Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.
Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.
Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.
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Capítulo 12
Capítulo Doce
William (Sombra)
Han pasado dos semanas y casi no he visto a Ayla. Después de acostarme con ella, no puedo sacármela de la cabeza. Intento alejar todo este sentimiento, pero es imposible, cada vez que la veo caminando por la casa, mi corazón se acelera.
Hoy tengo el día libre, así que decidí quedarme en casa y descansar. Todos terminaron saliendo y solo quedamos Ayla y yo en la casa.
La ayudé a arreglar la mesa después del desayuno y noté que está tratando de evitarme. Me sentí un poco mal por eso, ¿será que se había molestado por lo que hice ese día, de acostarme en su cama?
Me sentía pésimo, no quería estar en este ambiente con ella.
Terminamos de arreglar todo y ella luego fue a su cuarto. No aguanté y la seguí. Apenas entré, no conseguí decir nada y apenas la llamé para ver una película.
Ella se sentó en el sofá y yo me quedé inquieto, no sabía si sería bueno preguntar algo ahora. Fui hasta la sala y me senté a su lado.
— ¿Ayla?
— William. — Ella abrió una sonrisa linda.
— ¿Podemos conversar? — Pregunto mirando a sus ojos.
— Podemos sí, ¿qué pasó? — Ella me mira preocupada.
— Quiero pedir disculpas, por dormir contigo aquel día, no sé si te molestaste, pero estoy notando que te estás alejando un poco. — Digo y ella me mira sorprendida.
Ella se recuesta en el sofá y mira la tv, veo que ella suelta un suspiro y me quedo sin entender.
— Ayla no quiero que te molestes conmigo, me disculpa. — digo nuevamente y ella me encara con los ojitos brillando.
— Grandullón, no necesitas disculparte, me gustó, sin hablar que no tuve más pesadillas aquella noche, y que yo solo…. — Ella para de hablar y vuelve a mirar para tv. — Yo creo que me es….
Ella ni termina de hablar y escuchamos los fuegos artificiales.
— ¡Mierda! Ven Ayla, voy a dejarte en un lugar seguro. — Digo jalando de ella por el brazo.
— ¿Qué está pasando Will? — ella pregunta asustada.
— Está habiendo invasión, quédate aquí y no salgas por nada, solo cuando yo vuelva. — digo colocando ella dentro de un cuarto.
— Will no me dejes aquí por favor. — ella habla ya casi llorando. — Tengo miedo Will.
— Pequeña te prometo que voy a volver, aquí vas a estar segura. — digo aproximándome y abrazando a ella.
Cuando me alejo miro para su rostro y mierda, como me gustaba esta chica.
No me controlé y sellé nuestros labios, ella se asustó al comienzo pero luego me dio abertura, la boca de ella era suave y sabrosa, no quería más separar nuestros labios, pero necesitaba ir.
Alejo mi boca de la de ella y dejo nuestras frentes juntas. — Si supieras cuánto me gustas Ayla. — Digo bajito y ella me mira con los ojos brillando. — Tengo que ir mi pequeña, prometo volver.
Le doy un beso rápido en los labios y me alejo, ella no habla nada y se queda parada en medio del cuarto, cierro la puerta y bajo corriendo, tomo mi arma y salgo de casa.
Voy bajando el cerro y luego encuentro a BN y a Ctreze.
— ¿Dónde está mi hermano? — Pregunto buscando por Pedro.
— No sé jefe. — BN habla disparando en la dirección de unos muchachos.
— ¿Quién está invadiendo? — pregunto disparando también.
— La peña. — En la hora mi sangre hirvió.
Bajamos el cerro disparando en los invasores, pero luego ellos comenzaron a retroceder, lo que me pareció extraño.
— El veneno mandó a los peores hombres para la invasión Caraí. — BN habla.
— Esta fue fácil de más, estoy hasta achacando extraño. — Ctreze habla.
En la misma hora mi ficha cae.
— ¡Ayla! — Digo levantándome y corriendo para mi casa.
— Mierda era una distracción. — BN habla mientras corre junto conmigo.
Así que pisé el pie en la calle de mi casa, veo todos mis vapor muertos, entré corriendo en casa y así que entré vi a mi hermano con un tiro en la barriga.
— Pedro, calma hermano, voy a llamar a un carro para llevarte al puesto. — digo intentando estancar la sangre.
— Hermano, ve detrás de ella…. Ellos están huyendo por la ruta sur de las cargas…. — Pedro habla.
— Ve con Ctreze, yo cuido de él Sombra, no podemos dejar que ellos se queden con ella. — BN dice.
Le doy un beso en la frente de mi hermano y salgo corriendo junto con Ctreze, tomamos las motos y algunos vapores nos acompañaron, aceleré con todo por la carretera de tierra de la parte sur del cerro. Tenía que salvar a mi pequeña, nadie iba a hacer nada con ella.
Estábamos casi saliendo de la carretera, cuando veo un carro, aceleré más la moto y me quedé lado a lado, tomé mi arma y comencé a disparar en la parte del conductor, el conductor fue alcanzado y perdió la dirección del carro, intenté parar el carro pero no conseguí, él chocó con todo en la moto que yo estaba haciéndome caer, salí rodando por la carretera de tierra y cuando por fin paré, sentí un dolor enorme en el cuerpo, miré para el carro y él había chocado con todo en un árbol.
Me levanté con dificultad, estaba todo machucado, Ctreze y los vapor habían llegado y me ayudaron. Cuando iba a caminar hasta el carro para ver si Ayla estaba, Veneno apareció del otro lado con algunos hombres.
— Mira solo a quien tenemos aquí, el famoso Sombra. — Veneno habla.
— Vas a joder Veneno, quiero que salgas ahora de mi cerro. — grito para él.
— Claro que salgo, pero antes voy a tomar algo que me pertenece. — él habla apuntando para el carro.
— No tiene nada aquí tuyo, ya mandé a meter el pie carajo. — Digo nervioso.
— ¡Ayla! Ella me pertenece, fue vendida a mí y yo la quiero. — él dice.
Cierro mis puños sintiendo la rabia consumirme, tomo mi arma y miro en Veneno.
— Es mejor irte, o te mato. — Grito sintiendo el odio correr en mis venas.
Antes que él hable algo, oigo la puerta del carro abrirse, veo a Ayla descender del carro y no dejo de notar que ella está sangrando.
Ella me ve y comienza a caminar despacio en mi dirección, ella debía estar muy machucada, porque estaba desorientada.
— ¡Ayla! No.......— Grité.
Grité lo máximo que puedo pero ella no me oye, así que Veneno consiguió verla él abrió una sonrisa y miró el arma en su dirección, en la hora mi corazón paró, yo corrí en su dirección y cuando llegué en su frente oí dos disparos, la abracé y giré su cuerpo para el otro lado, escuché algunos disparos más y ruidos de carro.
— No, no, no. — Ctreze repetía siempre parar.