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La Protegida Del Don Greco

La Protegida Del Don Greco

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Arrogante / Mafia / Amor a primera vista / Diferencia de edad / Completas
Popularitas:909.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosana C. Lyra

Theo Greco es uno de los mafiosos más temidos de Canadá. Griego de nacimiento, frío como el acero de sus armas y con cuarenta años de una vida marcada por sangre y traiciones, nunca creyó que algo pudiera sacudir su alma endurecida. Hasta encontrar a una joven encadenada en el sótano de una fábrica abandonada.

Herida, asustada y sin voz, ella es la prueba viviente de una pesadilla. Pero en sus ojos, Greco ve algo que jamás pensó volver a encontrar: el recuerdo de que aún existe humanidad dentro de él.

Entre armas, secretos y enemigos, nace un vínculo improbable entre un hombre que juró no ser capaz de amar y una mujer que lo perdió todo, menos el valor de sobrevivir.

¿Podrá una rosa hecha pedazos florecer en los brazos del Don más temido de Toronto?

NovelToon tiene autorización de Rosana C. Lyra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 – El Conflicto

La noche se extendía silenciosa en la mansión, pero para Theo Greco no había sueño. Estaba en su despacho, sentado tras el escritorio de madera maciza que ya había presenciado negocios de millones, sentencias de muerte y confesiones susurradas antes del fin de algún traidor.

El cigarro ardía despacio entre sus dedos, el whisky reposaba en el vaso a un lado. Sus ojos, sin embargo, no estaban allí. Estaban en el segundo piso, detrás de una puerta cerrada, donde la joven descansaba, o intentaba descansar, en la habitación que ahora era su cautiverio y refugio.

Theo no conseguía ignorar el peso de esa presencia. Era como si la casa, antes solo un templo de lujo y silencio, hubiera ganado una segunda respiración. Cada vez que pasaba por el pasillo, lo sentía. Cada vez que se detenía frente a la puerta, con la mano casi tocando el picaporte, se descubría dividido.

De un lado, el Don. El hombre que sabía que mantener a aquella mujer era un error estratégico, una complicación que podía explotar en consecuencias. Una mujer encontrada en una trampa armada por Vladimir… era obvio que podía ser parte del plan. Un señuelo. Una distracción. Y, si ese era el caso, él mismo se estaba dejando enredar.

Del otro lado, el hombre. No el mafioso, sino Theo, el ser humano que hacía mucho creía muerto por dentro. Ese lado le impedía tomar la decisión lógica: eliminarla o entregarla a alguien que pudiera hacerla desaparecer. Ese lado lo hacía recordar los ojos de ella, la primera vez que lo encararon, cargados de rabia y miedo, pero vivos.

Theo inspiró hondo, llevando el humo hasta los pulmones. El cigarro crepitó levemente. Soltó el humo despacio, como si quisiera aplazar lo inevitable… la conversación con Nikos.

Porque Nikos siempre decía lo que él no quería escuchar.

La puerta del despacho rechinó suavemente. Su mano derecha entró, los ojos atentos como siempre. Nikos era leal hasta los huesos, pero también era el único que se permitía hablar francamente con el Don.

—¿Aún despierto? —preguntó, con voz grave.

Theo no respondió de inmediato. Solo alzó el vaso y bebió un sorbo. Su silencio era, muchas veces, respuesta suficiente.

Nikos cerró la puerta, se acercó, apoyó las manos en el respaldo de una silla.

—¿Ella sigue sin hablar?

Theo lanzó una mirada breve, pero afilada.

—Sigue.

Nikos asintió, pero no retrocedió.

—Don… necesitamos hablar.

Greco se recostó en la butaca, girando el vaso en las manos.

—Entonces habla.

Su mano derecha respiró hondo antes de decir:

—Una mujer puede ser un arma tan peligrosa como un rifle apuntado a su cabeza. A veces más. No sabemos quién es, de dónde vino, por qué estaba en ese sótano. Puede haber sido puesta allí a propósito. Puede ser un señuelo.

El Don entornó los ojos. Nikos tenía razón. Lo sabía. Pero no estaba dispuesto a admitirlo.

—¿Y qué sugieres? —preguntó, con voz baja.

Nikos vaciló, como si pisara terreno minado.

—Que no permanezca aquí. Que resolvamos esto antes de que se convierta en un problema mayor.

Theo dejó el vaso con fuerza sobre la mesa. El sonido seco resonó en el despacho. Sus ojos fulminaron a Nikos.

—¿Estás sugiriendo que la entregue? —la pregunta sonó como amenaza.

Nikos mantuvo la postura.

—Sugiero que recuerde quién es. Don Greco. Un hombre que no se permite debilidades.

El silencio que siguió fue denso. El aire parecía vibrar con la tensión entre ambos.

Theo se levantó despacio. Rodeó el escritorio y se acercó hasta quedar a pocos centímetros de Nikos. Su mano derecha conocía esa mirada. Ya la había visto dirigida a hombres que jamás volvieron a respirar.

—Nunca vuelvas a sugerir que no sé quién soy. —dijo, bajo, pero con acero en cada sílaba.

Nikos tragó saliva, pero no desvió la vista. Esa era su diferencia con cualquier otro: no temía morir a manos de Greco, porque vivir sin lealtad ya sería una muerte en sí misma.

Theo lo sostuvo con la mirada unos segundos más y luego retrocedió. Volvió tras el escritorio, se sirvió más whisky. La tensión se disipó apenas un poco.

—Te equivocas en parte, Nikos. —dijo, con la voz ahora más controlada—. Pero también tienes razón.

Su mano derecha frunció el ceño.

—¿Razón en qué?

Greco bebió otro sorbo antes de responder:

—Las mujeres pueden ser trampas. Pueden ser la caída de cualquier hombre. Y quizá ella lo sea para mí.

Nikos quiso responder, pero el Don alzó la mano.

—Aun así… —continuó Theo, la mirada perdida en algún punto de la pared— no voy a deshacerme de ella.

Su mano derecha guardó silencio. Era la decisión final. Cuando Greco hablaba así, no había espacio para insistencias.

Theo caminó hasta la ventana, apartó la cortina y observó los jardines iluminados. El viento agitaba las copas de los árboles, sombras se proyectaban en el césped como espectros.

—¿Sabes qué es lo que más me irrita de todo esto? —preguntó, sin mirar a Nikos—. No consigo sacarla de mi mente.

La confesión flotó en el aire como una blasfemia. Nikos, que lo conocía desde joven, jamás había escuchado algo semejante salir de la boca de Theo.

—Don… —intentó empezar.

—No hables. —cortó Greco—. Solo escucha.

Aspiró otra vez del cigarro, la brasa iluminando sus ojos.

—Ya enfrenté enemigos que querían mi sangre. Ya lidié con traidores que juraron destruirme. Ya tuve mujeres que intentaron manipularme. Ninguna de ellas permaneció en mi mente después de que el asunto fue resuelto. Ninguna. —Cerró la cortina, se giró—. Pero ella… ella no sale de aquí.

Theo tocó su propio pecho, golpeando suavemente con el puño cerrado. Nikos permaneció en silencio. Entendía el peso de esas palabras. Sabía que significaban peligro.

El Don volvió a sentarse.

—Quizá esté cometiendo un error. Quizá ella sea el error que va a destruirme. Pero aun así… —hizo una pausa, mirando el vaso de whisky— prefiero el riesgo al vacío.

Su mano derecha respiró hondo. No había nada más que decir. Solo asintió, aceptando la decisión que sabía irrevocable.

Horas después, ya cerca del amanecer, Theo recorrió los pasillos de la mansión en silencio. Los guardias hacían la ronda, pero ninguno se atrevió a dirigirle la palabra. Subió las escaleras despacio, como quien carga un peso invisible.

Se detuvo frente a la puerta de su habitación. Se quedó allí, solo escuchando. El silencio del interior era absoluto. Por un momento, la imaginó dormida. En otro, pensó que quizá estaba despierta, solo fingiendo.

Su mano flotó sobre el picaporte, pero no giró. En su lugar, apoyó los dedos sobre la madera, como si ese gesto bastara para una conexión.

Permaneció allí largos minutos, inmóvil. El hombre y el Don librando guerra dentro de sí.

Cuando finalmente se apartó, no se sintió aliviado. Se sintió aún más dividido.

Theo Greco sabía que estaba al borde de un abismo. Sabía que aquella mujer podía ser su ruina. Pero también sabía que ya no había vuelta atrás.

Y, en el fondo, quizá era exactamente eso lo que lo atraía.

1
Jessica Arroyo
valió la espera mi Theo te llegó tu alma gemela 🙏
Jessica Arroyo
y Nikos que se hizo 🤔
Jessica Arroyo
después de todos tus años de sufrimiento y cautiverio es lógico sobrevivir Mija
Jessica Arroyo
ya el acepto sus sentimientos ahora es ella la que entra al dilema y se lleva los capítulos restantes de la novela jajajaja
Jessica Arroyo
esperen leo otra vez que fue que dijo aaaaah mi Mujer 😱😱😱😱😱😁😁😁
Jessica Arroyo
al final la novela se trató de la lucha interna de Theo de pelear con el amor y ella también peleando con sus sentimientos 😁
Carmen Gloria Rivas Barrio
Me encantó desde el inicio, tremenda historia
Jessica Arroyo
ahora solo falta que haga alianza con Vladimir para acabar con el 🤔
mariela Robledo
Hermosa historia,me atrapo al instante,he lekdo muchas de mafoosos,pero esta en la narrativa era fistinta y te atrapaba.me encanto felicudades autora.
mariela Robledo
y como vienen,creo que en cualquier momento le dice qye ya viene en camino uno,o mas.jajaj🤭
Marcela Viviana Gamalero
dale la ciudad en llamas...Los aliados siendo atacados y el haciendo de romeo.....raris
Marcela Viviana Gamalero
me estot cansando de que la actitud de ella sigue igual y la de él también
jairelys saldeño
pésima historia ya va por el capítulo 12 y todavía no se sabe ni cómo se llama la chica ni nada de ella
Maria Soto Schiller
Me ha gustado esta novela , pero por Dios este hombre no deja de fumar, todo debe oler a cigarros incluso su mansión ...yo también fumo pero uno o dos cigarros ya es mucho... wuakala. los dormitorios pasados a humo de cigarros... Bueno..se espera que ella le quite ese mal hábito al igual que tanto whisky ...el amor lo hará cambiar 👏
Marilin Barboza
Me Encantó la historia el cuidado y la manera en el que se contó muchas gracias!!!🥰👏👏👏
XIOMARA CHAURIO
bueno tenía tiempo que no leía una historia en medio día me encantó de principio hasta el fin una novela muy bien contada como dije me encantó excelente trabajo de la escritora ⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐🌹🌹🌹🌹 felicidades gracias
mariela Robledo
ese apellido me suena... ella sera hija de algun socio de greco?
Marilin Barboza
Podrá cumplir con su promesa de no tocarla nunca 🤔
Marilin Barboza
no entiendo xq no hizo que la bañaran y le pusieran medicación por vena calmante hasta que ella estuviera bien
Gabriela Navas
jajaja👏👏
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