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La Gordita en la Vida del CEO

La Gordita en la Vida del CEO

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Grandes Curvas / Romance de oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:1M
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Aurora Collins nunca agachó la cabeza ante nadie.
Gordita, hermosa, segura de sí misma y con una lengua lo bastante afilada como para cortar acero, pasó toda su vida escuchando que no estaba “dentro del estándar”. Pero eso nunca le impidió saberse maravillosa y dejar bien claro que nadie la pisa.

Después de perder su empleo en la antigua empresa de cosméticos, Aurora necesita desesperadamente un nuevo puesto. Cuando surge una entrevista en L’Oréal Company, la mayor potencia de belleza de Estados Unidos, asiste sin imaginar que su destino está a punto de chocar de frente con un hombre guapo, musculoso, multimillonario y el más arrogante, sin compasión por los demás.
Ella es fuego 🔥
Él es gasolina.
El mundo entero arderá cuando sus mundos colisionen.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

AURORA

Me desperté con la cabeza pesada, como si la discusión de ayer con Ethan Cavallieri hubiera dormido conmigo, echada sobre mi pecho, recordándome que nada en mi vida jamás fue fácil. Y, sinceramente, no esperaba que fuera diferente allí.

Era mi segundo día en esa empresa colosal que parecía respirar arrogancia por las paredes. Y yo necesitaba volver con la misma fuerza — o mayor.

Me levanté de la cama, estiré los hombros y fui directo a la ducha. El agua caliente cayó sobre mí y sentí la tensión del primer día escurrirse por el desagüe. No podía cargar con el peso del pasado — ni del presente — en mi expresión. Yo necesitaba parecer firme. Preparada. Inquebrantable.

Después de la ducha, me maquillé con calma: base ligera, iluminación en el punto exacto, rímel fortaleciendo la mirada y un labial nude tirando a rosado. El tipo de maquillaje que dice “yo estoy en control”, incluso cuando no lo estoy.

Me vestí con mi falda lápiz negra, la blusa de satén roja dejé mi cabello rubio suelto, cayendo en ondas que golpeaban mis hombros. ¿Perfume? Un dulce amaderado que siempre me daba coraje. El tipo de olor que entra en la sala antes que yo.

Bajé, tomé mi café y sentí ese frío en el estómago. No era miedo. Era anticipación. Yo sabía que hoy sería peor — porque él estaba herido en el ego. Y hombres como Ethan Cavallieri no saben lidiar con eso.

Llamé al taxi, respiré hondo y fui.

El edificio espejado se alzó delante de mí, reflejando la ciudad y mi propio nerviosismo. Segundo día o no, aquel lugar aún me dejaba boquiabierta. Era lindo, imponente… y frío. Como Ethan.

Entré saludando a quien pasaba. Y, diferente de ayer, percibí miradas curiosas. Algunas hasta… ¿respetuosas?

Probablemente los rumores ya habían comenzado. ¿Una asistente nueva que le respondió a Ethan Cavallieri? Sí. Una hazaña rara lo suficiente para volverse asunto en aquel edificio.

Subí al vigésimo piso. Cuando las puertas se abrieron, sentí la atmósfera pesada, como si el aire hubiera sido comprimido por las manos de alguien irritado.

Alguien de 1,90m.

Alguien llamado Ethan Cavallieri.

Fui hasta mi mesa, revisé el material que debía entregar y, cuando estaba a punto de organizarme, el teléfono fijo sonó.

Respiré hondo, atendí.

— Aurora — la voz de él era baja y ruda — sala de reunión. Ahora.

Colgó.

Sin buenos días. Sin explicación. Típico.

Tomé la tablet y seguí hasta la sala. Cuando entré, percibí que los accionistas ya estaban allí, acomodados en sillas caras, sosteniendo expresiones de tedio y poder.

Y, en el centro de la mesa, estaba él.

Ethan Cavallieri.

Camisa blanca ajustada, tatuajes a la vista en los antebrazos, reloj obscenamente caro brillando en la muñeca. El olor de él… madera oscura con un toque de café. Era imposible ignorar.

Pero la mirada de él fue peor.

Fría. Afilada. Y llena de desprecio calculado.

Él quería probarme. Quería quebrarme. Quería humillarme.

— Aurora — dijo lo suficientemente alto para que todos oyeran — presente los informes que pedí ayer.

Mi sangre se heló por un momento. No porque yo no tuviera los informes — yo los tenía. Él mismo me había ignorado todo el día ayer, pero yo no iba a perder tiempo esperando instrucciones de él. Yo había buscado el sector de documentación y preparado todo. Bien hecho. Completo.

Lo que me chocó fue el tono de él. La forma como él dijo “Aurora”. Como si fuera un insulto. Como si el nombre pesara en la boca de él.

Respiré hondo y caminé hasta el frente de la mesa. Todos los ojos volvieron hacia mí. Las sonrisas torcidas, las cejas erguidas, el aire de quien quería ver sangre.

Ellos estaban esperando mi caída.

Pero yo no crecí en un orfanato para caer por risitas corporativas.

Conecté la tablet a la pantalla y comencé la presentación.

— Aquí están los informes, señores — anuncié. — Actualizados, organizados y analizados con base en los últimos treinta días.

Algunos accionistas se miraron entre sí. Uno de ellos tocó al otro, impresionado.

Yo veía. Yo oía.

Ethan también vio.

Él cerró la mandíbula. Y sonrió. Pero no una sonrisa bonita. Una sonrisa venenosa.

— Interesante — él dijo. — ¿Consigue repetir los datos del último gráfico sin leer?

Trampa.

Yo sabía.

Él sabía que nadie decora números con tantos detalles.

Pero él no contaba con una cosa: yo ya había leído aquel informe unas seis veces.

Entonces erguí el mentón y respondí de memoria. Número por número. Porcentaje por porcentaje. Resumen, proyecciones, puntos de riesgo.

La sala entera quedó silenciosa.

Uno de los accionistas hasta soltó un “hm”.

Ethan apoyó los brazos en la mesa, se inclinó para adelante y dijo, con veneno:

— Impresionante. Para alguien que debe gastar la mitad del día pensando en comida, usted hasta que tiene buena memoria.

Risas. Varias.

El estómago se trabó. La sangre hirvió.

Pero yo sonreí.

Lento.

Cruel.

Y respondí lo suficientemente alto para ecoar:

— No se preocupe con lo que yo pienso en mi día, señor Cavallieri. Ya percibí que, aquí dentro, el único problema de autocontrol no es mi apetito… sino su ego.

Silencio.

Las risas murieron en el acto.

Uno de los accionistas tosió, otro bajó la mirada, intentando fingir que no le pareció gracioso. Pero le pareció. A todos les pareció.

Ethan quedó inmóvil por un segundo.

Después explotó.

— ¡SALGA DE AQUÍ AHORA! — él gritó, la voz cortando el aire como una lámina. — ¡SU MALDITA! ¡¿QUIÉN SE CREE QUE ES?!

Mi corazón saltó en el pecho, pero mi columna permaneció recta.

— Soy Aurora, señor Cavallieri. — respondí con una calma que yo no sentía. — La asistente que usted no va a conseguir intimidar. Con permiso.

Di la espalda y salí de la sala.

Pero esta vez…

Yo oí.

Claramente.

La reacción.

Susurros.

Algunas risas ahogadas.

Y un único comentario, escapando bajo de uno de los accionistas:

— Finalmente alguien pone a ese hombre en su lugar.

Las puertas del ascensor se cerraron y yo finalmente solté el aire.

El segundo día había sido peor que el primero.

Pero yo no estaba quebrada.

Yo estaba lista para la guerra.

1
Carmen Mena
Hermosa historia, gracias por compartir y Felicitaciones autora
Mercedes Elena Bernaez Balza
/Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Good/
Isa 🇻🇪
aurora está poniendo los límites, pero debe también marcar la distancia Ethan es el jefe y no puede estar tratando lo de tu a tu pongo el límite pero con respeto al superior
Isa 🇻🇪
aurora se defiende como gata boca arriba, 🤭🤭
Isa 🇻🇪
El tener una morfología rellena como la describe la autora no es obesa, los prejuicios y el estándar de ser flaca es un concepto errado
Isa 🇻🇪
veamos cómo aurora lo pone en su lugar 🤭🤭🤣🤣🤣
Isa 🇻🇪
buen tema bullying y actitud para repeler a los tontos que creen que las personas sé define por apariencia
Carmen Salgado
muy buena novela, gracias autora felicitaciones.
Maria de los Angeles Vega
Esto empezó..
🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Maria de los Angeles Vega
Himpocible, ganarle a una mujer, qué lleva , guerras ganadas .
Maria de los Angeles Vega
Duelo de Titanes..
el hombre es paja , la mujer ❤️‍🔥
llega el diablo y les sopla..
lo demás es .....🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Maria de los Angeles Vega
El cazador , terminará siendo la presa
Maria de los Angeles Vega
Estos dos se van a matar pero en la cama
están qué echan chispas 😅😂
Susana Soledad Mamani
es injusto el tiene su novia ella no tiene derecho a un papito que le saque el estrés ☺️
Mafalda Tamborino
Es una idiotez jugar a las personas por su peso
Mafalda Tamborino
interesa nte te toma y quieres seguí leyendo
Belca
Es un tipo tan arrogante, descrimina a las persona por su cuerpo, es es abuso psicológico, creo que el tiene problemas de tolerancia a los demás. Patán
Belca
Un inicio diferente a las que he leído
Rosalinda Quintanilla: interesante inicio, gracias
total 1 replies
lara
gracias autora ✨🫶🏽
Silvia Lima
Me encantó
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