Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes*
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Julian Bridge 1
El carruaje negro estaba detenido en una calle tranquila, lejos del ruido del mercado.
Los dos hombres que habían escoltado a Sienna Gray se apartaron ligeramente cuando la puerta se abrió.
Desde la penumbra del interior apareció el duque Julian Bridge.
Sienna lo observó con la misma atención con la que había estudiado a muchos sospechosos en su vida anterior.
De cerca, el duque era aún más imponente.
Alto, de hombros anchos, vestido completamente de negro como siempre. La tela de su abrigo era de excelente calidad, pero su forma de llevarlo no tenía nada de delicada elegancia aristocrática.
Parecía un hombre acostumbrado a moverse, a luchar, a sobrevivir.
La pequeña cicatriz en su ceja era aún más visible a esa distancia.
Sus ojos oscuros se posaron sobre Sienna.
La recorrieron lentamente, evaluando.
Sin embargo, aunque por dentro se sorprendió, no mostró ninguna emoción.
Su rostro permanecía serio.
Frío.
Casi arrogante.
Para él, aquella joven era alguien que llevaba semanas observándolo en el pueblo.
Eso ya era sospechoso.
Pero lo verdaderamente extraño era lo que veía ahora.
La joven no parecía aterrada.
No parecía nerviosa.
No lloraba.
No gritaba.
Simplemente estaba allí… mirándolo con calma.
Sienna inclinó ligeramente la cabeza.
—Duque Bridge.
Su saludo fue correcto.
Pero no tenía entusiasmo.
Ni admiración.
Ni miedo.
Julian notó eso inmediatamente.
Extraño.
Hizo un gesto leve con la mano.
Los hombres se alejaron unos pasos más, dejando suficiente privacidad.
Luego habló.
Su voz era grave y firme.
—Señorita Gray.
Hubo un pequeño silencio.
El duque no rodeó el asunto.
—¿Por qué me sigue?
La pregunta cayó en el aire con total frialdad.
Sienna ya esperaba algo así.
Durante semanas había calculado este posible encuentro.
Y sabía que mentir sería una mala idea.
Un hombre con el poder y los recursos de Julian Bridge podía verificar casi cualquier cosa.
Si inventaba una historia… probablemente sería descubierto.
Además, todavía no sabía si él sería un enemigo.
O un posible aliado.
Así que eligió la opción más arriesgada.
La verdad.
Sienna cruzó las manos frente a ella con tranquilidad.
—Antes vivía en el campo.. En una propiedad menor de la familia Gray.
Julian la observaba sin interrumpir.
—Hace poco mis tíos me trajeron a la mansión Gray a vivir con ellos..
Sus ojos oscuros seguían analizándola.
—Porque desean que me case con usted.
Eso no sorprendió al duque.
Las negociaciones entre las casas nobles eran algo común.
Pero lo que vino después sí lo sorprendió.
—Ellos creen que… usted podría herir a su preciosa hija.
Un pequeño silencio cayó entre los dos.
—Mi prima Sage Gray.
Julian no reaccionó.
Pero en su interior, algo se movió.
Sienna continuó, completamente tranquila.
—Así que decidieron usarme a mí en su lugar.
Los ojos de Julian se estrecharon levemente.
No por enojo.
Sino por algo más raro.
Interés.
La honestidad de aquella mujer era… absurda.
Demasiado directa.
Demasiado clara.
La mayoría de las personas en esa situación habrían mentido, inventado excusas o fingido inocencia.
Pero los ojos de Sienna no dudaban.
No temblaban.
Julian habló de nuevo.
—Entonces… ¿qué busca siguiéndome?
Sienna respondió sin dudar.
—Conocerlo.
El silencio que siguió fue más largo.
Julian la miró.
Luego dejó escapar una leve exhalación por la nariz.
Su expresión se volvió ligeramente desdeñosa.
—Nunca me conocerá.
La forma en que lo dijo fue fría.
Como si descartara completamente la posibilidad.
Sienna interpretó sus palabras de inmediato.
[Ah.. entiendo.. bien.. eso es bueno.. podre irme sin pasar por el compromiso]
En su mente aquello era simple.
El duque estaba rechazando la idea del matrimonio.
Lo cual… sinceramente… era una excelente noticia.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
Era una sonrisa ligera.
Casi aliviada.
Julian la notó.
—En ese caso.. le deseo lo mejor.
El duque frunció apenas el ceño.
—¿Lo mejor?
—Sí.
Sienna inclinó ligeramente la cabeza otra vez.
—Espero que sea feliz junto a mi prima Sage.
El silencio volvió.
Ahora más pesado.
Sienna continuó con absoluta naturalidad.
—Perdone por haberlo seguido estas semanas. Solo quería saber cómo era el hombre con el que querían casarme.
Julian no dijo nada.
Sus ojos oscuros seguían clavados en ella.
—Ahora que entiendo que no está interesado.. no hay razón para que siga aquí.
La joven levantó la mirada hacia él con calma.
—Regresaré al campo.
La brisa movió ligeramente su cabello.
—Le deseo buena suerte, duque Bridge.
Y entonces… se dio la vuelta.
Dispuesta a marcharse.
Pero algo no encajaba.
Porque esa no era la reacción que Julian esperaba.
En absoluto.
Normalmente, cuando alguien descubría que podía convertirse en duquesa… se aferraba desesperadamente a esa oportunidad.
Intentaban agradarle.
Convencerlo.
Seducirlo.
Manipularlo.
Pero esta mujer… había aceptado su supuesto rechazo con demasiada facilidad.
Peor aún.
Parecía aliviada.
Los ojos de Julian se oscurecieron ligeramente.
Había pasado semanas observando a aquella joven misteriosa que lo seguía por el pueblo.
Y ahora que finalmente la tenía frente a él… ¿simplemente iba a dejarla ir?
No.
Eso no le gustaba.
En absoluto.
Durante unos segundos, el duque Julian Bridge observó la espalda de Sienna Gray mientras ella se alejaba por la calle empedrada.
La joven caminaba con pasos tranquilos, sin apresurarse, como si aquel encuentro no hubiera sido algo importante.
Julian entrecerró ligeramente los ojos.
[Interesante]
Había conocido muchas personas en su vida.
Nobles ambiciosos.
Comerciantes desesperados.
Espías.
Incluso asesinos.
Pero rara vez alguien reaccionaba como lo había hecho aquella mujer.
La mayoría de las jóvenes nobles habrían reaccionado de dos maneras al saber que podían casarse con él.
O habrían tratado de agradarle desesperadamente.
O habrían mostrado miedo.
Sienna no hizo ninguna de las dos cosas.
En cambio, parecía… aliviada.
Julian apoyó lentamente un brazo en la puerta abierta del carruaje.
[¿Una táctica?]
Tal vez.
Había visto estrategias similares antes.
Avanzar primero.
Luego retroceder.
Crear curiosidad.
Volverse interesante.
Los nobles ambiciosos usaban ese tipo de juegos constantemente.
Una sonrisa casi imperceptible apareció en la esquina de sus labios.
Si eso es lo que intentas…
—Déjenla ir..
Sus hombres, que habían estado atentos a cada movimiento, no cuestionaron la decisión.
Sienna ya se alejaba entre la gente del pueblo.
Julian subió al carruaje.
Pero antes de cerrar la puerta, habló otra vez.
—Ronan.
Uno de los hombres que había escoltado a Sienna dio un paso adelante.
Era alto, de cabello oscuro y expresión tranquila.
Un hombre acostumbrado a observar.
—Sí, mi señor.
Julian lo miró con calma.
—Síguela.
El hombre no mostró sorpresa.
—¿Hasta la mansión Gray?
Julian asintió levemente.
—Quiero saber todo.
Ronan inclinó la cabeza.
—Como ordene.
Julian cerró la puerta del carruaje.
Mientras los caballos comenzaban a moverse, su mente seguía repasando el encuentro.
La honestidad de la joven.
La calma.
La forma en que había aceptado irse.
Y sobre todo… la forma en que había sonreído cuando creyó que el compromiso estaba roto.
Los ojos oscuros del duque se volvieron pensativos.
[Definitivamente… eres interesante..]
Mientras tanto, Sienna caminaba hacia la salida del pueblo.
Pero su mente estaba trabajando tan rápido como siempre.
El encuentro con el duque había sido… inesperado.
No desastroso.
Pero sí peligroso.
Demasiado peligroso.
Sienna había visto la forma en que Julian la observaba.
No era la mirada de un hombre ingenuo.
Era la mirada de alguien acostumbrado a analizar.
A sospechar.
A descubrir mentiras.
Ese hombre no es fácil de engañar.
Lo que significaba que permanecer cerca de él demasiado tiempo sería arriesgado.
Pero ese no era su problema inmediato.
Había otro peligro más cercano.
La familia Gray.
Mientras caminaba por el camino que llevaba de regreso a la mansión, comenzó a analizar la situación.
Si el duque rechaza el matrimonio…
Sus tíos no estarían contentos.
En absoluto.
La propuesta del duque Bridge representaba riqueza, poder e influencia para ellos.
Si ese matrimonio fracasaba… alguien tendría que cargar con la culpa.
Y Sienna era el blanco perfecto.
Su mente recordó pequeños detalles.
La forma en que Sarco Gray hablaba de ella.
La frialdad con la que Lady Gray la trataba.
La crueldad casual de Sage.
[Podrían deshacerse de mí fácilmente.]
Un accidente.
Una enfermedad repentina.
Un viaje al campo del que nunca regresaría.
En el mundo de la nobleza, esas cosas ocurrían más seguido de lo que la gente imaginaba.
Sienna respiró lentamente.
Su decisión comenzó a tomar forma.
[Debo irme antes.]
Antes de que supieran la verdad.
Antes de que el compromiso se rompiera oficialmente.
Antes de que buscaran un culpable.
Sus ojos se volvieron más firmes.
Había vivido en el campo antes.
Podría hacerlo otra vez.
O ir más lejos.
Buscar trabajo.
Desaparecer.
Su entrenamiento, su mente y su experiencia le permitirían sobrevivir.
Mucho mejor que quedarse atrapada en la mansión Gray.
[Sí… Esa era la mejor opción.]
Huir antes de que fuera demasiado tarde.
Pero mientras Sienna tomaba esa decisión… no sabía que alguien caminaba varios metros detrás de ella.
Silencioso.
Paciente.
Observador.
Ronan.
El hombre del duque se movía entre la gente con facilidad, manteniendo siempre la distancia correcta.
No era la primera vez que seguía a alguien.
Pero aquella misión era curiosa.
Había visto el encuentro.
Había escuchado parte de la conversación.
Y ahora observaba a la joven caminar.
Ella no parecía nerviosa.
No miraba hacia atrás constantemente.
No actuaba como alguien que sospechara que estaba siendo seguida.
Pero Ronan notó algo más.
Algo que lo hizo fruncir ligeramente el ceño.
La forma en que Sienna observaba el entorno.
Las rutas.
Las esquinas.
Las salidas.
Está evaluando el terreno.
Eso no era normal para una noble.
Ronan continuó siguiéndola hasta que finalmente vio aparecer a lo lejos las altas rejas de la mansión Gray.
La joven entró sin mirar atrás.
Ronan se detuvo en la calle opuesta.
Observó la propiedad durante unos segundos.
Luego se giró.
Tenía un informe interesante que entregar.
Porque la mujer que su señor había decidido vigilar… definitivamente no era una noble común.
Y mientras Sienna planeaba escapar de su destino… Julian Bridge acababa de comenzar a interesarse en ella.
Lo suficiente como para asegurarse de que no desapareciera tan fácilmente.