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Desde Siempre, TÚ

Desde Siempre, TÚ

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.

En silencio sin que nadie lo supiera.

El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.

Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.

Hasta que apareció Sofía Ferrer.

Hermosa y perfecta, su novia.

y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.

Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las fotos

Capítulo 21

Las fotos

El silencio dentro del departamento de Valentina Rossi se volvió absoluto después de las palabras de Matteo Rossi.

"Filtraron fotos de Chicago."

Valentina sintió que el corazón dejaba de latirle por un segundo.

—¿Qué fotos? —preguntó apenas.

Del otro lado de la llamada, Matteo soltó un suspiro cansado.

—Fotos tuyas y de Alexander entrando al hotel… y otras en la terraza.

La sangre abandonó completamente el rostro de Valentina.

No.

No podía estar pasando eso.

Giró lentamente hacia Alexander Beaumont, que seguía observándola desde el centro del living.

Y al ver su expresión… él entendió inmediatamente.

—¿Qué ocurrió? —preguntó Alexander.

Valentina apenas pudo responder.

—Las fotos de Chicago salieron a la prensa.

El gesto de Alexander cambió al instante.

La tensión endureció completamente su mandíbula.

—¿Qué fotos exactamente?

Matteo respondió antes que ella.

—Las suficientes para que todo Manhattan piense que ustedes estaban teniendo una aventura.

Perfecto.

Absolutamente perfecto.

Valentina cerró los ojos intentando controlar el temblor en sus manos.

Porque aquello ya no eran rumores.

Ahora había pruebas.

Imágenes.

Y la prensa jamás iba a soltarlos después de eso.

—Voy para allá —continuó Matteo—. Y será mejor que Beaumont siga ahí cuando llegue.

Alexander soltó una pequeña risa amarga.

—Tu hermano realmente quiere matarme.

Valentina habría sonreído en cualquier otro momento.

Pero ahora sentía demasiado miedo.

Cortó la llamada lentamente antes de girar hacia Alexander.

—Esto es un desastre.

Él permaneció inmóvil unos segundos antes de sacar el teléfono del bolsillo.

Y apenas vio las notificaciones…

Su expresión se oscureció todavía más.

—Ya está en todos lados.

Valentina tragó saliva lentamente.

—Alex…

Él levantó la vista hacia ella.

Y aunque claramente estaba furioso con toda la situación… sus ojos seguían suavizándose cada vez que la miraba.

Como si incluso en medio del caos todavía quisiera protegerla.

—Ven aquí.

La voz grave y tranquila de Alexander terminó rompiendo la poca estabilidad emocional que le quedaba.

Valentina caminó lentamente hacia él.

Y apenas estuvo cerca, Alexander la abrazó.

Fuerte.

Como si supiera exactamente cuánto estaba asustándola todo aquello.

Ella cerró los ojos inmediatamente apoyando el rostro contra su pecho.

Porque sí.

Tenía miedo.

Muchísimo.

—Lo siento tanto… —susurró ella.

Alexander apoyó suavemente la mejilla sobre su cabello.

—Deja de disculparte por existir en mi vida.

Las lágrimas volvieron a acumularse en los ojos de Valentina.

Porque incluso ahora… él seguía eligiéndola.

El sonido insistente de los celulares interrumpió el momento.

Los dos teléfonos vibraban sin parar.

Llamadas.

Mensajes.

Periodistas.

Alexander soltó lentamente el abrazo antes de mirar la pantalla otra vez.

—Mi padre quiere una reunión urgente con los Rossi mañana.

Eso hizo que el miedo volviera inmediatamente.

Las familias.

Claro.

Porque aquello ya no afectaba solo sentimientos.

Ahora también involucraba negocios millonarios, reputaciones y orgullo.

—Mi papá va a odiarte —murmuró Valentina con honestidad.

Alexander levantó apenas una ceja.

—Creo que ya empezó.

A pesar del desastre, Valentina soltó una pequeña risa nerviosa.

Y Alexander sonrió apenas al escucharla.

Era increíble.

Incluso destruidos… seguían encontrando pequeños momentos de calma juntos.

Pero esa tranquilidad duró exactamente diez segundos.

Porque el timbre del departamento sonó con fuerza.

Matteo.

Valentina cerró los ojos apenas.

—Prepárate.

Alexander acomodó lentamente el saco oscuro antes de asentir.

—Sobreviví a reuniones corporativas durante años. Puedo manejar a tu hermano.

—No tienes idea.

Segundos después, Matteo entró al departamento como una tormenta.

Su mirada pasó directamente de Valentina hacia Alexander.

Y la tensión llenó todo el lugar inmediatamente.

—Así que es verdad.

Alexander sostuvo su mirada sin retroceder.

—Sí.

Valentina sintió ganas de desaparecer.

Porque aunque Matteo era protector con ella…

jamás lo había visto tan serio.

—¿Sabes el caos que acabas de provocar? —preguntó mirando a Alexander.

—Sí.

—¿Y aun así seguiste adelante?

Alexander tardó apenas un segundo en responder.

—Sí.

La sinceridad absoluta en su voz sorprendió incluso a Valentina.

Matteo soltó una pequeña risa incrédula mientras pasaba una mano por su cabello.

—Increíble. El perfecto Alexander Beaumont finalmente hizo algo impulsivo.

—Matteo —intentó intervenir Valentina.

Pero él levantó una mano.

—No. Quiero entender esto.

Su mirada volvió hacia Alexander.

—¿Realmente la amas o esto es solo culpa porque te aburriste de tu vida perfecta?

La pregunta atravesó el aire con fuerza brutal.

Valentina dejó de respirar.

Pero Alexander no dudó.

Ni un segundo.

—La amo.

El silencio fue inmediato.

Pesado.

Y completamente real.

Porque era la primera vez que Alexander lo decía frente a otra persona.

La amo.

Valentina sintió el corazón romperse lentamente dentro de su pecho.

Matteo observó a Alexander algunos segundos.

Como si estuviera intentando decidir si creerle o golpearlo.

Finalmente soltó el aire lentamente.

—Ella lleva años enamorada de ti.

Alexander bajó apenas la mirada.

—Lo sé.

—Entonces más te vale no destruirla ahora que finalmente decidiste verla.

La amenaza era clara.

Pero también había algo más debajo de todo aquello.

Protección.

Porque Matteo conocía perfectamente cuánto había sufrido su hermana en silencio durante años.

Alexander sostuvo su mirada con absoluta seriedad.

—Jamás voy a lastimarla intencionalmente.

Matteo soltó una pequeña risa amarga.

—Todos dicen eso al principio.

El silencio volvió a caer entre los tres.

Hasta que Matteo habló otra vez.

—Mamá y papá quieren verla mañana temprano. Y te recomiendo descansar porque las próximas semanas van a ser horribles.

Valentina sintió un nudo formándose en el estómago.

Porque sabía que tenía razón.

La prensa apenas comenzaba.

Las familias estaban furiosas.

Y Sofía seguía herida en medio de todo.

Pero entonces Alexander tomó suavemente su mano entrelazando sus dedos con los de ella.

Y aquel pequeño gesto bastó para darle algo de aire.

Porque incluso con el mundo cayéndose alrededor…

Seguía sintiendo que quería atravesarlo todo si era con él.

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