: papá, ¿vas a ir a mi carrera el sábado?

Dante miró calendario en celular. Tenía reunión con inversionistas de Dallas el sábado a las diez, justo a misma hora.

No puedo, dijo con culpa. Tengo reunión que no puedo mover. Pero Elián va a grabar todo y voy a ver video en noche y te compro trofeo aunque pierdas.

Santi hizo puchero pero dijo: está bien.

No estaba bien. Esa noche, Elián encontró a Santi en su cuarto con tenis abrazados.

¿Estás triste porque papá no va?, preguntó sentándose en suelo.

Un poco, dijo Santi. Siempre dice que va a ir y luego tiene reunión. Entiendo que trabaja mucho pero quiero que me vea ganar una vez.

Elian entendió. Santi no quería trofeo comprado. Quería que papá lo viera ganar.

¿Quieres que hable con tu papá?

No, dijo Santi. No quiero que vaya por obligación. Quiero que vaya porque quiere verme.

Elian no habló con Dante.

El sábado, field day, hacía calor de Austin de mayo que quema. Escuela llena de papás con sombreros y hieleras.

Santi estaba nervioso con número 14 pegado en camiseta y tenis nuevos que Dante le había comprado aunque dijo que no iba.

Elian, Milo, Luna, Javi y Canelo con gorra estaban en gradas con cartel que decía ¡Vamos Santi volcán!

¿Crees que papá venga?, preguntó Santi antes de ir a pista.

No lo sé, dijo Elián honesto. Pero voy a grabar para que él te vea después. Y voy a gritar tan fuerte que me vas a escuchar aunque corras.

Santi asintió y se fue a pista con otros 7 niños.

Milo tenía cronómetro y decía: Santi corre raro pero rápido cuando no se distrae.

Luna tenía dibujo de Santi ganando con medalla gigante.

Carrera empezó. Pistola sonó.

Santi salió rápido, pero a mitad se distrajo mirando a Canelo que ladraba en gradas. Se tropezó.

¡Santi, mira adelante!, gritó Elián con celular grabando y gritando, con voz que se escuchaba en toda pista.

Santi escuchó y miró adelante. Corrió más rápido. Pasó a dos niños.

Últimos 50 metros, Santi iba segundo. Niño primero era alto y rápido.

¡Vamos Santi, tú puedes! ¡Corre como cuando persigues a Canelo por casa!, gritó Elián sin vergüenza, con celular temblando.

Santi escuchó y corrió como si persiguiera a Canelo. Pasó a niño primero en últimos 10 metros y ganó.

Llegó primero y se cayó al suelo de cansancio.

Gradas gritaron. Luna gritó ¡Santi ganó! con voz clara.

Elian corrió a pista con celular aún grabando y abrazó a Santi con sudor.

¡Ganaste! ¡Ganaste, Santi volcán!

Santi lloraba y reía.

¿Me vio papá?, preguntó buscando en gradas.

Elian miró gradas. Dante no estaba.

No alcanzó a llegar, dijo bajito. Pero lo grabé todo.

Le mostró video donde se escuchaba su voz gritando corre como cuando persigues a Canelo.

Santi vio video y dijo: te escuchas muy fuerte.

Es que quería que me escucharas aunque no estuviera tu papá, dijo Elián.

Santi abrazó a Elián y dijo: está bien que no vino papá. Porque estuviste tú y gritaste como papá.

En ese momento, voz grave detrás dijo: yo también grité, pero llegué tarde.

Era Dante. Con traje, corbata chueca, cara de que había corrido desde estacionamiento. Tenía sudor en frente.

¡Papá!, gritó Santi y corrió a abrazarlo.

Dante lo abrazó y lo levantó en aire aunque Santi ya pesaba.

Llegué, dijo jadeando. Reunión terminó antes y corrí. Vi últimos 20 metros. Te vi ganar.

¿De verdad me viste ganar?, preguntó Santi con ojos brillosos.

Te vi ganar, dijo Dante. Y te escuché gritar a Elián como si fuera yo.

Elian se acercó con celular.

¿Quieres ver video?

Quiero ver después, dijo Dante. Ahora quiero cargar a mi hijo que ganó.

Luna y Milo y Javi y Canelo bajaron de gradas y se unieron a abrazo grupal en medio de pista. Maestra dijo: familia Montero, salgan de pista que viene siguiente carrera.

Salieron con Santi en hombros de Dante, con medalla de plástico dorado.

En camino a camioneta, Santi dijo: papá, ¿por qué llegaste tarde?

Porque tenía reunión que no podía mover, dijo Dante honesto. Pero la terminé rápido porque quería verte ganar. Y aprendí que reunión no vale si no te veo ganar.

¿Y si perdía?

Si perdías, igual corría para abrazarte, dijo Dante.

Santi asintió satisfecho.

Esa tarde, en casa, Santi puso medalla de plástico en techo, al lado de mancha verde, con cinta.

¿Para qué pones medalla en techo?, preguntó Milo.

Para que techo tenga medalla también, dijo Santi. Para que cuando Isidora venga y diga que casa está sucia, vea que también tiene medallas.

Dante miró medalla en techo manchado y dijo: me gusta más techo con medalla que techo limpio.

Esa noche, Elián encontró a Dante en cocina viendo video de carrera. Video temblaba y se escuchaba voz de Elián gritando ¡corre como cuando persigues a Canelo!

¿Te gusta video aunque tiemble?, preguntó Elián.

Me encanta que tiemble, dijo Dante. Porque se nota que estabas corriendo con él aunque grababas. Eso es familia. No grabar bonito, sino gritar aunque tiemble.

Vieron video tres veces.

En tercera vez, Dante dijo: gracias por gritar por mí cuando no pude estar.

No grité por ti, dijo Elián. Grité por Santi. Pero grité como tú gritarías si estuvieras.

Dante tomó mano de Elián con mano aún sudada.

Esa noche entendí que Santi no necesitaba que papá estuviera en primera fila desde inicio. Necesitaba saber que aunque papá llegara tarde, corría desde estacionamiento para ver últimos 20 metros y abrazarlo después.

Y que familia no es quien está desde inicio de carrera. Familia es quien grita aunque celular tiemble y quien corre desde reunión para verte ganar aunque llegue tarde.

1
Brisa Romero
/Proud/
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play