Liam un joven marcado por la traición y el alcohol presencia cómo un hombre (Dimitri) golpea y abandona en la nieve a una joven embarazada (Sasha). Al ver que ella sangra y entra en parto prematuro, la sube a su viejo sedán y conduce desesperadamente hacia el Hospital Central, logrando que sea ingresada a urgencias antes de caer inconsciente. Este acto desinteresado abrirá nuevas puertas en la vida de Liam, ya que no solo había salvado a alguien de una familia poderosa sino que entre el hermano de sasha y Liam comienza a crecer un magnetismo inevitable.
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Capítulo 16: La maldición del linaje
Tres días después de su llegada, la rutina en la ala este de la mansión se había estabilizado con una precisión asombrosa. Sin embargo, Liam continuaba sintiéndose como un extra en un mundo al que no pertenecía. Su único ancla real era el bebé, a quien Mikhail Volkov había bautizado oficialmente con el nombre de Aleksei, cumpliendo con una lista de nombres tradicionales que Sasha había escrito semanas antes de la tragedia en su libreta personal.
Era poco más de medianoche. Aleksei acababa de dormirse tras recibir su biberón nocturno. Liam permanecía sentado en un sillón de orejas junto a la cuna, meciendo suavemente el carro mientras observaba el fuego que chisporroteaba en la chimenea del salón adjunto.
La puerta de la estancia se abrió de forma silenciosa y Nora entró llevando una bandeja de plata con una tetera humeante y dos tazas de porcelana.
—Imaginé que seguirías despierto —dijo Nora en un susurro cómplice, dejando la bandeja sobre la mesa auxiliar de madera de nogal—. Es té de manzanilla con miel. Te ayudará a soltar la tensión.
—Gracias, Nora. La verdad es que me cuesta conciliar el sueño en este lugar —admitió Liam, aceptando la taza caliente que la chica le tendía.
Nora se acomodó en el puf frente al sillón de Liam. Con el paso de los días, entre ambos se había forjado una complicidad casi inmediata. Nora era habladora, perspicaz y poseía un conocimiento profundo sobre la dinámica interna de la mansión Volkov, convirtiéndose rápidamente en la única confidente e informante de Liam en aquel laberinto.
—Es normal —comentó Nora, tomando un sorbo de su taza—. Esta casa guarda demasiados fantasmas. Y con lo de la señorita Sasha en el hospital, el ambiente está más pesado que de costumbre.
Liam miró hacia la cuna de Aleksei y luego regresó la mirada a la muchacha.
—Nora... ¿puedo hacerte una pregunta? Si no puedes responderla, lo entenderé.
—Dispara —dijo ella con una sonrisa franca—. Si está a mi alcance y no pone en riesgo mi cabeza, te lo contaré.
—He notado que Mikhail y Nikolai hablan de Sasha con un amor profundo, pero al mismo tiempo hay una distancia extraña en la historia familiar... ¿Sasha y Nikolai son hermanos de padre y madre?
Nora negó lentamente con la cabeza, bajando levemente el tono de su voz para asegurarse de que nadie en el pasillo pudiera escucharla.
—No. Son medios hermanos. Tienen el mismo padre, pero madres distintas —explicó Nora con seriedad—. La madre del señor Nikolai era una mujer de la alta aristocracia rusa, una dama muy elegante que acompañó al Don Mikhail en sus primeros años de expansión. Murió pocas horas después de dar a luz a Nikolai debido a una complicación hemorrágica masiva.
Liam sintió una pequeña opresión en el pecho.
—¿Y la madre de Sasha?
—Años más tarde, el Don volvió a enamorarse —continuó Nora—. Esta vez de una mujer más joven, una artista plástica. Cuando nació la señorita Sasha, ocurrió exactamente lo mismo. Complicaciones graves en el parto y la madre falleció en la mesa de operaciones.
Liam abrió los ojos con consternación, atando cabos con la situación actual de Sasha.
—Por eso el ambiente en esta casa es tan trágico... —murmuró Liam.
—Exacto —asintió Nora con un escalofrío visible—. En el servicio y entre la gente de la familia se habla desde hace años de la "Maldición Volkov". Dicen que las mujeres que traen al mundo a un heredero de esta sangre están condenadas a dejar la vida en el proceso. Por eso, cuando la señorita Sasha cayó en coma tras el parto prematuro de Aleksei, el señor Mikhail y Nikolai quedaron devastados. Sentían que la historia se repetía de la forma más cruel posible.
Liam apretó la taza de té entre sus manos, sintiendo el calor del líquido como un frío contraste con la sombría revelación. La vida de los Volkov estaba marcada por la tragedia y la pérdida, una realidad que explicaba la coraza de hielo que rodeaba a Nikolai y la mirada exhausta del patriarca.