NovelToon NovelToon
Renací para cambiar mi destino

Renací para cambiar mi destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Maltrato Emocional / Dominación / Autosuperación / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Completas
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: waya520

Luna lo perdió todo: su fortuna, su hogar y, sobre todo, a la familia que amaba. Y todo por obsesionarse con el hombre equivocado. Cuando ya no le quedaba nada, cerró los ojos convencida de que era el final...

Pero despertó tres años en el pasado.

Su familia vive. Su casa sigue en pie. Y esta vez Luna conoce cada golpe que le tiene reservado el destino. Con los recuerdos de una vida que no piensa repetir, se propone una sola cosa: cambiarlo todo. Alejarse del heredero frío y cruel que arruinó su existencia, proteger a los suyos y, por fin, vivir para ella misma.

El problema es que el destino no se deja corregir tan fácil. Julián, el hombre que juró olvidar, ya no la mira como antes. Un pretendiente inesperado le ofrece la ternura que nunca tuvo. Y en las sombras, viejos rencores y secretos de familia empiezan a moverse... porque no es la única que sabe lo que aún no ha pasado.

Entre fiestas de alta sociedad, imperios familiares, traiciones que cortan el aliento y un amor que se niega a morir, Luna descubrirá que una segunda oportunidad no se recibe: se pelea.

NovelToon tiene autorización de waya520 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ese sentimiento ya se fue

—Baja rápido. —Bruno no lo decía para correr a Karina de su auto, sino porque ya habían llegado frente a la casa de la chica.

Karina se veía renuente a bajar. Su cara de pánico dejó a Bruno confundido.

—¿No quieres entrar a tu casa? —preguntó para asegurarse.

Karina negó con la cabeza. No es que no quisiera entrar. Era que...

Un hombre de mediana edad salió por la puerta de la casa de Karina.

—Ahí está tu papá —dijo Bruno, señalando a Ramiro, que caminaba hacia ellos.

Karina, presa del pánico, bajó de inmediato, pero antes de terminar de salir dijo:

—Gracias por traerme, pero mejor vete de aquí rápido.

El tono de Karina sonaba atemorizado. Bruno, a quien en el fondo no le importaba nada, pisó el acelerador y se marchó enseguida del terreno de la casa de Karina.

En realidad tenía curiosidad de por qué Karina se veía tan temerosa de entrar a su casa. Pero, en fin, no era asunto suyo.

Ramiro miró extrañado cómo se alejaba el auto que había traído a su hija.

—¿Por qué Julián no pasó como de costumbre? —preguntó, desconcertado. Karina se quedó callada y agachó la cabeza, asustada, lo que hizo que Ramiro la mirara con recelo.

—El que te trajo era Julián, ¿verdad? —Ramiro le tomó la barbilla, obligando a su hija a mirar el rostro duro de su padre.

—CONTESTA, KARINA —gritó tan fuerte que seguramente lo oyeron algunos vecinos, pero a él no le importó.

El cuerpo de Karina temblaba de miedo.

—Julián estaba ocupado, papá... el que me trajo fue Bruno. —De nada le servía mentirle a su padre. Ese hombre sabía perfectamente cuándo decía la verdad y cuándo mentía.

Una bofetada seca aterrizó de lleno en la mejilla derecha de Karina. Estuvo a punto de caer, pero por suerte alcanzó a recuperar el equilibrio.

—Estúpida, ¿qué tal si Julián te ve llegar con otro hombre? ¿Dónde dejas mi cara? —bramó Ramiro, y se marchó dejando a Karina sollozando frente a su casa.

Ella miró a su padre con una expresión herida. Se llevó la mano a la mejilla derecha, que ardía.

Ramiro siempre había tenido la mano suelta, y no solo con su esposa: sus hijos también recibían con frecuencia su violencia.

Por eso su esposa no lo había soportado y se había divorciado de él. Pero, por desgracia, Karina había quedado atrapada bajo el yugo de su padre. Ni siquiera podía escapar.

Así que lo único que podía hacer era obedecer todo lo que ese hombre quería, si no quería recibir golpes.

Karina trató de calmarse antes de entrar a la casa. La rabia de su padre no terminaría ahí. Ese hombre seguramente la iba a golpear una vez dentro.

Por eso odiaba tanto poner un pie en aquella casa.

Pero si no era ahí, ¿a dónde más podía ir? Con el corazón pesado, Karina caminó despacio hacia la puerta de su casa. A alcanzar a su padre, que quizá ya le tenía preparados varios castigos.

Sin que Karina lo supiera, Bruno había visto todo el trato brutal de Ramiro hacia su hija. Su rostro reflejaba el shock; su mano estrujaba el llavero del bolso de Karina, que quizá se le había caído dentro del auto.

Su intención había sido solo devolverle ese llavero. Pero en cambio había presenciado una escena de lo más impactante.

—¿Amor? —preguntó Luna, mirándolo con desdén.

Julián asintió, sin darse cuenta de que la expresión de Luna ya lo decía todo.

La chica respiró hondo y luego fijó la mirada en aquel rostro de Julián, que parecía no cargar ninguna culpa.

—Alguna vez te amé, pero fue hace mucho, muchííísimo, hasta que ese amor se fue gastando poco a poco, se fue desgastando con lo grosero que fuiste conmigo. Y ahora lo único que queda es odio, Julián. De verdad te odio —dijo Luna sin dudarlo un instante.

El corazón le dio un vuelco.

A Julián se le detuvo el corazón por un segundo tras escuchar la última frase que Luna pronunció con firmeza.

Le miró la cara y esos ojos afilados. No había mentira en ellos, solo una mirada herida.

¿Todo este tiempo Luna había estado sufriendo por su culpa?

Si era así, entonces maldecía su propia estupidez. Ahora lo único que quedaba era arrepentimiento.

—¿Ya no tengo otra oportunidad? —preguntó, tratando de confirmar si aún le quedaba una segunda oportunidad.

Por desgracia, Luna negó con la cabeza, lo que significaba que no había ninguna posibilidad de recuperarla.

—Quiero descansar, ya te puedes ir —dijo la chica, corriéndolo sin rodeos.

Julián parecía reacio a dejar a Luna sola ahí.

Se oyó el clic de la puerta.

Hasta que entró Bruno a la habitación de su hermana.

—¿Todavía sigues aquí? —le preguntó a Julián.

—Sí.

La mirada de Luna cayó sobre la bolsa de compras que su hermano traía en la mano.

—¿Qué es eso? —preguntó, curiosa.

—Yogur. —Bruno le puso la bolsa en el regazo y luego se volvió para clavarle a Julián una mirada afilada—. Hace rato llevé a tu novia a su casa.

Julián frunció el ceño. ¿Novia? ¿Cuál?

Luna, al oír a su hermano, hizo un mohín de disgusto.

—Karina. ¿Por qué la dejaste sola en el campus? Hace rato casi la acosan tres tipos degenerados; si yo no hubiera estado ahí, quizá ya habrían abusado de tu novia —añadió Bruno mientras abría su propio yogur. Luna alcanzó a fulminarlo con la mirada, pero enseguida cayó en cuenta de que había sido él quien había comprado ese yogur.

—¿Y cómo está Karina? —Julián maldijo su propia estupidez. Sí había querido pasar por Karina, pero se le olvidó por el susto al enterarse de que habían internado a Luna. Así que decidió venir a ver a Luna antes de ir por Karina. Pero al final se olvidó de Karina porque tuvo que quedarse aquí cuidando a Luna.

—Mmm... alcancé a verla mientras el señor Ramiro la regañaba —dijo con honestidad.

—Eso es imposible. —Julián no creyó las últimas palabras del hombre que tenía enfrente. El señor Ramiro era un buen padre, tan bueno que jamás regañaría a su única hija.

—¿No me crees?

Julián negó con la cabeza. Y Bruno volvió a quedarse callado.

Le estaba dando pena haber ayudado a la novia de ese tipo.

—Anda, vete a casa, ya me quedo yo cuidando a mi hermana. —De nuevo, Julián terminó corrido de manera indirecta.

—Entonces me voy. Luna, no olvides descansar, comer bien y no enfermarte. Ya me voy —se despidió Julián, y Luna se molestó. El problema era que la atención de ese hombre le volvía a calentar el corazón.

Vamos, Luna, olvídate de ese desgraciado. Recuerda: terminaste en la calle por su culpa, protestaba su mente.

Cada vez que su corazón se negaba a odiar a Julián, se ponía a pensar en aquella época en que su vida quedó hecha pedazos por culpa de ese hombre.

—Qué raro, pero yo claramente lo vi —Bruno seguía confundido por la reacción de Julián, que no le había creído.

Bruno se sentó en la silla donde antes se había sentado Julián. Luna lo miró extrañada.

—¿Qué fue lo que viste? —preguntó, curiosa.

Bruno se volvió hacia su hermana y dijo:

—Vi cómo el señor Ramiro le daba una bofetada a Karina.

Luna se sobresaltó y por poco se atraganta con el yogur que estaba comiendo.

—¿Es en serio?

Bruno asintió.

—A lo mejor fue porque a Karina no la trajo Julián —conjeturó. El asunto era que la cara de Karina se veía llena de pánico y ella le había dicho abiertamente que se fuera cuanto antes.

Qué raro.

Pero eso no era asunto suyo.

1
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Tania 🇨🇴🙏
Perdí horas de mi vida en eso no lo puedo creer debes decir que al final Luna vuelve con Julián y ya jaja
Anni Arias
claro uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ahora quiere recuperar la bipolar
ivanna lizbeth pacheco gutierrez
felicitaciones
sigue escribiendo
me gustó
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play