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Rescatada por el Dueño del Morro

Rescatada por el Dueño del Morro

Status: Terminada
Popularitas:17.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Ayla tiene veinticuatro años, un cuerpo lleno de marcas y un secreto que no puede contarle a nadie: el hombre que mató a su madre es el mismo que la tiene prisionera.

Cada noche, Ayla escapa al único bar abierto en el morro, buscando en el fondo de una botella unas horas de paz. Pero alguien la está observando. William —conocido como Sombra, el dueño del morro— no es el tipo de hombre que mira para otro lado cuando algo no le cuadra. Y esa mujer de lentes oscuros y mangas largas en pleno calor de Río de Janeiro le despierta algo que no logra ignorar.

Cuando Ayla aparece una noche al borde del colapso, Sombra toma una decisión que cambiará la vida de ambos: llevarla a su casa, ponerla bajo su protección y jurar que nadie volverá a tocarla.

Lo que ninguno de los dos esperaba era enamorarse.

Pero en el morro, el amor no viene sin guerra. Un enemigo implacable quiere a Ayla de vuelta. Secretos familiares enterrados durante décadas empiezan a salir a la superficie. Y Ayla descubrirá que la mujer rota que llegó pidiendo ayuda tiene dentro de sí una fuerza que nadie —ni ella misma— sabía que existía.

Una historia de amor intenso, lealtad inquebrantable y transformación en el corazón de las favelas de Río de Janeiro. Para lectoras que no le temen a las emociones fuertes.

Contenido para mayores de 18 años.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo Doce

*Capítulo Doce*

William (Sombra)

Pasaron dos semanas y casi no vi a Ayla, después de que dormí con ella, no logro sacármela de la cabeza, intento alejar todo este sentimiento, pero es imposible, cada vez que la veo caminando por la casa mi corazón se acelera.

Hoy estoy de descanso, así que decidí quedarme en casa a descansar, todos terminaron saliendo y quedamos solo Ayla y yo en la casa.

La ayudé a levantar la mesa después del desayuno y noté que ella está tratando de evitarme, me sentí un poco mal por eso, ¿será que se había molestado por lo que hice aquel día, de acostarme en su cama?

Me estaba sintiendo pésimo, no quería estar en ese clima con ella.

Terminamos de arreglar todo y ella enseguida se fue a su cuarto, no aguanté y la seguí, en cuanto entré no pude decir nada y solo la invité a ver una película.

Ella se sentó en el sofá y yo me quedé inquieto, no sabía si sería buena idea preguntar algo ahora. Fui hasta la sala y me senté a su lado.

— ¿Ayla?

— William. — Ella esbozó una sonrisa hermosa.

— ¿Podemos platicar? — Pregunto mirándola a los ojos.

— Claro que sí, ¿qué pasó? — Me mira preocupada.

— Quiero pedirte disculpas por dormir contigo aquel día, no sé si te molestó, pero estoy notando que andas alejándote un poco. — Digo y ella me mira sorprendida.

Ella se recarga en el sofá y mira hacia la tele, la veo soltar un suspiro y me quedo sin entender.

— Ayla, no quiero que estés molesta conmigo, discúlpame. — Digo de nuevo y ella me mira con los ojitos brillando.

— Grandote, no tienes que disculparte, me gustó, aparte de que no tuve más pesadillas esa noche, y es que yo solo…. — Deja de hablar y vuelve a mirar la tele. — Yo creo que me estoy enamo….

Ni siquiera termina de hablar y escuchamos los fuegos artificiales.

— ¡Mierda! Ven, Ayla, voy a dejarte en un lugar seguro. — Digo jalándola del brazo.

— ¿Qué está pasando, Will? — Pregunta asustada.

— Hay una invasión, quédate aquí y no salgas por nada, solo cuando yo regrese. — Digo metiéndola dentro de un cuarto.

— Will, no me dejes aquí, por favor. — Dice ya casi llorando. — Tengo miedo, Will.

— Pequeña, te prometo que voy a volver, aquí vas a estar segura. — Digo acercándome y abrazándola.

Cuando me alejo miro su rostro y carajo, cuánto me gustaba esta chica.

No me controlé y uní nuestros labios, ella se asustó al principio pero enseguida me dio entrada, su boca era suave y deliciosa, no quería separar más nuestros labios, pero tenía que irme.

Alejé mi boca de la suya y dejé nuestras frentes juntas. — Si supieras cuánto me gustas, Ayla. — Digo bajito y ella me mira con los ojos brillando. — Tengo que irme, mi pequeña, prometo volver.

Le doy un beso corto y me alejo, ella no dice nada y se queda parada en medio del cuarto, cierro la puerta y bajo corriendo, agarro mi arma y salgo de la casa.

Voy bajando el morro y enseguida encuentro a BN y a Ctreze.

— ¿Dónde está mi hermano? — Pregunto buscando a Pedro.

— No sé, jefe. — BN dice disparando hacia unos tipos.

— ¿Quién está invadiendo? — Pregunto disparando también.

— La Penha. — En ese momento mi sangre hirvió.

Bajamos el morro disparándoles a los invasores, pero pronto empezaron a replegarse, lo cual me pareció extraño.

— Veneno mandó a los peores hombres para la invasión, carajo. — BN dice.

— Esto fue demasiado fácil, se me hace raro. — Ctreze dice.

En ese mismo instante caigo en cuenta.

— ¡Ayla! — Digo levantándome y corriendo hacia mi casa.

— Mierda, era una distracción. — BN dice mientras corre conmigo.

En cuanto piso la calle de mi casa, veo a todos mis soldados muertos, entré corriendo a la casa y al entrar vi a mi hermano con un tiro en el estómago.

— Pedro, calma, hermano, voy a llamar un carro para llevarte al centro de salud. — Digo tratando de detener la sangre.

— Hermano, ve tras ella…. Están huyendo por la ruta sur de las cargas…. — Pedro dice.

— Ve con Ctreze, yo lo cuido, Sombra, no podemos dejar que se la queden. — BN dice.

Le doy un beso en la frente a mi hermano y salgo corriendo junto con Ctreze, agarramos las motos y algunos soldados nos acompañaron, aceleré con todo por el camino de tierra de la parte sur del morro. Tenía que salvar a mi pequeña, nadie le iba a hacer nada.

Estábamos a punto de salir del camino cuando veo un carro, aceleré más la moto y me puse lado a lado, saqué mi arma y comencé a disparar hacia el lado del conductor, el conductor fue alcanzado y perdió el control del carro, traté de detener el carro pero no pude, se estrelló contra la moto en la que iba y me tiró, salí rodando por el camino de tierra y cuando por fin me detuve, sentí un dolor enorme en el cuerpo, miré hacia el carro y se había estrellado contra un árbol.

Me levanté con dificultad, estaba todo golpeado, Ctreze y los soldados habían llegado y me ayudaron. Cuando iba a caminar hasta el carro para ver si Ayla estaba ahí, Veneno apareció del otro lado con algunos hombres.

— Mira quién tenemos aquí, el famoso Sombra. — Veneno dice.

— Vete a la mierda, Veneno, quiero que te largues de mi morro ahora. — Le grito.

— Claro que me voy, pero antes voy a llevarme algo que me pertenece. — Dice apuntando hacia el carro.

— Aquí no hay nada tuyo, ya te dije que te largues, carajo. — Digo furioso.

— ¡Ayla! Ella me pertenece, fue vendida a mí y la quiero. — Dice.

Aprieto los puños sintiendo la rabia consumirme, agarro mi arma y apunto a Veneno.

— Es mejor que te vayas, o te mato. — Grito sintiendo el odio correr por mis venas.

Antes de que diga algo, escucho la puerta del carro abrirse, veo a Ayla bajar del carro y no dejo de notar que está sangrando.

Ella me ve y empieza a caminar despacio hacia mí, debía estar muy lastimada, porque estaba desorientada.

— ¡Ayla! No.......— Grité.

Grité lo más fuerte que pude pero ella no me escuchó, en cuanto Veneno logró verla esbozó una sonrisa y apuntó el arma en su dirección, en ese instante mi corazón se detuvo, corrí hacia ella y cuando llegué frente a ella escuché dos disparos, la abracé y giré su cuerpo hacia el otro lado, escuché más disparos y ruidos de carro.

— No, no, no. — Ctreze repetía sin parar.

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Carolina Vargas
👏👏
Isabel Martín
Una historia interesante, felicidades autora 👏👏👏👏
Nicol Andrea Troncoso
me encanta la historia es muy buena
Isabel Moreno Sandobal
No entiendo, si tiene un trabajo,con lo poco o mucho que gane, se puede ir de esa casa 😮
Liliana García
Algo enredada, pero es por los modismos y me imaginó que es traducción 🤔
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