Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.
NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LA MUJER QUE VOLVIÓ DE LA MUERTE
El mundo dejó de tener sentido.
Sentí el corazón detenerse brutalmente dentro de mi pecho mientras miraba a Alessio intentando encontrar una señal de mentira en su rostro.
No la había.
Y eso fue peor.
Muchísimo peor.
—No…
Mi voz salió apenas.
Rota.
—No estás diciendo la verdad.
Pero Alessio seguía observándome en silencio.
Demasiado serio.
Demasiado oscuro.
—Aurora—
—¡NO!
Retrocedí inmediatamente.
Las lágrimas empezaron a caer otra vez mientras mi mente intentaba desesperadamente rechazar aquella realidad imposible.
Mi madre no podía estar viva.
No después de tantos años.
No después del funeral.
No después de todo el dolor.
—La enterramos…
Mi respiración empezó a quebrarse.
—Yo estuve en su tumba…
La expresión de Alessio cambió apenas.
Y por primera vez…
pareció afectado de verdad por mi dolor.
—Nunca hubo un cuerpo.
El aire desapareció de mis pulmones.
Otra vez.
Dios.
Todo era mentira.
Todo.
Mi infancia.
Mi padre.
El duelo.
La muerte de mi madre.
Todo construido sobre secretos.
Sentí las piernas debilitándose lentamente.
Tuve que apoyarme contra la pared para no caer.
—¿Por qué harían algo así…?
Alessio dio un paso hacia mí.
—Para protegerte.
Solté una risa rota.
Desesperada.
—¿Protegermede qué?
¡¿De tener una madre?!
La rabia explotó violentamente dentro de la habitación.
—¡Toda mi vida llorándola mientras ella estaba viva!
La mandíbula de Alessio se tensó.
—No sabes si realmente estuvo viva todo este tiempo.
—¡Tú tampoco!
El silencio volvió a caer brutalmente.
Porque era verdad.
Nadie sabía nada con certeza.
Solo piezas.
Mentiras.
Sombras.
Pero entonces algo atravesó mi mente como un cuchillo.
Miré directamente a Alessio.
—¿Tú sabías que estaba viva?
La oscuridad en sus ojos cambió apenas.
Mala señal.
Muy mala señal.
—No.
Pero dudó.
Y lo noté inmediatamente.
—Estás mintiendo.
—Aurora—
—¡Dímelo!
Mi voz se quebró completamente.
—Por favor…
solo dime una verdad completa.
Aquello pareció afectarlo.
Muy poco.
Pero suficiente para notarlo.
Alessio cerró lentamente los ojos antes de responder.
—Creí que había muerto.
El corazón me golpeó con fuerza.
—¿Creíste?
—Nunca encontré su cuerpo.
Silencio.
Pesado.
Intenso.
Y entonces entendí algo horrible.
—La buscaste.
Los ojos oscuros de Alessio volvieron lentamente hacia mí.
Llenos de algo demasiado humano.
—Durante años.
El aire cambió completamente entre nosotros.
Porque ya no estaba hablando el mafioso.
Ni el CEO.
Ni el hombre peligroso.
Hablaba alguien roto.
Alguien obsesionado con un fantasma durante más de veinte años.
Y eso me aterrorizó.
Muchísimo.
—¿Mi padre sabía que la buscabas?
La mandíbula de Alessio se endureció.
—Sí.
—¿Y aun así seguían trabajando juntos?
Una pequeña risa amarga escapó de él.
—Tu padre y yo dejamos de ser aliados hace mucho tiempo.
Mi respiración se tensó inmediatamente.
—Entonces ¿por qué te pidió que me protegieras?
Silencio.
Otra vez.
Dios.
Pero esta vez el silencio no se sintió manipulador.
Se sintió doloroso.
—Porque sabía que Luca volvería por ti.
El escalofrío fue inmediato.
—¿Por qué yo?
Los ojos de Alessio descendieron lentamente hacia mi rostro.
Y entonces dijo algo que me hizo sentir un vacío brutal en el pecho.
—Porque eres idéntica a ella.
El silencio explotó violentamente entre nosotros.
Y por primera vez…
entendí el verdadero peligro detrás de la obsesión de Luca Barone.
No me estaba buscando solo por venganza.
Me buscaba porque veía a mi madre en mí.
Dios mío.
Sentí náuseas.
Reales.
—Esto está enfermo…
Mi voz salió temblorosa.
—Todos ustedes están enfermos.
Alessio no respondió.
Porque sabía que tenía razón.
Me alejé rápidamente intentando recuperar el aire.
Pero todo empezó a sentirse demasiado pequeño.
La habitación.
La mansión.
Mi propia vida.
—Necesito encontrar a Daniel.
Las palabras salieron rápidas.
Desesperadas.
—Ahora.
Alessio sacó inmediatamente el teléfono.
—Ya estoy moviendo gente.
—No quiero gente.
Quiero ir yo.
—No.
Su respuesta fue instantánea.
Fría.
Dominante.
Eso hizo explotar algo dentro de mí.
—¡Deja de decidir por mí!
Alessio dio un paso adelante.
—Y tú deja de actuar emocionalmente cuando cada persona alrededor quiere usarte.
—¡NO SOY UNA COSA!
Mi grito resonó brutalmente por toda la habitación.
El silencio posterior fue sofocante.
Porque ambos estábamos respirando demasiado rápido ahora.
Demasiado cerca.
Demasiado tensos.
Y entonces ocurrió algo peor.
Muchísimo peor.
Alessio levantó lentamente la mano hacia mi rostro.
Mi cuerpo entero se tensó.
Pero no me moví.
Maldita sea.
No me moví.
Sus dedos apartaron suavemente una lágrima de mi mejilla.
Un gesto mínimo.
Suave.
Peligrosamente íntimo.
—Lo sé.
Su voz descendió grave.
Profunda.
—Ese es precisamente el problema.
El corazón empezó a golpearme tan fuerte que dolía.
Porque por un segundo…
solo un segundo…
olvidé que debía odiarlo.
Y eso me aterró muchísimo más que Luca.
Retrocedí inmediatamente.
Necesitaba distancia.
Claridad.
Porque algo estaba pasando entre nosotros.
Algo oscuro.
Algo equivocado.
Y cada vez era más difícil resistirlo.
Entonces alguien golpeó violentamente la puerta de la habitación.
Los dos reaccionamos al instante.
La expresión de Alessio cambió completamente.
Oscuridad pura.
—Entra.
Uno de los escoltas apareció rápidamente.
Agitado.
Tenso.
—Señor Moretti…
Alessio dio un paso adelante.
—Habla.
El hombre tragó saliva.
—Tenemos un problema.
Mi corazón se aceleró inmediatamente.
—¿Daniel?
—No.
El escolta dudó apenas.
—Es Vivian.
El aire se volvió pesado otra vez.
—¿Qué pasa con ella?
El hombre miró rápidamente hacia mí antes de responder.
Mala señal.
—Intentó suicidarse.
El mundo pareció detenerse.
—¿Qué…?
Alessio endureció inmediatamente la mandíbula.
—¿Está viva?
—Sí.
Pero dijo algo antes de perder el conocimiento.
Mi respiración empezó a acelerarse.
—¿Qué dijo?
El escolta tragó saliva nuevamente.
Y entonces habló.
—Dijo que Aurora jamás debía descubrir quién es realmente su padre.
El silencio explotó brutalmente dentro de la habitación.
Sentí el corazón dejar de latir.
No.
No.
No podía haber escuchado bien.
Giré lentamente hacia Alessio.
Y lo que vi me destruyó completamente.
Porque él ya no parecía sorprendido.
Parecía aterrado.