“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
NovelToon tiene autorización de Wenpome para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Demasiado cerca
Alessia no sabía por qué estaba tan nerviosa.
Tal vez era porque Sebastián Ferrer no era un hombre fácil de leer.
O tal vez porque, cada vez que él la miraba, sentía algo extraño en el pecho.
Caminó por el pasillo que llevaba a las oficinas ejecutivas, Todo allí era elegante y silencioso.
Muy diferente al bullicio del estudio de diseño.
Cuando llegó frente a la puerta de vidrio, respiró profundo y tocó.
—Pasa.
La voz de Sebastián se escuchó desde dentro.
Alessia abrió la puerta lentamente.
Sebastián estaba de pie junto a la ventana, mirando la ciudad desde lo alto del edificio.
Cuando la vio entrar, dejó la carpeta que tenía en las manos sobre el escritorio.
—Cierra la puerta.
Alessia lo hizo.
Por un momento el silencio llenó la habitación.
Sebastián caminó lentamente hacia ella.
—Siéntate.
Alessia se sentó frente al escritorio.
Él permaneció de pie.
Sus ojos oscuros la observaban con atención.
—Ese diseño —dijo finalmente—.
—¿Dónde aprendiste a hacer algo así?
Alessia dudó un segundo.
—Mi madre.
La expresión de Sebastián cambió ligeramente.
—Ella también era diseñadora.
—Tenía un pequeño taller —explicó Alessia—. Yo crecí entre telas y máquinas de coser.
Sebastián asintió lentamente.
—Eso explica muchas cosas.
Luego abrió la carpeta que tenía sobre la mesa.
Dentro estaba el boceto que Alessia había dibujado frente a todos.
—Tu estilo es diferente.
—¿Eso es malo?
—No —respondió él.
Sus ojos volvieron a encontrarse con los de ella.
—Eso es lo que me llamó la atención.
El corazón de Alessia empezó a latir más rápido.
Sebastián se acercó un poco más al escritorio.
—Pero también es lo que hará que algunos aquí quieran deshacerse de ti.
Alessia sabía exactamente a quién se refería.
—Valentina.
Sebastián no lo negó.
—Ella ha trabajado conmigo durante años.
—Entonces ¿por qué me contrató?
La pregunta salió antes de que Alessia pudiera detenerse.
Sebastián la observó en silencio durante unos segundos.
Luego respondió:
—Porque no me gusta rodearme de personas que siempre hacen lo mismo.
Alessia bajó la mirada al boceto.
—No sé si podré competir con diseñadores que llevan años aquí.
Sebastián apoyó ambas manos sobre el escritorio.
Y se inclinó ligeramente hacia ella Demasiado cerca.
—Escúchame bien, Alessia.
Ella levantó la mirada.
—Si dudara de ti - no estarías aquí.
El corazón de Alessia dio un salto.
Pero en ese momento alguien abrió la puerta sin tocar.
—Sebastián, tenemos que hablar sobre la reunión de—
La voz se detuvo.
Un hombre joven entró a la oficina.
Alessia lo miró sorprendida.
Era alto, con cabello oscuro y una sonrisa relajada.
Pero sus ojos mostraban curiosidad inmediata al verla.
—Vaya… —dijo con una sonrisa divertida.
—Ahora entiendo por qué no contestabas el teléfono.
Sebastián suspiró con evidente molestia.
—Adrián.
—Mi hermano tiene la mala costumbre de entrar sin avisar —explicó el recién llegado mirando a Alessia.
Luego extendió la mano.
—Adrián Ferrer.
Alessia se levantó.
—Alessia Duarte.
Adrián sonrió.
—Encantado.
Sebastián observaba la escena con expresión seria.
—Adrián.
—¿Qué?
—La reunión.
Adrián soltó una pequeña risa.
—Está bien, está bien.
Pero antes de irse volvió a mirar a Alessia.
—Nos veremos por aquí.
Cuando salió de la oficina, el silencio regresó.
Sebastián se pasó una mano por el cabello con leve frustración.
—Ignóralo.
Alessia sonrió ligeramente.
—Parece agradable.
Sebastián levantó una ceja.
—No te dejes engañar.
Luego tomó el boceto nuevamente.
—Quiero que trabajes directamente conmigo en este diseño.
Alessia abrió los ojos.
—¿En serio?
—Sí.
Pero antes de que pudiera decir algo más, Sebastián añadió algo inesperado.
—Y a partir de ahora vas a trabajar en mi oficina.
Alessia se quedó inmóvil.
Porque sabía lo que eso significaba.
Pasaría mucho tiempo cerca de Sebastián Ferrer.
Mucho más del que probablemente era prudente.
Pero lo que Alessia no sabía era que al otro lado del pasillo, alguien había escuchado parte de la conversación.
Valentina Salazar.
Y su expresión estaba llena de furia.
Porque si Alessia empezaba a trabajar tan cerca de Sebastián las cosas estaban a punto de volverse mucho más peligrosas.