Traicionada por su propia sangre y asesinada, Kala Bermuchi recibe una inesperada segunda oportunidad al despertar en el pasado. Decidida a escapar de las garras de sus tíos, se refugia bajo la protección del implacable Rey Lycan, aceptando un pacto oscuro: su seguridad a cambio de un heredero. Entre el frío asedio de sus enemigos y la pasión nocturna de un monarca impenetrable, Kala deberá navegar en un destino marcado por secretos que prometen sacudir los cimientos del mundo sobrenatural, en especial el secreto que vive dentro de ella. La loba de plata.
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Capitulo 17: Decir Adiós
Pov Kala
Era la primera vez que despertaba y el estaba a mi lado, su rostro descansaba a solo centímetros del mio, no pude evitar quedarme observándolo, se veia tan pacifico, nadie podria imaginar que este rostro de angel podria convertirse en el rostro de una bestia aterradora.
Solte un suspiro silencioso y cerre los ojos con fuerza, deberia de dejar de observarlo de esa manera, de pensar en el como lo hacia, mientras mas compartia tiempo a su lado la linea que separaba nuestras vidas se desdibujaba, pero… ¿Como podria cometer el error de enamorarme de alguien a quien no conocia?
Para mi el amor era mas que solo un sentimiento, las relaciones necesitaban mas que pasion desenfrenada, no podia permitirme cruzar aquella linea.
Mi mirada fue a su cuello, ya la habia cruzado, habia deseado poseerlo, que me perteneciera, habia deseado atar su vida a la mia, que nadie jamas pudiera experimentar lo que yo experimentaba a su lado, pero eso era otra mentira, otra fantasia de mierda que necesitaba sacar de mi cabeza.
Me levante de la cama con cuidado de no despertarlo, despues de asearme y tomar un baño rapido, me vesti, al mirarme al espejo la nostalgia volvio, los recuerdos que habia atesorado por 19 largos años de mi vida, los sueños que habia jurado que cumpliría. Cuando creces la cruda realidad golpea en tu rostro, nada en este mundo esta asegurado, porque suceden este tipo de cosas que no esperamos, cosas que no podemos controlar y tu vida cambia, de un dia para otro deje de soñar con convertirme en doctora, a simplemente desear estar viva, sin importar como fuera, solo queria vivir.
Baje las escaleras llevada por el aroma del desayuno, al entrar a la cocina ahi estaba Nini junto a Mila.
— Buenos dias – dije sonriente.
Mila volteo hacia mi, una sonrisa brillante se poso en su rostro – Excelentes dias. Dormiste muy bien, asumimos
Asenti tomando asiento a un lado – Lo hice, extrañaba mi cama.
— Yo no podia dormir – dijo Mila caminando hacia mi a cortos pasos – Alguien estaba cantando muy fuerte anoche
La mire confundida, su mirada burlona, la sonrisa en su rostro, algo en mi cerebro hizo click, mis mejillas enrojecieron, la carcajada escapo de sus labios
— Tienes que contarme todo con lujos y detalles
— ¿Que? No – replique negando
— Tienes que hacerlo, que clase de mejor amiga no lo haría
— Yo no lo haría – respondí negando.
— Es que tengo tantas preguntas – dijo suspirando, inclino su rostro al mio — ¿Como? ¿Cuando? ¿Por que? ¿Que tal es? Como lo…
— Buenos dias
Draco entro a la cocina junto a Fred deteniendo el interrogatorio de Mila, y lo agradecia. Mila se enderezo en su lugar, asintio saludando
— Buenos dias – su mirada nerviosa fue a ellos, luego al suelo.
Draco clavo su mirada en mi, una sonrisa se poso en sus labios, camino hasta mi tomándome de la barbilla y entonces sus labios se pegaron a los mios, tomándome por sorpresa
— Buenos dias – susurro en mis labios
Mi corazon latió con fuerza en mi pecho, las palabras se quedaron atoradas en mi garganta, el se alejo, tan tranquilo como si aquello fuera el dia a dia, tomo asiento a mi lado, estaba congelada en mi lugar, con las mejillas enrojecidas y el pulso acelerado, el tiempo pareció congelarse, Mila seguia de pie en el mismo lugar, con su mirada sorprendida sobre mi, al igual que Nini, Fred como siempre parecia inmutable.
Nini carraspeo, se movió por el lugar – El desayuno ya esta listo, pueden ir a sentarse al comedor.
— ¡Claro! – exclamo Mila con rapidez casi corriendo fuera de la cocina.
Draco se levanto y me tomo la mano llevándome con el, su mano se sentia demasiado grande junto a la mia, era extraño caminar de su mano, su cercania, una cercania que no compartíamos de dia.
El desayuno fue incomodo, el silencio se alargo hasta que al fin se termino, Mila casi corrió hacia mi, me tomo del brazo llevándome con ella afuera.
— ¿Acaso nunca planea soltarte? – dijo con el ceño fruncido.
Una risa nerviosa escapo de mis labios – Pero que dices – dije negando
Sus ojos se clavaron en mi acusatorios — ¡Lo marcaste! – exclamo – Te convertirás en la luna del Rey Lycan – susurro afirmando.
Negue rapidamente — ¡No! No voy a convertirme en su luna.
Ella detuvo su caminar obligándome a detenerme – Kala…
Mi mirada fue hacia atrás, Draco y Fred ya venían acercándose, jale a Mila obligándola a caminar de nuevo.
— Hablemos de eso en otro momento ¿Ok?
Ella miro, volteo hacia atrás, luego a mi con el rostro serio y asintio.
El viaje a la compañía fue en silencio, sabia que Mila se moria por interrogarme, pero estaba aguantando, apretando los puños en el volante, con el rostro serio.
Al llegar el señor Francisco ya nos estaba esperando, sonrio al verme bajar del auto
— Señorita Bermuchi, es un gusto verla con bien.
— Señor Francisco, gracias por venir – dije tomando su mano.
— No te preocupes, niña
En ese momento Draco llego a mi lado, el señor Francisco lo miro con sorpresa y casi inmediatamente bajo la cabeza.
— Buenos dias – dijo Draco con aquella voz gruesa.
— Bu… buenos dias, señor – respondía sin siquiera levantar el rostro.
— Señor Francisco, él es Draco, mi… — mi mente se quedó en blanco.
¿Que se supone que eramos? ¿Amigos? ¿Conocidos? ¿Socios?
No tuve tiempo de responder, Draco se adelanto estirando su mano hacia el señor Francisco.
— Soy su novio, mucho gusto, Draco Killian.
Voltee hacia el sorprendida, el sonreia amable, parecia otra persona, aquello pareció tranquilizar al señor Francisco que tomo su mano y sonrio amable.
— Es un gusto, señor Killian – me miro ya mas calmado – Nos estan esperando adentro señorita Bermuchi, ya podemos entrar.
Asenti tomando una bocanada de aire, mi mirada se clavo en la entrada de la compañía, habia entrado tantas veces a este lugar de la mano de mi padre, esta seria la ultima vez, era la hora de decirle adios.