Estaré subiendo capítulos diario y es una historia corta sin muchas complicaciones y personajes
NovelToon tiene autorización de More more para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPITULO 8
El Palacio de los Belmont brillaba como si estuviera hecho de cristal.
La fiesta de compromiso entre Lady Charlotte y el Gran Duque Maximilian von Sterling no era solo un evento social; era la declaración de un nuevo orden.
La Reina Isadora, luciendo un resplandor juvenil que tenía a toda la corte murmurando, presidía la mesa junto al Rey, quien no dejaba de dedicarle miradas de adoración pública.
Evelyn caminaba por el salón con un vestido de seda color esmeralda profunda, con un escote que dejaba al descubierto sus hombros y una caída tan fluida que parecía agua en movimiento.
A su lado, Maximilian, en su uniforme de gala negro con condecoraciones de plata, mantenía una mano posesiva en su cintura.
—Estás radiante —le susurró él al oído—.
Pero noto que tus ojos están buscando a alguien.
—Una buena actriz siempre sabe cuándo va a entrar el antagonista en escena —respondió Evelyn con una sonrisa gélida—.
Y Rose no se perdería la oportunidad de hacer un ridículo monumental por última vez.
En efecto, a mitad de la velada, Rose entró al salón.
No vestía de gala, sino con un atuendo recatado, casi lúgubre, sosteniendo un viejo libro y un amuleto.
Detrás de ella, Julian la seguía con una expresión de rectitud moral que rayaba en lo absurdo.
—¡Majestades! ¡Pueblo de este reino! —
gritó Rose, interrumpiendo la música—. ¡No pueden permitir este compromiso!
Esta mujer que ven aquí no es la verdadera Charlotte Belmont. ¡Es una usurpadora, una bruja que ha usado artes oscuras para seducir al Gran Duque y manipular la mente de nuestra amada Reina!
El salón quedó en un silencio sepulcral. El Rey frunció el ceño, pero la Reina Isadora solo arqueó una ceja con desdén.
—Tengo pruebas —continuó Rose, señalando a Evelyn—. La verdadera Charlotte no sabía distinguir un pastel de una piedra. No sabía vestir, no tenía ingenio.
¡Y ahora mirenla! Posee objetos que no son de este mundo y habla con una lengua que hechiza a los hombres.
¡Exijo que la Inquisición la examine!
Evelyn dio un paso al frente, soltándose suavemente del brazo de Maximilian. No parecía asustada; parecía aburrida.
—Rose, querida —dijo Evelyn, su voz proyectándose con una calma aterradora—. Tu obsesión conmigo está empezando a ser patética. ¿Brujería? ¿De verdad es tan difícil para ti aceptar que una mujer puede simplemente... mejorar? ¿Que puede estudiar, aprender y decidir no ser una tonta por el resto de su vida?
—¡Mientes! —chilló Rose—. ¡Ese objeto de metal que llevas... ese que saca fuego con un dedo! ¡Es un artefacto del demonio!
Evelyn sacó su encendedor plateado, el cual ya había sido "preparado" para este momento.
Lo encendió con un clic elegante.
—Esto, Majestad —dijo Evelyn dirigiéndose al Rey—, no es más que un invento de un alquimista que conocí en un viaje de mi padre.
Es ciencia, no magia. Pero entiendo que Rose, cuyo intelecto se limita a elegir el color de sus lazos, confunda el progreso con la brujería.
La Reina Isadora se levantó. —Rose, hija del Barón, has interrumpido una fiesta real con acusaciones infundadas por puro despecho. Tu envidia no solo es vulgar, es peligrosa. Guardias, escolten a la señorita Rose fuera de estas paredes.
No es bienvenida en la corte nunca más.
Rose fue arrastrada fuera del salón mientras gritaba el nombre de Julian.
La sociedad entera la miraba con asco. Había quedado desacreditada para siempre: para el reino, no era más que una loca celosa.
El Colapso de la Casa del Marqués
Mientras la fiesta continuaba en su apogeo, en un rincón apartado de los jardines del palacio, la realidad golpeaba a la familia de Julian.
El Marqués, un hombre que había apostado todo su prestigio a la influencia que su hijo tendría en la corte, estaba fuera de sí de rabia.
—¡Idiota! ¡Pedazo de animal! —rugió el Marqués, encarándose a Julian detrás de unos setos—. ¿Tienes idea de lo que acabas de tirar a la basura? Charlotte Belmont es ahora la mujer más poderosa del reino.
Es la mejor amiga de la Reina y la futura esposa del hombre que maneja el ejército. ¡Podríamos haber ascendido a Duques! ¡Podríamos haber controlado el consejo!
—¡Padre, no entiendes! —replicó Julian, tratando de mantener la barbilla en alto—. Rose es una doncella buena, pura y delicada. Ella es la víctima aquí. Charlotte es una mujer fría, malvada y calculadora.
¡Ella nos ha engañado a todos con su falsa elegancia!
El Marqués no pudo contenerse más.
El peso de la oportunidad perdida y la humillación pública explotó en él. Con el puño cerrado, lanzó un golpe seco y potente que impactó directamente en el rostro de Julian, tirándolo al suelo sobre la grava.
—¡Cállate! —gritó el Marqués—. Tu "doncella pura" nos ha convertido en el hazmerreír del imperio. ¡Esa "mujer malvada" que desprecias ha salvado la economía de su familia y se ha ganado el favor del trono mientras tú andabas detrás de una baronesa de quinta categoría que solo sabe llorar y mentir!
La madre de Julian, la Marquesa, se desplomó contra una estatua de mármol, rompiendo en un llanto amargo y silencioso.
Veía sus sueños de grandeza desvanecerse entre el polvo y la sangre que salía de la boca de su hijo.
De vuelta en el salón, Maximilian tomó la mano de Evelyn y la llevó a bailar.
—Ha sido una noche productiva —comentó él, mientras giraban bajo las lámparas de cristal—. Rose está fuera, Julian está acabado y la Reina parece estar planeando nombrarte Consejera Real de Comercio.
—Es solo el principio, Max —dijo Evelyn, recostando su cabeza en su hombro por un breve segundo—. En el mundo moderno aprendí que una diva no se conforma con un estreno exitoso. Hay que mantener el show funcionando.
—Mientras yo sea tu protagonista —susurró Maximilian—, el show nunca terminará.
Evelyn sonrió.
Había muerto en un accidente de avión como una estrella de cine, pero había renacido en un mundo antiguo para convertirse en una leyenda.
Ya no necesitaba cámaras; el mundo entero era su escenario.
que no tiene una obsesión por humillar más de lo debido.
y que el pelirrojo va hacer su piedra de tropiezo. 😂