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Me vendió mi esposo, me salvó un millonario

Me vendió mi esposo, me salvó un millonario

Status: Terminada
Genre:Intrigante / Mafia / Venderse para pagar una deuda / Romance oscuro / Completas
Popularitas:186.7k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Galaxy

A Camila la criaron para ser "una buena esposa". Por eso, cuando su marido le propone un fin de semana romántico en la Riviera Maya, ella cree que por fin van a recuperar lo que perdieron.

Lo que no sabe es que ese vaso de leche tibia está drogado. Y que el "regalo" que su esposo le tiene preparado a su jefe… es ella.

Camila escapa descalza por los pasillos del resort, golpea una puerta al azar y la abre el hombre más peligroso —y más hermoso— que ha visto en su vida: **Damián Tejada**, el dueño de medio país. Esa noche le salva la vida. Lo que ninguno de los dos imagina es que esa puerta lo va a cambiar todo.

Divorciada, traicionada por su propia familia y con un secreto que ni ella conoce, Camila decide que nunca más va a depender de nadie. Pero Damián no piensa soltarla. Él no quiere su obediencia ni su cuerpo: la quiere a ella, entera, con todo y cicatrices.

Y mientras Camila aprende a levantarse sola —y a vengarse de quienes la pisaron—, una verdad enterrada hace veinticinco años empieza a salir a la luz: la muchacha de la colonia popular que todos despreciaron no es quien todos creen. Es la heredera perdida de una de las familias más poderosas de México. Y alguien prendió un incendio, hace mucho, para que ella nunca lo descubriera.

**¿Podrá Camila reclamar su nombre, su sangre y su corazón… antes de que quien intentó matarla de bebé termine el trabajo?**

Una historia de traición, venganza, lujo y un amor que no pide permiso.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Cap 8: Sangre que no abraza

La llamada entró a las tres y cuarto de la tarde.

—¿Bueno?

—Camila. Tu abuela lleva dos días con fiebre. No te avisamos antes porque ella no quiso.

Camila se levantó tan rápido que la silla se cayó hacia atrás.

—¿Quién habla?

—La señora Soraya. ¿No reconoces a tu madrastra después de tantos años?

—¿Qué tiene mi abuela?

—Fiebre. Le pusimos paños. Le buscamos al médico del barrio, el que viene a la familia. Cuando le baje, te avisamos.

—Voy para allá.

—Si vienes, pasa antes a la farmacia por el medicamento. Aquí no tenemos. Y avisa cuando estés afuera, para abrir.

Soraya colgó.

* * *

La casa de los Lazcano estaba en una colonia residencial media de la Benito Juárez, dos pisos con marquesina y portón eléctrico. Camila avisó por mensaje al llegar afuera. Pasaron once minutos antes de que se abriera el portón.

—Pasa.

—Buenas tardes. ¿Y el médico?

—Vino esta mañana. Dijo que es una infección de la garganta. Le dejó la receta. Es lo que vas a comprar tú.

Camila apretó la mandíbula. Soraya la había llamado a las tres y cuarto sabiendo que la receta estaba sin surtir desde la mañana. La fiebre llevaba dos días.

—¿Dónde está?

—Subiendo, a la derecha. Como siempre.

* * *

El cuarto de Abuela Inés era pequeño. Una cama individual, una mesita con rosario y misal, una imagen de la Virgen de Guadalupe sobre la pared.

Inés estaba acostada de medio lado, despierta. La piel del cuello brillosa por el sudor.

—No, abuela. Quédate.

—Cami. ¿Te avisó esa?

—Me avisó. ¿Estás bien?

—Estoy con fiebre, mija. No me mientas con que estoy bien.

Camila le tomó la temperatura con el dorso de la mano —treinta y nueve y medio, calculó—. Inés tenía los labios resecos. Dos días con paños. La receta sin surtir en la mesita.

—Voy a la farmacia.

—Cami. Antes de irte. —Inés le tomó la muñeca con una mano más fuerte de lo que su cuerpo aparentaba—. Hay algo que te tengo que decir.

—Abuela, primero la medicina.

—Es algo de tu mamá.

Camila se sentó al borde de la cama.

Inés tomó aire. Habló con voz baja, clara, como quien lleva años ensayando la frase.

—Mija. Tu mamá no se fue de esta casa porque quisiera.

—Abuela...

—Lo que Ricardo te ha dicho toda la vida no es todo. Hay cosas que pasaron antes de que enviudara. Cosas que yo no te conté porque eras una niña. Pero tú ya no eres una niña, Cami. Y yo... ya no estoy para guardar tanto.

—¿Qué cosas?

—Aquí no.

—¿Por qué aquí no?

—Porque esa mujer tiene oídos en esta casa hasta debajo de las macetas.

—¿Soraya?

—Ven a mi otra casa. A San Andrés, la de Hidalgo. Cuando me mejore. Te lo digo allá. Bien dicho.

—Está bien, abuela.

—Júrame que vamos.

—Te lo juro.

Inés le apretó la mano. Cerró los ojos un segundo.

—Ve por la medicina, mija.

—Voy.

* * *

Al bajar, Camila se desvió un metro del pasillo. La puerta del estudio de Ricardo estaba entreabierta. La empujó solo lo necesario para asomarse.

Ricardo estaba en el escritorio, hojeando una carpeta de tapa azul. Levantó la vista. La cerró con una rapidez que no quería ser rápida.

—Cami.

—Ricardo.

—¿Cómo está tu abuela?

—Con treinta y nueve y medio. Llevaba dos días sin medicina. Voy ahora a la farmacia.

—Es que el seguro... no agarra la receta sin firma del médico de cabecera.

—No tengo seguro. La voy a comprar de mi bolsa.

—Cami, si quieres yo te ayudo con—

—No. —La palabra salió más cortante de lo que ella esperaba. Ricardo bajó los ojos—. ¿Qué es eso?

—¿Qué cosa?

—La carpeta.

—Negocios. Cosas del trabajo. Nada que te interese.

Camila avanzó un paso. Ricardo se interpuso entre ella y el escritorio. Pero la portada ya estaba a la vista, y en la portada, en pluma negra a mano, había un nombre. Un nombre comercial. Un nombre que Camila había oído en la cocina, cuando su mamá vivía. Cuando su mamá hablaba por teléfono con alguien y se reía, en los buenos tiempos. Un nombre que de niña asociaba con su mamá, no con Ricardo.

—¿"Textiles Robles e Hijos"?

—Es la razón social vieja. Nada importante.

—¿Mi mamá tenía algo con esto?

—Hablamos después, mija. Tu abuela necesita la medicina.

Ricardo le puso la mano en el hombro para guiarla afuera. Camila se dejó guiar dos pasos. Antes de salir, grabó la portada en la cabeza.

* * *

Soraya seguía en el zaguán. Como si no se hubiera movido en cuarenta minutos.

—¿Te vas?

—A la farmacia.

—Camila. —Soraya se acercó dos pasos. Llevaba años de prácticas para dar la voz de la cortesía con la dosis exacta de veneno—. Quiero ser clara contigo. Esta casa no es tu casa. Si quieres visitar a tu abuela, te agradezco que avises antes.

Camila la miró un segundo.

—Está bien. La llevo a vivir conmigo.

Soraya se congeló.

—¿Adónde, mija? ¿A tu departamento de treinta metros? ¿A esa colonia?

—Sí. A mi departamento. A mi colonia.

—Esa señora tiene casi ochenta años. Necesita atención médica, no un cuarto de servicio compartido.

—Va a tener atención médica. La que no ha tenido aquí. Y va a tener algo que aquí tampoco ha tenido: una nieta que la ve más de cuatro horas al mes.

Soraya respiró. Bajó la voz dos tonos.

Fue un instante muy pequeño. Tan pequeño que cualquiera que no la conociera lo habría pasado por alto. Camila —que había crecido respirando ese frío— vio el segundo exacto en que la mandíbula de Soraya se quedó sin lengua.

—No hace falta esa drama, mija.

—No es drama. Permiso.

* * *

Compró el antibiótico. Compró un termómetro digital. Compró paños esterilizados y paracetamol y un suero oral en sobre. Regresó. Le dio la primera dosis a Inés. Le acomodó las almohadas.

—¿Con qué, mija? —preguntó Inés, viendo la bolsa.

—Con lo que sea, abuela.

Inés le tomó la cara con las dos manos.

—Júrame San Andrés.

—Te lo juro.

* * *

Camila salió a las seis. Cerró el portón. Caminó dos cuadras. Sacó el teléfono. Marcó a Fer.

—Fer. Necesito dos cosas. Dinero. Voy a contratar a una doctora particular para mi abuela. Te lo regreso en cuanto cobre la primera quincena.

—Dado.

—Y necesito que me busques cómo funciona la tutela legal de un adulto mayor en México. No quiero adoptar nada. Quiero entender qué hago si decido sacarla de la casa de Ricardo.

—¿Por qué?

—Porque esa casa la está dejando morirse despacio. Y porque acabo de ver una carpeta que no es lo que dijeron que era.

Silencio. Después, con la voz más seria que Camila le había escuchado nunca:

—Te llamo en una hora con los teléfonos de tres abogados.

—Gracias, comadre.

* * *

Camila se sentó en una banca del camellón. Abrió el buscador. Tecleó las letras exactas que había leído en la carpeta.

"Textiles Robles e Hijos."

La primera entrada que apareció fue una nota de hace casi treinta años. La razón social estaba registrada a nombre de un señor que Camila no conocía: Rodolfo Robles, fundador. Y otro nombre, en la lista de herederas, que sí conocía. Era el de su mamá.

El de Ricardo no aparecía por ningún lado.

Aquello no era el negocio de Ricardo. Nunca lo había sido.

1
Yolanda Villamar
😠 Gerardo es un patan maldito por darla como garantía para subir dé puesto 🙄 pero creo que ella no es tan santa si le puso los cuernos también 🤔 si no es el hijo de el de quien es por del jefe no es ni de quien la ayudo
Mar Sol
Este primer capítulo demuestra una novela que llama la atención, tal vez el desarrollo de la trama sea interesante
Diana Quintero
Damián hace tantas cosas por Camila y está bruja es tan desagradable 😡😡😡 Damián debería tratarla, como la trataba Gerardo, así era feliz 😡😡😡😡😡
Diana Quintero
Tania quería humillarla, pero no lo logro, Camila ya estaba adelantada un pasó 😡😡👏
Diana Quintero
No pasa nada importante en esta novela, Camila todavía no sabe que Lucia es su madre y Sebastián su hermano, hace rato en capitulos anteriores, Camila se iba a enterar de la verdad, pero nunca sucedió, ni Sebastián ni Lucia los volvieron a nombrar 😡😡
Diana Quintero
Será que Camila le gustan los maltratos? que tonta 😡😡 Damián es un hombre magnífico y la defendió y se le emputo, que IMBECIL tan desagradecida, se volvió masoquista 😡😡
Diana Quintero
Brisa debe pagar por todas las trampas y robos, que le hace a Camila 🤬🤬
Diana Quintero
Pienso que esto no fue un descuido, de la constructora, esto fue un atentado, saben que están cerca de dar con la verdad de Camila y Lucia 😡😡
Diana Quintero
Quien quiere muerta a Camila de la familia de Sebastián? 🤔
Diana Quintero
Damián lo puede ayudar a saber, que pasó con Camila, durante estos años? 🤔 Sebastián es su hermano 🤭
Diana Quintero
Valentina, Patricia y Rodrigo, salieron con el rabo entre las piernas, pensaron humillar a Camila, pero no lograron su propósito 👏👏👏👏
Diana Quintero
Valentina quería humillar a Camila, pero esa víbora terminará como la peor tramposa 🤬🤬
Diana Quintero
Lucia es la madre de Camila? 🤔😲
Eleine Jobhett Gamboa Serrano
que asco de persona la verdad ,osea que más quiere de el di le da todo por ella ,y lo trata como perro ya mero le dice que duerma en el tapete abajo de la cama
Diana Quintero
Está novela es muy rara, faltan muchas cosas, por aclarar 🤔
Diana Quintero
Perdió al bebé por culpa de ese degenerado de Gerardo 🤬🤬🤬 por la sustancia que le dió en la leche
Diana Quintero
Camila es una IMBECIL, está embarazada y se va a vivir, con esas basuras de nuevo 😡😡😡
Diana Quintero
El bebé de quien es? no es de Gerardo entonces?? 🤔
Diana Quintero
Ese desgraciado infeliz, que le va a explicar, que la vendió a una basura 🤬🤬Camila se salvó de ser violada gracias al desconocido 👏👏
Diana Quintero
Desgraciado de Gerardo y eso que es la esposa y se la ofreció a esa basura de Bernal 🤬🤬🤬. Pero el desconocido la salvó 🤭👏
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